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miércoles, 9 de mayo de 2012

De los que San Vicente Ferrer sanó de lepra

Luisa, viuda, del obispado de Nantes, estuvo enferma de lepra un año o poco menos. Y ni medicinas ni baños fueron bastante a quitarle las hinchazones y mala ventura que en todo su cuerpo, y particularmente en el rostro, tenía. Encomendóse a muchos santos y procuró muchos remedios y nunca Dios le quiso dar salud, hasta que por el mes de septiembre del año 1453 llegaron a su pueblo algunos que venían de Vannes y le contaron que se hacían muchos milagros por intercesión del maestro Vicente. Ella, que debía de ser mujer de buen juicio, primeramente se confesó lo mejor que pudo con un clérigo, y después hizo un voto a San Vicente, y en el mesmo punto el ardor que le abrasaba comenzó a descrecer y se sintió mejor, y dentro de seis o siete días totalmente fué libre de aquella pasión.
Tres clérigos de la iglesia de Vannes refieren que un clérigo de León de Francia, yendo a Roma, en el jubileo del año 1450, por cierta ocasión incurrió en lepra; pero acordándose de los milagros del Santo fray Vicente, prometió de ir a visitar su sepulcro. No esperó el clérigo la salud para cumplir su voto, sino que antes de ella se puso en camino para Vannes; en el camino comenzó a echar sangre por la boca y a sanar, de manera que cuando llegó al sepulcro del Santo ya no le quedaban sino unas señales secas, por las cuales se conocía que había sido gafo, mas que ya estaba curado o le faltaba poco para ello.

 Fray Justiniano Antist O.P.
VIDA DE SAN VICENTE FERRER

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