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Yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles.
No diga ahora… que no sabía.
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"La Fundación San Vicente Ferrer es una asociación de sacerdotes, seminaristas y religiosos catolicos que tiene como superior a Monseñor Juan José Squetino. El fin principal de la Fundación es luchar por la preservación de la fe tridentina, contra las herejías del Vaticano II y la busqueda de la unidad entre sacerdotes y obispos que conservan la Fe de la Santa Madre Iglesia contenida en los Concilios anteriores al Vaticano II, y la elección de un Papa válido"
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jueves, 10 de julio de 2014
11 Razones del por que el yoga es sumamente peligroso
martes, 4 de marzo de 2014
Padres crían a su hijo como niño y niña para que no 'crezca agresivo'
Visto en el bebe.com
Se trata de una nueva técnica conocida como 'crianza no sexista' y quienes la practican creen que esta decisión le ayudará a los niños a aumentar la confianza en sí mismos.
Max Price es un niño inglés sano y feliz de un año de edad. Durante la mañana viste una camisa a cuadros roja y unos jeans oxidados, y juega con una moto de plástico en el living de su casa junto a sus padres.
Sin embargo, después de almuerzo ocurre una extraña transformación: Max va a su habitación y se pone un vestido azul decorado con flecos rosados que le llega hasta la rodilla. Agarra una muñeca, la sienta en un coche y la lleva a dar un paseo por la sala hasta que se sienta y pretende darle pecho. Más tarde organiza una improvisada fiesta de té.
Max cumple dos años a fines de febrero, vive en la ciudad sureña de Inglaterra de Walsall y está siendo criado bajo la técnica de 'género neutro', que se basa en que los niños se vistan, jueguen y tengan actitudes de ambos sexos. "Los estereotipos de género pueden ser muy perjudiciales. Enseñan a los niños pequeños a ser agresivos y dominantes sobre las mujeres", dice su madre, Lisa, de 23 años.
Ellos ven como una 'autoexpresión linda' el hecho de no estar preocupados si es que el pequeño decide pintarse las uñas en lugar de jugar fútbol. "Si Max quiere ponerse un tutú rosado y alas de hada, entonces puede hacerlo. Quiero enseñarle a ser lo que quiera ser, no quiero ponerlo en una determinada caja y tratarlo de esa manera", dice Lisa.
La psicóloga infantil Maribel Corcuera explica que la cultura postmoderna ha llevado a pérdida de contacto con la naturaleza y la vida por lo que ha planteado el 'género neutro'. Desde siempre se ha mostrado que hay hombres y mujeres con roles e identidades que median nuestro actuar en el mundo.
"¿Una mujer puede tener roles masculinos? Por supuesto. Pero los cumplirá femeninamente. ¿Un hombre puede tener roles femeninos? Por supuesto. Pero los llevará a cabo masculinamente. En ambos casos, la vida, la naturaleza y la biología plantea la condición de base sobre la cual la cultura puede modular los comportamientos, pero jamás definirlos. No existe un 'género neutro' en la naturaleza, es un constructo cultural postmoderno", explica la especialista.
Dentro de las libertades que tiene Max en su vida está el de escoger su propia ropa, siempre y cuando sea lo suficientemente abrigadora para el invierno.
Pero no todos logran entender esta técnica de enseñanza porque cuando ven lo que hace el pequeño Max, se sorprenden e irradian una cierta hostilidad.
Un nuevo estilo de crianza
Lisa es ama de casa y dedica tiempo completo a criar a Max. Su disposición para formarlo de esta manera nació hace un año luego de ver cómo los padres les inculcan la violencia a sus hijos. "Ellos enseñan a los niños desde pequeños a ser agresivos y dominantes sobre las mujeres", argumenta.
Su decisión fue completamente apoyada por Martin, su marido, de 34 años. "Creo que él es más feminista que yo. Su mayor preocupación acerca de todo esto es por lo general 'Max no tiene calzado adecuado para ir con ese vestido'", revela Lisa.
Martin, por su parte, añade: "Mis padres me dijeron que yo jugaba con las muñecas de mi hermana cuando era niño y que no me molestaba. No veo por qué habría de molestarle a alguien".
"Espero que a Max no le hagan burlas cuando sea mayor. Estamos tratando de inculcar un sentido de confianza tal para que no le importe lo que piensen los demás", comenta su madre.
Ellos confirman que Max ha prosperado bajo el régimen de neutralidad de género, señalando que él es capaz de armar tres o cuatro frases juntas y casi ya no usa pañales.
"Criar a un niño/niña bajo esos parámetros no es darle flexibilidad como se cree. Es entrenarlo en un nuevo rol. Esto porque las conductas que los niños tendrán en el tiempo no son las que él elija como ingenuamente se cree, si no serán aquellas que su entorno vaya reforzando socialmente a través de sonrisas o el tiempo dedicado a tener determinadas conductas que el niño/a emite", comenta la psicóloga.
"El costo de esto es que ese niño cuando sea adolescente se verá conflictuado entre sus tendencias de atracción natural y aquello que fue moldeado a lo largo de su desarrollo. Esto se traduce en un adolescente permanentemente confundido y muchas veces escindido, puesto que por un lado se siente de una forma (que le es biológicamente natural) y por otro siente que debe actuar de acuerdo a la identidad que fue moldeada a lo largo de su niñez. Esta potencial inconsistencia generará en él confusión, angustia y sentimientos de insatisfacción y soledad profundos", agrega.
jueves, 13 de febrero de 2014
"ELECCIONES PAPALES" DE PABLO VI Y JUAN PABLO II
ANTECEDENTES DE LAS ELECCIONES DE PABLO VI Y JUAN PABLO II

Comentario a la obra “Su Santidad” de B. Kostas, Editorial Veritas , Santa Fe de Bogotá, Colombia, pags. 161-168
Abundan las pruebas de que desde hace siglos existe un siniestro plan
de infiltración de la Santa Iglesia por parte del Judaísmo y su medio
principal, la Masonería, para alcanzar sus fines de abatir la
Institución de Jesucristo. A tan alto grado ha llegado el poder judaico
que, es más, ya no se tiene que esconder para trabajar dentro de la
Iglesia. Así hubo embajadores como Jules Isaac ante la Santa Sede para
dictar sus iniciativas de reforma de la liturgia, de la Biblia, de la
catequesis a favor del judaísmo, lo que se realizó obedientemente a
través de las reformas hechas por el Vaticano II. La infiltración es
comprobable sobre todo desde hace dos siglos. Un hecho significativo es
el beneplácito de la Masonería hacia los seudopapas, cuando ante los
anteriores Papas católicos se mostraron adversos hasta llevar a cabo
acciones ignominiosas.
Por ejemplo: cuando murió S. S. Pío IX fue sepultado en la Basílica Vaticana. (Pío IX, 1846, 1878). Pero él había manifestado el deseo de que sus restos descansaran en la Iglesia de San Lorenzo Extramuros. Para cumplir los deseos del pontífice, se dispuso el traslado de sus restos, tres años después, a dicho templo. Pío IX había sido el autor de la Encíclica QUANTA CURA (que después ha sido contradecida por el Vaticano II) y del SYLLABUS ERRORUM, o condenación de los errores modernos liberales nacidos de la masonería. Pues bien, cuando los restos eran trasladados, un populacho instigado por los anticlericales agredió a la procesión tratando de arrebatar los restos para arrojarlos al Tíber. Dura fue la lucha de la autoridad civil para impedir el atropello instigado por los masones; los restos de S. S. Pío IX llegaron a su destino tras una batalla campal con una muchedumbre enardecida que aborrecía (1) al Papa represor de los ideales masónicos. Por el contrario, -notémoslo bien- la Masonería internacional manifestó su duelo por la muerte de Juan XXIII a través de desplegados publicados en todos los idiomas en distintos países.
Por ejemplo: cuando murió S. S. Pío IX fue sepultado en la Basílica Vaticana. (Pío IX, 1846, 1878). Pero él había manifestado el deseo de que sus restos descansaran en la Iglesia de San Lorenzo Extramuros. Para cumplir los deseos del pontífice, se dispuso el traslado de sus restos, tres años después, a dicho templo. Pío IX había sido el autor de la Encíclica QUANTA CURA (que después ha sido contradecida por el Vaticano II) y del SYLLABUS ERRORUM, o condenación de los errores modernos liberales nacidos de la masonería. Pues bien, cuando los restos eran trasladados, un populacho instigado por los anticlericales agredió a la procesión tratando de arrebatar los restos para arrojarlos al Tíber. Dura fue la lucha de la autoridad civil para impedir el atropello instigado por los masones; los restos de S. S. Pío IX llegaron a su destino tras una batalla campal con una muchedumbre enardecida que aborrecía (1) al Papa represor de los ideales masónicos. Por el contrario, -notémoslo bien- la Masonería internacional manifestó su duelo por la muerte de Juan XXIII a través de desplegados publicados en todos los idiomas en distintos países.
TESTIMONIOS DE LOS AVANCES DE LA INFILTRACIÓN Y PREPARATIVOS PARA UN “PAPA” IDÓNEO
Los testimonios abundan, y los hechos están a la vista. Hace mucho
tiempo, repetimos, que la Masonería ha estado invadiendo todos los
ámbitos de la Iglesia. Pero acerca de interesantes sucesos durante el
pontificado de S.S. Pio XII transcribiremos en parte el contenido de una
carta en la que podemos confiar, más que nada por los resultadosp que
están a la vista: la Sede romana usurpada por hombres anticatólicos; una
curia formada por masones, herejes y comunistas, en gran parte, y el
éxito de los planes elaborados hace siglos.
La carta es la respuesta a la solicitud hecha por un sacerdote al oficial J. Winkcler, quien en calidad de intérprete del italiano para los Estados Mayores vivió en Roma varios años en tiempos de S.S. Pío XII. Testigo de muchos acontecimientos, como católico no dudó en consignar sus experiencias. Dice, resumiendo:
Que en su calidad de intérprete fue invitado a la primera reunión de posguerra de las principales personalidades de la comunidad judía en Roma, y que en ella se hizo hincapié en los medios para poner fin al antisemitismo. Que esto se supo entre los católicos de origen judío que trabajaban en una Secretaría Especial del Vaticano que era una especie de departamento financiero, y que esas personas le buscaron, y le invitaron a pertenecer a una llamada “Asociación de Diplomados de la Universidad”, el capellán de la cual era Monseñor Juan B. Montini, en aquel entonces Substituto de la Secretaría de Estado de Pío XII. Que sus nuevos amigos le habían dicho significativamente refiriéndose a Montini:
La carta es la respuesta a la solicitud hecha por un sacerdote al oficial J. Winkcler, quien en calidad de intérprete del italiano para los Estados Mayores vivió en Roma varios años en tiempos de S.S. Pío XII. Testigo de muchos acontecimientos, como católico no dudó en consignar sus experiencias. Dice, resumiendo:
Que en su calidad de intérprete fue invitado a la primera reunión de posguerra de las principales personalidades de la comunidad judía en Roma, y que en ella se hizo hincapié en los medios para poner fin al antisemitismo. Que esto se supo entre los católicos de origen judío que trabajaban en una Secretaría Especial del Vaticano que era una especie de departamento financiero, y que esas personas le buscaron, y le invitaron a pertenecer a una llamada “Asociación de Diplomados de la Universidad”, el capellán de la cual era Monseñor Juan B. Montini, en aquel entonces Substituto de la Secretaría de Estado de Pío XII. Que sus nuevos amigos le habían dicho significativamente refiriéndose a Montini:
“Él es de los nuestros”… Sigue relatando que, por ese entonces arribó
a Roma como embajador ante la Santa Sede Jaques Maritain, de quien dice
Winckler que “fue un regalo tonto y malvado de Georges Bidault”.
(Nosotros decimos: ¿intencionalmente malvado?). Maritain invadió
inmediatamente el grupo de Montini, y ya no hubo nada más que el
“Humanismo Integral”, -narra Winckler- y que ya todo aquel grupo
manifestó abiertamente su modernismo. Winckler los abandonó.
Nosotros queremos hacer notar que por esos años precisamente arribó también a Roma a estudiar teología Karol Wojtyla.
Proseguimos citando la carta de Winckler. Durante su pertenencia a la
Asociación, Winckler había actuado como acólito de Monseñor Montini
durante la Misa. Muchos creían que él era un especial seguidor de las
teorías montinianas. En este contexto se acercó a él Monseñor S.
Pignedolli, miembro eminente de la Curia, quien creyendo que Winckler
conocía los antecedentes de cierto plan, -y según da a entender
Winckler, queriendo hacerle cómplice en algo- se explayó haciéndole
singulares confidencias. Pero para entender lo que sigue hay que
recordar quién era el personaje a quien Pignedolli se refería en su
confidencia; es preciso traer a la memoria al famoso masón cardenal
Rampolla.
El cardenal Mariano Rampolla fue el Secretario de Estado de S.S. León
XIII (1878-1903). Habiendo muerto éste y convocándose el cónclave,
resultó electo Rampolla, pero el Emperador de Austria Francisco José
(quien estaba en alianza con otros príncipes católicos) vetó el voto. En
aquel tiempo tenían derecho a voto en el cónclave los príncipes
católicos. Después de un gran revuelo -aunque sin llegar a los excesos
de anteriores cónclaves dudosos- tomando en cuenta el veto del
emperador, se declaró nula la elección de Rampolla y en la nueva
votación resultó electo el cardenal José Sarto, después San Pio X. Esto
sucedía en el año 1903. Diez años después moría Rampolla, descubriéndose
en sus pertenencias su afiliación a la Masonería. El cónclave que había
elegido a Rampolla había durado ¡sólo cinco días! escaso tiempo para
una deliberación tan importante. Los masones liberales franceses se
dieron a la protesta de manera especial. Pues bien, continuando con la
carta de Winckler, manifiesta éste que Monseñor Pignedolli le habló de
una gran revancha que se preparaba. Le hizo la reseña de todo el suceso
del voto de Austria, cuyo resultado, según Monseñor había sido el de
volver a hundir a la Iglesia durante más de medio siglo en el
oscurantismo y en el aislamiento de la Edad Media; insistió en la
necesidad de una apertura y de una adaptación de la Iglesia; finalmente
le hizo entrever que se aproximaba una era nueva, y esto para muy
pronto, gracias al éxito ya seguro (notemos que esto lo decía Pignedolli
en 1945) gracias a uno que tendría éxito ahí donde Rampolla había
tenido la desgracia de fracasar… “¿Quién es él?” le había preguntado
Winckler; Pignedolli había respondido: “Usted le sirve en la misa todos
los días”… Se trataba de Juan Bautista Montini.
Según Winckler, el grupo que había creído a principios de siglo dar
en el blanco con el cardenal Rampolla o sea colocar a uno de los suyos
en la cima de la Iglesia para remodelarla a su propia imagen, ese grupo
de presión nunca se encontró desarmado… “¿Quién, -dice Winckler- tuvo la
posibilidad de preparar las elecciones de Roncalli y Montini con mucha
anticipación, de modo que la primera hiciera posible la siguiente?”… ¿Y
las siguientes? añadimos nosotros.
Por los resultados que están a la vista la entrevista
Pignedolli-Winckler no puede ser tachada de ficticia. Actualmente Sergio
Pignedolli es Presidente del Secretariado para las Religiones no
Cristianas, y es quien hace comunes las fiestas musulmanas del Ramadán
para los católicos. Convencido de la igualdad de las “tres grandes
religiones monoteístas”.
INFLUENCIA DE PABLO VI EN LA ELECCIÓN DE JUAN PABLO II
Imposible pensar que habiendo alcanzado el éxito enorme, primero, de
poner en la cima de la Iglesia al iniciador de la revolución deseada,
Roncalli, y logrando realizar un conciliábulo destructivo, no hubieran
tenido preparados los autores del plan a otros sujetos aptos para
continuar la exitosa tarea. De Juan XXIII se dice que fue “un papa de
Transición”, y lo mismo se repite acerca de Juan Pablo I, cuyo
“pontificado” de treinta y tres días estuvo rodeado de circunstancias
extrañas, lo mismo que su muerte. El “deseado de las Naciones Unidas”
para continuar la tarea después de Montini era según todas las
evidencias, como la de la suma eficacia para consumar el plan, Monseñor
Karol Wojtyla. Hay que hacer notar que si bien en los cónclaves de
tiempos anteriores influyó la política laica, como en el veto de
Austria, no es posible negar ahora la influencia de otras políticas que
están a la vista.
Resumanos. Según narran los biógrafos en “Su Santidad” -datos
conocidos sin necesidad de su relato- Paulo VI distinguió de manera
especial a Karol Wojtyla en particular durante el mismo Vaticano II.
Habiendo sido consagrado obispo en 1958, Paulo VI lo elevó al
arzobispado en 1963, -quizá encantado por las intervenciones del obispo
polaco en las sesiones conciliares que lo señalaban como miembro del
“clan”-. En 1967 apenas terminado el conciliábulo lo elevó al
cardenalato. Pero transcribimos algunos párrafos significativos de “Su
Santidad”. Dicen:
“En la historia de la Iglesia casi nunca es posible determinar por
qué un cardenal en particular es elegido papa. Pongamos mucha atención a
lo que sigue: “Un observador minucioso puede develar las razones que
llevaron al candidato -Karol Wojtyla- a estar en la mira de los
papables.
El cardenal Andrezek Deskur, un profundo conocedor de la curia, cree
que, de una manera misteriosa cada papa elige a su propio sucesor…
“El viejo Juan XXIII consideraba, sin lugar a dudas, que el cardenal
de Milán Juan Bautista Montini, era el hombre adecuado para terminar el
trabajo que él había comenzado con el Vaticano II… A Karol Wojtyla le
prestaba Paulo VI una atención especial, cosa evidente para las personas
cercanas al Papa después del concilio… Karol Wojtyla fue elevado al
cardenalato por Montini cuando tenía cuarenta y siete años, y de ahí en
adelante la colaboración y el afecto entre Paulo VI se harían más
fuertes. Wojtyla fue nombrado en cuatro Congregaciones del Vaticano: El
Clero, la Educación Católica, la Liturgia, y las Iglesias Orientales…
Paulo VI recibía al cardenal Wojtyla frecuentemente en audiencias
privadas. Nada más entre 1973 y 1975, Karol Wojtyla asistió a audiencias
privadas unas once veces en el estudio de Paulo VI. Luego, en 1976, el
Papa honró a Wojtyla con una invitación extraordinaria: le pidió que
dirigiese los ejercicios espirituales de Cuaresma en el Vaticano para
los miembros de la Curia y el personal de la casa papal. Ese mismo año
el periódico New York Times señaló al cardenal como uno de los
candidatos más frecuentemente mencionados para suceder al Papa Paulo
VI”. (2)
Aquí caben dos pequeños comentarios. Los “ejercicios” espirituales
dados por el cardenal Wojtyla a Paulo VI y su curia, no merecieron que
se sepa, ninguna protesta por las herejías manifestadas. Por otra parte,
dichos ejercicios han sido dados a conocer mundialmente en forma de
libro, con el título de “Signo de Contradicción”. En cuanto al
comentario de los biógrafos sobre el anuncio de Wojtyla como “papable”
en el New York Times, ¿no constituiría, dadas las cosas, una “señal”
para decir a ciertos interesados: “todo va bien”?
PREPARATIVOS DE PABLO VI PARA ASEGURAR LA ELECCIÓN DE WOJTYLA
No había ninguna razón para que Pablo VI dictara una disposición
donde los cardenales octogenarios quedaran excluidos de los cónclaves de
elección papal. Máxime cuando los excluidos se encontraban en perfecta
salud mental, y era una evidente arbitrariedad privarlos del derecho de
ejercer aquello para lo que precisamente habían sido constituidos:
elegir Papa. Pero entre los cardenales que entonces eran mayores de
ochenta años, y los que pronto alcanzarían la edad, había muchos
“conservadores” indeseables. El documento que los dejó fuera -como una
ley para el futuro- fue la “Constitución Apostólica Romano Pontífice
Eligendo” dada por Montini en Roma el 1º de octubre de 1975. De todos
los Movimientos de Resistencia Católica surgió la protesta considerando
“nula de pleno derecho” dicha ley, y muchos manifestaron que “arrojaban
sombras” sobre los próximos cónclaves. Nosotros junto con otros muchos
católicos, no pensamos que es esa ley la que “arroja sombras” con todo y
ser arbitraria; nosotros creemos que la Sede Romana está vacante por
herejía del que la ocupa y que los cónclaves de los modenistas han sido
nulos de toda nulidad. Pero bien, Paulo VI desde su ascenso se había
dedicado a crear cardenales que a la elección de Wojtyla eran 115, de
los cuales Montini había creado 100. Cuando se emitió la disposición de
exclusión de los octogenarios, quedaron fuera del derecho de elección
los siguientes, en número de trece, que no pudieron asistir al cónclave
que elegió a Wojtyla: Ottaviani, Antonelli, Barbieri, Confalonieri,
Caggiano, Dejorio, Fuinga, Marella, Mc. Inter, Miranda, Motta de
Vasconcelos, O’Boyle, Shera, Parente y Slypji. Pero cardenales
modernistas, masones, de tendencias protestantes, liberales, que
profesaban las mayores herejías postconciliares, judíos y comunistas,
esos sí estaban con todo derecho en el colegio cardenalicio al tiempo de
la elección de Wojtyla, Por ejemplo:
El cardenal Pironio, al que en su patria, Argentina, llamaban “el
pirómano” por sus tendencias comunistas revolucionarias. El cardenal
Willebrands que como embajador de Pablo VI se jactaba por toda la
Iglesia de la reinvindicación de Lutero, siendo también firmante de la
concesión de los sacramentos católicos a los cismáticos y “otras
confesiones”. Y estuvo también el ya mencionado Pignedolli, el de
“nuestras fiestas del Ramadán”. Estos, entre otros.
El ilustre cardenal, teólogo renombrado Pietro Parente, encabezó la
protesta de los cardenales octogenarios, pero es sabido que toda
protesta venida de católicos verdaderos ante la iglesia postconciliar,
choca con piedra. Nosotros estamos convencidos de que a los
postconciliares no hay que rogarles nada, simplemente porque no tienen
ningún derecho de conceder NADA, como no lo han tenido de abrogar nada.
La Santa Iglesia Una, Católica Apostólica y Romana, sigue viviendo a
Dios gracias, y lo que falta sólo a los católicos en resistencia es una
gran tarea de UNIDAD, de unificación. Cristo está con nosotros, con Su
Iglesia, hasta el fin de los siglos. Treinta y tantos años después del
concilio y aún menos de la aplicación de las reformas ha sido poco
tiempo, primero para salir de la sorpresa ante lo presentado “como desde
Roma”, reaccionar, y actuar en cociencia. La Resistencia Católica
existe, gracias a Dios, el verdadero Santo Sacrificio se celebra, y se
tienen los verdaderos sacramentos. No es aquí el lugar para dictar
programas de acción. La Resistencia Católica se manifestó desde un
principio, y sólo le falta la unificación para la consolidación de la
tarea.
(1) Historia de los Papas. Tomo II, Carlos Castiglione. Editorial Labor S. A. Barcelona, España, 1948, pags. 600-601.
(2) Su Santidad, pag. 127
(2) Su Santidad, pag. 127
Visto en Amor de la Verdad
Tomado de Católicos Alerta
Tomado de Católicos Alerta
martes, 4 de febrero de 2014
Disney Channel incluye a pareja homosexual en episodio
Daniela Jerez 03 Feb 2014.
Disney Channel
incluyó por primera vez en una de sus series a una pareja de lesbianas. El
capítulo de la popular “Good Luck Charlie” fue transmitido hace un par de
semanas pero la noticia de la aparición especial de la pareja del mismo sexo
fue anunciada por Disney en junio del año pasado cuando los ejecutivos
aseguraron que “esta historia en particular se desarrolló bajo la asesoría de
expertos en desarrollo infantil”.
El canal también
dijo que “al igual que toda la programación de Disney Channel, esta historia
fue desarrollada para ser relevante, tanto para niños como para padres de todo
el mundo y para reflejar las temáticas de la inclusión y diversidad”.
En el episodio de
“Good Luck Charlie”, los padres Amy y Bob Duncan, hacen una cita para que su
hija, la pequeña Charlie, juegue con otros niños de su edad. Uno de sus nuevos
amigos tiene dos mamás.
Las reacciones no
se hicieron esperar pues mientras la popular cantante Miley Cyrus dio su total
apoyo a la decisión de Disney, a través de su cuenta de Twitter, el grupo One
Million Moms, condenó el episodio: “las familias conservadoras necesitan instar
a Disney a que evite todo tipo de temas controversiales para los niños que son
muy jóvenes para comprender.
La organización
agregó que “sólo porque algo sea legal o porque sea visto como un estilo de
vida, no lo hace moralmente correcto. Disney debe enfocarse únicamente a
entretener y no en impulsar ninguna agenda”, y es que, de acuerdo a One Million
Moms, las familias cuyos hijos ven estos contenidos, pueden enfrentarse a una
discusión prematura respecto a la orientación sexual que está completamente fuera
de lugar”.
De acuerdo a la
consultora y asesora integral Cre-Ser, Miriam Inés Pinelo, el exponer a los
niños a dichos contenidos podría afectarles pues si la inteligencia distorsiona
la verdad desde su origen, los infantes creerán que lo que se les presenta es
correcto, y por tanto, lo aceptarán. Por ello, la especialista insta a la
sociedad a que se fomente una guía adecuada a los menores de edad.
Apuntó también
que la educación es la clave, por tanto, es necesario educar a los menores en
los valores dentro del contexto en el que vivimos.
“Glee”, una de
las series favoritas de los jóvenes, de la cadena Fox, es otro de los
contenidos que ha sido criticado por asociaciones en defensa de las familias
tradicionales pues ha sido pionera en tratar temas tan polémicos como las
relaciones entre personas del mismo sexo en la adolescencia e incluso, la
Asociación Americana de la Familia, la acusó de promover una “sexualidad
desviada, idolatría y puntos de vista anticristianos”.
El vicepresidente
de Media Research Center, Dan Gainor, también alzó la voz para criticar a
“Glee” pues acusó que “la serie refleja claramente la visión persona del Ryan
Murphy, creador de la serie, de cómo debe uno hacerse adulto, no de la mayoría
de los americanos. Esto es su última iniciativa depravada para promover su
agenda homosexual”.
lunes, 20 de enero de 2014
EN OKLAHOMA, SATANISTAS PROMUEVEN MONUMENTO A SATANÁS
Recibido del sitio Veritas liberabit vos
Un grupo satánico ha presentado un proyecto para erigir un monumento a satanás que se construirá en el capitolio del gobierno del estado de Oklahoma.
El movimiento Templo Satánico, con sede en Nueva York, presentó el proyecto cuya materialización costará 20.000 dólares ya que la estatua tendrá 7 metros de altura y la misma será emplazada en los jardines del edificio público anteriormente mencionado para contrarrestar la presencia e influencia del monumento a los Diez Mandamientos situado en el mismo edificio.
Según sus propulsores, ”Satanás es representado como Baphomet, criatura con cabeza de macho cabrío, cuerpo de mujer, pezuñas y alas. Baphomet está posicionado en un trono y rodeado de niños sonrientes.”
martes, 10 de diciembre de 2013
LOS BAILES MODERNOS
Cosa ingrata es tener que escribir sobre bailes modernos, aunque no sea sino para responder a un sencillo caso de conciencia. Porque aun en este caso, si se ha de decir algo sustancial que ayude a formar un criterio moral realista y objetivo, hay que descender a ciertas explicaciones que disgustaran a muchos y satisfaran a pocos.
Y desde luego, la primera pregunta del caso nos mete de lleno en el tema mas escabroso. "Que bailes se pueden considerar como prohibidos"?
Naturalmente tenemos que responder dándonos cuenta de que vivimos a principios del siglo XXI, cuando la calidad de los bailes y las circunstancias que los acompañan difieren enormemente de los que vio San Alfonso María de Ligorio y muchos de sus comentadores.
Claro esta que no me pondré a citar nombrecitos de bailes, con su clarificación. Bastara fijarse en ciertos caracteres generales de los bailes modernos, tomando los datos de autores profanos conocedores de la materia, con toda la sobriedad y delicadeza posible; creo se pueden resumir de esta manera: "Una unión sumamente estrecha del cuerpo del varón y el cuerpo de la mujer, con una intimidad excesiva y diversas actitudes voluptuosas, dominadas por una especie de abandono languido de la mujer en los brazos del varón. La música en general lúgubre, sumamente monótona, semejante a un martilleo que impone tiránico ritmo de las acometidas o de entregas".
Por lo que se refiere a las variantes de un baile a otro bastara copiar a la letra las siguientes frases del cronista de la "Vida Parisiense" en "Le Temps". Mr. Abel Hermant: "En cada danza, cada uno de los gestos es un signo. El estado de civilizacion se muestra en el hecho de que los signos no se parezcan demasiado a las cosas significadas".
Esto quiere decir que ese civilizado velo no es sino un complice de la malicia o picardía semi-revelada que le hace mas picante a los iniciados. En cuanto al objeto significado en todas esas senas dice el mismo autor: "Todos los bailes, desde los mas castos hasta los mas indecentes, desde los mas modestos hasta los mas extravagantes, son variaciones de un solo tema, el amor".
Hay que comprender que el termino amor no significa aquí ese sentimiento elevado, espiritual, que une las almas; sino todo lo contrario, la baja pasión pariente de la concupiscencia de la carne. Por tanto bailar ahora, es jugar con fuego.
Ahora bien, de estos bailes, que debemos pensar respecto a estas tres cosas:
Asechanzas a la castidad,
Cooperación al pecado ajeno,
Escandalo.
La respuesta no la daré yo, sacerdote; se me tendría por mal informado, exagerado, misántropo, que se yo. Que respondan hombres del mundo, maestros de baile, artistas de teatro, novelistas, escritores de revistas mundanas, de periódicos profanos, médicos de celebridad mundial, etc.
En París se realizo una "encuesta" sobre los bailes. Su titulo es: "?Bailaran Ellas"?. Su autor el Sr. José Germán se dirigió de preferencia a mundanos bien conocidos, pidiéndoles su parecer sobre el baile moderno. En dichas respuestas hay algunas -bien pocas- indulgentes; pero la inmensa mayoría hablan con una severidad tan rigurosa que dejan atrás a los mas estrechos moralistas. Entresacare algunas respuestas de las menos crudas, para nuestra edificacion: "Después de todo, esos bailes no conservan del baile sino el nombre. La verdad es que dentro de este termino se encierra, bien disimulada, una muy baja y fea realidad". (Abel Hermant).
"Un torbellino de sexos" (Victor Margueritte).
"Un peligro constante para los jóvenes" (M. Teneo, Bibliotecario de la opera).
"Un delito, un verdadero crimen para los padres y madres cuando no echan mano de su autoridad para defender a sus hijas" (Tancredo Martel, publicista).
"Indigna la grosería inconveniente de las actitudes que imponen esos bailes importados de los peores suburbios de la Argentina" (Paul Bourget, el gran novelista).
"Me ha bastado ver ejecutar el inmundo tango y el cínico foxtrot -dice el citado Martel- para afirmar sin vacilación la grosería, la brutalidad, la falta de estética de los pretendidos bailes. Tomemoslo por lo que son..." (Aquí se multiplican las expresiones fuertes, fortísimas, semejantes a las que estampan otros escritores como el, que serán lo que se quiera, menos moralistas rígidos, ni gente escandalizable).
"Ese carácter de intimidad enteramente excesiva que tanto choca en los bailes modernos prepara y explica todos sus funestos resultados..." (Sra. Regina de la "Opera cómica").
"Esta es la respuesta que me dio uno de mis jóvenes discípulos: Si yo viese a mi hermana así enlazada con su compañero de baile, aunque este fuera mi mejor amigo, recibiría de mi mano la mejor bofetada de toda la vida". (Srta. Enriqueta Regnier de la "Opera"). Y enseguida ella añade por su cuenta: "Yo concluyo que tiene que haber algo allí; pero ese algo no tiene que ver nada con la danza".
"Es un peligro que hay que combatir a todo trance. Esas danzas, no tienen éxito sino porque son una serie de actitudes... abominables" (Dr. Bernard, uno de los grandes ginecólogos de París). El mismo Dr. Bernard dice a los reporteros de la dicha encuesta: "Yo os puedo referir un conjunto de hechos controlados, observados imparcialmente; y yo estimo que por mi vocación profesional debo trabajar por remediar los errores patológicos del dominio psíquico; es mi deber denunciar la extrema gravedad que tiene para el porvenir de la raza y para la salud física y moral de nuestros semejantes la deplorable practica de los bailes que no son nuestros..."
Otro celebre ginecólogo, el Dr. Pinard, entre otras cosas dice: "Esos bailes llamados modernos producen en un gran numero de jovencitas una excitacion deplorable... Son perjudiciales a la perpetuidad de la especie. Y el Dr. Pages precisa la explicacion diciendo: "Parece que allí esta todo previsto para producir una excitacion..."
Ante esas frases -hemos escogido las menos crudas- nos parecen débiles los anatemas de personas eclesiásticas. "Bailes exóticos y bárbaros, todos ellos chocantes, propios para desterrar todo resto de pudor" (Benedicto XV, Enciclica "Sacra prope diem").
De todo esto concluimos lo siguiente: Si quedan aun algunos bailes "tolerables", que no se los tolere sino con reservas, con precauciones muy sinceras y solicitas.
La moda del día, "lo moderno", seduce a muchas, sobre todo a muchas mamas; es cosa sutil, se infiltra por donde quiera, y aun en esos bailes "tolerables", pueden producirse, por modernos, los intolerables, los detestables, los abominales, los que serán lo que se quiera, menos bailes, los que hay que condenar sin reservas.
viernes, 15 de noviembre de 2013
ORACIONES POR MONS. ANDRES MORELLO
A todos los fieles, benefactores y amigos de la Fundación, se les pide oraciones por la salud de Mons. Andres Morello, que se encuentra delicado en Terapia intensiva, con una afección pulmonar.
Por nuestra parte estaremos ofreciendo el Santo Sacrificio de la Misa por su pronta recuperación.
Que el Señor San José lo ampáre en su enfermedad
Que la Virgen santísima lo conforte
Y que Dios le conceda la salud.
“…Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así como nosotros. Para que todos sean UNO; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean UNO en nosotros…”
“…Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así como nosotros. Para que todos sean UNO; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean UNO en nosotros…”
jueves, 26 de septiembre de 2013
UNA ACUSACIÓN INFUNDADA
Visto en AMOR DE LA VERDAD
Se trata de la acusación infundada hecha a la posición
sedevacantista, de asumir indebidamente la autoridad para hacer un
juicio sobre la situación en la Iglesia.
Este artículo está tomado de Sédévacantiste, pour rester catholique.
Refutación de la supuesta usurpación de autoridad por parte de la posición sedevacantista.
No es raro escuchar a “tradicionalistas” dando argumentos contra la
posición sedevacantista, con la siguiente objeción: “Quienes dicen que
la Santa Sede está vacante o usurpada se atribuyen una autoridad que no
les pertenece”.
Para poner fin a esta falsa idea, por desgracia muy extendida,
publicamos a continuación una refutación –que se nos ha autorizado a
completar y retocar ligeramente– escrita por un estimado lector a quien
agradecemos vivamente.
Obviamente, no pertenece a los miembros de la Iglesia discente el
pretender proclamar públicamente, con toda la autoridad que se requiere,
la vacancia de la Santa Sede. Pero atribuir tal pretensión a los
llamados “sedevacantistas” deja patente, por lo menos, la más crasa
ignorancia (¡incluso cuando escuchamos disertar sabiamente sobre los
dichos ”sedevacantistas ”!) Y lo que es peor de la más flagrante falta
de honradez.
El “sedevacantista” sólo constata -con una constatación que es un
juicio privado- que cualquiera de los “papas del Vaticano II” no puede
ser Papa verdadero delante de Dios, porque lo que hacen “los papas del
“Vaticano II“, ningún papa podría hacerlo: ni promulgar las
Constituciones, Decretos y Declaraciones del Concilio Vaticano II
proclamando las enseñanzas que contienen, opuestas a los juicios del
Magisterio infalible, ni promulgar y mantener la nueva misa que se
opone en conjunto y en detalle “a la doctrina del Concilio de Trento”.
Los ”sedevacantistas” no pretenden sustituir a los que tienen poder
en las elecciones papales y mucho menos a la Iglesia docente, haciendo
un juicio público autorizado sobre los ”Papas del Vaticano II”, sino que
hacen, todo lo más, un juicio privado.
¿Es legítimo hacer este juicio privado? ¿Se puede legítimamente hacer
un juicio privado sobre la legitimidad de tal o cual pontífice
(mientras se espera un juicio público de la Iglesia docente)?
¿Qué otra cosa hicieron los santos? ¿Qué hizo San Bernardo al
pronunciarse (acertadamente) contra la legitimidad de Anacleto II, sino
hacer un juicio privado (es decir un juicio que en sí mismo no era hecho
con la autoridad de la Iglesia)? ¿Qué hicieron los santos del “Gran
Cisma de Occidente“? Bien sea Santa Catalina de Siena en favor de Urbano
VI (¡Y con qué vehemencia!. O bien, San Vicente Ferrer en favor de
Benedicto XIII (después contra el mismo Benedicto XIII pero sin negar
su legitimidad de origen)? Y no solamente los santos, sino que la mayor
parte de los obispos, abades, párrocos y canónigos (a veces
contradiciendo a su obispo) se pronunciaron acerca de la legitimidad de
la obediencia urbanista, de la obediencia clementina, o de la obediencia
pisana… antes que la Iglesia docente, finamente, se pronunciara con
autoridad sobre el estado de cosas de 1417, dejando libertad de opinión
durante el período 1378-1417. Los miembros de la Iglesia (entre ellos
los santos) ¿habrían podido equivocarse al pronunciarse con juicio
privado (o con un juicio público dudoso, lo que viene a ser lo mismo)
acerca de la cuestión de la legitimidad del (o de los) pontífices
durante aquel lapso de tiempo?
¿Habían esperado los católicos, la sentencia canónica de la Iglesia
para denunciar las herejías de Lutero y rehusar reconocerlo como
católico, a causa de su rechazo repetido, pertinaz y público de las
verdades dogmáticas enseñadas por la Iglesia Católica? NO.
Habrá que recordar la actitud de los sacerdotes y laicos de
Constantinopla cuando su Patriarca Nestorio les enseñaba con pertinacia
que la Santísima Virgen no era la Madre de Dios? Desde aquel mismo
momento dejaron de reconocerlo como Pastor legítimo y se negaron a
nombrarlo en el Canon de la Misa -¡non una cum!; la Iglesia que
excomulgó a Nestorio varios años después del comienzo de los incidentes,
no les hizo reproche alguno, muy al contrario, ella canonizó al menos a
uno de ellos, San Hipacio.
Que este juicio privado pueda ser falso (es decir el negar el papado a
quien era realmente papa) no cambia la cosa: en derecho, puede ser
legítimo hacer un jucio privado así. Citemos aquí a Don Félix Sardá y
Salvany:
“Sólo la iglesia posee el magisterio doctrinal supremo de hecho y de
derecho, juris et factis; su autoridad soberana está personificada en el
papa. A él sólo pertenece el derecho de pronunciar la sentencia final,
decisiva y solemne. Esto no excluye, sin embargo, el que se puedan hacer
otros juicios menos autorizados, pero con un gran peso, que no se
deberían despreciar y que incluso deben vincular la conciencia
cristiana. Estos son:
5. El juicio de la simple razón debidamente ilustrada. Sí, la razón
humana, ocupa -para hablar a la manera de los teólogos- un lugar
teológico en el orden de la religión. La fe ciertamente está por encima
de la razón, que debe estarle subordinada en todo. Pero es enteramente
falso decir que la razón no puede hacer nada en el orden de la fe, que
ella no tiene ninguna función que cumplir; es falso decir que la lumbre
inferior puesta por Dios en el entendimiento humano, no puede brillar
con la misma potencia y claridad que la lumbre superior. Sí, se permite e
incluso se manda a los fieles expresar la razón de su Fe, sacar las
consecuencias de ella, hallar sus aplicaciones, sacar los paralelismos y
analogías. Usando su razón los fieles tienen el derecho de valorar y
discutir la ortodoxia de cualquier nueva doctrina que se les presente,
comparando esta nueva doctrina a una ya definida. Si la nueva doctrina
no es conforme a la antigua, pueden combatirla como mala y estigmatizar
con justa razón, como malo, el libro o el periódico que la sostiene.
Evidentemente, no pueden definirla ex-cathedra, pero es laudable que la
tengan por perversa y la denuncien como tal, que lancen un grito de
alarma, que pongan en guardia contra ella, y den el primer golpe. El
laico fiel tiene la facultad de hacer todo esto y además lo ha hecho en
todos los tiempos con el aplauso de la Iglesia. Haciendo esto, él no se
erige de ninguna manera en pastor del rebaño y tampoco en un humilde
suplente; él se limita a servir de perro de guardia encargado de dar la
alarma. Opportet allatrare canes: «Es necesario que los perros ladren,
ha dicho muy oportunamente un gran obispo español a propósito de estos
temas» (Don Felix Sardá y Salvany, El liberalsmo es pecado).
Si no se permite a los simples números de la iglesia (considerados
desde este punto de vista) pronunciarse con un juicio público y
autorizado (es decir haciéndolo con autoridad) sobre la legitimidad de
un sujeto aparentemente papa, sí está aceptado que puedan llegar a, e
incluso deban hacer, un juicio privado sobre ello.
En el mismo orden de ideas, un simple fiel o un sacerdote no puede
sustituir a la iglesia docente haciendo un (pretendido) juicio público
contra la enseñanza de un presunto concilio ecuménico: colegialidad,
ecumenismo, teología de Israel, libertad religiosa etc.. ni parecido
(pretendido) juicio respecto de un ordo missae promulgado y mantenido
por un presunto papa. Esto supondría, igualmente, merecer la reprobación
por pretender “juzgar al papa“.
Evidentemente, esto no es lo que hacen los tradicionalistas, que no
pretenden, ciertamente, hacer un juicio autorizado y público respecto
del Concilio Vaticano II y de la “nueva misa“, sino simplemente
constatar que unas cosa y otras (Vaticano II y “nueva misa”) se alejan
considerablemente de la doctrina católica e incluso de la fe católica.
(¡si no de la Fe divina!). No se trata más que de juicios privados y se
reivindican como tales.
Así pues, estos tradicionalistas, no merecen ser censurados por pretender juzgar al “papa” o “ponerse en el lugar del papa“.
... con la condición, sin embargo, de que sea permitido juzgar. En
efecto, si el hecho de no ser papas Pablo VI y sus sucesores, no fuera
verdadero y constatable, y si no se llegara a esta conclusión (por un
juicio privado) ¿con QUÉ DERECHO puede hacerse cualquier juicio privado
respecto de lo que pablo VI y sucesores han promulgado?
En efecto si Pablo VI y sus sucesores son verdaderos papas, si son
tenidos por tales por nuestros tradicionalistas, ¿no están juzgando a
quienes ellos tienen por papas? ¿No están por propia confesión juzgando
objetivamente al Papa, y más aún (lo que es peor porque el error de
derecho es incomparablemente más grave que el error de hecho) no están
juzgando al que ellos tienen por papa?
Por lo que ¿quiénes son verdaderamente discípulos de Lutero, sino
aquéllos que juzgan a quienes tienen por papas? Porque pretender que se
puede, reconociendo la legitimidad del Papa en cuestión, rehusarse a
reconocer y aplicar un concilio ecuménico y las reformas litúrgicas
aprobadas y promulgadas por un verdadero papa, ¡es lo mismo que dar la
razón a Lutero! En efecto, es él quien ha declarado que:
“Se nos ha dado poder para invalidar la autoridad de los concilios,
de contradecir libremente sus actos, de hacernos jueces de las actas que
han promulgado, de afirmar con seguridad todo los que nos parece
verdad; aunque haya sido aprobado o reprobado por no importa cual
concilio” (29º proposición de Lutero).
Esta proposición (que muchos ‘tradicionalistas‘ [FSSPX, FSSP] adoptan
para sostener su posición) fue, como tantas otras, reprobada por León X
(bula Exsurge Domine, 16 de mayo de 1520)
Desde este punto de vista sólo los ‘sedevacantistas‘ tiene derecho a
hacer un juicio privado sobre las enseñanzas del Vaticano II y la “nueva
litturgia“. Los "sedeplenistas” de obediencia “lefebvrista” o de
obediencia “nantista“ [abbé de Nantes] por el sólo hecho de hacer juicios
respecto del “concilio” y de la “misa” de aquéllos que ellos tienen por
papas ¡se condenan por sí mismos!
jueves, 12 de septiembre de 2013
SENTENCIAS CONTRARIAS A LA INFALIBILIDAD PONTIFICIA
Del Blog Amor a la verdad
Son las que nos ha aportado en el debate último sobre la infalibilidad pontificia, nuestro amable comunicante Ernesto. Prescindo de las palabras introductorias del comentario (pueden verse en su sitio). El comentario fue hecho en el post “Disentimos...”
Estas sentencias, en mi opinión, parecerían tener un peso decisivo en la debate que hemos desarrollado. Pero en realidad no lo tienen en absoluto, lo que aparece con meridiana claridad en la respuesta dada a Ernesto,
a quien agradecemos la oportunidad que nos ha brindado para disipar
objeciones continuamente oídas en nuestros días, pero que visto el
importante estudio a que hace alusión la respuesta de Fray Eusebio, se han de desechar como tergiversaciones de un gran diccionario (DTC) o bien deducciones incorrectas del citado Vidigal da Silveira.
El blog agradece a los dos intervinientes el habernos dado la
oportunidad de aclarar la confusión, que aunque muy extendida y vista en
numerosos autores modernos, no deja de ser un verdadero veneno de las
conciencias, a las que hay que aplicar el antídoto.
Me permito enfatizar y resaltar, tanto las citas de Ernesto como la respuesta de Fray Eusebio, en los textos aportados, con resaltados propios.
Dice Ernesto
Al respecto, es de esperar que algún día alguien con la suficiente
sabiduría y autoridad dentro de nuestra Iglesia Católica, eche
definitivamente la luz necesaria sobre el particular.
Aclaro que estos antecedentes son extraídos del trabajo de Arnaldo Vidigal X. da Silveira, “Implicaciones teológicas y morales del Novus Ordo Missæ”….
Aclaro que estos antecedentes son extraídos del trabajo de Arnaldo Vidigal X. da Silveira, “Implicaciones teológicas y morales del Novus Ordo Missæ”….
Por último, lamentablemente, no puedo dejar pasar por alto y recalcar
el error de algunos de confundir (sin mala intención y sin ánimo de
calumniar, esperamos) estas opiniones con “no aceptar”, “negar”, o “estar en contra” de la Infalibilidad papal
(lo cual implicaría una evidente herejía); ya que no tienen nada que
ver una cosa con la otra, y de modo alguno -salvo malas interpretaciones
de por medio- tal punto de vista implica semejante dislate.
*********
San BONIFACIO (680-754)
C) De Graciano a nuestros días. En el “Decretum” de Graciano figura el siguiente canon atribuido a San Bonifacio Mártir:
“Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa,
pues, incumbido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado, a menos
que se aparte de la fe” (1).
Lo que sigue es comentario de Vidigal da Silveira:
En el “Dictionnaire de Théologie Catholique”, Dublanchy
provee algunos datos expresivos sobre la influencia de ese canon en la
fijación del pensamiento medioeval respecto de la cuestión del Papa hereje:
Se encuentra en el “Decretum” de Graciano esa aserción atribuida a San Bonifacio, Arzobispo de Maguncia, y ya citada como suya por el Cardenal Deusdedit (+1087) y por San Ivo de Chartres, “Decretum”, V, 23 (…).
Después de Graciano, esa misma doctrina se encuentra hasta en los partidarios más convictos de los privilegios pontificios. Inocencio III se refiere a ella en uno de sus sermones (…). En general los grandes teólogos escolásticos no prestaron atención a esa hipótesis, pero los canonistas de los siglos XII y XIII conocen y comentan el texto de Graciano. Todos admiten sin dificultad que el Papa puede caer en herejía, como en cualquier otra falta grave. Se preocupan tan sólo de investigar por qué y en qué condiciones puede, en ese caso, ser juzgado por la Iglesia (2).
Se encuentra en el “Decretum” de Graciano esa aserción atribuida a San Bonifacio, Arzobispo de Maguncia, y ya citada como suya por el Cardenal Deusdedit (+1087) y por San Ivo de Chartres, “Decretum”, V, 23 (…).
Después de Graciano, esa misma doctrina se encuentra hasta en los partidarios más convictos de los privilegios pontificios. Inocencio III se refiere a ella en uno de sus sermones (…). En general los grandes teólogos escolásticos no prestaron atención a esa hipótesis, pero los canonistas de los siglos XII y XIII conocen y comentan el texto de Graciano. Todos admiten sin dificultad que el Papa puede caer en herejía, como en cualquier otra falta grave. Se preocupan tan sólo de investigar por qué y en qué condiciones puede, en ese caso, ser juzgado por la Iglesia (2).
Notas al pie:
1) Pars 1, dist. 40, cap. 6, canon “Si Papa”.- El “Decretum” de
Graciano fue compuesto en la primera mitad del siglo XII, probablemente
en 1140.
2) Dublanchy, artículo “Infaillibilité du Pape, en el “Dic. de Théol.
Cath.”, cols. 1714-1715.- También otro canon de Graciano es
interpretado por autores como Cayetano (“De Comparatione…”, p. 170) y
Suárez (“De Fide”, dis. X, cap. VI, n. 15, p. 320), en el sentido de que
declara al Papa hereje privado del cargo. Se trata del can. “Oves” (C.
13, c. 2, q. 7), atribuido al Papa San Eusebio (ese canon sería del
pseudo Isidoro, según concluye Bernardi, “Gratian. Canon, Genuin”, pars.
II, tom. II, cap. 29, p. 138, citado por Phillips, “Du Droit Eccl.”,
vol. I, pp. 179/180).
*********
Papa INOCENCIO III (1198-1216)
Párrafo del Sermón del Papa Inocencio III:
“La fe es para mí a tal punto necesaria, que, teniendo a Dios como a mi único Juez en cuanto a los demás pecados, sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser yo juzgado por la Iglesia” (1).
Nota al pie:
1) Citado por Billot, “Tract. de Ecc. Christi”, tom. I, p. 610.- Ver
también “Sermón IV en Const. Pont.”, P.L., 217, 670.- Aunque tales
pronunciamientos evidentemente no sean definiciones de fe, tienen no
obstante gran autoridad, por provenir de un Papa que fue defensor intransigente y valeroso de las prerrogativas pontificias.
*********
San Ivo de CHARTRES (1040-1116)
Lo que sigue es comentario de Vidigal da Silveira:
Para desautorizar a ese Sínodo provincial de Vienne, podría
argumentarse que otro Santo, el Obispo Ivo de Chartres, se rehusó a
participar en él alegando que a nadie cabía juzgar al Papa (1).
No pretendemos aquí estudiar la Historia del Sínodo de Vienne; lo
citamos tan sólo a fin de mostrar que, en la época, dos Santos y un
futuro Papa tomaron en relación a Pascual II una
actitud fundada en los principios de que puede haber un Papa hereje, y
de que en tal caso el Pontífice pierde el cargo. Por lo tanto, será
únicamente desde este punto de vista que nos ocuparemos en analizar la
posición de San Ivo de Chartres.
El también era contrario a las concesiones hechas por Pascual II al
Emperador. Decía que el Papa debería ser advertido y exhortado por los
Obispos a fin de que reparase el mal practicado. Divergía, sin embargo,
del Sínodo de Vienne porque no consideraba que la
actitud del Papa en la cuestión de las investiduras envolviese herejía
(2). Afirmaba, en consecuencia, que Pascual II no podía ser sometido al
juicio de los hombres, por más graves que hubiesen sido sus debilidades.
Sin embargo, San Ivo reconocía explícitamente en su carta -lo que
constituye para nosotros un testimonio importante más sobre la
posibilidad de defección del Papa en la fe- que el Pontífice eventualmente hereje perdería el cargo.
He aquí sus palabras:
“(…) no queremos privar a las llaves principales de la Iglesia (esto es, al Papa) de su poder, cualquiera que sea la persona colocada en la Sede de Pedro, a menos que se aparte manifiestamente de la verdad evangélica” (3).Por lo tanto, la actitud tomada por San Ivo de Chartres no se opone, desde el punto de vista que por el momento nos ocupa, a la de Godofredo de Amiens y San Hugo de Grenoble, sino que, por el contrario, la corrobora (4).
Notas al pie:
1) Ver Bouix, “Tract. de Papa” de Papa, tom. II, pp. 650-651; Rohrbacher, “Hist. Univ. de l’Egl. Cath.”, tome XV, p. 61-63.
San Ivo de Chartres, que tomó tal decisión juntamente con otros Obispos, explica su actitud en carta dirigida al Arzobispo de Lyon (P.L., 162, 238 ss).
San Ivo de Chartres, que tomó tal decisión juntamente con otros Obispos, explica su actitud en carta dirigida al Arzobispo de Lyon (P.L., 162, 238 ss).
2) Según parece, esa disputa que dividía hasta incluso a los Santos
que se oponían a Pascual II, se originaba por cierta confusión que
flotaba en torno al concepto de hereje. Unos decían que, en tanto el
Papa no afirmara la herejía, no era hereje. Otros sustentaban el
criterio de que, habiendo actuado de modo contrario a un dogma definido,
era hereje. La teología posterior esclareció mejor el principio de que
es posible incurrir en herejía no sólo negando explícitamente un dogma,
sino también practicando actos que revelen de modo inequívoco un
espíritu herético (desarrollamos ese tema en el artículo “Atos, gestos,
atitudes e omissoes podem caracterizar o herege”, en “Catolicismo”, N°
204, diciembre de l967).
Por lo tanto, San Ivo tenía razón al sustentar que por el mero hecho de actuar en forma opuesta a un dogma, Pascual II no se tornaba hereje. Pero, por sus escritos, no se ve que él haya considerado el otro aspecto de la cuestión: el actuar continuamente en un sentido contrario a un dogma puede ser suficiente para caracterizar al hereje.
Y, por su parte, los Obispos reunidos en Vienne tenían razón al decir que es posible caer en herejía no sólo por palabras, sino también por actos; pero no consta que ellos hayan tenido en vista que semejantes actos caracterizan al hereje sólo cuando, considerados en todas sus circunstancias, revelan de modo inequívoco un espíritu herético,. La simple pusilanimidad, por ejemplo, aunque continuada, no constituye herejía. Tal habría sido, según los historiadores en general admiten, el caso de Pascual II.
Por lo tanto, San Ivo tenía razón al sustentar que por el mero hecho de actuar en forma opuesta a un dogma, Pascual II no se tornaba hereje. Pero, por sus escritos, no se ve que él haya considerado el otro aspecto de la cuestión: el actuar continuamente en un sentido contrario a un dogma puede ser suficiente para caracterizar al hereje.
Y, por su parte, los Obispos reunidos en Vienne tenían razón al decir que es posible caer en herejía no sólo por palabras, sino también por actos; pero no consta que ellos hayan tenido en vista que semejantes actos caracterizan al hereje sólo cuando, considerados en todas sus circunstancias, revelan de modo inequívoco un espíritu herético,. La simple pusilanimidad, por ejemplo, aunque continuada, no constituye herejía. Tal habría sido, según los historiadores en general admiten, el caso de Pascual II.
3) P.L., col. 240.
4) El ”Decretum” atribuido a San Ivo de Chartres contiene también una
referencia a la posibilidad de un Papa hereje, como indicamos en esta
misma página. No le damos especial relieve, porque su autoridad es hoy
puesta en duda. Es, sin embargo, innegable que a ese “Decretum” se le
reconoce valor no pequeño como expresión del pensamiento medioeval.
……
Ante estas citas, al parecer concluyentes, ha habido una respuesta
que intenta contrarrestarlas, y que el lector interesado debe juzgar en
materia tan importante:
Muy interesante el tema que nos plantea, a saber, si supusieron los canonistas, y algún Papa, como Inocencio III, que los Papas podían errar en la fe, y por lo tanto, ser juzgados por la Iglesia.
He aquí lo que dice la áurea obra “Misterio de iniquidad” sobre el particular, en concreto, sobre lo aparecido en el DTC, pero que puede aplicarse generalmente a todo el “argumento canónico” utilizado por algunos para afirmar que un Papa verdadero puede errar, y ser juzgado por la Iglesia, e incluso ser depuesto por ello:
“El Diccionario de Teología Católica (artículo “infalibilidad del papa”) sostiene que el papa Inocencio III (1198–1216) se habría pronunciado contra la infalibilidad perpetua del papado. Como prueba, el diccionario cita esta frase:
“Principalmente yo tengo necesidad de la fe, porque no dependo
para todas las otras faltas más que de Dios; por las faltas contra la
fe, al contrario, puedo ser juzgado por la Iglesia”.
Se podría interpretar este pasaje en el sentido de que un papa puede
errar en la fe y en consecuencia podría ser juzgado por la Iglesia (un concilio general por ejemplo), No obstante, es de notar que el Diccionario de teología católica ha incurrido en una falsificación del texto. El procedimiento es viejo como el mundo: se extrae la cita de su contexto y se le da un sentido opuesto a aquél dado por el autor mismo. ¡Qué lector se tomará el trabajo de ir a las fuentes para verificar! He aquí el texto no amputado:
“Si yo mismo no tuviera una fe sólida, ¿cómo podría confirmar a los otros en la fe? Y esa es una de las partes principales de mis funciones, pues ¿no ha dicho el Señor a San Pedro: “yo he rogado por ti para que tu fe no vacile”, y: “Una vez convertido, confirma entonces a tus hermanos”. Él ruega, y fue escuchado en todo a causa de su obediencia.
La fe de la Santa Sede no vacila jamás en los tiempos de confusión sino que permanece siempre firme e inquebrantable, a fin de que el privilegio de San Pedro permanezca inviolable. Pero precisamente por esta razón yo tengo sobretodo necesidad de la fe, porque no dependo para todas las otras faltas más que de Dios; por las faltas contra la fe, al contrario, puedo ser juzgado por la Iglesia”. Yo tengo la fe y una fe constante, porque ella es apostólica”
(Inocencio III: principal discurso al pueblo después de su consagración; traducción francesa in: J. B. J. Champagnac: Philippe Auguste y su siglo, París 1847 p. 264)
El Diccionario de teología católica (artículo “infalibilidad pontificia”) ha mentido amputando una parte del sermón de Inocencio III. En otro artículo (”deposición”), el mismo diccionario peca todavía por omisión, al citar una frase extraída de otro texto de Inocencio III, sin indicar que, en ese mismo texto, Inocencio defiende la ortodoxia del papado (“Pedro ha renegado de palabra mas no de corazón”). ¡He ahí cómo ese diccionario disfraza el pensamiento de Inocencio III!
Con el fin de no dejar subsistir alguna duda sobre el pensamiento auténtico de este papa, citaremos otro texto suyo. Inocencio III , después de haber recordado la promesa a San Pedro (“yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca”), hizo el comentario siguiente:
“Nuestro Señor insinúa evidentemente por sus palabras que los sucesores de Pedro no se alejarán EN NINGÚN TIEMPO de la fe católica, sino que conducirían más bien a los otros; por eso le acuerda el poder de confirmar a los otros, a fin de imponerles la obligación de obedecer”
(Carta Apostólica Sedis primates al obispo de Constantinopla, 12 de noviembre de 1199).
¡ESTE PASAJE ES CAPITAL, PUES LA EXPRESIÓN “EN NINGÚN
TIEMPO” (nullo unquam tempore) HACE LA TESIS DE LA INFALIBILIDAD
PERPETUA DEL SOBERANO PONTÍFICE ¡ABSOLUTAMENTE IRREFUTABLE!
Así pues, ¿Se han de entender esos textos como hablando de
verdadero juicio y deposición de un Papa legítimamente elegido, pero
cuya caída en herejía consta debidamente a la Iglesia, o cabe otra solución?
Lo cierto es que tanto los teólogos como los canonistas siempre tuvieron claro que un verdadero sucesor de Pedro no podía caer en Herejía. Pero los unos, los teólogos, lo dijeron más claramente, mientras que los segundos, los canonistas,
más positivos, simplemente dejaron que los teólogos explicaran,
conformándose ellos con desarrollar las consecuencias canónicas que se
seguirían si aparecía el error o la herejía en aquél que se sentaba sobre la Sede del Apóstol Pedro.
Suponían, no que se deponía a un verdadero Papa, sino a alguien que nunca había sido tal:
En la Edad Media La vía seguida por los católicos fue la siguiente: no deponer un papa, sino impugnar la validez de la elección de un antipapa intruso. El historiador alemán Zimmermann, después de haber analizado una a una las deposiciones de los sucesivos antipapas, resume así los principios del procedimiento:
“aparece como perfectamente legítimo alejar a un hereje
de su posición usurpada y hacer abstracción, en ese caso, de la máxima
jurídica “La Sede primera no es juzgada por nadie”. Lo que se sacaba a
un tal papa, no se le quitaba más que en apariencia, pues en realidad no
lo había poseído jamás; por esto su pontificado era ilegítimo desde el comienzo y él mismo debía ser considerado como un invasor de la Santa Sede.
En las fuentes sobre las deposiciones de papas, se puede leer – todavía
más frecuentemente que la suposición de simonía, y sin duda no por azar
– el reproche de usurpación (invasio), lo que ponía en duda un
pontificado en su raíz, porque se expresaba así que el dicho acusado no
había sido jamás ocupante legítimo de la “primera Sede” en la que jamás
habría tenido el derecho de considerarse como tal: Es por esto que el
término “invasio” aparece regularmente en las fuentes, en tanto que
término técnico para un pontificado que es necesario considerar como
ilegítimo”
(Harald Zimmermann: Papstabsetzungen des Mittelalters, Graz, Viena y Colonia 1968, p. 175).
La misma observación es hecha en el Diccionario de Teología Católica (artículo “deposición”):
cuando se privaba a los antipapas
cismáticos de su oficio, no se les deponía del pontificado, sino, matiz
importante, se les quitaba un pontificado que jamás habían poseído desde
el comienzo. “De hecho, los papas cismáticos han sido tratados
simplemente como usurpadores y desposeídos de una sede que no poseían
legítimamente
(cf. El decreto contra los simoníacos del concilio de Roma de 1059,
Hardouin, t. VI. col. 1064: Graciano, dist, LXXIX, c. 9; Gregorio XV:
constitución 126 Aeterni Patris (1621), sect. XIX, Bullarium romanum, t.
III, p. 446). Los concilios que los han golpeado no han hecho más que
examinar su derecho a la tiara. No son los papas los juzgados, sino la elección y el acto de los electores”.
El mismo San Yvo no supone otra cosa, y así ocurrió cuando la cuestión del Papa Pascual II:
El mismo san Yvo de Chartres, junto con varios otros santos obispos, posteriormente canonizados, como san Bruno de Segni, o san Hugo de Grenoble, advirtió al Papa que de ratificar el Pravileglium, ellos empezarían a pensar muy en serio si no habían elegido a un hereje, y tomarían las provisiones necesarias: Es decir,
“declararemos que nunca tuviste el
Pontificado, puesto que demuestras ahora ser hereje, a través de la
comisión de unos actos que ningún Papa perpetraría.”
Por eso dice la siguiente cita que las elecciones deben ser hechas de manera canónica. Los cismáticos y herejes están inhabilitados por derecho divino, por lo que si se elige a uno de ellos, aun simplemente oculto, la elección no es canónica, no es legítima, no da derecho absolutamente de nada a nadie, y es además perfectamente insanable. El único recurso es declarar que se eligió a una persona inhabilitada, y declarar que esa persona jamás tuvo verdaderamente la dignidad que pretendía ostentar.
San Yves de Chartres (1040-1116), obispo de
Chartres; no confundir con el patrono de las gentes de ley, San Yves
(1253-1303)) participa en la elaboración del derecho canónico. Se le
debe una vasta colección de leyes titulada Decretos. Cita allí 127 una ley del papa San León IV (siglo IX):
“La elección y la consagración del futuro pontífice romano deben ser hechas conforme a la justicia Y A LAS LEYES CANÓNICAS”
(Decreti, quinta parte, c. 14, dist. 63, c. Inter nos).
¡Y la primera y principal ley canónica es – evidentemente – que el candidato sea católico!
Esta ley es citada igualmente por Graciano (Decreto, primera parte, dist. 63, c. 31). El monje italiano Graciano recopiló las leyes dispersas y las reunió en una colección jurídica conocida bajo el nombre de Decretos (1140).
Establece también los fundamentos de la ciencia del derecho canónico.
Su colección de leyes fue autoridad desde el siglo XII; en el siglo XVI,
el papa Gregorio XIII ordena una publicación oficial a nombre de la Iglesia “Graciano (Dist. LXXXI) rehúsa la entrada de la clericatura a los herejes y apóstatas. Tanto como son todavía irregulares” (Thomassin, t. III. P. 591).
Véase el siguiente texto:
Con esos antecedentes, se entiende mejor que la Bula Cum ex apostolatus estatuya y defina que un cismático u hereje es ineligible para el Papado, y que una tal elección no da derecho a nadie.
Por eso dice al principio de la Bula, si alguna vez apareciera el error sobre la Cátedra de san Pedro, “No debe poderse acusar a esa misma Cátedra de error”,
puesto que alguno, como es el caso en nuestros días, podía verse
tentado de afirmar que un Papa verdadero podía ser accesible al error.
Por eso él ratifica la doctrina y práctica anteriores, y define que: Si alguna vez aparece el error sobre la Cátedra, es señal infalible de que el ocupante no es Papa verdadero.
Creo que con eso queda claro cuál es el sentido que hay que darles a
esos textos, que por no haber tenido en cuenta los precedentes
medievales, y la doctrina que los soportaba, muchos teólogos o canonistas han malinterpretado, y siguen malinterpretando, sobretodo cuando ya saben que van en contra de sus pretensiones reductoras de la infalibilidad de los Papas.
Finalmente, en la digresión acerca de los distintos significados que podía revestir la palabra herejía, decir que los sabios teólogos y canonistas sabían muy bien que la herejía se exterioriza no sólo mediante palabras, sino también mediante obras y omisiones, por ejemplo, del deber papal.
Es gracias a esos indicios no necesariamente verbales que se podía descubrir los eventuales falsos Papas y verdaderos herejes, o en general, cómo procedía la Inquisición a desenmascarar a los infiltrados subversivos que solían ser unos artistas de la disimulación y el engaño.
Si esos mismos criterios de vigilancia se hubieran aplicado a partir de 1958, sobre la persona de Roncalli,
otro gallo nos habría cantado, se le habría desenmascarado, antes
incluso de la elección, como así lo hicieron los Papas Paulo IV y san
Pío V, cuando aún eran cardenales, desenmascarando a los herejes
cardenales Morone y Pole, y evitando así que fueran elegidos Papas (aparentes).
Precisamente para que en el futuro, no acaeciera una elección de ese
tipo, y que si a pesar de todo sucedía elegir a un cismático o hereje
oculto, los católicos pudieran detectarlo, darse cuenta de la
ilegitimidad del electo, separarse de su comunión, y hacer todo lo
necesario para denunciarlo y echarlo, sin ningún escrúpulo y angustia de
conciencia, promulgó Paulo IV su famosa Bula.
La situación que él temía y a la que quiso poner remedio se ha materializado.
Ahora, nos toca ser fieles, obedecer lo dispuesto por el Vicario de Cristo, con total tranquilidad de conciencia.
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