martes, 13 de mayo de 2014

¡NO PASARAN!

     Pemán estuvo en el frente, presenció batallas, trabó conversación con nacionales y rojos. Hay en sus "Arengas y crónicas de guerra" un testimonio directo, que brota de la cálida realidad, que habla a los que están, como é1, palpando la desnuda verdad de lo que dice.
     Finando octubre de 1936, "ya estamos entre Pinto y Valdemoro". "La bellísima operación en que, con la toma de Cubas, Griñón y los dos Torrejones, se ha logrado esto, ha sido, por su precisión incruenta, como un minueto para exhibición ante periodistas, señoras y agregados extranjeros".
     El puesto de mando estuvo a la salida de Illescas, a modo de palco ante amplísima llanada "donde todos los objetivos se percibían perfectamente. Sobre esa llanada, como sobre un encerado, el general Varela dibujó su operación, en abanico, de atrevida amplitud napoleónica, como quien resuelve un problema en un examen".
     Mediada la operación, se recibió un parte lacónico: "Hasta ahora, ni una baja". Alguien comentó:
"Y, en cambio, varias altas.
     "Efectivamente, acompañados por unos regulares, llegaban cinco soldados de artillería que se habían presentado sin fusiles y con bandera blanca. Llegaron a la presencia del general. El interrogatorio fue breve. Las respuestas, madrileñísimas".
     Contaron su fuga. El general Varela les preguntó quién ejercía el mando:
     —"Casi todos los que nos mandan son oficiales y capitanes de vale.
     —"¿De vale?
     —"Sí. Llamamos así a estos capitanes y oficiales que los rojos hacen ahora del primero que encuentran. Lo mismo que hacen con la ración de comida, hacen con ellos. Firman un vale y ya está: "Vale por un capitán".
     —"¿Y cobráis la paga?
     —"Sí, cobramos con esos billetes nuevos que el Gobierno prodiga... Los madrileños están escamados con esos billetitos. Les han puesto de mote el mismo letrero que ahora llena las vallas y las esquinas de Madrid: ¡No pasarán!".
     Este ¡No pasarán! del buen humor, vale bastante más que el otro, desvanecido en la derrota sin gloria, en el "azañoso" renunciar desde el extranjero, en la huida cobarde de los Vayos y Negrines —reyes del oro y del avión— que, entre otros lujos explicables, se permiten todavía el inexplicable de pronunciar jactancias...

     Prosigue José María Pemán narrando el diálogo, que glosa a lo último con su habitual nobleza:
     "Hablamos luego de la moral, cada día más baja, de las milicias. Y de la situación espiritual de la población madrileña.
     —"La mayoría está deseando lleguemos...
     —"¿Cómo que lleguen ustedes —interrumpe el general—. Será lleguemos nosotros.
     —"Eso he querido decir...
     "Aquella primera persona del plural le ha salido al soldado con tan ingenua espontaneidad y han sido claras todas las respuestas, que el general pronuncia una palabra de perdón. Los rostros de los soldados se minan de alegría. También parece que se ilumina más la mañana. ¡Si todos los españoles lográramos hablar con esa armonía unísona de esa primera persona del plural, que no sabe de ellos y vosotros!"
     Este totalitarismo es el que se busca. Que los españoles —afirmados su unidad entrañable—, digan con voz fraterna, forjadora y triunfal: ¡Nosotros!
Alfonso Junco
EL DIFICIL PARAISO

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