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jueves, 4 de noviembre de 2010

EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO. (4)

OTROS INDICIOS ESPELUZNANTES.
Al Anticristo, será sumamente difícil reconocerlo porque su fingida santidad, la imagen que le han de crear con gran fuerza, el engaño y la seducción que practicará a la perfección -lo dice la Biblia-, la aceptación casi general del pueblo católico y más cosas que pueda abonar a su favor, como la aceptación y recibimientos apoteóticos avalados e incluso organizados por gobiernos liberales, ateos, tradicionalmente furiosamente anticatólicos, etc., PERO, las sagradas Escrituras dan SEÑALES muy claras para que los fieles no sean engañados ante tanta cantidad de falsos prodigios y milagros que va a mostrar ante la faz de un mundo enfermo, corrompido y alejado ya de la moral y Doctrina cristianas.
Así, por ejemplo, dice San Juan que una de las cabezas del Anticristo (Apocalip.) será herida de muerte, y sin embargo vivirá.
Se dice que en su tiempo, la Roma eterna -y así lo pensaba San Roberto Belarmino- se ha de convertir en la gran Prostituta por su trato con las religiones enemigas de Cristo.
Se dice que va a ser recibido en la Sinagoga de los judíos sin que estos den ninguna muestra de convertirse.
Dice el Profeta Daniel que va a suprimir el Sacrificio (Misa) perpetuo y ahora sabemos que también los Sacramentos.
Que va a abolir la alianza eterna con Dios proclamada por Cristo en el Cenáculo, la noche anterior a Su Pasión, durante la celebración de la Ultima Cena.
Que por un tiempo va a cambiar los tiempos de las solemnidades y las ceremonias. La Biblia de Torres Amat dice en Dan. VII, 25 lo siguiente: "Y el hablará contra el Excelso, y atropellará a los santos del Altísimo, y se creerá con facultad de mudar los tiempos de las solemnidades y las leyes o ceremonias, y serán dejadas a su arbitrio todas las cosas por un tiempo".
Será alabado por todas las gentes, por su gran humanismo, por su defensa a favor de la vida humana, lógicamente contra el aborto y la eutanasia, por sus doctrinas en pro de la paz entre los hombres, por la convivencia pacífica, por los derechos humanos y la libertad religiosa que pugnará, pues antes que pretender convertir a la verdadera religión a nadie, declarará su gran respeto por las creencias de las sectas y de otras religiones y así, CONFIRMARA EN EL ERROR A TODOS LOS HOMBRES en aras de lograr la gran fraternidad universal y la gran religión sicrética a la que marchará secretamente y a espaldas del mundo católico. Entonces, todo será humanismo, paz (aunque no la paz de Cristo que es en el reino de Cristo), socialismo, fraternidad humana, respeto a la vida y a los derechos humanos. ¿Quién podrá oponerse a tales cosas sin aparecer como un monstruo?. ¿Como un enemigo de los hombres?.
La fuerza y santidad fingida con la que se presentará, solamente será vencida por las "señales" que de él nos de las sagradas Escrituras. Pues bien, en el marco de esas señales reveladoras inscribo los siguientes datos.

1.- La revista BONUM CERTAMEN de Francia, dirigida por el Padre Enric Mouraux publicó un artículo durante la visita de Juan Pablo II a la India. En él nos dice que este recibió de una prostituta sagrada la marca del TILAC, o bautismo de Satanás. El pie de foto que publica sobre el acontecimiento dice: "BOÑIGA (es decir, excremento de ganado vacuno o de otros animales, dice el diccionario) DE VACA. Juan Pablo II, recibe la marca de Shiva, divinidad indú de la destrucción y de la reproducción. El "tercer ojo" está figurado por un pigmento que es una preparación con boñiga de vaca (vaca sagrada indú), reducida a cenizas"
El artículo, en parte dice: "EL TILAC, BAUTISMO DE SATANAS. Un sacerdote vierte el agua sobre la cabeza del recién nacido diciendo: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Por ese rito, el niño está señalado con una marca de carácter indeleble hecho hijo de Dios y heredero del Cielo... Satanás, el mono de Dios, no puede imitar la marca de este rito por el que el ser humano queda agregado al Cuerpo místico de Cristo. Sus agentes (satélites) han creado ritos de iniciación (¡), -dice el maestro en ciencias satánicas Renó Guenóu-, que son siempre eficaces y permanentes. Como los Sacramentos, -dice el Padre Graty-, obran de una manera cierta, y el sujeto que los recibe, pertenece al Demonio. Uno de estos ritos llamado TILAC, del brahmane Bal Gangehas propagandista del Hinduismo, religión politeísta que pone el sentimiento religioso al servicio de la magia y del libertinaje sagrado. Quien lo recibe sobre la frente mezclado con arena roja de manos de una prostituta sagrada, queda agregado a los adoradores del dios Shiva. Para sus sectarios, Shiva es la tercera persona de la trinidad que tiene su origen en la esencia divina: Shiva es el órgano reproductor que sus fieles veneran en el horrible culto de LINGA (o miembro viril). Y esta es la señal del TILAC la que Juan Pablo II ha recibido sobre su frente durante su viaje a la India". ¿Será que funcione esta clase de "ecumenismo"?.
2.- En ese viaje, publica el New York Times el 8 de diciembre de 1999 y durante una ceremonia, Shri Ezekiel Issac Malekar, rabino de Nueva Delhi, colocó una manta de oración judía sobre la espalda del Papa y momentos después, ante el aplauso de los presentes, Shankarachar-ya Madhavananda Saraswati (un lider indú moderado que condenó las protestas contra Juan Pablo II), tomó una de las manos del Papa y la levantó, como si fuera una pareja de dobles que acabara de ganar el torneo Wimbledon". En esa ocasión, dice la nota, dijo Juan Pablo II que, "cada persona tiene derecho a cambiar de religión si su conciencia así se lo demanda". Durante la "misa" que se efectuó en el estadio Nehru con la asistencia de unas 40,000 personas mujeres indias bailaron frente al altar y un coro interpretó himnos locales.
3.- El día 23 y el día 25 de agosto de 1997, la agencia noticiosa A.P., transmitió dos fotografías asombrosas, que evidentemente pasaron inadvertidas para los católicos. Durante la "misa" que Juan Pablo II ofició en la Catedral de Nuestra Señora en París y luego en la "misa" al aire libre en la clausura de la XII Jornada Mundial de la Juventud, lo vimos revestido con ornamentos en los que se ven clarísimamente cruces invertidas disimuladas con otras cruces en todas posiciones. Pero allá están las invertidas. Es imperdonable que quienes arreglan los ornamentos de un papa, se pasen esto inadvertido. Así es que no tiene ninguna justificación. La Cruz invertida, desde la más remota antigüedad ha sido considerada como "la cruz del Anticristo", porque el Emperador Nerón que persiguió a la Iglesia como un demonio en forma cruel y despiadada asesinando a miles de cristianos, crucificó a San Pedro en una cruz invertida. Los cristianos de los primeros siglos, compararon a Nerón con el Anticristo y la Cruz invertida quedó desde eso como "la cruz de Nerón" o "cruz del Anticristo". Entonces, es absolutamente injustificable que un signo así se vea en los ornamentos del que se supone es Vicario de Cristo. Este mensaje esotérico, con toda seguridad, fue entendido POR QUIENES TENIAN QUE ENTENDERLO. Y esas cruces, eran especialmente negras y de mayor tamaño.
4.- El día 4 de Oct. de 1997, la agencia noticiosa EL PAIS, transmitió un discurso de Juan Pablo II en el que defendió, dice, el carácter intrínsecamente pacífico de toda religión, ante los representantes de las principales creencias del mundo reunidos en la plaza de la Basílica de San Pedro entre los que estaba el Dalai Lama. Copio textualmente un párrafo: "Juan Pablo II recordó la jornada ecuménica que reunió en Asís en 1986 a representantes de las principales religiones con una plegaria común, la misma que se repitió hoy: una plegaria por la paz y la coexistencia pacífica entre los distintos credos AHORA QUE EL CATOLICISMO HA RENUNCIADO A LA SUPREMACIA Y HA DEJADO DE CONSIDERARSE DEPOSITARIA DE LA PALABRA DEL UNICO DIOS VERDADERO". ¿No es esto un horror y claro como el agua?. ¿Dónde está esa ortodoxia y santidad de este traidor a Cristo?. ¡Dios debe haber cerrado Sus oídos a esa "plegaria"!. Hay que recordar que en esa reunión de Asís en 1986, se llegó a poner a Buda en un altar católico al mismo tiempo que los bonzos danzaban y hacían sonar el gong tan profundo como el Asia misma.
5.- En esa reunión de Asís, vimos a Juan Pablo, enfilado junto a una pared con otros líderes religiosos, todos de pie, en igualdad de circunstancias, cargando macetas, grandes, ridiculas, en las que sembraron olivos "dizque" por la paz. Estaba el obispo anglicano Runcie, el arzobispo ortodoxo Methodios, Juan Pablo II, el Dalai Lama y dos mujeres más no identificadas, con sus atuendos rituales. Juan Pablo en una de sus clásicas poses que impresionan, con la cabeza inclinada profundamente, en actitud de oración profunda a Dios. Pero, ¿a qué dios?. ¿Al dios del Dalai Lama, o a ese de la "unidad perfecta" de los judíos?. Por cierto, hay una foto de la madre Teresa de Calcuta (que tengo a la vista) en la que está arrodillada ante la estatua de Buda. Esta es la santona de los progresistas.
6.- La mente de Juan Pablo es heterodoxa y retorcida. Muchísimas doctrinas enseñadas por él son heréticas. He escogido dos de sus textos que a cualquiera resultarán claros. El 15 de junio de 2000, la agencia ZENIT transmitió un discurso de Juan Pablo en la audiencia de los miércoles. Dijo: "LA IGLESIA NO ES UNA ORGANIZACION GOBERNADA POR HOMBRES DEDICADA A PROMOVER O PRESERVAR UNA RELIGION". Entonces, ¿para qué está la Iglesia en el mundo?. Igual, en su viaje mencionado a la India, Juan Pablo dijo que "la libertad de practicar o cambiar de religión, debe ser considerada un derecho humano fundamental". ¿Quién enseñó esto?, el Concilio Vaticano II. Estas son sus "enseñanzas": "Este Concilio Vaticano declara que la persona humana, tiene el derecho a la libertad religiosa. Esta libertad religiosa consiste en que todos los hombres deben estar inmunes a coacción, tanto por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y ello de tal manera que en materia religiosa ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros dentro de los límites debidos. Declara además, que el derecho a la libertad religiosa se funda realmente en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa debe ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad de forma que se convierta en un derecho civil". El Papa Pío IX, en su Encíclica QUANTA CURA enseña diametralmente lo contrario. Estas son sus palabras: "Partiendo de esta idea completamente FALSA del gobierno social, no temen favorecer esa opinión ERRONEA y FUNESTA AL MAXIMO para la Iglesia Católica y la salvación de las almas que nuestro predecesor Gregorio XVI, de feliz memoria calificaba de DELIRIO, a saber: Que la libertad de conciencia y de cultos es un derecho propio de cada hombre, derecho que debe ser proclamado y garantizado por la ley en toda sociedad bien organizada".
7.- El 4 de octubre de 1997, la agencia EL PAIS transmitió la siguiente nota: "ROMA, 3 de octubre. Sobre el amplio escenario, una veintena de religiosas vestidas con hábitos grises hasta la pantorrilla y calzadas con zapatillas de deportes se agitaban con frenesí siguiendo el ritmo de una cancioncilla "rap". En el centro del grupo, un joven vestido de fraile cantaba y bailaba al mismo son. Y el auditorio integrado por unos 10,000 sacerdotes y religiosas entre ellos 850 participantes en el congreso internacional juvenil de religiosos, aplaudía a rabiar. Lo que a primera vista parecía el escenario de rodaje de una película de Pedro Almodóvar (director español), era en realidad un gran "happening" de música y danza organizado el martes por un sector del clero juvenil en el aula Paulo VI del Vaticano, donde el Papa suele celebrar las audiencias multitudinarias, en espera precisamente de la llegada de Karol Wojtyla. La Iglesia Católica demostraba nuevamente así su vocación de modernidad, tras el éxito de convocatoria del concierto que cerró el sábado ppdo. el Congreso eucarístico italiano en Bolonia, en el que Bob Dylan actuó ante Juan Pablo II y más de 300,000 jóvenes. El festival musical del martes, fue más lejos, porque, en lugar de héroes madurísimos del rock, presentó en escena a religiosos de carne y hueso, como el fraile pasionista Maurizio de Sanctis, un antiguo bailarín clásico interpretando en directo una composición propia, "Religious Rap", con extraordinaria convicción. No todo fue música en el aula. Entre actuación y actuación, varios religiosos intervinieron relatando experiencias concretas sobre el tema de las vocaciones y de la santidad. Entre las más aplaudidas, la intervención de la hermana Nirvana, sucesora de la Madre Teresa de Calcuta, fallecida el mes ppdo. al frente de las Misioneras de la Caridad, y del anciano sacerdote Jean Pierre Schumacher, único superviviente de la matanza de padres trapenses perpetrada en Argelia en 1996. Por último, Juan Pablo II hizo acto de presencia en el aula, provocando una ovación general". Juan Pablo II, promueve el "rock", avala el "rock" con la tremenda fuerza que le da su figura papal, no solamente entre los jóvenes, sino también entre los eclesiásticos. Hay una foto que transmitió la agencia noticiosa A. P., en cuyo pie se lee: "El cantante judio-estadounidense Bob Dylan se retira después de saludar al Papa Juan Pablo II, en cuyo honor ofreció ayer un concierto en Bolonia Italia. El concierto fue el momento culminante de un Congreso Eucarístico" (¡¡¡).
8.- En mayo de 1984, Juan Pablo II fue a Nueva Guinea para llevar su mensaje ecuménico. Voy a tratar de describir tres fotos que las agencias de noticias del mundo transmitieron. En una vemos el gran estrado dispuesto para la celebración de la misa modernista en las que están sentados 15 o 20 obispos. Juan Pablo en el centro. Tres gradas más abajo junto al altar, una mujer desnuda de cintura para arriba lee alguna "lectura" con solamente algunos collares. La cara completamente pintarrajeada. En la segunda foto Juan Pablo II ya de pie es captado de cuerpo entero junto a un obispo negro. La mujer -que parece ser la misma- después de saludar al "papa", desciende por las gradas y es captada de frente, cubierta de cintura abajo con una "falda" hecha con lo que parecen abundates fibras de algún material vegetal. Pero en la tercera fotografía, esta mujer fue captada por otro fotógrafo de lado. Entonces vimos que tiene todo el trasero descubierto. La reina Isabel de Inglaterra, cuando ha visitado lugares en los que los nativos andas semidesnudos, ha pedido cubrirlos para acercarse a ellos. Juan Pablo es más bonachón y liberal. Permite que al santo altar de Dios, que la gente así lo cree, las mujeres se acerquen semidesnudas. Es la Iglesia inculturándose y universalizándose.
9.- Igualmente, el "Servizio Fotográfico" del L'Osservatore Romano transmitió una fotografía en la que Juan Pablo II durante la famosa reunión de Asís en 1986, saluda efusivamente dándole la mano a un "sacerdote" Voo Doo (Vudú). Magia, santería, satanismo, es recibido por Juan Pablo II como una religión más, a la que los hombres tienen libertad y derecho de pertenecer a fin de no ofender sus derechos humanos. En la consagración del vino, durante las misas progresistas se pide una "nueva alianza" con "todos los hombres". Los líderes del Vudú, consideran a Juan Pablo uno de los suyos -así lo han declarado-, así es que esa secta que sacrifica gallos y hace brujerías, ya forma parte de los nuevos "aliados" de Cristo.
10.- Hay una foto en la que (4 de octubre de 2003) Juan Pablo II recibe en el Vaticano a Román Williams que es la cabeza de la secta anglicana y gran promotor del apoyo a la homosexualidad. No debe haber tenido escrúpulos de conciencia, ya que hay sociedades internacionales de sacerdotes que piden el derecho a ser reconocidos como homosexuales, ya que como dicen, la homosexualidad es una manifestación natural de la sexualidad humana; y hay sociedades internacionales de monjas que piden también ser aceptadas como lesbianas por la misma razón. Lo grueso es que dicen que los experimentos lésbicos ya se practican dentro de los conventos con éxito. Y Juan Pablo II ha permanecido callado ante tales cosas. Es muy claro que si no dices no, estás diciendo sí. Así es que, ¿qué problema había en recibir a Román Williams?

11.- Hay otra foto en la que un musulmán le ofrece a Juan Pablo II el libro del Corán, y este tomándolo entre las manos, lo besa. Es evidente, Juan Pablo II, no discierne a la Iglesia. No discierne las sagradas Escrituras. Es un individuo de espíritu monstruoso que no hace otra cosa fuera del compromiso que proclamaron los que entronizaron a Satanás en el corazón de la Iglesia en 1963.



12.- Cuando visitó la ciudad de México en agosto del año 2002, entre otras cosas, para "beatificar" a dos indígenas mártires, tuvieron lugar dentro de la misma Basílica de Guadalupe, máximo templo mariano de la nación mexicana, escandalosos ritos paganos acostumbrados por los nativos desde antes de la Conquista. Se acercaron a Juan Pablo varias mujeres indígenas sentado él en su trono instalado en el presbiterio, y echaron incienso y otros aromas humeantes a los cuatro puntos cardinales para alejar los malos espíritus, y una de ellas, con ramas cortadas de árboles y arbustos especiales se acercó a él para darle una "limpia". Consiste ésta, en ir golpeteando a la persona que se quiere "curar" con esas ramas, en la cabeza, en las piernas, en los brazos, en todo el cuerpo y untarlas por todas partes haciendo violentos movimientos hacia afuera, como para "expulsar" lo malo que tenga la persona a quien se "cura". Los católicos vieron esto por la televisión y con espíritu estupid izado, aprobaron. Lo irónico de esto, es que esos indígenas mártires fueron muertos cuando otros indígenas los descubrieron informan do a los frailes los ritos paganos que ocultamente celebraban, que eran los mismos que ahora Juan Pablo permitía en la Basílica de Guadalupe.
El resultado de esto, fue que en el Estado de Yucatán, al poco tiempo, se celebró el CONGRESO DE PASTORAL MAYA con la asistencia del Cardenal de Guadalajara y otros obispos. En el Seminario de Mérida, un "sacerdote" maya, con la asistencia de comunidades religiosas, obispos y sacerdotes, ofreció a sus dioses sobre un altar dispuesto para el caso incienso, bebida de maíz y frutos según la costumbre precolombina. Luego, en el máximo santuario mariano de Yucatán, en Izamal, otro "sacerdote" maya les hizo a todos los fieles que entraban a la iglesia una "limpia" y antes de la consagración recorrió los pasillos agitando unas ramas para expulsar a los espíritus malos y purificar a los asistentes. Todo esto a vista y paciencia de la jerarquía que complacidos observaban desde el presbiterio. Para el acontecimiento, llegó del Vaticano Adriano Garutti, que es Presidente de la Oficina de la Congragación de la Fe de la Santa Sede que dijo en una conferencia, "que fue UN ERROR la evangelización que impartió la Iglesia durante 500 años". Que fue "una imposición cultural opresiva". Que "NO HAY QUE ANUNCIAR EL EVANGELIO, sino que hay que dejar que los indios desarrollen su propia religión". Y así, "descubran a Cristo en sus propios valores". ¡Qué estupidez herética!.
13.- Hemos visto muchísimas fotos escandalosas de Juan Pablo II: recibiendo en el Vaticano a un grupo de artistas y una mujer del grupo iba "vestida" con una especie de tela tejida y elástica que dejaba ver generosamente toda su anatomía. Lo vemos predicando en un templo luterano de Roma el 11 de diciembre de 1983, encaramado en un púlpito -que en las iglesias católicas ya no existen- como un vulgar pastor protestante ante un jurado calificador en su exámen de homilética. En su visita a las islas Fidji, nativos semidesnudos le ofrecen un brebaje. En septiembre de 1984, un indio canadiense invoca al gran espíritu agitando una gran pluma dando saltos en el mismo estrado en el que Juan Pablo está instalado "dizque" en su "trono". ¡Si ya no tienen Tiara, para que quieren "trono"!. Lo vemos el 2 de octubre de 1979 hablando a los miembros de las Naciones Unidas desde la tribuna. Es el Vicario de Cristo, el maestro de la humanidad, dando la lección. En esa misma tribuna, había estado antes Paulo VI proclamando por primera vez en la historia desde una tribuna oficial y publica, LA NECESIDAD DE UN GOBIERNO MUNDIAL. En aquella ocasión, Paulo VI, el "papa" que se autodescorono para entregar la Tiara al Demonio, proclamó a la O.N.U. institución masónica harto conocida como tal, como "la única esperanza para la humanidad". Vemos a Juan Pablo el 10 de mayo de 1984, dialogar sentados uno frente al otro con el patriarca budista Vasana Tara. Lo vemos aceptar la pluma del Gran Sachén por su acción en favor de la paz. Lo vemos aceptar "hierbas dulces" que unas indias le ofrecen durante la celebración de un rito pagano. Hay otra foto también de su visita al CONSEJO ECUMENICO DE LAS IGLESIAS, que es una institución protestante que trata de buscar esa unidad sincrética que los enemigos de la Iglesia pugnan. En
esa ocasión, parados, enfilados en una especie de presbiterio, como para cantar, con cuadernitos en las manos, como para leer una poesía en coro, como para presentar la lección, vemos al metropolitano Emilianos, a la representante de la Iglesia reformada suiza, gorda, mal vestida, luego está Juan Pablo II. Le siguen el pastor Potter, secretario general del Consejo, el obispo Held de la Iglesia Luterana y la señora Talbot de los metodistas de Estados Unidos. El Vicario de Cristo, puesto en igualdad de circunstancias por este hombre maligno que es Juan Pablo II. Descoronado, autohumillado para demoler a la Iglesia. Esta fotografía debe haber emocionado a los progresistas y a sus seguidores. Pero es que todos esos no disciernen la dignidad papal. Son gentes enfermas y prostituidas como decía San Gregorio Magno. Son hombres que ya tienen el espíritu "cauterizado" como dice San Pablo que lo tendrán los hombres del final de los tiempos. El jefe mundial de la verdadera Iglesia de Cristo -así lo ven los fieles que se han quedado amarrados al carro vaticano- humillado al compartir con herejes y enemigos de todas clases. ¿Qué hace Juan Pablo con estas escenas de ridículo?, pues logra confirmar en el error a cuanto hereje se acerca a él, que se burlan de la Iglesia, y que ven cómo al fin, va reconociendo sus "errores". ¿No ha pedido perdón Juan Pablo al mundo entero por los horrores cometidos por la Iglesia?. En 1997, la Agencia FRANCE PRESSE difundió la noticia efe que el escritor Luigi Accattoli había publicado el libro CUANDO EL PAPA PIDE PERDON, que es un especialista del Vaticano del diario EL CORRIERE DELLA SERA. Juan Pablo, dice el autor en su libro, ha pedido perdón lo menos 94 veces, en sus discursos y durante sus frenéticos viajes: ¡por los errores de los papas!; por las Cruzadas, condenando así a papas y santos como San Bernardo de Claraval que las predicaron; por la división entre las iglesias cristianas. Ahora resulta que los católicos son los culpables del cisma de Lutero, o de Calvino, o de Enrique VIII; por las injusticias contra las mujeres: ¡arriba la liberación femenina!; por la Inquisición. Hay un libro que publicó en Madrid la Editorial de Saturnino Calleja que da un resumen de la vida del santo que se celebra en la Iglesia cada día de los 365 del año con su respectivo grabado. En México lo editó Herrero Hermanos en 1931. Pues bien: en la página que corresponde al 17 de septiembre, leemos: "Los que vociferan contra la Inquisición, no saben lo que era, o son unos malvados". Y es ABSOLUTAMENTE SEGURO, que Juan Pablo, SI SABE LO QUE ERA!. También invitó, dice Accattoli, a los musulmanes a un recíproco perdón. ¿A estos les pide perdón porque fueron expulsados de España, o por la derrota de Lepanto, aquel portentoso milagro que María santísima hizo a favor de la Europa cristiana?. No lo dudo, pues Paulo VI en un gesto humillante para la Iglesia, DEVOLVIO a los musulmanes el estandarte quitado a los invasores que querían poner su luna y estrella sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro en Roma. ¡Cómo no van a odiar a la Inquisición los enemigos históricos de la Iglesia siendo la institución que DETUVO POR TRES O CUATRO SIGLOS todo lo que ahora estamos presenciando!. Evidentemente, igualmente que sucedió durante la Pasión de Cristo, ahora la Iglesia cae por tierra y muerde el polvo de su calle de la amargura, y la escupen los malvados y gritan que debe ser crucificada que es el tormento separado para los peores maleantes. Estamos en el tiempo de la pasión y muerte de la Iglesia. Sus enemigos, esos que San Pío X denunciaba invadiéndola han llegado a la cumbre por los pecados de los hombres. Y han llegado con su lider a la cabeza, Satanás, a quien han entronizado en la Sede misma del Vicario de Cristo.

Mons. José F. Urbina Aznar
EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA
Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO

¡ABAJO LAS ESTRUCTURAS!

Se asentó líneas atrás que el proceso de "concientización" no es resultado de mentalidades que se realicen anárquicamente, sino producto de todo un plan debidamente estructurado más allá de nuestras fronteras, como ya ha quedádo demostrado. Lanzar en pequeñas dosis y desde diferentes ángulos las premisas del "civismo de nuevo tipo" para luego reunirlas en un todo, es algo en que se está trabajando diariamente.
El "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica, con el ánimo de destruir tanto a esa milenaria institución como a las estructuras civiles no se conforma con dirigir desde puestos estratégicos pero ocultos, la subversión en pro del marxismo-leninismo. Por eso, el lunes 10 de marzo de 1969, el Centro Nacional de Comunicación Social, en manos del ingeniero Alvarez Icaza y del panista Alejandro Avilés, dio a la publicidad un documento (Boletín de Prensa 2,866) en el que por primera vez un grupo de sacerdotes de la diócesis de Cuernavaca, que está en manos del filo-marxista obispo don Sergio Méndez Arceo, reclama el derecho de participar en las cuestiones políticas del país.
Los antecedentes que se conocen sobre la elaboración del documento que reclama reconocimiento al "derecho" de los sacerdotes a participar en política, son en el sentido de que los curas Cirilo Ríos Hernández, Alberto Palma, Baltasar López, Javier Barrera, Máximo Aguilar, Alberto Alamilla, Rubén Pérez Aguilar, Carlos Valentino, Julio Torres, Elias Pérez Aguilar, Enrique Morfín y Pedro Camacho, se reunieron en la calle de Madero número 711 de Cuernavaca, Morelos, para estudiar la cuestión.
Un hecho significativo sobre el origen internacional que alienta los propósitos de los sacerdotes mencionados, consiste en que las reuniones fueron dirigidas por el cura sudamericano Segundo Galilea, una de las células más activas de la "Internacional progresista", quien trabaja coordinadamente con el obispo Méndez Arceo, para la implantación del comunismo en el "Tercer Mundo", desde el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC), destinado a enviar activistas de filiación "religioso-progresista" a Latinoamérica.
En concreto, los curas que exigen el reconocimiento al "derecho" de que participen en política especifican los siguientes puntos:
1. Reconocemos que la actual marginación política del sacerdote es efecto de un cúmulo de errores y de falta de diálogo entre el Estado y la Iglesia. Pero juzgamos que ya es tiempo de revisar esta situación.
2. Son evidentes los éxitos de la revolución; pero han sido sacrificados muchos valores humanos. Nos han venido a la memoria progresos semejantes obtenidos en otras circunstancias históricas.
3. Los ideales socialistas de la revolución: un partido que empezó con un ideal socialista, ha caído en la peor de las aristocracias. Ya no es aristocracia de sangre sino la aristocracia del dinero. Muerte de la conciencia cívica y política: cuando de antemano se sabe quien es 'el bueno', ¿para qué votar?; cuando se sabe que se burlarán del voto en las urnas o en las cámaras, ¿para qué se vota?; cuando se sabe que un gobernante bueno o malo, continuará en el poder, ¿para qué manifestar descontento?; cuando se sabe que los sindicatos son instrumentos de presión, ¿para qué lanzarse a la huelga?
4. Sacrificio de la seriedad política: el hacer chunga de la política y de su juego, ha enriquecido el folklore de nuestro lenguaje: 'el tapado', 'el sobre lacrado', 'el dedazo', si tales son los procedimientos electorales, la consecuencia es que nadie se siente representante de su pueblo. Recuérdese el último conflicto estudiantil: ninguno del partido trató de representar de manera seria y constructiva a los estudiantes en las cámaras.
5. Triunfo de la corrupción: los compadrazgos, las influencias, la mordida, la cacería de huesos, etc., y su consecuencia que hasta el pueblo viole la constitución.
6. El culto a la persona: los acarreos, las grandes manifestaciones de apoyo, las despedidas y recibimientos monstruo, y ser acusado de antipatriota el que piense de manera distinta.
7. El progreso de México durante los cuarenta años del PRI es innegable, pero al mismo tiempo ha creado una falsa imagen del país. La revolución ha favorecido solamente a unos cuantos; buscan primero el progreso propio y en segundo término el de la nación. Esto ha profundizado la distancia entre ricos y pobres.
8. Cuernavaca es un ejemplo notable: al lado de lujosas residencias de políticos revolucionarios, están barrios paupérrimos como 'El Ensueño', 'Las Cuevas de San Antón', los indígenas que venden sus artesanías para subsistir. Y en el Estado donde nació la revolución agraria, el capitalismo y la nueva burguesía han obtenido situación privilegiada, de modo que al lado de la miseria de los actores de la revolución, tiran el dinero los que la han aprovechado.

Después de estos apuntes, los curas políticos proponen soluciones inmediatas, "porque la historia nos enseña que de una situación de violencia no se puede salir sino por la violencia'' y afirman que la renovación del país debe hacerse "pensando en una verdadera socialización" si es que quiere responderse a las necesidades del pueblo.
Al respecto cabe puntualizar que el miércoles 7 de mayo de 1969, el Episcopado Mexicano, por conducto de su secretario general, presbítero Jesús Barba, reiteró una vez más que "la Iglesia Católica no se propone, no quiere, ni actuará, por ningún motivo en política nacional ', porque "la Iglesia está por encima de la concepción política temporal y sobre la política de partidos, y que "hay conciencia por parte de la Iglesia Jerárquica, de las circunstancia históricas y de los conceptos constitucionales que privan en México".
Pero es un hecho la existencia de un "progresismo" político actuante, con ideas importadas para desmexicanizar la acción cívica en el terreno de la oposición y que se realiza a través de los "cuerpos intermedios" y el "partido de los católicos", con enormes recursos económicos, influencias y otros medios de penetración.
Quede bien establecido que el "progresismo" político no se origina en la posición oficial de la Iglesia respecto a las cuestiones temporales, sino en la infiltración de la "Internacional Progresista". En tales condiciones y después de deslindar los campos quien esto corresponden a cada quien, surge la necesidad inaplazable de afrontar el PODER LAICO, que a manera de nuevo ejército de Josué sobresale hoy en el panorama político de México y que iluminado por el sol de "la nueva Iglesia", se apresta a derribar las murallas de Jericó (en este caso, del catolicismo y del Estado), según lo vaticinó en 1958 el exconsejero de la embajada soviética y fundador del "partido de los católicos", licenciado Manuel Gómez Morín, una vez que (1957) el PAN ya tenía establecidos estrechos nexos con la "Democracia Cristiana", vía democristianos actuantes en Venezuela.
Ya quedó confirmado —porque el PAN se quitó la careta durante su convención de enero de 1969— que "aunque su lenguaje es nuevo", corresponde a la "inspiración social cristiana" ("Democracia Cristiana") que "ha sido suya desde su fundación", como lo dijo el brazo ejecutor del PODER LAICO por boca de uno de sus miembros más valiosos, el infiltrado Alejandro Avilés; ya quedó confirmado que los cuadros directivos panistas contemplan un "humanismo marxista", como lo aseguró el mismo Avilés, "humanismo" que no existe en el marxismo-leninismo, pues como expresó Su Santidad Pío XI, "el comunismo es intrínsecamente perverso".
Ya quedó confirmado que Acción Nacional, brazo actuante del PODER LAICO, quiere una nueva Constitución, pues la de 1917 ya resulta "obsoleta". Tal pronunciamiento lo hizo el PAN, aliado del "progresismo religioso" en el "cambio de estructuras" a la luz del "humanismo marxista", por boca de su distinguido ideólogo, el licenciado Carlos Alvear Acevedo. Ya sabemos, porque así lo manifestó públicamente el licenciado Alvear Acevedo (muy enemigo de la Constitución de 1917, al grado de que le desea la muerte, pero que amparado en ella difunde sus libros de texto en los planteles escolares), que al grupo pensante del PODER LAICO le urge que la Constitución de 1917 se derogue.
Ya sabemos, por los puntos expresados, que lo que ellos desearían sería un nuevo texto constitucional con luces provenientes de la "democracia cristiana", cuyo lenguaje, aunque "es nuevo", corresponde a la "inspiración social cristiana" que ha sido suya desde su fundación (la del PAN) y que no es otra cosa que apertura hacia el marxismo-leninismo; ya sabemos que en las filas panistas o del PODER LAICO se desea un cambio radical de todo lo establecido (entre ello la Constitución de 1917), con ideología del "progresismo religioso" que es capitulación ante el "humanismo" marxista.
Si la historia es maestra de la vida, si el acontecer humano es lección para normar criterios y actuar con mayor acierto, si la pasión partidista y el resentimiento político o la obcecación ideológica aún no nubla del todo el pensamiento y aún no hace errar la conducta en lo individual y lo social, si el supremo interés nacional aún mantiene indemne la honradez en el terreno de las convicciones, conveniente es que, no perdamos de vista el papel decisivo que para la comunización de Cuba tuvo en la época precastrista la corrupción política de los partidos de oposición "Ortodoxo", fundado por Eduardo "Eddy" Chibás, y "Auténticos" de Carlos Prío Socarras, que cegados por el revanchismo olvidaron los legítimos intereses de la nación cubana y que al tener como meta el desquite, hicieron el juego al marxismo-leninismo, olvidando el papel de conductores cívicos, con beneplácito del "Partido Comunista de Cuba" y sus dirigentes Blas Roca, Joaquín Ordoqui, Bernardo Hernández, Lázaro Peña y Carlos Rafael Rodríguez.
Cierto que Fidel Castro pudo alcanzar el triunfo para la causa de la Revolución Mundial y consumar el primer escalón del asalto soviético a Latinoamérica por la ayuda que recibió del extranjero, entre ello la valiosísima que en México le otorgó Lázaro Cárdenas —el muy querido pariente de monseñor Méndez Arceo—; cierto que había descontento en Cuba contra el régimen del general Fulgencio Batista; cierto que muchos cubanos fueron engañados como bobos y no se enteraron del pasado marxista-leninista de Castro; cierto que el rooselvetiano Departamento de Estado de los Estados Unidos —según testimonio de los embajadores norteamericanos Arthur Gardner y Earl T. Smith— maniobró para favorecer a los rebeldes y hundir al régimen cubano de aquel entonces. Sin embargo, el factor interno que más contribuyó a la "debacle" de la Perla de las Antillas fue la corrupción política que hizo olvidar a los partidos su misión de orientar a los ciudadanos en pos de una causa nacional.
Nathaniel Weyl, exmiembro prominente del Partido Comunista de los Estados Unidos, desilusionado desde hace años, estuvo en México en los días de la expropiación de las empresas petroleras para asesorar, en nombre de la mencionada organización, al llamado Partido Comunista "Mexicano" y tuvo contactos personales con el Presidente Lázaro Cárdenas, con finalidades que se desconocen. En su interesante libro "Estrella Roja sobre Cuba" (págs. 21 y 219 de la edición argentina) atestigua que ". . .en su impacto moral, el marxismo-leninismo dio a la envidia y el odio aspectos de virtudes. Justificó la irresponsabilidad de las clases cultas y su apartamiento de toda labor constructiva. Socavó el patriotismo y la religión, creando así un clima moral en el que las barreras internas contra el soborno, el robo y el homicidio quedaron en su mayor parte disuelta. Corrompió la generación revolucionaria vieja y disolvió sus miras sociales constructivas. Entonces, reaccionando a esto, la siguiente generación, continuando todavía los fuegos fatuos del marxismo, se precipitó en una aventura revolucionaria que estaba llamada a purgar a la nación, pero que en realidad la esclavizó".
Afirma Weyl que "la fuerza revolucionaria cubana estuvo compuesta por los intelectuales y la juventud educada: no por los campesinos, que eran apáticos, y con toda seguridad no por los sindicalistas, que estaban conformes con el statu quo. La principal fuerza que hizo revolucionarios a los intelectuales y a la juventud estudiantil fue el envenenamiento del clima intelectual de Cuba, provocado durante una generación por el marxismo. . . Enseñó a los intelectuales a substituir con odio al trabajo, el dinamismo y la ambición constructiva, la confianza en sí mismos y la irresponsabilidad hacia sus semejantes. Además, cometió el supremo crimen de canalizar el idealismo de los intelectuales por los caminos destructivos y estériles de la guerra de clases, en cuyo curso las instituciones democráticas fueron eliminadas".
En suma, que el marxismo-leninismo "concientizó" —como ahora lo hace el "progresismo religioso"— a las élites que intervinieron en la realización de la entrega de Cuba en poder de la Unión Soviética.
Bien sabe el "progresismo religioso" que, rotas las defensas cívicas y morales que conforman la conciencia de la nacionalidad, hay que seguir adelante con la ruptura de las defensas materiales. Por eso, el jesuíta "progresista" Salvador Freixedo (expulsado de Cuba durante el régimen de Batista por su filiación castro-comunista) manifiesta que "el espíritu castrense, verdadera verruga de todas las sociedades, parasitario y despilfarrador de todas las economías, representa hoy en muchos países (latinoamericanos ) la quintaesencia del espíritu antievangélico al ser frecuentemente el defensor violento de privilegios y sistemas injustos". ("Mi Iglesia Duerme", p. 260.)
¿Por qué tanto odio del "progresismo" a los ejércitos de los países latinoamericanos. Por qué la "Internacional Progresista" está contra los institutos militares de este hemisferio?
Porque sabe perfectamente que los ejércitos son fuerza de seguridad de las naciones, el obstáculo que a la postre habrá que aniquilar si es que el marxismo-leninismo quiere implantarse definitivamente en una nación.
En Guatemala, el régimen comunista de Jacobo Arbenz no tuvo tiempo de aniquilar al ejército y por ello no pudo establecerse permanentemente. Lo mismo ocurrió en Bolivia. En la Dominicana, pese a la ayuda del desembarco de "marines", ni Bosch ni Caamaño pudieron hacer de esa nación un nuevo satélite de Rusia por la presencia del ejército. En Venezuela, el ejército salvó a ese país del terrorismo, incluyendo el "estudiantil", y en Brasil, las fuerzas armadas acabaron con los sueños procomunistas de Joao Goulart, etc.
Si en Cuba, Fidel Castro consolidó su labor de entrega de esa nación al poderío soviético, fue, en definitiva, porque no hubo un ejército que —una vez corrompidos los partidos políticos que olvidaron su misión trascendente de orientar a los ciudadanos sobre el peligro y se entregaron a sumar fuerzas en pro de la subversión— lo hubiese neutralizado. La fortaleza de "La Cabaña" al mando del "Ché" Guevara, el multiasesino continental, fue la tumba de la organización castrense cubana, cuyos principales jefes cayeron abatidos por las balas en el "paredón".
Si Freixedo llama al espíritu castrense, "quintaesencia del espíritu antievangélico", el nuncio Zaachi define a quien liquidó al espíritu castrense en Cuba, "cristiano", en "el sentido ético de la palabra". Son estas opiniones las que revelan hacia donde se encamina el "cambio de estructuras" que proponen los curas de "la nueva Iglesia". (Freixedo fue suspendido, agosto 5 de 1969, por el arzobispo de San Juan, Puerto Rico, monseñor Luis Aponte, debido a lo heterodoxo de sus tesis, expuestas en "Mi Iglesia Duerme", lo cual demuestra que la Iglesia Católica no participa de las opiniones de los "progresistas".)
En México, el ejército sacó a flote al país del terrorismo que se preparó desde principios de 1968 y que tuvo sus primeras manifestaciones el mes de julio con motivo de un aniversario más (26 de julio de 1953) del asalto al Cuartel Moneada, de Cuba, ocasión en la que Castro y sus secuaces penetraron a ese recinto militar y mataron a varios soldados y oficiales.
Hasta antes de la intervención del ejército en México, la capital del país y la nación misma, vivieron horas de inquietud por el terrorismo desatado. De la Plaza de la Ciudadela (23 de julio de 1968), donde hubo la primera escaramuza entre estudiantes, se pasó al mitin del 26 de julio, en el que ya se definió que todo iba encaminado a subvertir el orden, "para llegar al poder mediante el pueblo".
Del mitin comunista de la Alameda (día 26) en que hubo batalla campal entre los terroristas y las fuerzas del orden, se pasó al mitin de protesta en el "Zócalo" (día 29), cuya disolución obligada por la provocación, motivó la primera intervención del ejército, culminando la violencia hasta la madrugada del 30. El acopio de armas en manos de los subvertidores del orden motivó la detención de muchos cabecillas.
El proceso de subversión continuó en línea ascendente y tuvo otro episodio de violencia y provocación a las autoridades legítimamente constituidas el 27 de agosto, fecha en que después de un mitin en la Plaza de la Constitución, los jóvenes revoltosos engañados por los dirigentes emboscados, ocuparon esa gran explanada y acamparon, no sin antes colocar insultos al Jefe del Ejecutivo en la fachada de Palacio Nacional.
Tuvo esta reunión la características de que varios jovenzuelos penetraron a la Catedral Metropolitana, y una vez que depositaron la efigie del "Ché" Guevara en el parcialmente incendiado Altar del Perdón, encendieron las luces y ascendieron a las torres para repicar las campanas. Una voz "progresista", la del clérigo Orozco y Lomelín, dijo que en esto no hubo profanación y condenó las voces católicas que por esa maniobra protestaron.
El informe del Jefe del Ejecutivo (primero de septiembre) fue claro en cuanto a la posición del gobierno respecto a la violencia desatada con moldes y dirigentes marxistas-leninistas. La "manifestación del silencio" (13 de septiembre) al "Zócalo" fue la siguiente etapa de la lucha contra "las estructuras caducas" y la "violencia institucionalizada".
La voz del PODER LAICO a través del diputado de partido Rafael Preciado Hernández (del PAN), condenó el 19 de septiembre, desde la tribuna de la Cámara de Diputados, la defensa que el ejército hizo de las instituciones nacionales, al ocupar la Universidad Nacional Autónoma, donde se habían refugiado los cabecillas de la revuelta.
La intervención del diputado Preciado Hernández se colocó en la línea del director del Secretariado Social Mexicano, padre Pedro Velázquez, quien acababa de llegar en esos días de la II Asamblea del CELAM, celebrada en Medellín, Colombia, en donde recibió instrucciones para aplicarlas en México.
¿Que el PODER LAICO integrado por panistas y "cuerpos intermedios" es instrumento de la "jerarquía progresista"? Esto es un hecho. Por algo el padre Velázquez afirmó: "No hay práctica revolucionaria si no hay teoría revolucionaria y nosotros tenemos la teoría. Nosotros, los del clero, estamos instrumentalizando a los laicos y cuando ellos actúan, su trabajo sólo es una prolongación de nosotros." Preciado Hernández, diputado de partido, del "partido de los católicos", demostró ser un miembro instrumentalizado de la instrumentalización de que habla el padre Velázquez.("La Prensa", enero 11 de 1968, p. 5).
El año 1968 fue de jauja económica y de acción para la "Internacional Progresista" que en México sirve intereses extranjeros. El terrorismo juvenil sirvió para que los curas "progresistas" manifestaran su fuerza basada en los recursos ideológicos y monetarios que reciben de sus financiadores de Europa Central.
Nuevamente, la señorita Hildegard Lüning, esta vez por medio de su carta de fecha 10 de septiembre de 1969, nos da cuenta de la enorme ayuda económica que se envió a los servidores del "comunismo católico", quienes sumaron fuerzas con los del terrorismo que azotó la capital de la República de julio a octubre de 1968.
Textualmente, la señorita Lüning nos hace saber:
"Muy estimado señor Magaña:
"Conforme a sus deseos, expresados en su carta del 19 de agosto, le notificamos que de la colecta de 1968 México (sic) recibió DM 5.154.451 para 108 solicitudes diferentes. Esto, añadido a nuestro informe del 12 de septiembre 1968, supone para México en total: DM 20.763.751 para 399 solicitudes.
"Le comunico también dos direcciones en México, en las cuales UD. puede informarse sobre la ayuda de la acción ADVENIAT a la iglesia en América Latina:

"P. Raoul Desobry O. P.
Parroquia Universitaria
Paseo de las Facultades
Avenida Copilco 319
México 20, D. F.

"Centro Nacional de
Comunicación Social A. C .
Presidente J. Alvarez Icaza
Medellín 33
México 7, D. F.

"Esperamos que estas informaciones le satisfagan.

"Le saluda atentamente
"Hildegard Lüning (rúbrica)"

Al cambio que operaba entonces de 3.14229 pesos por marco, da por resultado que los subvertidores infiltrados en la Iglesia recibieron la nada despreciable suma de 16 millones de pesos con .... 196,779.83 más. Los 20. 763,751 de marcos que en total han recibido hasta 1968, convertidos a moneda mexicana son 65 millones de pesos con 245,727.13 más.
Por tan elevadas sumas se entiende que quienes tienen su precio en dólares o en marcos, hayan catalogado de algo normal el que la turba de motineros penetrara a la Catedral Metropolitana para encender luces, repicar campanas y colocar en el interior del sagrado recinto la efigie del criminal Ernesto "Ché" Guevara.
Por las 30 monedas de la traición que los "progresistas" están recibiendo en forma de millones de marcos ya sea de ADVENIAT, o MISEREOR —entre otras fuentes de abastecimiento—, se está realizando en México la corrupción de la conciencia cívica, como aconteció en la Cuba anterior a la acción internacional del dictador Fidel Castro.
Con los 16 millones de pesos y fracción que la señorita Lüning atestigua fueron enviados y de los cuales disfrutan la "Parroquia Universitaria" y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS), había fondos suficientes para aplicarlos a la "concientización" de una juventud que en vez de encontrar en los curas "progresistas" la orientación constructiva que reclaman las nuevas generaciones, era víctima de los programas internacionales de corrupción política que se empleó en Cuba y ahora se está aplicando en nuestro país.
La voz "autorizada" de Preciado Hernández, al hablar en la Cámara de Diputados en pro de los motineros, refleja el grado de corrupción política a que se ha llegado en el campo de la oposición en nuestro país. Jóvenes con menos experiencia que el catedrático en cuestión, tenían que ser fácil presa de las prédicas de los que el Presidente Díaz Ordaz calificó acertadamente de "profetas de la destrucción".
Es altamente revelador lo que da a conocer la señorita Lüning en su carta de fecha 10 de septiembre de 1969, referente a las ligas directas de ADVENIAT con la "Parroquia Universitaria" y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) que está bajo el control de Acción Nacional, vía Alejandro Aviles.
La Parroquia Universitaria manejada por el dominico Desobry y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) fueron, en la revuelta de 1968, los voceros principales del grupo de clérigos y seglares "progresistas" al servicio de la subversión internacional que amenazó con derrumbar "la violencia institucionalizada".
Los millones de marcos que reciben del extranjero son empleados por los profetas de "La Nueva Iglesia" en lo que describe Nathanyel Weyl y que transcribimos líneas atrás.
Es decir, el "comunismo católico" está dando en México aspectos de virtudes a la envidia y al odio, socaba el patriotismo y la religión, corrompe a las generaciones idealistas, disuelve sus miras sociales constructivas y precipita a las juventudes a una aventura revolucionaria que, a título de acabar con "la violencia institucionalizada" y de la obtención del "cambio de estructuras", en realidad busca amoldamientos con el marxismo-leninismo, que es esclavización.
El "progresismo religioso" y el PODER LAI CO son los responsables morales de la subversión de 1968, en cuanto que apoyaron a los revoltosos, Ambos sectores de "la nueva Iglesia", instrumentalizadores e instrumentalizados, llevados del odio a "la violencia institucionalizada", olvidaron el interés de México y se sumaron a la subversión, apoyándola y alentándola en múltiples ocasiones y al igual que en la Cuba precastrista, pudo más la venganza política en unos y la complicidad e identificación con intereses extranjeros en otros, y al pueblo no se le dio a conocer la verdad.
Fue el ejército la institución nacional que desenmascaró la maniobra de los subvertidores que, seguidos de una legión de jovenzuelos engañados, intentaban derribar "la violencia institucionalizada" para llegar al "cambio de estructuras".
Ahí donde el "partido de los católicos", principal brazo ejecutor del PODER LAICO desertó de sus deberes, el ejército fue el valladar donde se estrelló la maniobra contra México.
El PODER LAICO, instrumento de los instrumentalizadores "progresistas" infiltrados en la Iglesia Católica, no estuvo sólo en su lucha contra "la Violencia institucionalizada" y en favor del "cambio de estructuras", fue apuntalada su obra por los subversivos de la "Internacional Progresista". Los curas Enrique Maza García, Ramón de Ertze Gara-mendi, Antonio Brambila, Pedro Velázquez, Orozco y Lomelí, Manuel Velázquez, Humberto Salinas, Esteban Medina, etc. hicieron constantes llamados al pueblo para apoyar la violencia desatada.
Monseñor Sergio Méndez Arceo (domingo 22 de septiembre, 1968), en la misa dominical de las once horas, convirtió la Catedral de Cuernavaca en cenáculo de conspiración política, y en la homilía lanzó su oratoria contra el gobierno y a favor de los estudiantes. En la Iglesia de la Coronación, mientras el Jefe del Ejecutivo rendía su cuarto informe de Gobierno al país, los jesuítas encargados de ese recinto sagrado convirtieron el lugar en centro de propaganda en pro de la subversión. Lo mismo ocurrió días después en la parroquia de la Inmaculada Concepción de la Sagrada Familia y en la Parroquia Universitaria que tiene bajo su responsabilidad el cura extranjero Allaz.
La Diócesis de Cuernavaca, centro de conspiración nacional y laboratorio de curas "progresistas" destinados a lograr el "cambio de estructuras" en Latinoamérica, lanzó a sus sacerdotes a dar apoyo a los conjurados de la violencia estudiantil. El 27 de septiembre, en documento preparado exprofeso, condenaron "el derroche de las fuerzas militares" y elogiaron a la "juventud insatisfecha con la marcha general de las estructuras e instituciones puestas al servicio del pueblo, pues determinadas leyes o procedimientos obsoletos exigen una revisión para engranarse al ritmo del desarrollo general del país".
La lista de curas de Cuernavaca apoyadores del terrorismo que se enseñoreó de julio a octubre de 1968, encabezados por el obispo Méndez Arceo, incluye a Felipe Cejudo, Domingo Sedaño, Baltazar López, José Espín, Vicente Guerrero, José Mendoza, Teófilo Galindo, Victorino Aranda, Francisco Flores, Rafael Figueroa, Anastasio Serafín, Jesús Mariaca, Pablo Maldonado, Segundo Galilea, Reúl Ocampo, Elias Pérez, José María Ruiz, Justino Juárez, Antonio Gallegos, Federico Contreras, David Salgado, José María Farbán, Jesús Guerrero, Alberto Alamilla, Rodolfo Garduño, Enrique Morfín, Diego Sánchez, Humberto Limón, Máximo Aguilar, Miguel Ruiz, Carlos Valentino, Gregorio Ruiz, etc.
El Centro Nacional de Comunicación Social se convirtió en el vocero de los "cuerpos intermedios" y el ingeniero José Alvarez Icaza, junto con Alejandro Avilés (7 de septiembre), condenaron las medidas gubernamentales para contener la agitación en la capital del país y dieron a conocer una nueva lista de clérigos "progresistas" que se identificaron con la violencia marxista-leninista presentada como movimiento estudiantil. Entre los curas que se mencionaron figuran: Mario Padilla y Rodolfo Escamilla, de la Arquidiócesis de Morelia; Jaime Rocha, Germán Rojas y Hugo Corona, de la Arquidiócesis de Puebla; Francisco Morales, de la Diócesis de Ciudad Altamirano; José Montoya, Anastasio López y Baltazar López, de la Diócesis de Cuernavaca; Teófilo Domínguez Jordán, de la Diócesis de Huajuapan; Jesús M. Rodríguez y Leopoldo Garduño, de la Diócesis de Papantla; Esteban Medina y Felipe de J. Inda, de la Diócesis de Tepic; José Guadalupe Arias, de la Diócesis de Tlalnepantla; René Reyes y Luciano Villanueva, de la Diócesis de Toluca, y José Alvarez, José G. Cuara, J. Jesús García y Antonio Méndez, de la Diócesis de Zamora.
Los sucesos del 2 de octubre fueron determinantes para que, con la intervención del ejército que repelió la agresión armada de terroristas emboscados en Tlatelolco, saliera a flote toda la maniobra que contra México se urdió de julio a octubre de 1968. Capturados los cabecillas y puesta al descubierto la trama marxista-leninista subversiva, los sucesos pudieron ser conocidos por el pueblo en su verdadera dimensión. El PODER LAICO, instrumento de la "jerarquía progresista", y los clérigos que públicamente apoyaron el terrorismo, quedaron como lo que son: enemigos de México.
En cuanto que la lucha desatada de julio a octubre de 1968 contra las instituciones del país está dentro de la línea de "cambio de estructuras" con moldes marxistas-leninistas, el "progresismo religioso" tenía que apoyarla públicamente. Con optimismo desmedido, vio en la guerrilla urbana que incendió camiones, alteró el orden en la vía pública, enfrentó a estudiantes armados contra la policía y el ejército, etc., una oportunidad de llegar a la liquidación de la "violencia institucionalizada"; pero se le olvidó que el ejército es el medio de defensa de los países nacionalistas y vio caer estrepitosamente sus esperanzas.
Sin embargo, lo que sucedió de julio a octubre de 1968 no es sino una manifestación de la corrupción política que el "progresismo religioso", a través de los "cuerpos intermedios" y el PODER LAICO, está realizando entre los grupos pensantes del país. Es el "civismo de nuevo tipo" de que hablan los documentos de Medellín y que necesariamente son de índole internacional. Es el "pluralismo" que en el lenguaje "religioso-marxista" quiere decir deserción de principios de nacionalidad; es el "diálogo" que en la estrategia de la "Internacional Progresista" es capitulación de ideales ante principios exóticos; es la "concientización" que en la jerga de los "curas progresistas" no es otra cosa que infiltración de principios de disolución de las estructuras.
La lucha, en consecuencia, no ha quedado ganada en definitiva para la causa de México, que es el caso de otros países latinoamericanos donde actúa el "progresismo religioso". Nuevos episodios habrán de presenciarse, en los cuales estén mezclados los curas de "la nueva Iglesia", porque su meta es la desaparición de los actuales sistemas gubernamentales, socio-económicos, religiosos, de legítima defensa, etc.
El Poder Laico integrado en México por el "progresismo religioso", como entidad instrumentalizadora y los "cuerpos intermedios" como organismos instrumentalizados, es hoy una fuerza actuante que tiene como radio de acción el ámbito universitario, las clases denominadas cultas, las intelectuales, las juventudes politécnicas, el magisterio, los medios políticos, tal como lo especifican los documentos de Medellín, Colombia, dentro de los cuales sobresale la "pastoral de Elites".
Al abatir el ejército de Bolivia (9 de octubre de 1967) al "Ché" Guevara, en el cañón "El Yuro", 48 kilómetros al norte de la población de Vallegrande, la guerra de guerrillas se desplomó estrepitosamente en Latinoamérica como el medio más eficaz para alcanzar, mediante la fuerza, la comunización de más naciones de este hemisferio. El servicio inmediato que el presidente de ese país sudamericano, general René Barrientos Ortuño, prestó al Continente con la muerte del multiasesino Ernesto Guevara, aún no se ha valorado del todo, porque demostró el gobernante boliviano que las fuerzas armadas son una garantía contra el marxismo-leninismo, que es por sistema, violador de la soberanía de los pueblos.
Reducida la guerra de guerrillas a segundo término como medio para que el marxismo-leninismo incorpore más naciones a su dominio, queda a la Revolución Mundial la táctica de la penetración mental que tiene en la corrupción política una de sus expresiones más destructivas. Bien lo sabe el "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica y por eso, su radio de "concientización" se concentra en los ámbitos intelectuales, en el mundo de la enseñanza superior, en los medios políticos. Más destructivos que los grupos que participan en las guerras de guerrillas, son los guerrilleros mentales salidos del "Centro Intercultural de Documentación" que auspicia y protege el obispo Méndez Arceo y dirige el clérigo extranjero Iván Illich, porque los curas de "los nuevos tiempos" que ahí se forman, están destinados a resquebrajar las defensas mentales de Latinoamérica.
La batalla habrán de ganarla los pueblos de Latinoamérica al "progresismo religioso" y a su instrumento, el PODER LAICO, cuando el intelectual, el obrero, el campesino, el hombre de la clase media, el político, el empresario, en fin, el creyente, una vez analizados los hechos, adquieran la convicción de que el marxismo-leninismo que hoy suele vestir sotana, no es el portador de las soluciones que hacen grande a un país, sino de las fórmulas de destrucción que en el universo de la mente reclama la Revolución mundial.
AL IGUAL QUE Augusto Bebel, muchos calumnian a la Iglesia y pretenden arrastrarla al terreno político marxista. Lo cierto es que de Pío IX hasta nuestros días, todos los Papas han condenado al comunismo. Ellos son la voz oficial del Catolicismo y no los "progresistas".

Manuel Magaña Contreras
PODER LAICO
1970

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Todos los libros de la biblia católica han sido inspirados. Qué se entiende por inspiración. La Vulgata.

¿Cómo puede uno probar con certeza qué libros están contenidos en la Biblia? iPor qué incluíyen los católicos los libros apócrifos en la lista de los libros de la Biblia? ¿Por qué hay en su Biblia más libros que en la protestante?
—El Concilio de Trento declaró, en 1546 (sesión IV), que todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento contenidos en la Biblia católica eran sagrados (inspirados) y canónicos. Mientras que los protestantes dependen de la crítica de argumentos falibles para determinar cuáles son los libros canónicos y cuáles no, los católicos dependemos del testimonio infalible de la Iglesia. Antes que Trento, ya habían aprobado esos libros como canónicos los Concilios de Florencia (1441), Cartago (397), Hipona (393), Laodicea (363), y los Papas Inocencio (401), Hormisdas (514-523), Gelasio (492-496) y Dámaso (366-384). En esta lista están contenidos los libros deuterocanónicos, llamados Apócrifos por los protestantes. Tales son los libros de Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruch, los dos libros de los Macabeos; algunos fragmentos del libro de Ester (X, 4; XVI, 24) y de Daniel (III, 24-90; XIII, 14). Estos libros estaban contenidos en el canon alejandrino que usaban los judíos de habla griega diseminados por Alejandría, Asia Menor, Grecia e Italia. El canon Alejandrino usado por los judíos de habla semítica en Palestina, Siria y Mesopotamia, omitió estos libros durante los primeros siglos de nuestra era, aunque probablemente los había aceptado en un principio. Jesucristo nunca citó expresamente los libros deutero-canónicos; pero de las trescientas cincuenta citas del Antiguo Testamento, trescientas están directamente tomadas de la edición griega de los Setenta. Se han mencionado dieciocho pasajes en los que se citan los libros de la Sabiduría, Eclesiástico y Judit. Estos libros debieron ser familiares a los cristianos de los primeros siglos, pues en las catacumbas vemos frescos donde al lado de Moisés y Jonás están Susana y los viejos que la calumniaron. Los escritores de los tres primeros siglos, tanto griegos como latinos, los citan y aluden a ella con frecuencia. En los siglos IV y V no pocos Padres negaron que los deuterocanónicos fuesen canónicos; pero esto lo hicieron influenciados por San Jerónimo, que así lo creyó, y así vemos que los citaban para instruir a los fieles en buena doctrina. La Biblia que ellos usaban era la griega, en la cual estaban estos libros. Los Papas de entonces, Dámaso, Inocencio y Gelasio, usaron el mismo canon que los Padres de Trento. El vocablo apócrifo quiere decir escritos falsamente atribuidos a los profetas del Antiguo Testamento o a los Apóstoles del Nuevo; escritos no inspirados, o, al menos, considerados como tales por la Iglesia. Tales eran, entre otros, el libro de Enoch, la Asunción de Moisés, el protoevangelio de Santiago, los Hechos de San Pedro y San Pablo, la Epístola de Jesucristo a Abgar y otros.

¿Qué quieren decir los católicos cuando dicen qué la Biblia fue inspirada? ¿No son también inspiradas las piezas literarias de autores geniales? ¿Creen que todas ,y cada una de las palabras de la Biblia fueron inspiradas por Dios?
—Decir que la Biblia fue inspirada equivale a decir que los setenta y tres libros que la componen tienen a Dios por su autor. El Concilio Vaticano, después de declarar que la revelación divina está contenida en la Biblia y en la tradición, y que la Sagrada Escritura está completa en la Vulgata latina corriente, dice: «La Iglesia tiene estos libros por sagrados y canónicos, no porque fueron escritos por ingenio humano y aprobados más tarde por ella, ni porque en ellos esta contenida la revelación sin mezcla de error, sino porque, habiendo sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por autor, y como tales fueron encomendados a la Iglesia» (sesión III). León XIII, en su Encíclica Providentissimus, nos explica claramente en qué sentido decimos que Dios es el autor de la Biblia.
Dice así: «Dios, con su poder sobrenatural, de tal modo movió a los escritores sagrados para que escribiesen, y de tal manera los asistía mientras escribían, que sólo concebían y escribían lo que Dios mismo queria decirnos, expresándolo todo fielmente con verdad infalible; de lo contrario, no se podría decir que El era el Autor de las Escrituras.»
Los escritores inspirados no son meros instrumentos cuando escriben, sino agentes activos e inteligentes, aunque bajo la acción divina. No es necesario que sepan ellos mismos que están siendo inspirados ni necesitan en cada caso que Dios les revele directamente. Sabemos, por ejemplo, que el autor del segundo libro de los Macabeos comprendió en él los cinco libros de Jason de Cirene (II Mac II, 27), y que San Lucas consultó documentos y recogió datos «de testigos de vista de los que predicaban la palabra» (Hech I, 1-2). Suyos son el estilo de la fraseología que usan (II Mac XV, 39-40); por eso, aunque narran a veces la misma historia, las palabras son diversas. Tampoco es esencial que Dios les inspire las palabras, aunque pudiera muy bien hacerlo. Admitimos, por ejemplo, que Moisés es el autor del Pentateuco, pero no estamos obligados a creer que él lo escribió de su puño y letra. No hay inconveniente en admitir—como respondió la Comisión Bíblica—que Moisés encomendase a otros la tarea de escribir, y que, una vez escritos, él, inspirado, los revisase ,y los publicase bajo su nombre.

¿Cómo puede saber uno con certeza cuántos y cuáles son los libros inspirados?
—Para esto necesitamos el testimonio del mismo Dios. No nos lo dice directamente a cada uno de nosotros; se lo reveló a la Iglesia estata nos lo dice en sus Encíclicas y Concilios ecuménicos. Los católicos creemos que Dios se lo reveló a la Iglesia cuando aún vivían los Apóstoles y que ha llegado hasta nosotros por tradición, no meramente humanaa, sino divina, conservada por la Iglesia católica, que es la única que puede interpretarla con autoridad infalible.

¿Creen los católicos que la Biblia es infalible? ¿No hay en ella incorrecciones e inexactitudes en materias científicas? ¿No hay errores y contradicciones, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento?
—Es Dogma de fe que la Biblia no contiene error formal alguno, pues, siendo Dios su autor, no puede decir sino la verdad. Inspiración y error son términos incompatibles. El sentir de los católicos en esta materia se puede reducir a los puntos siguientes:
1.° No creemos que se deba restringir la inspiración a unas partes de la Biblia excluyendo otras, aunque parezcan de poca importancia. Toda la Biblia fue inspirada.
2.° No buscamos en la Biblia fórmulas cientificas porque la Biblia no es un libro de texto. Nada en ella contradice a lo que nos dicen las ciencias, porque Dios es el autor de la verdad, sea ésta natural o sobrenatural. Los escritores sagrados hablaron de asuntos cientificos en un lenguaje más o menos figurado o en los términos comunes que entonces estaban en boga.
3.° Muchos católicos siguen la teoría de las «citas implícitas», es decir, exceptúan ciertos pasajes que tal vez el escritor sagrado copió de documentos históricos que tuvo a la vista sin intentar por ello garantizar la veracidad. La Comisión Bíblica (13 de febrero de 1905) respondió que no había visto peligro alguno con tal que haya razones convincentes para creer que los textos aducidos son realmente citas o copias, y que el cscritor sagrado no hizo suyas las tales citas.
4.° No perdemos de vista que la Biblia, en su parte material, es un documento humano transmitido de generación a generación de modo natural y humano. No es, pues, de extrañar que a veces en algunas de sus muchas ediciones haya variaciones materiales, adiciones, omisiones y otros errores que den materia de discusión a los críticos. San Agustín hace alusión a esto en una carta a San Jerónimo: «Cuando en la lectura de la Biblia me encuentro con algo que va contra la verdad, lo achaco al texto, tal vez defectuoso, o al traductor que tal vez no atinó con el verdadero significado del original, o a la cortedad de mi entendimiento.»
5.° Las pinceladas poéticas y el simbolismo que tanto abundan en los profetas, en los salmos y en el Apocalipsis, deben ser entendidos en sentido figurado. Nosotros somos más prosaicos que aquellos orientales de imaginación brillante para quienes la Biblia se escribió primariamente.

¿Por qué declaró «auténtica» la Vulgata el Concilio de Trento (1546), siendo así que está llena de faltas? ¿Por qué la adoptó con preferencia a las Biblias gríega y hebrea? Al ordenar Clemente VII que se corrigiese la Biblia sixtina, ¿no dio a entender claramente que Calixto V no había sido infalible?
—Cuando el Concilio de Trento declaró la Vulgata auténtica u oficial, se abstuvo de declarar que estuviese completamente inmune de defectos y faltas materiales, como traducciones defectuosas, etc.; lo que quiso dar a entender fue que no contenia error alguno en materias de fe, y que en lo sustancial era copia fiel del original; que, por tanto, se podia tomar como el texto oficial de la Iglesia y podían los católicos tomarla como punto de partida en disputas publicas, conferencias, sermones y exposiciones. No hubo, pues, aquí menoscabo alguno del original; al contrario, los Padres de Trento declararon expresamente que «no era su intención mermar en nada la autoridad debida a la excelente traducción de los Setenta». La atenticidad de las Biblias griega y hebrea quedó en todo su vigor, y los católicos pueden servirse de ellas libremente para llegar más y más al verdadero significado de la traducción latina. No se les ocultó a aquellos sapientísimos Padres que la Vulgata, tal como salió de las manos de San Jerónimo, contenía sustancialmente el verdadero significado del original, pero que en las ediciones impresiones sucesivas se habían introducido errores y faltas que necesitaban enmienda con urgencia; por eso ordenaron una revisión del texto. La primera revisión se terminó en 1590, bajo Sixto V, revisión que dos años más tarde corrigió Clemente VIII. En todas estas revisiones y correcciones no se trató jamás de puntos graves en materia de fe, sino de menudencias en las que discrepaban diversos comentaristas. En 1907, Pío X nombró una comisión de Padres benedictinos que estudiase a fondo todos los manuscritos conocidos, para ver de acercarse lo más posible al texto original de San Jerónimo.

¿Se obliga a los católicos a creer que el libro de Jonas es historia verdadera?
—No, señor. La Iglesia no ha hablado aún oficialmente sobre esta cuestión. Son libres para creer que es verdadera historia, o para considerar esa narración como una parábola inspirada con la que Dios pretendió descubrirnos su bondad y su deseo de salvarnos. Algunos comentaristas han creído que por el mero hecho de haber aludido Jesucristo al milagro de Jonás en el vientre de la ballena (Mat XII, 39; Luc XI, 29), quedó necesariamente probado el carácter histórico del libro de Jonás. A esto respondemos que pudo muy bien Jesucristo en sus disputas con los judíos usar un argumento que les era familiar, sin pretender por eso probar su historicidad. La Iglesia; en el Ritual, pide a Dios que conceda al alma del difunto «descanso eterno con Lázaro», el pobre de la parábola, sin querer por eso dar a entender que el Lázaro de quien nos habló Cristo fuese una persona real.

De las gracias que tuvo San Vicente Ferrer

Tienen de costumbre los Sumos Pontífices cuando envían un legado, a tratar con los reyes de negocios graves e importantes, darle muy anchos poderes, a fin de autorizar con esto su ministerio. Ni más ni menos, enviando Nuestro Señor por la Europa a este su legado, a tratar con los emperadores, con los reyes y Pontífices y todo género de gentes, de un negocio tan grave como el de la salvación de las almas, para acrecentar la autoridad del Santo, le dio muchas gracias gratis datas, que dicen los teólogos; las cuales le acreditasen delante de aquellos a quienes había de predicar. Estas gracias son las que cuenta el apóstol San Pablo en la primera Epístola que escribe a los de Corinto cuando dice, que a unos da Dios gracia de profecía; a otros, de hablar en lenguas; a otros de conocer espíritus; a otros de declarar las palabras de Dios; a otros de sanar enfermos. Todas estas gracias, sin faltar ninguna, hallaremos que concedió Nuestro Señor a su siervo, larga y abundantemente. Profetizó muchas cosas, habló en lenguas, conoció los espíritus de aquellos con quienes trataba, declaró las Escrituras singularmente y, en remate de todo, sanó enfermos y resucitó los muertos.
No será menester tratar aquí en particular de todas estas gracias, pues del capítulo pasado queda ya manifiesto, cómo tuvo en cierto modo las gracias de las lenguas que los apóstoles tuvieron. Digo en cierto modo, porque ordinariamente no habló con variedad de lenguas, sino con un solo lenguaje vulgar de valenciano fue entendido por todos, y a cualquier de ellos les parecía que había predicado en su propio romance de cada uno. Tanto que sobre esto disputaban algunas veces los que le habían oído. El griego decía que San Vicente predicaba en griego, el italiano porfiaba que no, sino en lengua toscana, y el francés, que no, sino en su lengua. Con todo se me acuerda haber leído en el proceso de uno, que confiesa allí por su boca, que él no le entendió a San Vicente, y debió de ser suya la culpa; pues todos los otros testigos dicen que de todos los extranjeros y advenedizos era entendido adonde quiera que predicase. Otro testigo dice que en el primer sermón no le entendió, y en los demás, sí. Tampoco será menester tratar ahora de la gracia que tuvo en sanar enfermos y resucitar muertos; porque casi todo lo que nos queda por escribir está lleno de esto. Digamos, pues, del don de la profecía, y del conocimiento de los espíritus.
Un hombre le trajo en Valencia un sobrino suyo del mismo hombre, para que le bendijese, y el Santo le dijo: Enviad este niño a las escuelas, porque vendrá a ser Papa y me honrará grandemente. Hicieron sus parientes lo que debían en proveerle para sus estudios, y él empleó su buen ingenio en las escuelas valientemente. Pasados ya algunos años, después de una predicación del Santo, fue el mozo en compañía de otros a besarle la mano, entonces, dice Flaminio que le dijo: Huélgome hijo de tu bien, que has de ser Sumo Pontífice y me has de canonizar cuando sea tiempo. Llamábase este mancebo Alonso de Borja y no Hernando como un autor piensa. Después de esta nueva se ocupó tan de veras en cosas de letras y virtud, que por su grande doctrina y buen ejemplo, estando ya San Vicente en el cielo y vacando el obispado de Valencia, por muerte del excelente y animoso prelado Hugo Lupián de Bages, fué electo en su lugar, y de ahí vino a ser cardenal de los Santos Cuatro Coronados, y, finalmente, Papa, y canonizó a San Vicente. Solía muchas veces el buen Pontífice Calixto III (que este nombre tomó él desde que se vio Papa) decir a los cardenales y al Maestro de toda la Orden fr. Marcial que siempre había tenido por cierto su pontificado desde que San Vicente se lo prometió. Encarece esto el doctor Illescas, y dice que hasta el nombre que había de tener cuando fué Papa le profetizó. Y así añade el mismo Illescas, siguiendo a Bautista Platina, que en un libro de don Alonso de Borja se hallaron las palabras siguientes escritas mucho tiempo antes de ser Papa: Yo, Calixto Papa, prometo a Dios Omnipotente y hago voto solemne a la Santa e Individua Trinidad de perseguir, y que perseguiré con guerra, maldiciones, entredicho y exsecraciones, y que por todas las vías a mí posibles molestaré a los turcos, enemigos del nombre cristiano. Pareciera cierto cosa maravillosa, que se llamase Papa antes de serlo, si no tuviera la palabra de este Santo que le asegurara. Porque no lo dijo solamente a su tío, y a él (como queda dicho) mas a la misma madre del Calixto lo había profetizado, prometiéndole que tendría un hijo Papa, como el mismo Calixto lo dijo delante de Roberto, obispo de Aquino, por más hartas veces alegado.
Otra cosa trae Flaminio muy señalada, aunque no tanto como la que acabamos de contar. Una mujer en Cataluña tenía un hijo, que de llorar reciamente se quebró, cosa bien ordinaria en los niños. Entendiendo, pues, que San Vicente predicaba en el lugar de Caldes de Momboy en el obispado de Barcelona, fuese allá con su hijo, y con las lágrimas en los ojos le mostró la enfermedad del niño, pidiéndole se apiadase de él y con sus oraciones le alcanzase de Dios salud. El Santo le dijo: mujer, ten firme esperanza, que tu hijo sanará. Allende de esto te digo que será clérigo y tu serás consolada. Fue ello así, porque desde que el Santo le dio su bendición comenzó a ir de mejoría y sanó perfectamente. Después se hizo clérigo y fue maestro en teología y vicario de Tamarit, y finalmente penitenciario del papa Nicolao V, y atestiguó esto, que tengo dicho, en el proceso de la canonización del Santo. Añade Flaminio que fue insigne teólogo y privó mucho con el rey D. Alfonso el V. Llamábase este muchacho Juan Soler. Huélgome por cierto cuando hallo los nombres y sobrenombres de esta gente con quien
San Vicente trató, porque perseveran aún los linajes de muchos de ellos, y no dudo sino que a sus parientes les dará grande contento hallar aquí la memoria de sus antepasados, y serán de hoy adelante devotos de este Santo, siquiera por parecer a sus mayores, y que rogarán por mí a Dios, por la buena obra que les hago. Y así lo suplico yo a todos ellos: para que, si escribiendo este libro he perdido algunos ratos que debiera darme a devoción, suplan ellos con sus oraciones delante del acatamiento divino mis defectos.
En compañía del Santo iba un hombre llamado Hernando de Aragón, el cual aunque era malo y perverso, pero éralo de modo que sus defectos no los podía saber el Santo, sino por revelación, como él mismo lo cuenta en el proceso. Enojado, pues, el Santo de la mala vida que este hombre hacía, le dijo cierto día: verdaderamente que si no entendiese que os habéis de enmendar, que ha de venir tiempo en el cual trabajaréis mucho por mi honra, yo os despidiera luego de mi compañía; tan perverso sois. Dijóle tan presto el hombre: maestro mío muy amado, ruega por mí que no me condene. El Santo le respondió: yo lo he hecho, y no solamente me ha concedido Nuestro Señor eso, mas también que en esta vida vengáis a gran prosperidad, y viváis largos años; pero tened cuenta de leer el libro que se intitula Contemptus mundi. Después de la muerte del Santo vino Hernando a ser obispo tolosense, y trabajó mucho porque el proceso de la canonización fuese adelante. Y no sólo atestiguó esto, mas dijo también, que después de haber ayudado él algunas veces al Santo, dándole la mano para cabalgar en el asnillo o apearse de él, le quedaba en sus manos tanto olor y fragancia, que le duraba por tres o cuatro días.
Predicando un día en Lérida, llegó a tratar de la santidad de su maestro fray Tomás Carnicer, y entre otras cosas dijo, que, con haber cuarenta años que era muerto y enterrado, aún su cuerpo estaba entero. Y señalando él el lugar fueron allá y hallaron ser verdad lo que había dicho. Y así por consejo del mismo Santo pusieron el sagrado cuerpo en más eminente lugar; y hoy está en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, tan sin corrupción, como si fuera muerto de poco tiempo acá; con todo le falta la cabeza, porque se la quitó una reina de Aragón por reliquia. He puesto esto aquí entre las profecías, porque según San Gregorio y Santo Tomás, no solamente es profecía decir lo que está por venir, sino también lo pasado, cuando se sabe por revelación de Dios, y la misma razón es de lo presente.
Un fray Gilberto de la Orden de la Merced, conventual de Nuestra Señora del Puig se determinó de ir en compañía del Santo, con otros muchos frailes de otras religiones. El Santo le recibió muy bien y le dejó ir en su compañía algunos días, que no fueron muchos. Al cabo de ellos, llamándole aparte, le dijo: Hijo, volveos a vuestro convento, porque vuestros frailes desean mucho veros; pero mirad, confesaos antes de ir, y por el camino no os descuidéis de alabar a Dios. El fraile, aunque no entendió a qué fin se encaminaban aquellas palabras, cumplió lo que le fue mandado. Entendieron su venida los frailes del Puig y saliéronle a recibir con grande afición y deseo de verle. De donde parece que debía de ser muy buen religioso, pues tanto sentían los otros su ausencia y así se regocijaban con su venida. Mas acertáronlo aquellos padres, si le salieran a recibir con la cruz y el hisopo, porque en llegando a la puerta del monasterio se les murió en las manos súbitamente y fue, según se debe creer, su alma recibida en el cielo. En el mismo punto le reveló Dios al Santo lo que había acontecido, y él lo contó luego a sus discípulos.
Predicaba San Vicente en Zaragoza (otros dicen que en Bretaña, pero poco va en ello) y sin más, en medio del sermón se tomó a llorar agriamente. De allí a un poco enjugóse los ojos, y calló un ratillo para que el corazón se le sosegase, después mostró grande alegría y dijo públicamente: gracias a mi Dios, que aunque me he entristecido por la muerte de mi madre, que en este mismo punto ha expirado en Valencia, me ha querido consolar, revelándome cómo los santos ángeles le han llevado al cielo y puesto entre los bienaventurados. Advirtieron algunos muy bien en qué día y hora lo había dicho, y hallaron ser muy grande verdad. Porque no tardaron muchos días de llegar cartas de Valencia que lo confirmaron. Como dice San Antonino, lo mismo le aconteció estando en un pueblo de Aragón, que, oyéndole el rey que entonces reinaba la misa, notó que el Santo se detuvo y que lloró más de lo que acostumbraba, y como le preguntase si había algo de nuevo, respondió que entonces era muerto su padre. Había entre los compañeros del Santo un Lorenzo Peregrino, clérigo, el cual puesto que en lo demás era bueno y honrado sacerdote, tenía una falta, que era un poco vano. Su vanidad, consistía en holgarse de ir muy ricamente vestido y de colores, cuanto a las ropas que van cubiertas con la sotana. Pensaba él que San Vicente no lo entendía, y Dios ya se lo había revelado. Usó pues el Santo de este ardid para reformarle: que amonestando en el sermón a los eclesiásticos a toda modestia, dijo: ¿De qué sirve que el clérigo lleve colores y vestidos preciados bajo de la sotana? Y con tanta particularidad nombró todos los vestidos del clérigo y sus colores y aderezos, que el pobre hombre dio en la cuenta que por él lo decía, y que para el Santo no había nada escondido de lo que él hacía: aunque los demás oyentes no entendieron por quién se dijo.
Entre muchos valencianos que cada día dejaban sus casa y haciendas por irse en pos del Santo, hubo uno que se llamaba Gaya, el cual vendió toda su ropa y alhajas, y sacó de ellas 400 escudos. Tomando pues todo el dinero ofrecióle al Santo, pidiéndole que pues él le quería seguir, le dijese qué haría de él. El Santo le respondió lo que Cristo aconsejó a otros mancebos en el Evangelio: Hijo, repártelo entre pobres. Comenzó el hombre a repartir y quedóse con 200 ducados disimuladamente para las necesidades que se le podían ofrecer por tiempos, andando en aquella compañía tan pobre. Y como si fuera otro Ananías vuelve al padre San Vicente muy contento, diciendo que ya había cumplido su mandamiento. Hombre de poca fe (dijo el Santo), ¿cómo no habías de poner tú todas tus esperanzas en Dios, pues venías en mi compañía? ¿Para qué has querido mentir? ¿No sé yo como si lo viese con estos ojos, que tienes guardada la mitad de tus bienes? Apártate de mí, que no te quiero entre mis discípulos. No pudo tener el hombre las lágrimas y arrodillado le pidió perdón de su poca esperanza en Dios, y prometió de no retenerse cosa, solamente no le desechase de su compañía. En el lugar de Chauldes Aygues 0 que cae encima de Rhoded en Francia, predicó contra los que iban a los baños de aquella tierra: y como algunos caballeros y damas no curasen de lo que se les había predicado, fueron allá de noche, y al otro día, sin nombrarles, dijo en el púlpito todo lo que ellos habían hecho.
Murióse un compañero del Santo bien lejos del lugar donde él predicaba y no solamente supo su muerte por revelación, mas el lugar donde su alma estaba y las penas que padecía, que eran muy grandes: aunque como estaba en purgatorio, podía ser ayudado con los sufragios de los vivos. Juntando, pues, lo más presto que pudo a los otros compañeros que le quedaban, les dijo estas palabras: Hermanos, roguemos todos a Dios por el ánima de fray Fulano, que está en purgatorio, para que alcance remisión de las penas que padece. Hicieron todos lo que se les pedía, y él mucho más: y al otro día les dijo cómo ya había librado Dios de los grandes tormentos de purgatorio a su compañero, y estaba ya gozando de la vista de la Santísima Trinidad en la gloria. Llamábase este buen padre fray Francisco, de la Orden de Santo Domingo.
También profetizó San Vicente que había de cuñar cierto genero de moneda, la cual mucho después se vio en Tolosa no sin admiración de las gentes que nunca pensaron que se batiera. Muchas otras profecías, así de cosas venideras como de presentes y pasadas escondidas, pudiera traer aquí, pero mejor será guardarlas para cuando la historia las trajere. Bastará por ahora advertir que, como se dice en el proceso, no aconteció cosa señalada desde que el Santo murió, hasta su canonización, por espacio de treinta años, que él viviendo no la hubiese profetizado; y todas salían tan ciertas, como si él las hubiera visto antes que fuesen. Cosa, cierto, de grande admiración e indicio manifiesto de la gran privanza que tuvo con Dios, pues tan claramente le descubría las cosas que tenía tan encerradas en su pecho.
Finalmente, tuvo este Santo gran don y poder de Dios para conocer los secretos de los corazones, porque si predicaba en alguna aldea, o en un cabildo de canónigos, o monasterio de frailes, tan en particular decía los pecados secretos de los que presentes estaban, como si ellos mismos se los contaran o tratara con ellos mucho tiempo. Demás de esto, con ir por muchas tierras, donde no conocía a persona viviente, si en el sermón venía a tratar de algún pecado particular, como de la usura, del adulterio o simonía, aunque no hubiese en el auditorio más que un adúltero, usurero y simoniaco, aquél sólo miraba y en él hincaba los ojos, con tanta seguridad y energía, que cualquiera pecador decía en su corazón: no es menos, sino que Dios le ha revelado a fray Vicente mis pecados. Y así, por obstinado que estuviese en ellos, se derretía en lágrimas y proponía la enmienda. Hubo, entre los que iban en su compañía, algunos que quisieron tener cuenta con la vida secreta del Santo, para ver si era menos santo de lo que parecía. Y uno de éstos confiesa en el proceso que desde el punto que esto propuso en su corazón, luego el Santo lo conoció, según lo que después hizo. Porque al otro día en el sermón jamás el Santo apartó los ojos de él, y le miraba con tanto ahinco, añadiendo algunas palabras muy preñadas, que de allí adelante no se atrevió más a tener cuenta con la vida del Santo, y le fue más devoto que antes, pues veía que sus pensamientos le eran descubiertos.
Allende de todas estas gracias tuvo una otra, de la cual ya se ha hecho mención arriba. Pero la quiero repetir aquí por una cosa muy particular que se halla en el proceso y en Flaminio. La gracia era que le entendían todos, así los que estaban cerca del púlpito, como los de bien lejos. En confirmación de esto hizo Nuestro Señor una maravilla bien grande. Habiendo predicado en un monasterio de monjes Bernardos, un religioso quedó muy aficionado a sus sermones y pidió licencia al abad de irse con el Santo hasta un lugar donde había de predicar. No quiso el abad, por lo que le pareció, darle licencia; de lo cual recibió el monje gran tristeza. Pero como si supiera ya lo que había de acontecer, inspirado por Dios, subió tinta y papela un lugar alto del monasterio, de donde por la gracia de Dios oyó todo el sermón del Santo y él ló escribió. Entre tanto, viendo el abad que no parecía el monje, mandóle buscar por el monasterio, temiendo que por la tristeza no hubiese hecho algún desmán. Pero no le pudieron hallar hasta cerca del medio» día que el fraile bajó; y preguntándole el abad dónde había estado, respondió con grande alegría: Vos, padre mío, no me quisisteis dar licencia de ir tras el maestro Vicente hasta el lugar donde hoy predica (que no fuera para mí pequeña consolación) y Dios, viendo mi tristeza, me ha hecho tan grande merced, que de tal lugar he oído el sermón del maestro Vicente, y por más señas de esto os lo puedo mostrar escrito de mi mano en este papel. Por una parte quedó atónito el abad de lo que oyó, y por otra muy deseoso de saber la verdad de aquel milagro. Así despachó luego un criado suyo para el lugar donde el Santo estaba con el sermón que el monje le dió, y allá fué comprobado, y hallaron ser muy grande verdad lo que el monje decía. Sin esto, queda memoria en Valdigna, que es casa también de Bernardos, que un fraile desde allí oyó predicar a San Vicente en Valencia, que está ocho leguas lejos del monasterio. Ni más ni menos en el libro de los Varones Ilustres dominicos de la provincia de Aragón, que compuso Baltasar Sorio, hallamos que dos o tres veces acaeció esto en este reino. Porque a un sacristán de Sueca no le permitió su amo que fuese con él a Valencia a oír el sermón del Santo, y después que volvió el cura le contó todo el sermón el bueno del sacristán, porque en efecto le había oído desde Sueca, la cual está cuatro leguas de Valencia. Lo mismo le aconteció a una mujer recién desposada en la ciudad de Alicante, a quien su marido no quiso llevar consigo a Valencia. Esto es mucho, y más por haber entre Valencia y Alicante mayor distancia; de suerte que esta manera de milagro, aunque no era muy ordinaria, no dejó de acontecer hartas veces, a honra de Dios, cuyo ministro era el padre San Vicente. En Mallorca también queda memoria de otro milagro como éste.

Del maravilloso fruto que hizo San Vicente con su predicación
El evangelista San Mateo, después de haber escrito en el cap. 3 de su Evangelio la austeridad de vida de San Juan Bautista, luego añade el efecto que hizo este ejemplo en toda la comarca de Judea, por estas palabras: Juan iba vestido de pelos de camello, llevaba una cinta de piel a los lomos, y su comida eran langostas y miel silvestres. ¿Qué se siguió de eso? Entonces (dice el evangelista) los de Jerusalén y Judea y toda la ribera del Jordán se iban a él y confesando sus pecados, pedían que les bautizase. También San Pablo en el cap. 4 de la I Carta que escribe a Timoteo, después de haberle encargado que no solamente predicase, sino que procurase vivir santamente, y dar buen ejemplo, añade: Haciéndolo así te salvarás a ti y a los que te oyeren. De manera que es doctrina muy verdadera y canonizada, que si el predicador es santo, por fuerza ha de hacer grande fruto en las ánimas de los que le oyen. Si lo queremos, como dicen, tocar con las manos, pongamos los ojos en el fruto que hizo este Santo: el cual después de la gracia de Dios, nació de su grande ejemplo y vida penitente, de que arriba tratamos. En el proceso de la canonización hallamos que en sólo seis meses convirtió en Castilla y Aragón más de 15.000 infieles, entre judíos y moros. En las liciones del Breviario antiguo de Valencia se escribe que convirtió con su predicación 25.000 judíos. Escríbese también que convirtió 8.000 moros; porque entonces no iban las cosas como ahora, sino que había judíos que públicamente profesaban la ley de Moisés y la defendían con grande pertinacia, teniendo pública Sinagoga, celebrando sus pascuas, guardando los sábados y demás fiestas y cerimonias de la Ley Vieja. A este mismo tono los moros guardaban su Alcorán a la descubierta, y sus ayunos y comidas y oraciones, o (por mejor decir) idolatría. Tenían sus mezquitas, y alfaquíes que les predicasen en ellas. Los unos y los otros usaban de esta libertad no sólo por lugarejos y aldeas, mas en villas muy principales y en las ciudades más célebres de España. La cual permisión duró hasta que el católico y dichoso rey don Hernando el segundo de Aragón y quinto de Castilla, echó de nuestra España a todos los que no quisiesen dejar sus leyes y tomar la fe de Nuestro Señor Jesucristo y su bautismo. A los judíos en el año 1492 y en el de 1499, y los moros el año de 1502. Aunque esto de los moros no se ejecutó en nuestro reino de Valencia hasta que reinó el invictísimo emperador Carlos V. Y porque se vea cuántos eran los judíos que entonces había en España, dicen los autores que sin una infinidad de ellos, que se bautizaron, hubo 420.000 personas que por sólo no bautizarse se salieron de ella. De aquí vea el lector cuán necesaria fué la predicación de San Vicente, pues estos infieles tan a rienda suelta y con tanta desvergüenza blasfemaban de Jesucristo, Nuestro Señor, no en Turquía o Berbería, sino acá en nuestra España, y dentro de nuestras puertas.
Pues no fué menor el fruto que hizo en los cristianos. Porque en aquel tiempo, como el negocio del cisma andaba muy encendido, los obispos y prelados no podían hacer su oficio como debian, y la gente se tomaba gran licencia para pecar. Cuando un obispo quería castigar a algún subdito suyo, no tenía el otro más que hacer que pasarse a la otra parte del cisma, y así se libraba del castigo: como en los pueblos que están en frontera, se suelen cometer grandes delitos, porque en verse los delincuentes perseguidos de la justicia se pasan al otro reino, y con esto están seguros. En consecuencia de esto, había grande ignorancia de las cosas necesarias para la salvación; había muchos robos, blasfemias, deshonestidades, muertes y usuras por la Europa, que toda hervía en pecados. Mas predicando este bendito padre comenzó la gente a reconocer el estado en que vivía. Restituíase lo mal ganado, aprendíase lo que es razón que sepa un cristiano, hacíanse amigos los que antes eran contrarios, honraban el nombre de Dios. Las mujeres deshonestas dejaban la mala vida, las honestas moderaban sus galas y trajes, los taúres dejaban el juego, y en especial el de los naipes y dados, y, finalmente, cada uno procuraba reformarse cuanto mejor podía. Dice el mismo Breviario que convirtió 40.000 pecadores a pública penitencia. Así que los demás pecadores que convirtió no tenían número, pero los cristianos señalados en mala vida, como corsarios, salteadores, usureros públicos, rameras, homicidas y otras gentes malas, llegaban a 40.000. Cosa, por cierto, que yo de ningún Santo me acuerdo haber leído. Su ordinario apellido en los sermones era éste: Poenitentiam agite, appropinquavit enim regnum caelorum.
Mas será bien que tratemos algunas cosas en particular. San Antonino dice que muchas veces predicaba del juicio final, y esto con tanto sentimiento, que con el grande miedo que los oyentes concebían de aquel día y sus cosas, decían lo que dirán los hombres en aquel tiempo: Montes, caed sobre nosotros y cubridnos de la ira grande del Cordero. Flaminio dice, que predicando el Santo algunas veces con extraño fervor, movían tan de veras sus palabras a los pecadores, que muchos se levantaban de su lugar y sin esperar que acabase de predicar, con grandes lágrimas se postraban delante del púlpito, confesándose por pecadores y pidiendo perdón de sus maldades. Hacía en sus sermones grande hincapié en persuadir a los hombres que perdonaran las injurias, y decíalo tan bien, que los hombres enemistados no pudiendo sufrir el fuego de caridad y amor de los enemigos, que por las palabras del Santo se les encendía en los corazones, con grandes voces y lágrimas se levantaban, de manera que pudiesen ser vistos y el uno decía: Padre santo, yo perdono a fulano la muerte que me debe de mi padre; el otro: yo perdono la injuria que me hizo en quemar mis casas; y el otro salía con otro tanto. Mandaba luego el Santo llamar a los contrarios, que por mucho miedo no osaban parecer en público, y hacía que se abrazasen como amigos los que una hora antes bebieran de la sangre de sus prójimos; y porque no pudiesen después salirse de las paces, traía notarios siempre (como arriba se dijo) para que lo tomasen todo por auto y fuese de cosa más firme. Tenía grande cuenta de informarse en cada pueblo de las enemistades que había, y no salía de él hasta que todo lo dejaba apaciguado. Para lo cual le dió Jesucristo especial gracia, como lo dice Pepín.
Cuanto al número de los convertidos por el Santo, cuadra Flaminio con el Breviario valenciano, y añade dos cosas más: la una, que entre los cristianos que convirtió a pública penitencia y los otros que se contentaron con enmendar sus vidas en particular eran más de 100.000, sin los moros y judíos. La otra, que de la conversión de los moros y judíos se sacó grande provecho, porque muchos de ellos eran muy entendidos, así en la Sagrada Escritura como en las artes liberales, y ellos o sus hijos alcanzaron algunas dignidades eclesiásticas y en ellas sirvieron a la Iglesia. Dice, finalmente, este autor, que la cosa sirque más movía a lágrimas a los oyentes y aun a sí mismo, era cuando trataba de la pasión de Nuestro Redentor Jesucristo, o de las penas del infierno, o del día del juicio. Para acabar de decir el fruto que este Santo hizo en la Iglesia y cuán bien trabajó en la viña de Dios, quiero contar un particular efecto que hizo su predicación en un alma de una doncella de Valencia, del lugar de Moneada. Predicando en la Iglesia de Santa Tecla, día de la misma Santa, y contando grandes loores de la virginidad, y cómo Santa Tecla había dejado a su esposo por seguir a San Pablo, hallóse en el sermón una doncella, a quien sus padres habían enviado a vender hortaliza a la plaza de Santa Tecla. Movida ella por las palabras que allí oyó, hizo voto de perpetua virginidad; y porque sus padres la molestaban que se casase, hizo una cosa, más para alabar y engrandecer las maravillas de Dios que para imitarla, ordinariamente hablando, y fué la que mucho antes habían hecho Santa Eugenia y Santa Eufrosina. Tomando ropas de varón, se fué hacia el monasterio de Porta-Coeli, y en una cueva entre unas peñas y riscos del monte casi inaccesibles, vivió quince, o como otros quieren, veinte años, desconocida de alguna manera por los hombres y muy conocida de Dios y sus santos ángeles que la guardaban de los inconvenientes que la podían acontecer en un estado tan particular como el que ella había escogido. Al cabo del sobredicho tiempo, queriendo nuestro Señor pagarle sus trabajos y llevarla a la gloria en compañía de las santas a quienes había imitado, estaban unos pastores en sus apriscos, y vieron entre las tinieblas de la noche bajar sobre la cueva columnas de fuego. Como no osasen llegar allá, vieron otro tanto la noche siguiente; y pareciéndoles que no era cosa de poca importancia, fuéronse al monasterio de Porta-Coeli a dar cuenta a los monjes cartujos: los cuales movidos por esta relación, y también porque uno de ellos saliendo de maitines había visto lo mismo, fuéronse para la cueva y hallaron muerta la santa mujer, que entonces fué por ellos conocida; porque queriéndola amortajar, vieron que no era varón. Tenía esta bienaventurada mujer, por nombre, Inés. Y vínose a saber su nombre porque, como este milagro se divulgase en Moneada, fueron algunos al convento, e informándose de lo que pasaba, así por el tiempo como por otras conjeturas, vieron en la cuenta que ella era la que tanto tiempo había que faltaba en Moneada. Queda también en memoria en aquel monasterio, que el día de su muerte se tocó por sí la campana, hasta que se quebró; y cuando la refundieron le pusieron por nombre Inés. Queda hoy día la montaña con nombre y título de Santa Inés, la cual está muy verde y fresca; y quemándose diversas veces los montes que tiene al derredor, en llegar a ella el fuego se acaba. De estas cosas me han dado aviso los padres de aquel convento por sus cartas, y así yo las he querido poner aquí, no sólo para honra de San Vicente, sino también para que la bienaventurada Inés allá en el cielo ruegue a Dios por mi.
Sería nunca acabar si quisiésemos contar la infinidad de gentes que encaminó al cielo San Vicente, a unos convirtiéndolos de sus pecados y malas maneras de vivir, a otros encaminándolos en el servicio de Dios, al cual ya antes estaban dedicados. A lo menos esto es averiguado, que por donde San Vicente pasaba las escuelas y universidades se despoblaban, porque muchos estudiantes se iban tras él, o movidos por sus pláticas se metían en alguna religión. Y así cuando Nuestro Señor el día del juicio pida cuenta a los predicadores y doctores de cómo emplearon el talento que les encomendó, será cosa de grande admiración ver cuán buena cuenta dará este Santo, mostrando infinidad de almas que granjeó para Dios. Y si es verdad que al otro que con un mna, o mina, que era cierta moneda, había ganado diez minas, le mandó Nuestro Señor dar diez ciudades, que significa grande poder y majestad, ¿a este varón apostólico, que con el talento que Dios le puso entre manos supo granjear una infinidad de ánimas, qué galardón le dará? Cierto, muy grande.