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domingo, 21 de febrero de 2021

A MODO DE ACLARACIÓN II


Es con cierta repugnancia ya y con enfado y hastío que vuelvo a escribir una aclaración sobre los hechos que vienen presentándose desde el comienzo de este año sobre David Martínez y los asuntos que le rodean, publicados en la página de la Pía Unión de Monseñor de Rojas, que parecen no tener fin.

Primero:

Acerca del audio que le envié al Padre José Vicente Ramón de Sede de la Sabiduría en calidad privada tratando el tema de la discusión que tuve con David y que el Padre envió casi inmediatamente a quien corresponde en la Pía Unión, quiero aclarar:

Ese audio es PARTE de una discusión y de un conflicto que se siguió por más tiempo y siempre en privado, como debe ser y que fue solucionado; NO ES UN TODO sobre el que haya que centrarse, así que los que lo utilizan para determinar una postura, diciendo que o miento yo o miente el Padre, se equivocan. Ni miente el Padre, ni miento yo. El Padre quedó en la parte que él recibió. Y tanto el Padre José Vicente, como la Pía Unión hicieron mal, uno, el Padre José Vicente, quebrando la confianza de su Obispo ante tal indiscreción y las reglas de privacidad básicas en las relaciones humanas y los otros en publicándolo para tratar de justificar su juicio temerario sobre la situación. Eso les pasa por meterse en lo que no les importa, y lo quieren arreglar culpando a otros de sus imprudencias. Háganse cargo de sus errores como yo me hago cargo de los míos.

Yo no excomulgué a David Martínez, y los remito al punto primero del escrito anterior.

Están contra David Martínez por la absurda acusación de que quiere arruinar el Cónclave convocado por Mons. Rojas en enero pasado. Si un Cónclave depende de la voluntad de un seglar, qué poco firme es ese asunto.

Tengamos todos caridad, los unos por los otros, David Martínez se equivocó muchas veces, pero está tratando de enmendar y recen por él y recemos los unos por los otros siempre para no caer. 

Y si hay polémicas o discusiones hay que tratarlas con caridad y dignidad. La Verdad es tan digna que merece que sea tratada dignamente.

Por favor, a todos los del mundo de internet, tengamos caridad cristiana de una vez por todas.

Deploro absolutamente la actitud del Padre José Vicente, no la puedo aceptar. No hay que ser indiscretos. Estuvo muy mal que una cosa privada del Obispo, la comparta con quien no corresponde. Desgraciadamente así es el mundo de internet, como lo dije en el anterior escrito, y lo único que crea es desconfianza. Así no se puede confiar en nadie…Qué desgracia tan grande!

También deploro la actitud de la Pía Unión, pues si creen que hacen bien con esa forma de obrar, se equivocan, lo único que causan es rechazo.

Segundo:

Otros temas incluidos en la publicación de la Pía Unión no voy a contestar, porque es darle más comidita al chismoso, al que vive navegando en internet en busca de escándalos. Algunos los contestará David, no porque estemos de acuerdo, sino porque él es calumniado y tiene derecho a réplica, así que no se molesten por lo que él conteste, siempre con caridad cristiana, que otros exigen, pero no tienen y que espero haya aprendido.

Tercero:

Para que no duden de que los escritos son míos, publicaré éste en nuestro blog.

 Cuarto:

Un punto del escrito del Sr.Pbro. que no me queda claro y me confunde es el que dice que Mons. Rojas no convocó a un Cónclave ni lo hará. Creo que la publicación de enero pasado manifiesta lo contrario, es más, es muy detallada con respecto a dicho Cónclave.

Pues esperaremos a la invitación formal cuando sea el tiempo. Y viendo cómo se está manejando la situación, me replanteo muchas cosas con respecto a ese Cónclave convocado en enero.

Repito mi postura del punto 5 del escrito anterior. No estoy dispuesto a ir a un Cónclave directamente sin conocer antes a los convocados, ni conocer su doctrina.

Con más razón voy a seguir esa regla, pues según el Padre José Vicente, son un número considerable. Después de 62 años de Sedevacante, no se puede hacer eso y más sin conocimiento previo alguno de los miembros. 

Voy a esperar la convocatoria que, seguramente, se realizará en el verano cuando se pueda viajar, como lo afirman en el escrito del mes de enero, después veré qué decisión personal tomo.

Los que están convocando al Cónclave son al final los mismos que lo están desprestigiando con tanta manipulación inútil sobre el asunto, ¡qué falta de prudencia en todo esto!

Si van a convocar al Cónclave en unos meses, basta de publicar cosas y esperemos a que llegue el tiempo. Ahora no hay que sembrar división. Se burlan de nosotros los enemigos. Usemos el tiempo que Dios nos da para santificarnos y salvarnos.

 Quinto:

Este sí es un tema más delicado y que dirijo directamente a Mons. Rojas, acerca de su publicación refiriéndose a Monseñor Moisés Carmona y Rivera como “el mestizo de Moisés Carmona Rivera, uno de los más indignos…”

Quiero que sepa, Monseñor, que me ofende con esa afirmación, más que con el contenido de su escrito. Monseñor Moisés Carmona y Rivera es el Padre de mi Sacerdocio en 1991. Ofende también una causa nobilísima que es la custodia de la Fe Católica en tiempos terribles, ofende también a un Continente que lo admira y le agradece su entrega, junto con otros en la lucha contra el modernismo y la exposición del sedevacantismo. Monseñor Carmona es guerrero de la primera hora en la Causa del Sedevacantismo en el mundo, más allá de sus yerros. En esas fechas, Ud. todavía no había nacido; además, antes de morir, ya estaba tratando de organizar las cosas para una elección Papal, pero Dios tenía otros planes para él y para su Iglesia.

No entiendo por qué escribe así, con qué necesidad hace tal afirmación llena de amargura, porque en el contexto, esa frase tiene una connotación totalmente despectiva, peyorativa y racista.

Ahora me pregunto cómo se referirá Ud. a Mons. Thuc, que es vietnamita, de color amarillo y que no goza del “privilegio” de la raza blanca y que en realidad, él,  es el origen de todos nuestros males. Por qué digo esto, porque cuando declaró la Sede Vacante, debería, él, haber comenzado el proceso de su ocupación legítima, pues tenía toda la autoridad para hacerlo; si así hubiera sido, no estaríamos sufriendo hoy las consecuencias, pero bueno, así fueron las cosas y nos toca seguir adelante.

Y si de yerros hablamos, Ud. es un fruto de uno de esos yerros de Mons. Thuc. pues su primera ordenación sacerdotal y consagración episcopal fue con los obispos palmarianos, como Ud. mismo lo cuenta en su historia.

Si subimos, en vez de bajar, enumere las “indignidades” que cometió Mons. Thuc en sus ordenaciones y consagraciones… ¿Por qué escribo esto? No por mal contra Mons. Thuc, al que considero un instrumento de Dios, sino porque Ud. lo venera aún con sus errores y desprestigia a Mons. Carmona por los suyos.

Es una lástima, Monseñor, esta situación, porque todo lo que está sucediendo, no deja de sembrar división en vez de unión; aleja en vez de acercar.

Esto se lo escribo acá, porque lo incluyo en todo lo que vienen diciendo sus representantes que considero que obran en nombre suyo, es decir, que Ud. está de acuerdo con lo que ellos transmiten.

ACÁ TERMINO ESTE ESCRITO, QUE, DE MI PARTE, ES EL ÚLTIMO. ACÁ PONGO UN PUNTO FINAL A ESTA DISCUSIÓN Y DIGAN LO QUE DIGAN, ESCRIBAN LO QUE ESCRIBAN, YO NO VOY A RESPONDER MÁS. Y PORQUE CALLE, NO VOY A OTORGAR, NO ES PORQUE TENGAN RAZÓN LOS QUE CRITICAN, SINO PORQUE QUIERO BUSCAR MI SALVACIÓN, QUE CIERTAMENTE NO ESTÁ EN EL MUNDO DE INTERNET.

No tiene caso discutir más, no suma nada bueno, es más, resta. Es escandaloso y burlesco para la causa de la Iglesia.

Apelo a la buena voluntad de todos, y propongo a todos los fieles conclavistas del mundo, en esta Santa Cuaresma que acaba de empezar, una cruzada de Rosarios diarios por la intención de la elección del Papa, por la unidad de la Iglesia y por la humildad y santificación de todos los católicos.

También les propongo que se llamen a silencio durante 40 días y se tomen de reflexión, oración y penitencia que es lo que falta. Si así lo hubiéramos hecho, Dios ya nos habría escuchado.

Y suponiendo la fe católica en los que leen esto, recomiendo que meditemos todos los días el Himno de la Caridad de San Pablo en su epístola a los Corintios I Cor. Cap. 13, vers. 1-13 que se rezó el domingo de Quincuagésima.

Que María Santísima no cubra con su manto maternal.

Que Dios nos bendiga a todos, nos muestre su rostro y tenga piedad de nosotros. Que vuelva hacia nosotros su mirada y nos conceda su paz.

                                                   

                                                                                      Mons. Juan José Squetino Schattenhofer

 

Guadalajara, Jalisco, México   21de febrero del 2021