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viernes, 29 de octubre de 2010

LOS PROFETAS Y EL REINO DE DIOS

Junto a las voces menores de la profecía particular, que ha caracterizado a los santos y a los justos de la Iglesia, están las augustas sombras proféticas del pueblo de Israel cuyas palabras son Profecía Oficial, por ser ellos los heraldos del Reino de Cristo en el mundo.
Los profetas de Israel tienen en la Biblia el rigor característico de la Inerrancia, es decir, están exentos del error, por ser instrumentos oficiales en el pueblo de Dios, del Espíritu Santo.
Acercarnos a ellos, no es llegar a las fuentes resecas cuyos manantiales se agotaron, allá en los siglos introductores de la venida de Cristo al mundo. Su voz augural, no está exhausta, por ser ellos los que prepararon con sus vaticinios el reino de Dios en la tradición de Israel. Su voz majestuosa y solemne, aún llega a nosotros, y su misión de profecía y de realidad espiritual, aún tiene que cumplir su cometido.
Al buscar luces junto a sus vaticinios solemnes y oficiales, sobre el mundo y la Iglesia, no hacemos más que acudir a las fuentes.
Solo busco la luz a través del celemin enhiesto de la profecía bíblica, que es la única oficial entre la Iglesia.
Todos los profetas bosquejaron, en grandes unidades teológicas, estos conceptos de Cristo:
Su reinado en ,el mundo. La misión de Israel. La conversión de los gentiles o de todos los pueblos y el fin del mundo. Por lo tanto, la profecía oficial de la Iglesia en el Antiguo Testamento, no tiene agotada su significación de mensaje.
Es de ayer para hoy y se complementa en el fin de los tiempos.
Sus luces y sus sombras, hay que bosquejarlas para formar el cuadro trágico y glorioso que nos toca presenciar.
La profecía de Isaías sobre Cristo, no se completó con la sola venida de El en carne mortal a Israel. Ese Rey, consagrado misteriosamente en la Trinidad, y cuya misión es "dar testimonio de su reinado", tendrá que realizar perfectamente en la Iglesia de una manera invisible, su reinado auténtico. Dice así:
Pues ahora que ha nacido un Párvulo para nosotros y se nos ha dado un hijo, el cual lleva sobre sus hombros la divisa de Rey, y tendrá por nombre el Admirable, el Consejero, Dios, el Fuerte, EL PADRE DEL SIGLO VENIDERO, EL PRINCIPE DE LA PAZ.
SU IMPERIO SERA AMPLIFICADO Y LA PAZ NO TENDRA FIN; se sentará sobre el trono de David y poseerá su reino para afianzarlo y consolidarlo, haciendo reinar la equidad y la justicia desde ahora para siempre. El celo del Señor de los Ejércitos, es el que hará estas cosas". (Is. IX, 6, 7).
Los títulos proféticos dados por Isaías, a Cristo, resumen un reinado misterioso que será la admiración de los pueblos. Los dones del Espíritu Santo, sobre su pueblo, se anuncian copiosamente por el don del consejo, de la fortaleza, de la paz y de esa misteriosa paternidad que hará engendros maravillosos.
La paternidad del tiempo y de los pueblos, será solemnemente reconocida, después de esa gran borrasca purificativa, como no se ha visto jamás. La Paz, tan obsesionadamente buscada y decantada, sólo tendrá realidad bajo el reinado social y cristológico de Dios.
La evangelización del mundo para amplificar el reino, se hará en una forma expansiva, sorprendente. Después de ver la mano de Dios purificativa, los pueblos estarán entre las ruinas, dispuestos sinceramente a convertirse a Cristo.
Este reino misterioso sin festines y sin harenes esclavizados, será el reino de la Justicia y el de la Paz. Las grandes virtudes de los pueblos, que caracterizarán las grandes monarquías y los mejores reinados, serán la justicia y la paz. En ellos florecerá la religión y las naciones. Este Cristo lleno de esa invasión del Espíritu Santo, nos traerá un reino misterioso pintado maravillosamente por Isaías:
"Habitará el lobo, juntamente con el cordero, y el tigre estará echado junto al cabrito, el becerro, el león y la oveja, andarán juntos y un niño pequeño será su pastor". (Is. IX, 6).
Los grandes pueblos, con sus características raciales, los belicosos, y los pacíficos, los fuertes y los sencillos, irán juntos de la mano, al altar de Dios.
Y más profundo, a ratos, veremos en una imagen fugaz del paraíso, la convivencia de los grandes animales con los sencillos, como en aquellos días de la justicia original, en que todos los animales servían al hombre, lleno de gracia inicial, cuando Adán y Eva, vivían con ellos en apacible fraternidad.
La ausencia de delitos y la manifestación de la justicia en todas sus fases, nos la pinta Isaías notablemente: "Ellos, no dañarán ni matarán en todo mi Monte Santo, por que el conocimiento del Señor, llenará la tierra, como las las aguas del mar". Y el Evangelio, que se hará universal, lo vemos profetizado desde Isaías: "En aquel día el renuevo de la raíz de Jessé, que está puesto como estandarte de salud para los pueblos, será invocado de las Naciones y su sepulcro será glorioso". (Is. XI, 9-10).
En el día de la gran amanecida de la restauración, Isaías vé una epifanía astronómica llena de exultación y de luces pomposas, tal como lo han visto las modernas santas.
El éxtasis de los soles y de las lunas, llenará ese milagro cósmico, del poderío de Dios. Así como las tinieblas fueron la representación del pecado y del poder del infierno, la gloria de la Luz, en aquel día, será la estrofa heráldica, que rubrique el poder absoluto de la gracia y el reinado de Cristo en el mundo.
"La luz de la luna será como la del sol, y la del sol SERA SIETE VECES MAYOR QUE SERIA la luz reunida de siete soles; en aquel día en que el Señor, HABRA VENDADO LA HERIDA DE SU PUEBLO Y SANADO LA LLAGA ABIERTA". (Is. XXX, 26).
El verso solemne y profético de Isaías, nos hace vislumbrar aquel "Te Deum", famoso de la profecía de Blois en que se anuncia el gran día de la restauración. Te Deum, como nunca jamás se cantó en el mundo:
"PERO VOSOTROS ENTONAREIS UN CANTICO COMO EN LA NOCHE DE LA SANTA SOLEMNIDAD DE LA PASCUA; y la alegría de vuestros corazones será como la del que sube, al son de la flauta, a presentarse sobre el monte del Señor, Dios Fuerte de Israel". (Is. XXX, 29).
Los prodigios de las almas convertidas y arrepentidas, tendrán toda la apariencia taumatúrgica de los cojos que corren y de los ciegos que ven, y de los idiotas que abren sus inteligencias al magnífico secreto de todas las ciencias de Dios. Cuando llegue el reino de Dios, en esa forma solemne y oficial para todos los pueblos, hasta el paisaje agreste y los campos cultivados, tendrán su gloria. Porque la añadidura del Reino de Dios ha hecho posible la justicia original sobre esa sombra del Paraíso perdido. He aquí cómo lo canta Isaías con su voz de profecía:
"Entonces, la región desierta e intransitable se alegrará y saltará de gozo la soledad y florecerá como lirio. Fructificará copiosamente y se regocijará llena de alborozo y entonará himnos. Se le dará a ella la gala del Líbano, la hermosura del Carmelo y de Sarón; sus habitantes verán la Gloria del Señor y la Grandeza de nuestro Dios. Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y quedarán expeditas las orejas de los sordos". "Entonces el cojo, saltará como el ciervo y se desatará la lengua a los mudos, porque también las aguas rebosarán ,entonces, en el desierto y correrán arroyos en la soledad. Y la tierra, que estaba herida ,quedará llena de estanques y de aguas, la que ardía de sed. En las cuevas que eran antes guaridas de dragones, nacerá la verde caña y el junco". (Is. XXX, 5, 1. 7).
El Cristo libertador de las tinieblas y de las injusticias habla de su mano dura en el castigo y de su benevolencia a la hora de su reinado misterioso lleno de luces nuevas:
"Yo arrasaré los montes y collados frondosos y agostaré todas sus yerbas y convertiré en islas, los ríos y secaré los estanques. Y guiaré a los ciegos por un camino, qu no saben y les haré andar por sendas que no conocen; convertiré delante de sus ojos las tinieblas en luz y los caminos torcidos en vías rectas; tales cosas haré en su favor y jamás los desampararé". (Is. XLII, 15-16).
Misteriosa y sorprendente es la alegoría profética de Ezequiel sobre la vida de la Iglesia futura. Llamó un día Dios a Ezequiel y le puso delante una llanura de huesos humanos :
"Dijome pues el Señor: ¿Hijo de hombre cres tú, acaso, que estos huesos vuelvan a tener vida? ¡Oh! señor Dios, respondí, Tú lo sabes! Entonces me dijo El: Profetiza acerca de estos huesos y les dirás: ¡Huesos áridos, oíd la par labra del Señor!
Esto dice el Señor Dios a esos huesos: "He aquí que yo infundiré en vosotros espíritu y viviréis. Y pondré sobre vosotros nervios y haré que crezcan carnes sobre vosotros, y las cubriré de piel, y os daré espíritu y viviréis, y sabréis que Yo soy el Señor.
Y profeticé como me lo habían mandado; y mientras yo profetizaba, oyóse un ruido y, he aquí, una conmoción grande: Y uniéronse huesos a huesos, cada uno por su propia coyuntura.
Y miré y observé que iban saliendo sobre ellos nervios, y que por encima se cubrían de piel, más no tenian vida.
Y dijome el Señor: Profetiza al Espíritu. Profetiza, ¡Oh hijo de hombre! y dirás al Espíritu, esto dice el Señor Dios:
¡VEN TU OH ESPIRITU! de las cuatro partes del mundo y sopla sobre estos muertos y resuciten.
Profeticé, pues, como me lo habían mandado y entró el Espíritu en los muertos y resucitaron; y se puso, en pie, una muchedumbre grandísima de hombres.
Y dijome el Señor: Hijo de hombre, TODOS ESOS HUESOS REPRESENTAN LA FAMILIA DE ISRAEL; ELLOS DICEN: Secáronse nuestros huesos y pereció nuestra esperanza y nosotros somos ya ramas cortadas.
Por tanto profetiza tú y les dirás: Esto dijo el Señor Dios; ¡Mirad! Yo abriré vuestras sepulturas y os sacaré fuera de ellas. ¡Oh pueblo mío! y os conduciré desde vuestro cautiverio, a la tierra de Israel. Y conoceréis que Yo soy el Señor, cuando yo abra vuestras sepulturas !Oh! pueblo mío, y os habré sacado de ellas! Y habré infundido en vosotros mi espíritu y tendréis vida y os daré el que reposéis en vuestra tierra y conoceréis que Yo el Señor hablé y lo puse por obra, dice el Señor Dios". (Ezq. XXX-1-7).
La fisonomía actual de la Iglesia, sin contar con la perspectiva gigante del mundo pagano, es una llanura de huesos secos sin vida. El lamento de la Virgen de Fátima, nos lo hace comprender:
"Es limitadísimo el número de almas en gracia" dispuestas a sacrificarlo todo, según el Evangelio.
Al contemplar, por las profecías, la nueva vida de la Iglesia futura, parece que Dios nos pregunta a los derrotistas y a los dormidos:
¿"Creéis que la Iglesia y el mundo, vuelvan a tener vida?"
Entonces una falange de santos, desde los siglos y desde sus tumbas proféticas, nos avisan como centinelas de la divinidad:
¡La Iglesia nueva a la vista! ¡Viene el Espíritu Santo. ..!
¡Preparaos hombres.. . llega la primavera de la Iglesia. ..!
Llega el día glorioso para los justos...!
Y todas esas voces que han sido instrumentos bajo el éxtasis y la profecía santa particular, nos anuncian la palabra de Dios:
"HE AQUI QUE YO INFUNDIRE EN VOSOTROS ESPIRITU Y VIVIREIS".
Y mientras se están escuchando en toda la Iglesia los anuncios y los mensajes a través de las apariciones oficiales para todo el mundo, se oye la conmoción de los pueblos, las guerras, las revoluciones en las ciudades, las enfermedades misteriosas, los terremotos... "TODA ESA CONMOCION GRANDE", está preparando a cada hueso con su juntura, a cada justo con su vocación, a cada pecador con su conversión, a cada alma con su salvación. Todos estamos oyendo por dentro de nosotros y por fuera, en los caminos sociales y mundiales, el ruido pentecostal que está preparando la juntura y el puesto de cada pueblo. Y las grandes conversiones se están sucediendo en silencio. Muchas almas enfangadas con complicaciones morales, salen misteriosamente a flote, soltando viejas amarras.
Por los caminos del alma, llegan grandes mareas de tedio y de nostalgia; la vida llena de libertades y de riesgos, ha pulsado todas las cuerdas del placer en el violín de la carne, y en cada labio, brota aquel amargor del fango lleno de hastío, comprendiendo que ya no hay nada nuevo en el sabor del alma arruinada y marchita.
El tedio de palpar los horizontes limitados de la existencia, ha hecho brotar secretamente nostalgias y alas sobre el cielo, más allá de la carne y de los festines.
Empiezan a formarse las carnes nuevas entre las ruinas y los tedios. No tienen vida aún,pero los órganos de la restauración y del resurgimiento, están floreciendo. El Espíritu, labra en el dolor nocturno de las conciencias...
La profecía nos anuncia al Espíritu, aquel espíritu creador que andaba al principio del mundo por todos los quicios componiendo los astros, las flores y los mares, y dando a la arcilla de Dios la imagen de la Divinidad. Ése Espíritu llega de los cuatro lados del mundo para juntarlo todo en Cristo, dándole unidad de vida evangélica.
Llega el Espíritu Santo para completar la obra creadora del Padre y la Redentora del Hijo. Llega el Espíritu Santo para santificar, para hacer santo, el nervio y el ojo, el alma y el ensueño lírico de la vida, los hijos y las leyes, los altares y las plazas, los hogares y los caminos. Y será tal, ese soplo creador y vivificador del Espíritu Santo, que "LOS MUERTOS RESUCITARON Y SE PUSO EN PIE UNA MUCHEDUMBRE GRANDIOSA DE HOMBRES".
El Espíritu Santo, es por antonomasia el perdonador de los pecados.
Es la función negativa de su poder santificador. Primero perdona, luego santifica. Los sacerdotes, al recibir el poder de perdonar los pecados reciben formalmente al Espíritu Santo, como poder secreto o banco de la divinidad, a cuya cuenta de méritos, se cotiza la salvación perdonadora. En toda la Iglesia la cantidad de muertos resucitados por el poder del Espíritu Santo, ha sido una gran muchedumbre en todos los siglos. Pero más aún, el futuro ha de ser también de una constelación infinita de almas regeneradas por el Espíritu.
Primordialmente, aquí, Ezequiel, habla del perdón y de la regeneración del Espíritu Santo en la Iglesia. Muchos hacen clásico este pasaje para probar la resurrección de los muertos, Pero hay sentidos más profundos, de más contenido misericordioso y profético para la Iglesia.
¿Cuál es ésta ingente multitud de hombres resucitados? Yo quiero acordarme de aquel poeta de Castilla lleno de teología y de conocimiento humano: No son los muertos, los que en dulce calma La paz disfrutan de la tumba fría, Muertos son los que llevan muerta el alma Y viven todavía...
Muertos por tanto, no son los que están en la tumba, sino los que llevan muertos a Cristo en sus almas, lejos de la gracia. Ezequiel tiende un puente ideológico al Apocalipsis de San Juan:
"Los otros muertos no revivirán hasta cumplirse las 1,000 años. Esta es la resurrección primera".
"Bienaventurado y santo quien tiene parte EN LA PRIMERA RESURRECCION sobre los tales, la segunda muerte no tendrá poderío, antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con El 1,000 años". (Apoc. XX 5, 6).
Por lo tanto, la resurrección aquí, es la de la gracia. La Gran función del Espíritu Santo, antes de su epifanía, será la de convertir, la de perdonar para luego florecer y fructificar en la asamblea de los justos, a la hora de la gloria de la Iglesia sobre los pueblos.
LA RESURRECCION PRIMERA, es la de la conversión. Y la conversión hay que entenderla así: O conversión primero de los verdaderamente perdidos, o conversión segunda de los que empezando bien se entibiaron y cayeron en la esterilidad y en la molicie. La primera es la de los que no conocían a Dios, la segunda es la de aquellos que conociéndole, no le daban todo. Se agarraban con un brazo al mundo, y con otra encendían los cirios y abrían los misales.
En la gloria epifánica del Espíritu Santo, sobre el mundo venidero, la gracia, moralmente, invadirá todo el tiempo de la primavera.
"Los otros muertos, no revivirán hasta cumplirse los 1,000 años" dice San Juan. El pecado, la herejía y la claudicación empezará en los finales del reino oficial de Cristo, es decir en el umbral del poderío del Anticristo.
Será tan eficiente la conversión de esta llanura de huesos, de esta santa resurrección, que muchos de ellos, según San Juan, serán sacerdotes y servidores de Cristo. Los huesos sin vida, darán tales frutos de cristianidad, que muchos serán los santos futuros, después de haber sido los grandes pecadores del universo.
Todos estos, según el Apocalipsis, formarán las primicias del reino por 1,000 años.
El milenarismo ha creído que el reino de Dios sobre la tierra, había de durar mil años. El Mesianismo de los iudíos pasó a ser el reino de la ínsula Barataría de los cristianos. Pero LOS MIL AÑOS, que significan cantidad, significan también imprecisión.
Más aún, agudizando la definición de los 1,000 años que dan los salmos, encontramos un período demasiado corto lleno de esplendor y de fugacidad:
"PORQUE MIL AÑOS SON ANTE TUS OJOS COMO EL DIA DE AYER QUE YA PASO. COMO UNA VIGILIA DE LA NOCHE. .. COMO UNA SIESTA MAÑANERA . .. COMO UNA YERBA QUE MADRUGA A FLORECER EL V URDE Y EN LA TARDE ENVEJECE Y SE SECA" (Ps. LXXXIX, 4-6)
El análisis de estos mil años, según la Sabiduría, nos da un sentido de paz bucólica, sentido primaveral de las flores que son pompa, pero que también son fugacidad. La velada de la noche, es un tránsito dulce o tormentoso hacia el alba, y la siesta mañanera es el descanso fugaz también, para la ardua tarea que seguirá después.
Esta es la síntesis de los mil años, que según la profecía de La Salette, serán unos 25 años para abocar a las sombras fatigosas del Anticristo y según cálculos de las edades que el tiempo del mundo, tendrá que ser de corta duración para cerrar hacia el año 2,000 el fin del mundo.
La apertura de los sepulcros de cada alma, será un misterio individual, por el cual, cada hombre tendrá la Misericordia en relación a si mismo. Así de esta forma, cada uno percibirá el dogma de Jesucristo Salvador. Salvador de cada alma, con toda la biografía borrascosa del pecado y sus claudicaciones y Salvador universal de todos los pueblos.
Cuando Ezequiel oye la voz profética de Dios: "OH PUEBLO MIO OS CONDUCIRE DESDE VUESTRO CAUTIVERIO A LA TIERRA DE ISRAEL" hace pensar a la Iglesia, en la gran marcha de las Naciones convertidas hacia Cristo. El paganismo saldrá de sus sepulcros por más hermosos que sean las pagodas, las torres de cebolla del Kremlin o los rascacielos americanos. La epifanía y la resurrección de las almas, por elEspíritu Santo en la Iglesia, será la gloria mayor de los siglos.
Joel el profeta del Espíritu Santo, nos anuncia la llegada misteriosa de sus Dones y de sus Luces: Y después de esto, sucederá que derramaré YO MI ESPIRITU DIVINO SOBRE TODA CLASE DE HOMBRES, y profetizarán, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos tendrán sueños misteriosos y tendrán visiones vuestros jóvenes.
Y aún también sobre mis siervos y siervas derramaré en aquellos días, mi Espíritu.
Y haré aparecer prodigios en el cielo y sobre la tierra. Sangre y fuego y torbellinos de humo.
El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes de la llegada de aquel grande y espantoso día del Señor. Y sucederá, que cualquiera que invocare el Nombre del Señor será salvo, porque en el Monte de Sión y de Jerusalén, hallarán la salvación, como ha dicho el Señor, los restos del pueblo de Judá, los cuales serán llamados por el Señor, a su Iglesia." (Joel, II, 28-32) La invasión del Espíritu Santo, sobre las almas, tiene un prototipo: Cristo. Cuando llegó la plenitud del Espíritu sobre Cristo, ungiéndolo como símbolo y como promesa, marchó hacia la evangelización de los pobres, sanó los corazones arrepentidos, perdonó a los pecadores, dió vista a los ciegos, libertad a los encarcelados, publicando la reconciliación con Dios, y anunciando el día de la Cuenta.
En el prototipo Cristo, está realizado y anunciado lo que será la invasión oficial en la Iglesia, del Espíritu Santo.
Los pobres estarán enriquecidos con los tesoros del cielo y con los desprendimientos de la tierra; los bálsamos para los arrepentidos tendrán el sentido de la unción y de la consolación.
Habrá lagrimas tan maravillosas, como los mundos astronómicos de belleza increada. El perdón tendrá su exaltación, sin justicias aparatosas; los hombres despertarán a las cosas de Dios y sus misterios; las pasiones secretas por la carne y por las riquezas falsas de la vida, estarán sometidas; los brazos de Dios abrazarán a los millones de hijos pródigos que por los caminos del mundo volverán a Cristo, mientras que en el Cielo los ángeles cantarán el Miserere lleno de alegría, entre las lágrimas más dulces de la tierra. Y allá, bajo las sombras de la gran reconciliación, surgirán los profetas y la lluvia misteriosa de visiones ilustres y estupendas, anunciando el día de la cuenta: EL JUICIO FINAL PROXIMO.
Los siervos del Evangelio, guardados para la iluminación en el reino de Cristo sobre el mundo, estarán llenos de oráculos y de secretos de la Divinidad. Ellos como ninguno comprenderán el favor de la supervivencia; comprenderán que ser preservados para la gloria de Cristo, será ver cumplida la gran plegaria de Jesús añorada por tantos años por los cristianos, después de la tragedia del Gólgota. Dios había hecho rezar a los hombres su advenimiento. "VENGA A NOSOTROS, TU REINO."
Durante veinte siglos cristianos, la sombra pentecostal del reino de Dios, había enseñoreado la pupila del inocente y la del mártir.
Desde los silencios de los desiertos, miles de labios insomne, la habían repetido en las sombras africanas de los cenobios.
Los mártires sabían que morían por el reino de Dios sobre el mundo. Las vírgenes al marchar sobre los claustros cerrando al mundo sus ilusiones y sus carnes de cera, habían sembrado una realidad más para su venida.
Ahora se comprenderá a los patriarcas que le añoraron sobre Israel y sobre el mundo. Al entender los trabajos de los hijos de las promesas judías y las penas del cristianismo en las catacumbas y en las checas, comprenderán los justos que sobrevivir para reinar con Cristo, como testigos, es el honor más grande de los reinos.
Entonces sí que entenderán los justos y los impíos, que servir a Dios en la ociosidad aparente de los silencios, del gregoriano o de los breviarios, es reinar sobre todos los reinos y acaparar la gloria de los ángeles para servirle en la tierra, como en el cielo. Sobrevivir al reino de Dios bajo este puente de suspiros de todos los profetas, de todas las vírgenes, descansar a su sombra santamente imperial, tiene el sabor más apetecido de abrazar en la tierra misteriosamente a la Divinidad. Entonces, al olor de su presencia, reclinados de amor bajo el olvido, se incendiarán los hombres divinizados.

Ricardo Rasines Uriarte
1960... Y EL FIN DEL MUNDO
1959

Andar limpio sobre el barro


MEDIOS PARA FORTALECER EL CARÁCTER
Agentes internos
Somos hijos de Dios
La pureza es la limpieza del cuerpo y del alma, a pesar de la influencia de la carne corrompida.
Cervantes dijo de ella por boca de la Gitanilla: «Una sola joya tengo, que estimo más que la vida, que es la endereza y la virginidad.»
Para nosotros los cristianos, no es cuestión de honor; el motivo es más profundo. Su razón de ser nos la da San Pablo: el cristiano es miembro de Cristo, y el cuerpo de Cristo no se puede profanar con el contacto impuro. ¿No sabéis que sois templo del Espíritu Santo? Todo cuanto existe en el templo está consagrado al servicio de Dios.
La ética de San Pablo no es otra que volver al hombre al ser, tal y como Dios lo concibió.
En la mitología germana los hijos de los dioses eran conocidos por el brillo de sus ojos, relucientes como el acero bruñido.
Eres hijo de Dios, y tu pensar, querer y obrar, han de ser dignos de la obra de Dios, Una obra santa que goza de libertad, durante un período de prueba.
En el Cristianismo no es un mito, sino una realidad. De los primeros cristianos se decía: «Sus hijos son puros y vírgenes, y huyen del mal.» Esto se afirmaba en aquel ambiente en el que todo era «concupiscencia de la carne, y soberbia de la vida».
Dios nos hizo reyes de la Creación, pero en este concepto de caudillaje, el rey responde al mejor y primer luchador.

No corrompamos al hombre
La pureza es una virtud que nos hace «un familiar» de la casa de Dios. «Los que coméis de mi pan», que canta el romance. La virtud que más nos aproxima a nuestro origen divino.
Dios busca la fruta sobre la que brille el rocío del amanecer. No le agrada la fruta manoseada del mercado.
El hombre con esta tendencia es como el agua: lo mismo puede esmaltar de flores una pradera, que formar una charca palúdica.
Esa inquietud interior es el mosto que fermenta y se hace vino. Hay que tener firme la cabeza para no perderla con los vapores de la fermentación, y evitar la ruina definitiva.
Es el árbol que renueva toda su savia, y en la primavera reviste sus varales de flores blancas de ilusión.
La voluntad se ha de imponer para no dejarse llevar vanamente de esas ilusiones cortando las flores antes de tiempo, e impidiendo así la esperanza de un fruto cierto. El rosal que fue podado en la primavera no dará flores.
Si la savia llena los vasos del árbol, este árbol llevará fruto; pero si se quiebra de un hachazo, se desangra y pierde su vigor.
El pino sangrado es débil para la construcción.
El cuerpo del hombre es un sistema cerrado y limitado de fuerzas síquicas y biológicas, y no se puede derrochar.
Napoleón fracasó en la campaña de Rusia porque estaba absorbido por el amor de una mujer.
Por la misma razón Parnell, abandona Irlanda, su patria, en vísperas de la victoria contra los ingleses.
La impureza llega a oscurecer las verdades más claras de la fe: si Dios te preceptuara la castidad con la evidencia de una igualdad matemática, bajo la influencia de esa pasión, dudarías de la exactitud metafísica de los números.
No es, pues, una virtud negativa, sino de un positivismo restaurador, al pretender asemejarnos al hombre ejemplar que Dios puso en el Paraíso y Jesucristo respuso con sus méritos.

El vicio más egoísta
Dios Padre ha puesto en el hombre una fuente de vida, con prohibición absoluta de derrochar la más mínima parte de ella.
Porque la vida de un ser posible, es tan sagrada que Jesús para restaurarla no dudó en dar su propia vida temporal. La vida del hombre, no es sólo la de un sér fisiológicamente animal, tiene también una proyección eterna. Tu egoísmo te hace olvidar esta verdad.
Abusar de esta energía a espaldas de Dios, es oponerse directamente a la más sagrada de sus obras: el hombre. Por él creó Dios las restantes maravillas del universo. Sin el hombre todas quedan en el vacío. El joven con su pureza contribuye a completar la obra de Dios.

Virtud que eleva
Vencer el atractivo desordenado, además de ser de un mérito extraordinario, te dotará de una voluntad fuerte y perseverante.
En esta vida sentirás también los efectos de una naturaleza equilibrada. «¿Quieres tener un entendimiento de ángel?, pide al cielo un corazón de ángel. Cuando el corazón es puro como el cristal, los ojos se vuelven más transparentes. Nada despeja tanto el entendimiento como el olor de las azucenas».
Pasa un vendaval por las eras, y levanta un torbellino de polvo; pasa por unos huertos floridos, y se lleva una nube de perfumes. No esperes por lo tanto dar buena cuenta de ti si tu corazón está corrompido.
La pureza es una gran joya, porque nos comunica un sentir superior, y forma dentro de nosotros un mundo más elevado, mientras el vicio nos hace sentir bajamente aún de las cosas más nobles y elevadas.
La Virgen, modelo de pureza, fue por ello capaz de quebrantar la cabeza de la serpiente.
Godofredo de Bouillon, cuando le felicitaban por la victoria, respondía: Si mis manos han sido fuertes, fue porque no estaban manchadas con la impureza.
«Su fuerza era como diez, porque era puro su corazón» (Tennyson).
Sin ella, aunque tengas las fuerzas de un bisonte, tu voluntad será débil.
En los años invernales brillará el sol si la juventud fue pura.
En la juventud se planta y nacen las flores, si éstas se respetan, ancianos os sentaréis a la sombra de frondosos árboles.

Es posible
Es una lucha con una victoria al alcance de tu mano.
Si sólo existiera como único motivo para luchar por la pureza ser la voluntad de Dios, seria razón suficiente para creer en su posibilidad.
Los hechos son hechos:
«Se encuentran entre ellos hombres y mujeres, que permanecen vírgenes toda la vida» (Albufeda).
«Encontrarás alrededor de ti centenares de ejemplos, que te dirán que la castidad es posible» (Tolstoi).
Los que la creen imposible, es fácil que ni siquiera hayan probado a luchar por ella. Nunca creas en el poder fatal de la pasión.
Un águila encadenada tenía ansias de volar. Un día se rompió un eslabón de su cadena, y no pretendió levantar el vuelo, porque no cayó en la cuenta de su libertad.
Las primeras dificultades la persuadió de la imposibilidad de su vuelo.
Las flores brotan sólo bajo el sol de la victoria, y la victoria llega sólo cuando se lucha por verla venir.
Donde no penetra un rayo de sol, la humedad lo pudre todo, anidan las cucarachas y los hongos se apelotonan y chupan la vida.
Para la victoria Dios nos da fuerzas más que necesarias.
El hombre no puede con el hombre, pero el hombre con la fuerza de Dios, encadena al hombre y al diablo.
Si Dios te ayuda, pasarás el Océano en una canastilla.
Si en esta lucha no llegases a conseguir lo mejor, la observancia de los preceptos evangélicos, es porque no a todos les ha sido concedido los mismos privilegios; pero si no se te ha concedido lo mejor, siempre estará a tu alcance lo que es bueno en absoluto: los mandamientos.
El que se ha acostumbrado a vivir en la suciedad, no siente la necesidad de la limpieza.

Cohibe a los principios
La posibilidad hay que facilitarla tomando la lucha con tiempo.
Resiste a los principios. La voluntad pronta por los ejercicios, reacciona con la rapidez de un resorte de acero.
Cuando un ladrón al primer intento, encuentra una firme resistencia en la puerta o en hombre, pierde la esperanza del espolio.
La juventud es el tiempo de la salud y de la victoria.
El mimbre verde y tierno fácilmente se adapta a la forma del canastillo donde se tejió, y adaptado permanece sin la menor violencia.
Comienzas a hacer tu vida. No mezcles en la masa veneno, porque una vez cocida la masa, no podrás librarte de él.
La pasión que a los principios llega a dominarse, no pasa de ser una inclinación más o menos activa, como lo es la atracción a una golosina de la que fácilmente prescindimos, pero si cultivada llega a convertirse en necesidad, no habrá más remedio que beber el agua cenagosa para apagar la sed.
Si un incendio adquiere grandes proporciones, las mismas llamas forman tiro de aire para arder con más voracidad.
La pasión llama a la pasión: la depresión producida por el coñac, se levanta con más coñac, llegándose a crear una atracción insuperable.
Vendrá pecado tras pecado sin conseguir la quietud, como el hidrópico que hinchándose y reventando de agua no consigue aplacar su sed.
Aquello que en un tiempo estuvo en nuestras manos, ha pasado al campo de lo imposible.
La diferencia de potencia que existe entre una voluntad gastada por las derrotas, y la que sabe luchar desde los principios, es igual a la diferencia de fuerza de un brazo roto y escayolado y uno con todos sus huesos sanos.
La fuente de tus derrotas es tu poco interés por vencer.
No es lo mismo estar dispuestos a defender con pasión los colores de un club de fútbol, por encima de todo: lesiones, cansancio, desventajas, que luchar con la apatía de quien le da lo mismo ganar que perder.
Si las imágenes reaparecen continuamente en tu fantasía, es porque vive en ti un aliado continuamente, y no un juez enérgico que diga «no hay lugar».
No se resuelve el problema sensual con el desbordamiento, sino con la poda. En este campo Jesucristo no vino a traer la tranquilidad, sino la espada.
El golpe de buril desbasta el mármol, y al mismo tiempo que va demoliendo la tosquedad del bloque, va apareciendo la belleza de una escultura. La belleza de nuestra alma va apareciendo a medida que va desapareciendo las protuberancias por la lucha de la virtud.
Si Jesucristo quiere sacar de nosotros el hombre nuevo, elevándonos de nuestra baja naturaleza, tendrá que conseguirlo desgajando los brotes perniciosos, y todo desgarramiento es violencia.
Nosotros hemos de ser los primeros que busquemos el aire puro para nuestra alma, como buscamos la sierra y el mar para nuestro cuerpo.

Todos los peligros son grandes
Prestemos oído a ese timbre de alarma que Dios ha puesto en nosotros y que llamamos pudor. Es como el párpado para el ojo: se cierra al menor peligro. Es un muro eficaz para la defensa de la virtud agredida.
Por eso somos responsables de pecado si insensiblemente destruímos esa salvaguardia, dando cada día un paso hacia el abismo. No nos guardamos de los peligros, sino que vivimos y nos metemos voluntariamente en ellos. El demonio buscará una grieta para meter una cuña, y con unos golpes hará saltar el tronco en pedazos. Este resquicio es tu atrevimiento, mayor cada día. Es como un cuchillo de aire frío, que se nos mete por las rendijas, terminando por enfriar toda la habitación.
Enrique II de Francia toma parte en un torneo amistoso. Todo él va cubierto de hierro: sólo los ojos a la luz. Una hastillita salta de su lanza que hiriéndole le hace perder la vista.
Cuanto más herméticamente cerrados estemos a la influencia del ambiente, mejor nos preservaremos de los gérmenes de corrupción.

Prohibido coger flores
Si observamos nuestra conducta, la encontraremos muy lejos de poner a este huerto codiciado, toda la custodia que necesita.
¿Quién echa estos combustibles? ¿Quién destruye las defensas del pudor que Dios ha puesto para preservarnos?
San Pablo encarece a los jóvenes, que en el trato con las muchachas no sea diferente del de sus hermanas.
El jazmín dijo en cierta ocasión a la abeja:
—No te lleves la miel de mi cáliz.
Y la abeja respondió:
—No pierdes ni tu blancura ni tu perfume, porque yo me lleve tu miel.
Cuando tu corazón se posa buscando la dulzura de otro corazón humano, ¿sabe dejar el alma blanca?... ¿El jazmín deja de ser jazmín, blancura nivea, perfume penetrante y delicado bajo tus pretensiones?
«No porque arranques las hojas de la flor, cogerás su hermosura.»
Piensa que «Dios ama la luz de las lamparillas de los hombres, más que la luz de las estrellas». No ciegues a Dios quitándole esa luz.
La abeja es más humana que los hombres: no marchita las flores y les saca provecho.
Toda satisfacción, para que verdaderamente lo sea, ha de ir delimitada por la ley de Dios.
Mariposear de flor en flor, es posible que sea una reacción, de ese complejo de «donjuanismo» de mostrar unas cualidades viriles que no se poseen.
Hasta que no seas hombre, el varón se hace con los de su casta.

Con Dios delante
Hay jóvenes que ante las flores no saben ser sino abejorros. La flor queda herida y marchita. Su cerebro achatado por la pasión, es inepto para penetrar la delicada y sublime escena de la primera tarde del género humano, en la que Dios creó la primera pareja en el jardín del Paraíso: grandeza y delicadeza humana con origen divino.
Olvidamos que en ésta, como en otras cosas, podemos encontrar la fecilidad, con tal de tener a Dios por testigo.
Y no obstante, el pensamiento de Dios es objeto de chistes impuros y conversaciones obscenas, por gentes que todo lo sienten con un corazón sucio, y lo palpan con manos de cieno.
Cuando nos ajustamos a la ley de Dios por el sacrificio de los instintos, aun en la presente vida, no dejaremos de sentir las ventajas.
Mira a la azucena incandescente de la Madre de Dios.
San Edmundo de Cantorbery gravó dos anillos con esta inscripción: «Consérvame puro como tú.» Uno era para él y el otro para Nuestra Señora.
Cuando mucho tiempo después de su muerte, se exhumó su cuerpo, el dedo que ceñía el anillo, había resistido a la corrupción.

El vicio rebaja
La ausencia de esta virtud hace a los hombres débiles. La belleza humana creada por Dios, y el carácter entero de la persona, merman como el líquido de una vasija rota.
Medio inservible para la vida se busca un lenitivo en el pecado, refugio de los desertores. Es posible que de haber triunfado en la vida, no habrías abandonado la virtud, buscando un desquite en los placeres.
Cuando la mala costumbre es inveterada, las consecuencias, al principio pasajeras, arraigan tomando carta de ciudadanía en la propia naturaleza. Dejan de ser huéspedes del camino, para ser tus propios y rebeldes hijos, de los que no pueden prescindir ni dominar.
El carácter se altera y se hace irritable, en los trabajos físicos y mentales prende en ellos la fatiga con facilidad, se hacen egoístas y exigentes perdiendo el espíritu de iniciación, y mostrando en todo indecisión y timidez.
Ni cuando el hombre se reveló por primera vez en el Paraíso, ni cuando se cometió el primer asesinato, y la sangre de Abel enrojeció el suelo reseco de una tierra quemada por el fuego del sacrificio, sino cuando el hombre dejó de ser hombre, sumergiéndose en la lascivia, fue cuando dijo Dios: «Me pesa de haber creado al hombre», enviando un castigo colectivo. Para lavar la tierra la cubrió de una vorágine de agua sobre los más altos montes.
Entonces es cuando el hombre destruye su naturaleza de hijo de Dios, como se marchita y destruye una flor herida en el tallo, o la seca la baba del caracol. Su corazón se convierte en ceniza, y su sangre deja de ser ardiente, sus ideales se diluyen como el humo ante el vendaval, su voluntad se acobarda y su inteligencia, como el impuro Herodes, busca ante la doctrina de Cristo salidas irracionales. Alguna sordina hay que buscar a los clarinazos de la conciencia.
Lo sensual llega a ser el centro del hombre, produciéndole un estravismo intelectual agudo. Queda prisionera de lo carnal y lo imposibilita para mirar a lo lejos. El vicio le hace pesadas sus alas, envolviéndola en una atonía general de cuerpo y alma.
El águila que echándose sobre su presa se ha saciado de carne, está tentada de olvidar su nido en las alturas. Sus alas no pueden levantar su cuerpo.
Cuando veas esta ruina, pretenderás atajar lo imposible, y un frío penetrante se adentrará en tu alma gastada y sin cobijo.

La virtud fortalece
Dice Alexis Carrel: «Los fuertes se vuelven más fuertes practicando la castidad.»
Niñas como Inés, no temieron los más rudos tormentos, ni al tirano con prerrogativas de vida y muerte.
Pío XII, en la homilía de canonización de María Goretti, dijo: «Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud, a no ceder fácilmente ante los goces volanderos y vacíos de la voluptuosidad, ante los deleites fascinadores de los vicios, que agotan la serena inocencia, que acarrean tétricas tristezas —que debilitan tarde o temprano las fuerzas del cuerpo y del alma—, sino más bien, ir con denuedo, aunque sea por caminos ásperos y duros tras aquella perfección cristiana de costumbres, que todos podemos un día lograr, teniendo una voluntad resuelta, y ayudada de los celestiales auxilios, esforzándonos, trabajando y orando.»
Mas la virtud exige fuerza, la cual, aunque no llegue a la cúspide de la fortaleza de esta niña angelical, pide no obstante de nosotros un trabajo prolongado, diligentísimo, que nunca hasta la muerte hemos de interrumpir.»
«Por eso puede llamarse como un lento y prolongado martirio, para el que nos sirve de amonestación las palabras de Cristo: El Reino de los Cielos padece violencia, y sólo los esforzados lo arrebatan.»
La consecución de esta virtud presupone otras muchas. Por eso prosigue el Papa: «En la pureza estaba la afirmación más elemental y significativa del dominio perfecto del alma sobre la materia; en el heroísmo supremo que no se improvisará, estaba el amor tierno y dócil a los padres, el sacrificio en el duro trabajo diario.»

La veneración y respeto a los ancianos


De la veneración, respeto y honor que deben los hijos a los padres, hablaremos después, cuando también se explicará la ruina infalible que se sigue a los malos hijos por la desatención que tienen con sus padres naturales, que despues de Dios les dieron el ser.
La veneración debida a los ancianos y antiguos del pueblo la explica dignamente el apóstol San Pablo, diciendo: que a los ancianos les hables, no con imperio, sino como con ruego, y los veneres como a padres; y a los jóvenes los trates como a hermanos, y nunca reprendas a los mas antiguos; porque de los ancianos aprenderás la prudencia que ellos atesoraron con la experiencia de muchos años; y es cosa indigna reprender a quien es mas digno de veneración. Esta es la verdadera política cristiana.
El Espíritu Santo dice, que honremos a los ancianos y temamos a Dios, porque la sabiduría de los antiguos es la que busca el varón sabio, y con esto aumenta su sabiduría.
En grave castigo del ingrato Helí le fulminó Dios nuestro Señor aquella terrible sentencia de que en su casa nunca hubiese ningún anciano: que fué lo mismo que publicarla por infeliz y castigada por la mano de Dios (I Reg., II, 31).
El desventurado Roboan perdió la mayor parte de su patrimonio por el motivo de haber despreciado el sano consejo de los ancianos, siguiendo el consejo ardiente de los jóvenes, en quienes faltaba la parte principal de prudencia y experiencia.
No lo hizo así el prudente Elíseo, el cual se dejó confiado en la experiencia de los ancianos, de que se siguió su prosperidad y libertad.
Bien comprendía esta sana doctrina aquel grande sacerdote del Altísimo, el cual dijo: que toda criatura debia ser arrojada del congreso de los hombres felices, como no ajustase su dictamen al sano consejo de los ancianos, en los cuales Dios ha puesto su divina luz, y en los muchos años han atesorado la prudencia para la dirección acertada de los jóvenes.
En el sagrado libro de Josué se dice: que el pueblo de Dios se llenó de prosperidades espirituales y temporales todo el tiempo que le gobernaron los ancianos, sabios y prudentes. Y en el libro de los Jueces también se dice: que habiendo faltado los ancianos sabios y temerosos de Dios, comenzaron a prevaricar los hijos de Israel, y a llenarse de plagas y ruinas.
La conturbación perniciosa vendrá sobre los pueblos y sobre las familias, cuando en ellas falte el sano consejb de los ancianos, dice el profeta Ezequiel; y el profeta de Dios Isaías dice: que cuando restituya el Señor los consejos antiguos de su pueblo, entonces se llamará la ciudad justificada, comenzando el bien por el senado, que se compone de los ancianos, según su misma etimología: Senatus a senibus dictus est.
Verdad es, que también se hallan algunos jóvenes, en los cuales ha puesto Dios el honor de la senectud; según se dice en el sagrado libro de Daniel profeta. Estos son ancianos, no en los años, sino en las costumbres; no en las canas, sino en el juicio; mas esta divina providencia no es regular, porque lo común es proporcionarse las operaciones y dictámenes con los años; y lo que a todos conviene es atender y venerar a los ancianos.
Fue plaga tirana el desprecio y persecución de los ancianos del pueblo; y esto lloraba con amargura el profeta Jeremías, diciendo: sucedía por la gravísima ingratitud del mismo pueblo rebelde contra su Dios y Señor. Cuando callaron los ancianos, entonces vino la destrucción del pueblo, dice el mismo santo profeta (Tren., I, 19).
¡Ay del mundo cuando el joven atropellará contra el anciano, y el plebeyo contra el noble; porque ésta será la señal cierta de la destrucción de todo! Vae mundo, etc. (Isai., VIII, 5).
Lástima se debe tener a cualquiera casa decente, si en ella se comete el desorden de atropellar los jóvenes a los ancianos, y los criados a los señores, y los hijos a los padres ; porque esta será señal cierta de acabarse y arruinarse toda la casa.
El desprecio de los jueces, magistrados y senadores del pueblo, también es manifiesta señal de ruina; porque el Espíritu Santo dice : que no resistamos contra el brazo del poderoso, ni contra la corriente precipitada del rio; porque esta es operacion violenta, y no hay violento perpétuo, como dice el filósofo.
No enciendas los carbones de los pecadores poderosos, arguyendo sus malas obras, dice el Espíritu Santo, no sea que te enciendas con la llama y el luego activo de sus mismos pecados. Si da golpes el vaso de metal con el de tierra, mas presto se rompe el que es mas frágil; como se dice en el mismo sagrado texto, para la confirmación del asunto (Eccli., VIII, 13).
En muchas cosas, y en las operaciones de los poderosos, pórtate como ignorante, y oye con silencio, sin decir lo que sientes si no te toca ni te importa; porque así evitarás los litigios inútiles y fastidiosos, de que no se saca provecho alguno; y el que guarda su lengua, se libra de grandes angustias, dice el Sabio; y el que es inconsiderado en hablar sentirá sus males (Eccl., XXXII, 12).

Vive sujeto á los jueces y á los que tienen dominio superior en el pueblo; porque según dice el príncipe de los apóstoles san Pedro, son enviados de Dios para vindicta y castigo de los malhechores, y alabanza de los que obran bien. Son puestos en el mundo por el Altísimo; porque no hay semejante potestad sino de Dios (I Pet., r, 14).
Los ingratos del pueblo escogido que repugnaron venerar los jueces que les habia puesto Dios, experimentaron su perdición y ruina de sus personas y casas. El Señor, que pone los jueces, magistrados y gobernadores, sabe si es por misericordia o por castigo, y los quitará cuando convenga, y cuando a su divina Majestad bien le parezca. Á los hombres inferiores no les toca sino venerarlos y atenderlos, como el Señor que los puso lo dispone (Deut., XVI, 18. Jud., II, 16).
El que no quiere temer a la justicia obre bien, y de ella tendrá su justa alabanza, dice el apóstol San Pablo; pero el que obra mal tema al juez; porque no sin causa lleva espada de dos filos para dar su justo a todas manos; y el mismo juez humano está sujeto a ser juzgado de otro superior, mas no de los inferiores del pueblo, a los cuales solo pertenece venerar y respetar a la justicia y a los que mandan en la tierra (Rom., XIII, 3).
El apóstol Tadeo, en su carta breve y misteriosa, introduce a unos hombres perdidos, impíos y malos; y que siendo sus pasiones desordenadas, llegan a despreciar a los que mandan y gobiernan en los pueblos, y blasfeman en todo lo que es superioridad y majestad. A estos, dice el apóstol, debes temer y apartarte de ellos: Hos devita; porque son perniciosos, no solo para sí mismos, sino también para todos cuantos se les hacen amigos, y se les ponen a su lado: siendo, como son, de indomable corazon y de dura cerviz (Jud., I, 10).
Cuando desprecian y resisten a los jueces y potestades del pueblo, se buscan a sí mismos la condenación y perdicion, dice el apóstol san Pablo; porque quien resiste a la potestad; resiste a la ordenación de Dios Omnipotente, en cuya mano poderosa están todos los bienes temporales y espirituales, y pierden los unos y los otros bienes aquellos hombres inconsiderados y necios, que despreciando a la justicia humana buscan su total ruina.
En el sagrado libro del Deuteronomio disponía Dios nuestro Señor, que si algún hombre soberbio no quisiese obedecer el decreto del juez, aquel hombre pertinaz y escandaloso muriese luego, para que se quitase un grande mal de en medio del pueblo.
Por este motivo dice el salmista, que los israelitas fueron entregados en manos de los gentiles extraños, y fueron dominados de los mismos que los aborrecían, porque no quisieron dejarse gobernar y mandar de los jueces propios que los amaban. Esto les sucedió poena peccati, para que los que no querían ser corregidos de los propios, lo fuesen de los extraños.
Si vieres las calumnias de los pobres desemparados, y los juicios violentos, y que se trastorna la justicia en la provincia, no te admires de ello, dice el Sabio; sino ten paciencia, y considera que nada sucede sin la permisión divina, y acuérdate que sobre él es el Juez superior que a él le ha de juzgar. (Eccl., V, 7 et seq.)
Si tus enemigos son tus jueces, decia Dios en el sagrado libro del Deuteronomio, ten paciencia, y considera que será la permisión divina para que te desveles mas en justificar tus operaciones. Ármate de tolerancia virtuosa, y clama a tu Juez Altísimo que está en los cielos, como hacia el santo Job. Teme a Dios Omnipotente, que tiene superior dominio sobre todas las criaturas (Deut., XXXII, 31 ; Job, IX, 5).
Mientras vives en este mundo confuso, advierte que andas entre peligrosos lazos, como dice el Espíritu Santo; por lo cual conviene seas muy astuto y avisado, para que no te cojan en alguna palabra escandalosa, y seas confundido. Por este motivo debes tener gran vigilancia, y considerar lo que hablas perteneciente a jueces, gobernadores y justicias.
El apóstol san Pablo nos previene, que estemos muy sujetos a los jueces y potestades de la tierra, y los obedezcamos humildes; porque así nos dispondremos para todo bien; y de lo contrário se nos seguirá todo nuestro mal. (Rom., XIII, 1)
No tengas pleito con ningún hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos, y te veas perdido; porque él conservará todas tus palabras, y no te perdonará con su malicia cuando se le ofreciere la ocasion de perderte. Este es consejo sano del Espíritu Santo (Eccl., VIII, 1).
Apártate del hombre poderoso si eres prudente, y acuérdate del príncipe de los apóstoles San Pedro, que en la casa de un hombre poderoso negó a Jesucristo; y para llorar amargamente su pecado se salió fuera del palacio. Donde cayó un gigante, justo es que tema un pigmeo.
No desprecies a los poderosos, porque Dios no los desprecia, como se dice en el libro del santo Job; y también está escrito en el libro del Eclesiástico, que las ciudades se harán felices por el buen juicio de los poderosos, si estos fueren justos en la presencia de Dios y de los hombres.
El sano consejo es, que no desprecies al pobre por ser pobre, ni lisonjees al rico y poderoso; pero tampoco le desprecies; y el Eclesiástico dice, que al poderoso le humilles tu cabeza, pero con discreción y templanza; y con los pobres te muestres afable, y así serás amado de los ricos y los pobres.
Teme a Dios y al rey, dice Salomon, y con los murmuradores del rey no te mezcles ni te acompañes; porque repentinamente vendrá la perdición de ellos cuando ménos pienses, y juntamente vendrá tu perdición site acompañas con ellos. No pongas en olvido este prudente consejo del Sabio (Prov., XXIV, 11).
El mismo dice, que ni en tu pensamiento, ni en lo mas secreto de tu casa no murmures al rey, ni digas mal de sus operaciones, porque las aves del cielo llevarán tus pensamientos y tus voces; y te verás perdido cuando ménos pienses, y hallarás descubierto lo que pensabas estar en oculto.
Acaso hablará contigo quien te arma tu perdición, y con capa de celo te sacará los afectos de tu interior, ocultándote los intentos depravados de su venganza; como nos lo previene Isaías profeta. Por esto importa seas muy astuto y cauteloso, y siempre pienses y hables de tu rey y señor con el honor y estimación que debes.
A mas de la obligación de tu conciencia, por el juramento que tienes prestado, debes atender a tu misma conveniencia, y a no perder tu alma ni tu casa; conforme al sano consejo del apóstol san Pablo (Rom., XIII, 2 et 5).
Si violares la fidelidad á tu rey, que tienes firmada con juramento, no te quedarás sin castigo, dice Dios; porque tu iniquidad vendrá sobre tu cabeza, y como un peso gravísimo acabará contigo; y si no eres considerado en hablar bien de tu rey y señor, tus mismas palabras darán testimonio contra ti (Deut., V, 11).
En el sagrado libro de Ester se dice, que están poseidos del Espíritu de locura y esculticia los que con embustes y mentiras intentan prevaricar a los pueblos contra su rey; y en el de los Reyes se llaman hijos de Belial, que son hijos del demonio, los que al rey una vez coronado le desprecian, y no le quieren obedecer.
El Sabio te previene para tu bien que no gastes tu hacienda y tus riquezas para obrar contra tu rey y señor; porque perderás tus conveniencias temporales, y tú mismo te perderás con ellas, arruinando tu casa, y perdiendo tu familia.
Aunque tu rey fuese un tirano, debias en conciencia, razón y justicia, honrarle y venerarle, y rogar a Dios por él; según la doctrina sana del príncipe de los apóstoles San Pedro (II, 17), el cual manda honrar y venerar a los reyes; y en su tiempo todos eran intrusos, ó tiranos contra los fieles, conforme el sagrado texto; porque en Roma y en Jerusalen reinaban los emperadores que no seguían la fe de Cristo, y los fieles cristianos los honraban y rogaban a Dios por ellos, obedeciéndolos en todo lo que no era contra su fe católica, en obsequio de la cual ofrecían sus vidas.
Otro ejemplar canonizado para esta sana doctrina tenemos en los profetas de Dios Jeremías y Baruch, los cuales en ocasion de haber ido cautivos a Babilonia los hijos de Israel, y aconsejándoles algunos falsos predicadores que no se sujetasen, ni rogasen a Dios por aquel rey de Babilonia, que era infiel y tirano, los desengañó el santo profeta Baruch, diciéndoles de parte de Dios, que aquellos predicadores y profetas falsos los engañaban y los querían acabar de perder; por lo cual les decia Dios del cielo, que a su rey, tal cual era, le venerasen y rogasen por él en sus oraciones, y que esto les convenia para su felicidad espiritual y temporal.
Si esta sana doctrina hubiesen considerado muchas personas desatentas, no llorarían como lloran la perdición de sus casas y de sus haciendas. Ojalá que bien enseñados y desengañados sigamos el consejo del Sabio, el cual dice: que por nuestra conciencia y nuestra conveniencia seamos fieles a nuestro rey y señor (Prov., XII, 18).

R.P. Fray Antonio Arbiol
LA FAMILIA REGULADA
1866

jueves, 28 de octubre de 2010

NO PREVALECERAN.


Y dicen los blasfemos
que con su propia mano
Tendrán que echar por tierra
el trono soberano
Del Sucesor de Pedro,
Vicario de Jesús.
¡No saben en qué roca
se asienta el Vaticano. . .
Napoleón, responde:
¿La conmoviste tú?

Y dicen los blasfemos
que Cristo ya agoniza;
Que pronto, de la Iglesia,
montones de ceniza
Escombros humeantes
tan sólo quedarán.
Responde Diocleciano:
¿qué fue de la sonrisa
Con que dijiste un día:
"La Iglesia ha muerto ya". . .?

Napoleón es polvo:
es polvo Diocleciano:
¡Y es trono inconmovible
aún el vaticano!
¡La Iglesia aún vive y reina
en plena juventud!
¡Y el sucesor de Pedro,
el perseguido anciano,
Aún es sol inmenso
de indeficiente luz

Mons. Vicente M. Camacho
2 de julio de 1914

EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO. (3)


SE ESTÁN CUMPLIENDO YA LOS DESIGNIOS DE LOS ALTOS "ILUMINADOS" ANUNCIADOS DESDE EL SIGLO XIX.

En el siglo XIX, se publicaron varios libros: EL CRISTIANISMO, EL PAPA Y LA DEMOCRACIA; EL FIN DEL MUNDO ANTIGUO; GLORIOSO CENTENARIO; LA CRISIS FATAL; ESSAI DE SCIENCES MAUDITES; EL ABATE GABRIEL, y otros. Escritos por miembros o fundadores de altas sociedades secretas como la de los Martinistas o la de los Carbonarios: el Abate Roca, sacerdote que apostató de la Iglesia y luego la atacó furiosamente; Saínt-Ives d'Alveydre; Stanislas de Gaita, Oswald Rirth, y otros.
No podemos transcribir todos los textos respecto del tema que tratamos, prolijo, y ya lo hemos hecho en otro lado. Lo que es asombroso de todos esos anuncios contra la Iglesia, es la extrema frialdad con que las advertencias de los papas hasta Pío XII fueron recibidas por los católicos. La santísima Virgen María se apareció en varias ocasiones - y advirtió lo que estaba sucediendo y lo que sucedería si no se ponía remedio. Su mensaje a Melania y Maximino en La Sallette, para mí es el más dramático y duro porque llegó a decir que Roma perdería la Fe y se convertiría en la Sede del Anticristo.
¿Qué le pasó a los católicos? pues lo mismo que les está pasando ahora que los acontecimientos tremendos que ya tienen ante la vista, no los mueve, no los calienta, no los enfría. Les importa un comino. Y lo que les está pasando cuando ignorantes muchísimas veces culpablemente de la Doctrina defienden denodadamente a los criminales del Vaticano porque en medio de su estupidez e ignorancia esa defensa les parece que los hace verse como verdaderos defensores de la Fe.
Voy a transcribir algunos pocos textos que resultarán ilustrativos sin perder de vista lo que dijera el Conde de Virene: "Esta es una conspiración tan profunda y secreta que ha sido tramada, que será muy dificultoso para la monarquía y para la religión no sucumbir a ella".
"En su forma actual, el papado desaparecerá. El pontífice de la divina sinarquía, se parecerá tanto al papa de nuestros días, como este último se parece al papa de Lago Salado... El nuevo orden social se implantará al margen de Roma, sin Roma, a pesar de Roma, contra Roma". 'El viejo papado, el viejo sacerdocio abdicarán de buena gana ante el pontificado y ante los sacerdotes del futuro, que serán los del pasado convertidos y transfigurados con vistas a la organización científica del planeta a la luz del Evangelio". "Y esa nueva Iglesia, aunque tal vez no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la forma antigua, recibirá, sin embargo de Roma, la consagración y la jurisdicción canónica" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca, 1830-1893).
"Pronunciando su propia caducidad, el papado romano declarará URBI ET ORBI que, habiendo terminado su misión y su papel de iniciador, se vuelve libremente a su antigua forma, para dejar el campo libre a las operaciones superiores del nuevo pontificado de la Iglesia y del nuevo sacerdocio que él mismo instituirá canónicamente antes de exhalar el último suspiro" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca).
"Lo único que puede esperarse es que la majestad de la tiara recaiga algún día en el gobierno general de la cristiandad" (MISIÓN DE LOS SOBERANOS. Saint-Yves d'Alveydre).
"Se prepara una inmolación que expiará solemnemente... El papado sucumbirá; morirá bajo el cuchillo sagrado que forjarán los padres del último concilio. El César papal, es una hostia coronada para el sacrificio" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca).
"Yo creo que el culto divino, tal como lo regulan la liturgia, el ceremonial, los ritos y los preceptos de la Iglesia Romana, sufrirán próximamente en un Concilio Ecuménico, una transformación que, al mismo tiempo que le devolverá la venerable sencillez de la edad de oro apostólica, la pondrá en armonía con el estado nuevo de la conciencia y de la civilización moderna" (EL ABATE GABRIEL. Abate Roca).
"¿Lo que se prepara en la Iglesia Universal?, no es una reforma es, no me atrevo a decir una revolución, ya que el vocablo sonaría mal, y no sería exacto, sino una evolución" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Abate Roca).
"Afirmo que estamos llegando al derrumbamiento definitivo del antiguo orden religioso, político y económico, y anuncio el comienzo de un ciclo completamente nuevo desde todos los puntos de vista en la Iglesia, en el Estado, en la familia y en todos los círculos de la actividad humana" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca).
"Ha nacido un nuevo mundo: el viejo mundo, el mundo ultramontano está muerto; con el serán enterradas todas las iglesias clericales". "Habrá una nueva religión, un nuevo dogma, un nuevo rito, un nuevo sacerdocio cuya relación con la Iglesia que cae, será exactamente lo que fue la relación de la Iglesia Católica con la Iglesia Mosaica, su difunta madre" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Abate Roca).
"Todas las iglesias divisionarias, caminan a su ruina; se hunden de lleno para dejar sitio a la Iglesia unitaria, a esa basílica social que englobará a todas las épocas, a todas las capillas del pasado y del presente para constituir el redil único..." (GLORIOSO CENTENARIO, abate Roca).
"No temáis convertiros en el alma de la libertad moral, resignaos, al confundiros con las naciones, a perder momentáneamente vuestro cuerpo de doctrina y de disciplina, esa forma que vosotros llamáis Iglesia Católica Romana; ella resucitará más gloriosa y más grande, más religiosa y más social" (MISION DE LOS SOBERANOS. Saint-Yves d'Alvey-rre .
"En este momento (la Iglesia), forma un anillo que se rompera por la mitad, y cada una de esas dos mitades, formará otro anillo. La escisión va a producirse: habrá el anillo de los retrógrados y el anillo de los progresistas" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca).
"No tildéis de revolucionarios y de gente baja a los que anuncian una renovación general... ¡Los anarquistas, seréis más bien vosotros retrógrados!" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Abate Roca).

Es imposible no ver en los planes de las sectas iluminadas y satanistas la realización de lo que anunciaron durante el siglo XIX.
Las reformas que se fueron imponiendo arbitrariamente después del Concilio Vaticano II, que fue en realidad un conciliábulo, no fueron inspiradas por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo estuvo ausente en esa asamblea universal convocada por Juan XXIII mediante la Constitución Apostólica HUMANAE SALUTIS del 25 de diciembre de 1961. Este nefasto "papa", abría así las puertas mayores de la Iglesia para que se introdujera la Revolución y comenzaran a operar y aplicarse todos los lineamientos ya preparados por los iluminados siglos antes.
En el discurso de apertura del Concilio, que pronunció en la resílica de San Pedro el 11 de octubre de 1962, se atrevió a condenar e otros papas anteriores que habían advertido el gran peligro que amenazaba a la Iglesia. Dijo: "Mas Nos parece justo disentir de esos profetas de calamidades que siempre están anunciando infaustos sucesos como si fuera inminente el fin de los tiempos". ¡Qué cínico y que mentiroso!. El sabía perfectamente lo que se estaba preparando y lo que después vendría para la Iglesia. Su mente anticatólica no podía estar de acuerdo con la mente de los papas ortodoxos. ¿Y quién le preparó el discurso de apertura del Concilio?, nada menos que el Cardenal Montini, entonces Arzobispo de Milán, futuro Paulo VI que luego desvaneciera la Religión divina, ante la libertad humana, y que encubriera con pleno conocimiento de causa una situación bien establecida para precipitar el hundimiento y provocar el desastre.
Cuando Juan XXIII murió, la Masonería de Jalisco, México, publicó una esquela de la que vamos a copiar textualmente lo siguiente:
"LA GRAN LOGIA OCCIDENTAL MEXICANA de libres y aceptados Masones con motivo del fallecimiento del PAPA JUAN XXIII, hace pública su pena por la resaparición de este gran hombre, que vino a revolucionar las ideas, pensamientos y formas de actuar de la liturgia católica romana. LAS ENCICLICAS "MADRE Y MAESTRA" Y "PAZ EN LA TIERRA" han revolucionado los conceptos en favor de LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y SU LIBERTAD. La humanidad ha perdido a un gran hombre y los Masones reconocen en El sus elevados principios de humanitarismo y su condición de GRAN LIBERAL.
Guadalajara, Jal., Méx., a 3 de junio de 1963.
GRAN LOGIA OCCIDENTAL MEXICANA .
Lic. José Guadalupe Zuño Hdez.".

Las letras destacadas, así están en el texto. Esta esquela la publicó el Diario El Informador el martes 4 de junio de 1963. ¡Pero qué es esto!, ¿es posible que la Masonería, cien veces condenada por los papas, ahora llene de alagos a un papa?, ¿es posible que la Doctrina católica, diametralmente opuesta a los postulados y doctrinas de los liberales, ahora nos declaren que se han encontrado?, y la pregunta obligada es: ¿el catolicismo se hizo masón o la Masonería se hizo católica?. Pero no es el único caso en el que los masones alaban a un papa del post-concilio.
El día 21 de diciembre de 1996 la agencia noticiosa ANE difundió la siguiente espeluznante noticia a pesar de la cual los católicos siguieron tan présbitas, bizcos o ciegos como han estado desde el principio de todo este desastre:
"POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DE LA MASONERIA MUNDIAL, el Gran Oriente de Italia confirió hoy al Papa Juan Pablo II la Orden de Galileo Galilei, LA MAXIMA CONDECORACION PARA LOS NO MASONES".
¿Y cuál es el motivo por el cual se le ha conferido?, ¡OJO!:
"Por la continua y meritoria obra desempeñada, dice la nota, durante todo su pontificado en favor de la comprensión y hermandad entre los pueblos, para que la paz se afirme en forma durable en un mundo lleno de amor y la humildad se eleve al cielo APLICANDO ASI LOS VALORES DE LA MASONERIA UNIVERSAL".

Todo lo que vemos estar sucediendo en la Iglesia del Vaticano ya era temido por San Pío X -y otros papas- y denunciado, porque dijo que la Iglesia sufría una INVASION de sus peores enemigos. A esos papas, Juan XXIII los llamó "profetas de desgracias" en un discurso que le escribió el futuro Paulo VI. Lo que tal vez no pudieron imaginar esos Papas fue que quienes ocuparan la Sede de Pedro tuvieran un espíritu masónico. ¿Qué importa que ellos no pertenecieran a la Orden si sus doctrinas estarían de acuerdo y extenderían su espíritu por todas partes?, aunque en realidad fuertes aires dicen que Juan XXIII perteneció al Priorato de Sión. ¿Y de Juan Pablo II, quién lo sabe? aunque esto tiene poca importancia. La Masonería reconoce en público que él tiene su espíritu.
Igualmente, la participación de las mujeres en la Liturgia ya estaba planeada como su sacerdocio y su episcopado. Ahora leen en el presbiterio, son ministras de la comunión y efectúan funciones que todo el pueblo corrupto ha aceptado. La Iglesia del Vaticano camina cautamente a tener sacerdotizas y episcopizas.
De esto el Abate Roca -hay que insistir que hablamos del siglo XIX-, en su libro GLORIOSO CENTENARIO dijo: "'El acceso de la mujer al altar, su ordenación, su consagración, para la ofrenda pública del Sacrificio, todo eso se desprende de la Gnosis sagrada, y forma parte esencial del gran depósito de la tradición... el sacerdocio de María, y por consiguiente el de las mujeres, han permanecido velados hasta nuestros días... Bajo dos tiaras semejantes y en medio de una nube de incienso, se verá pontificar conjuntamente a las dos partes del binomio sagrado, a las dos facultades, femenina y masculina".
Leyendo esto, ¿no sentimos que entramos en contacto con la porquería?, ¿no es todo esto un satanismo enmascarado?, ¿no fue el Concilio Vaticano II el caballo de Troya, el pretexto para introducir doctrinas y prácticas planeadas y bien estructuraras decenas de años antes?. Las reformas y este anunciado Concilio, son una gran impostura, un gran engaño para acabar con la Iglesia "como institución papal". Ellos mismos así lo han dicho. Ellos mismos, los altos iluminados lo publicaron cínica y abiertamente.
Veamos qué dicen sobre el particular. La policía de Roma, obtuvo algunos documentos secretos de la Masonería. Mons. George F. Dillon, doctor en Teología, en base a estos documentos, dictó varias conferencias en Edimburgo en 1884. Esas conferencias se publicaron en el libro EL GRAN ORIENTE DE LA MASONERIA SIN MASCARA. Yo tengo la edición de 1977. En esas conferencias se incluyeron los textos de esos documentos capturados. Ahora copio un párrafo de una carta a Piccolo Tigre que era un alto jefe de la Secta:
"¿Deseáis la revolución?, BUSCAD AL PAPA DEL CUAL OS HE DADO EL RETRATO. ¿Deseáis establecer el reino de los elegidos sobre el Trono de la prostituta de Babilonia?, dejad al clero marchar bajo nuestra bandera, PERO QUE MANTENGAN LA CREENCIA DE QUE MARCHA BAJO LA BANDERA DE SAN PEDRO. ¿Deseáis hacer que los últimos vestigios de tiranía desaparezcan?, echad vuestras redes como Simón Bar Joná. Colocadlas en lo más profundo de las sacristías, seminarios y conventos, más bien que en las profundidades del mar, y si bien no precipitáis nada, obtendréis una abundante pesca más milagrosa que la de él. El pescador de peces se convertirá en un pescador de hombres. OS ACERCAREIS COMO AMIGOS AL SILLON APOSTOLICO, y habréis pescado una revolución con mitra y capa pluvial, marchando con la cruz y el estandarte... una revolución que sólo necesita ser espoleada un poco para poner a los cuatro cuartos del mundo en llamas".
¿Es posible cerrar los ojos ante tantas señales coincidentes y dramáticas?.
Juan XXIII, fue solamente el "papa" de transición que prepararía el camino a todos los destructores de la Iglesia. Ellos no solamente necesitaban un papa, sino la autoridad de un concilio en nombre del cual todo se podría hacer. Los papas mismos, aplicarían las reformas del concilio. Juan XXIII dijo claro que estaba "abriendo" una ventana para que entraran aires nuevos. Eran nuevos aires, obvio, pero ¿cuáles eran esos aires?. Esto lo entendieron muy bien los altos iluminados.
Luego de Juan XXIII subió al Solio Pontificio Paulo VI, judío de Bresia llamado Juan Bautista Montini. No analizamos su inmensa obra destructora. El fue quien invalida la Misa y los Sacramentos. Voy a reflexionar un hecho solamente.
El 13 de noviembre de 1964 Paulo VI durante una ceremonia religiosa SE DESCORONO. Es decir, SE QUITO LA TIARA QUE ES EL SIMBOLO DE LA AUTORIDAD PAPAL. Hecho gravísimo que equivaldría a la abdicación de su autoridad, como lo sería que un rey durante una ceremonia oficial se quitara la corona. El Abbe Georges de Nantes publicó el libro YO ACUSO A PAULO VI DE HEREJIA, CISMA Y ESCANDALO en el que comentando esto dice:
"Vos habéis renunciado a la Tiara desde noviembre de 1964. Este fue el primero de vuestros gestos proféticos... ¿Por qué disimulasteis vuestra intención, bajo esa postura, en esa escena romántica, de dar a los pobres el patrimonio de la Iglesia invitando a los obispos a hacer lo mismo?. Por dos razones. Vos no podíais con tanta rapidez, proclamar vuestra renuncia a la soberanía del Pontífice Romano sobre los príncipes y los reyes
(por eso pasa año cinco meses entre la coronación de Satanás y la descoronación de Paulo VI), cuyo símbolo es la Tiara. Eso hubiera originado muchas y muy justas desconfianzas y levantado legítimas protestas. Entonces, lo habéis hecho en forma enigmática . Los franc-masones lo comprendieron. Los integristas para guardar confianza, no lo han querido comprender. ¡Es la Vuestra, una habilidad sorprendente!. Para abrir los ojos a mis amigos, yo les predije ese día que en adelante Vos no usaríais ninguna Tiara".
No solamente De Nantes no se equivocó, sino que ninguno de los siguientes "papas" usaron mas la Tiara. Se quedó corto. Ni Juan Pablo I ni Juan Pablo II fueron "coronados" cuando fueron elegidos. Fueron "entronizados". Y en vez de la Tiara les pusieron una mitra; ¡que ya usaban por ser obispos!. Entonces eso fue una cosa simbólica, una mascarada solamente, sin ningún significado papal. Obvio, no se les estaba invistiendo con la soberanía del Romano Pontífice sobre príncipes y reyes. A Cristo mismo, entonces, por ser el papa el VICARIO DE CRISTO, se le estaba expulsando de un poder que le corresponde. Entonces, esos "papas" renunciaron uno tras otro a la Tiara. ¿Y a quién se le estaba coronando con la Tiara?, AL MISMO SATANAS. Esto es horrible, pero cierto. En la ceremonia que tuvo lugar en la Capilla de San Pablo, dentro de la Basílica de San Pedro en Roma, se pronunciaron estas palabras, como antes vimos, que hay que recordar:
"Entra al lugar que ha sido preparado para ti. Desciende entre tus fieles servidores quienes han erigido vuestro altar y lo han bendecido con infamia. En el nombre de toda la Hermandad, ahora te adoro, Príncipe de las Tinieblas. Con esta estola de toda profanidad AHORA RECIBE EN TUS MANOS LA TRIPLE CORONA DE PEDRO DE ACUERDO CON LA DIAMANTINA VOLUNTAD DE LUCIFER PARA QUE HAYA UNA IGLESIA DEL HOMBRE Y LA MUJER, DE ANIMAL Y PLANTA".
Si la Tiara había sido entregada al Demonio, entonces, los papas debían renunciar a ella. Todos los que fueren designados para ser el final de la línea sucesora en el ministerio de Pedro, se perpetuarían por un "juramento de ministerio". Esos "papas" deberían de eliminar el Sacrificio, la alianza con Dios y los Sacramentos. Malachi Martin pagó con su vida dar a conocer todo esto. Dar la primera clarinada.

EL ANTICRISTO SERA RECIBIDO EN LA SINAGOGA DE SATANAS.
En el Evangelio de San Juan (V, 43), encontramos unas palabras de nuestro Señor Jesucristo que se deben reflexionar profundamente: "Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís: si OTRO viene en su propio nombre A ESE LE RECIBIREIS". Los exégetas están de acuerdo en que esta es la única vez en la que Cristo menciona al Anticristo. Ese "otro", es el Anticristo. Es evidente que Cristo vino en nombre de Su Padre. El mismo asi lo declara. Los papas vienen en nombre de Cristo. Ellos son sus VICARIOS. En este texto, entonces, debemos entender que ese "otro" que los judíos sí van a recibir, no viene en nombre de Cristo, como es natural al Vicario de Cristo, sino que viene en su propio nombre. No en nombre de Dios. ¿Y cómo van a recibir los judíos a ese "otro"?, ¿cuando ese "otro" visite las casas de todos los judíos del mundo?, esto es estúpido. El va a ser recibido en la Sinagoga a la que San Juan en el Apocalipsis llama "Sinagoga de Satanás" (Cap. 2, v. 9).
Ese "otro" que viene en su propio nombre, que es el Anticristo, debe ser un papa. Rectifico. Uno que esté usurpando el lugar del papa, aunque por la seducción y el engaño todo el pueblo lo siga. Así dice la sagrada Escritura. Por su apariencia de santo y por todos los milagros y prodigios que haga. El Anticristo no será un lider mundial lleno de maldad. El debe ser un usurpador del Trono de San Pedro, porque no hay traición más grande a Cristo que Su representante ante los hombres lo traicione. Y obre contra El. Entonces, son paparruchas los cuentos que nos presentan un lider mundial que persigue a la Iglesia. Esto no puede ser ni será. Entonces, cuando el Anticristo esté reinando, será recibido en la Sinagoga de los judíos. La Biblia de Nácar-Colunga apunta este texto de San Juan en esta forma: "Yo he venido en nombre de mi Padre y vosotros no me recibís; si otro viniera USURPANDO mi nombre, le recibiríais".
Es muy conveniente para estudiar un punto de las sagradas Escrituras leer lo que apuntan todas las versiones. Se obtiene más claridad, más exactitud en los conceptos. Muchas veces conviene también leer el significado exacto de las palabras en el diccionario. En este caso, San Juan dice hablando en futuro: "...si otro viene en su propio nombre, a ese le recibiréis" según la Biblia de Jerusalén. Pero Nácar-Colunga usa el condicionante "recibiríais", pero aclara que si viniera "otro", "usurpando" el nombre de Cristo. ¿Y quién es el que puede usurpar el nombre de Cristo, sino el Anticristo?. Entonces, el Anticristo será recibido en la Sinagoga de los judíos "en su propio nombre", pero será un usurpador. ¿Y quién puede presentarse en su propio nombre diciendo Cristo que está usurpando Su nombre?, sólo el Anticristo, porque siendo un usurpador del Trono de Pedro en el se sienta el Vicario de Cristo, que debe representarlo como si fuera el mismo Cristo, va en su propio nombre, porque está contra Cristo. No hay lugar para pensar aquí en un diabólico lider mundial perseguidor de la Iglesia. Sólo se puede pensar que el Anticristo será un falso papa. O más exactamente como he escrito en otro lugar, una entidad moral maligna marchando al mismo lugar y con la misma intención de 5 antipapas, porque la primera bestia del Apocalipsis reúne en una sola a las cuatro bestias del Profeta Daniel, la última de las cuales fue herida de muerte y sin embargo vivió, como registra el Apocalipsis, y una quinta, la peor que sería la segunda bestia apocalíptica.
Debe llegar un falso papa, alguno de esos cinco, que sea recibido en la Sinagoga judía. Nunca, absolutamente nunca, un papa fue recibido en la Sinagoga, hasta que llegó Juan Pablo II. Veamos.
El día 22 de marzo de 1984, Juan Pablo II, recibe en el Vaticano y se fotografía con ellos, a los miembros de la Orden B'nai B'rith que es una orden masónica exclusivamente para judíos.
El día 18 de abril de 1983, Juan Pablo II, recibe a un nutrido grupo de miembros de la Trilateral que es un grupo de millonarios y empresas millonarias que están pugnando por establecer un gobierno mundial. Entre sus miembros está la empresa Propter & Gamble, cuyo director mundial se ha declarado durante una entrevista en la televisión, abiertamente él y su empresa satanistas. Esa empresa utiliza sus recursos para costear el mantenimiento y avance del satanismo por el mundo. Juan Pablo II con seguridad está tratando de convertir al Diablo. Cuando la reportera le preguntó si no tenía miedo de un boicot por parte de los cristianos, este contestó que ya no había cristianos para hacer tal boicot.
El día 13 de abril de 1986, al fin se cumplió la profecía de Cristo. Juan Pablo II fue recibido en la Sinagoga de Roma. Vimos al "papa" que debía de ser Vicario de Cristo, sentado en igualdad de circunstancias con el Gran Rabino de Roma Elio Toaff. Según la misma palabra de Cristo, este "usurpador" que no iba en Su nombre sino en el suyo propio, penetraba oficialmente en el tugurio, en la "Sinagoga de Satanás" según nos dice San Juan, en el que se había planeado el deicidio. Jamás nunca jamás se había dado el caso que un Pontífice Romano, Vicario de Cristo penetrara en la Sinagoga judía.
El 27 de marzo de 1998, Juan Pablo II recibió en el Vaticano a la comisión formada por católicos y judíos que se llama COMITE INTERNACIONAL DE ENLACE CATOLICO-JUDIO, que celebraba su decimosexta reunión para mejorar las relaciones entre las dos comunidades. Uno se pregunta: ¿quiénes se están convirtiendo, los católicos en judíos o los judíos en católicos?, y si esto no está sucediendo, ¿para qué esas reuniones?, ¿no es muy claro que lo que está pasando es que la Iglesia se está judaizando? .
El 19 de marzo de 1998, la agencia noticiosa FRANCE PRESSE, anunció que por primera vez en la historia, se celebraría en el Vaticano una reunión de obispos y rabinos. En la audiencia general de Juan Pablo II a la que asistieron esos 30 obispos y los rabinos que se reunirían les deseó que esos trabajos continúen con espíritu abierto. Los católicos deben haber quedado muy impresionados con esa nota. Pero no todos, pues algunos sí saben cuál es el jueguito.
El 28 de agosto de 2002, vimos a Juan Pablo II orar junto al muro de las lamentaciones en Jerusalén, entre cuyas piedras introdujo una carta en la que pidió perdón a Dios por los daños que los cristianos han causado a los judíos a través de los siglos. La agencia REUTERS transmitió una foto del acontecimiento. Juan Pablo se comunica con Dios por carta. El olvidó que el primer cristiano que dañó a los judíos fue el mismo Cristo al llamarlos "hipócritas", e "hijos del Diablo".
En una visita que Juan Pablo hizo al presidente Ezer Weizman, en Jerusalén, bendijo a Israel. Este acto, la comunidad internacional lo interpretó como un reconocimiento final del Vaticano al Estado judío.
¿Y para qué seguir?, la información sobre el tema es abundarte. Lo mencionado es gravísimo, indigno de un verdadero papa católico. Ninguno de los predecesores de Juan Pablo II hubiesen imaginado una cosa así tan entreguista y ridicula. ¡Y tan ofensiva a Cristo!.
Llegando a este punto, se publicó el martes 18 de enero de este 2005, una nota de la agencia EFE que vale la pena añadir:
"REUNION CON 160 RABINOS: Un total de 160 rabinos de todo el mundo serán recibidos hoy por Juan Pablo II en el Vaticano. Los rabinos de la fundación PAVE THE WAY, agradecerán al Pontífice "todos los esfuerzos realizados en sus 26 años de pontificado para reconciliar las religiones y abatir los muros de odio". Los jefes religiosos judíos recitarán durante la audiencia una plegaria en honor de Juan Pablo II. El rabino Kacj Ben-porad, profesor de estudios interreligiosos en la Universidad Angelicum del Vaticano, manifestó que desde el Concilio Vaticano y bajo la guía de Juan Pablo II la Iglesia "ha dado pasos muy positivos para construir nuevas relaciones con los judíos basados en el afecto y en la reciprocidad sinceros". ¡Qué bonito es esto!, nadamás que habría que preguntar si esas piadosas plegarias se han de elevar al Cielo al Dios Jesucristo que los judíos asesinaron.
Veamos, entonces, si los judíos se están convirtiendo y acercando a Cristo, o lo que sucede es que la Iglesia se ha judaizado con el natural beneplácito del judaismo. El 23 de febrero de 1964, el rabino S. Warshaw Middlessex en la revista JEWISH CHRONICHE de Londres publicó un artículo que entre otras cosas dice:
"...por más elocuencia pongan los defensores judíos o gentiles en sostener que los judíos y los cristianos adoran realmente al mismo Dios, tal afirmación es absolutamente falsa y equivocada. La verdad es que nosotros los judíos, sostenemos que ambas deidades son enteramente irreconciliables y ninguna clase de recurso de un pensamiento casuístico puede conseguir una identidad entre ambas. La doctrina trinitaria del Cristianismo, es diametralmente opuesta a la gloriosa y perfecta unidad del Dios de Israel que es un atributo indispensable de la fe judía. El rechazo del Viejo Testamento por parte de la Iglesia Católica en favor de una "nueva" religión y de un salvador, contradice las verdaderas bases del credo judío, que declara en los 13 principios de la fe, de Maimónides, que nuestra Toráh no podrá ser cambiada ni habrá de aparecer otra Toráh o enseñanza de parte del Creador, bendito sea su nombre. Por este motivo debo proclamar con fuerza, que tales experimentos religiosos, opuestos a la verdadera convivencia, en el marco de una fraternización artificial son intentos deshonestos y perjudiciales para tener una forzada identidad de objetivos espirituales sin fundamento en la realidad".
¿A qué vienen, pues, esas declaraciones del Vaticano de que todas las religiones adoran al mismo Dios?, ¿no es evidente que quienes predican esto, necesaria, esencialmente, han renunciado formal y por completo al Cristo y a la Doctrina que predicó, a lo que nos enseñan los Apóstoles, los Padres de la Iglesia, los santos y los concilios y se han integrado al carro de quienes quieren imponer un gobierno mundial?, ¿y no se ubican en este lugar esos supuestos papas del postconcilio, especialmente Juan Pablo II que ha sido recibido en la Sinagoga armando un teatro engañoso y burdo, como si él estuviera ya logrando entrar al camino de la conversión de los judíos?. Todo esto no es más que un sucio juego. Es uno de esos prodigios engañosos que se anuncian para el tiempo del Anticristo que lleva al aplastamiento de la Iglesia Católica y es un fortalecimiento de sus milenarios enemigos que comprendiendo el juego, o promoviéndolo, lo han jugado a las mil maravillas. Esos truquitos el pueblo los puede creer, pero no todos caen en el engaño. Está escrito. Son esos espejitos que les mostraban a los pueblos indígenas para cambiárselos por su oro. Pero nada más. A mí no me gusta esta clase de teatro. No asisto a esas funciones. Pero desafortunadamente a muchísimos si les gusta.

Mons. José F. Urbina Aznar
EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA
Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO