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viernes, 1 de marzo de 2013

NO ESTAS TRISTE



Yo sé que tú sufriste 
Madre; mas no estás triste. 
Tu vida en luz se viste.

Lleva tu faz señales
de los siete puñales,
   sin que una queja exhales....

Tus lágrimas amargas
 y tus vigilias largas 
dentro de ti las guardas.

Mas bien sabemos dónde 
tu heroísmo se esconde 
y a nuestra voz responde.

Para tus hijos tienes 
sólo los parabienes 
que fulgen en tus sienes.
Pbro. Rafal Sanchez Vargas

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Y DESPUES?...

Quiero viajar por la Tierra, 
Quiero sus ciudades ver,
Y desde el llano a la sierra, 
Las maravillas que encierra,
¿y después?...

De una legión de guerreros, 
Yo solo el caudillo ser,
Y al brillo de sus aceros, 
Sojuzgar pueblos enteros,
¿y después?...

Quiero que por tierra y mares, 
Hablen de mí en sus hogares, 
Sientan todos mi poder, 
Que me alcen tronos y altares,
¿y después?...

Gozar de cuantos placeres, 
Me pueda el mundo ofrecer, 
Del aplauso de otros seres, 
Del amor de las mujeres,
¿y después?...

Que me coronen de flores, 
Que rindan culto a mi ser, 
Mendigando mis favores, 
Millares de adoradores,
 ¿y después?...

Quiero vivir de esta suerte,
Y en los brazos del placer, 
Hasta que me arroje inerte, 
En los brazos de la muerte,
¿y después?...

Mons. José Franklin Urbina Aznar

sábado, 2 de febrero de 2013

ULTIMA OFRENDA.

Cuando mi alma fue Cándida y pura 
Como son de tu altar los blancos cirios, 
Simbolicé mi amor en frescos lirios,
Y te ofrecí con ellos, mi ternura...

Después, enferma el alma de locura, 
Corrí en pos de quiméricos delirios... 
Y en vez de goces encontré martirios, 
Y te ofrecí mi llanto y mi amargura.

Hoy que ya nada tengo, ni cantares, 
Ni amor, ni flores, m dolor, m llanto, 
Vengo a poner, Señora, en íus altares, 
Como postrera ofrenda y mudo canto, 
  corazón que casi no palpita, 
Para que tú le digas: " ¡Resucita!"

 Mons. Vicente M. Camacho

lunes, 28 de enero de 2013

RESIGNACION

Señor, Señor, me tienes en tus manos; 
Te cantaré lo mismo en mi alegría 
Que si me dejas solo en la agonía, 
Sin amigos, sin padres, sin hermanos.

Te ofrezco el nido en que mis sueños vanos 
Tienden sus alas, esperando el día; 
Pero si quieres, haz que el alma mía 
Devoren las tristezas cual gusanos.

Esta alma que me diste es una hoguera, 
Pero si quieres que mi fuego muera, 
Tuya será de mi alma la ceniza.

Párteme el corazón: tienes derecho; 
Los labios de la herida de mi pecho 
Te volverán en cambio una sonrisa.

Mons. Vicente M. Camacho

sábado, 19 de enero de 2013

MEXICO Y RELIGION CRISTIANA

MEXICO:
 Reina soy y feliz... marcan mis huellas 
un rastro luminoso en el pasado, 
cual la esteta que forman las centellas 
en la sombra de un cielo encapotado, 
como el surco que dejan las piraguas 
del terso lago, al dividir las aguas.

Reina nací: mi cuna fué arrullada 
por los tumbos sonoros de dos mares, 
por el rugir de la tormenta airada, 
por el blando zumbar de los pinares, 
por el rugir de fieros huracanes 
y el ronco rebramar de los volcanes...

Reina nací: mi cielo es de topacio 
recamado de fúlgidos diamantes: 
tiene sus muros mi imperial palacio 
de montañas y selvas resonantes, 
donde me arrullan sin cesar los vientos, 
y tiene de oro y plata los cimientos.

Libre nací, como el condor que el nido 
en la alta grieta del picacho esconde, 
y, al escuchar del rayo el estampido, 
con irónico grito le responde, 
y, batiendo las alas, raudo sube 
hasta mirar bajo sus pies la nube...

Libre nací: pero nación extraña,
sobre mí se lanzó fiera y potente,

y, ante las fuerzas de la heroica España
me fue preciso doblegar la frente;
y, la que era hasta entonces reina altiva,
ni fue libre, ni reina, fue... ¡cautiva!


Yo vi a mís hijos derramar gozosos 
hasta la ultima gota de sus venas;
 a otros ¡ay! los vi doblar llorosos
el cuello al yugo, y arrastrar cadenas,
 y, doblando en el polvo la rodilla,
 adorar al Dios mismo que castilla.

 Pero, es posible que la noche oscura
enfrene al rayo en su negruzco seno...?
  Llega un instante en que, de la negrura 
brota una viva luz, retumba el trueno, 
y el rayo cruza con ligero vuelo 
de un polo al otro, la extensión del cielo.

Cortad las alas a un condor, y en vano 
intentará lanzarse al infinito...;
  pero muy pronto le veréis ufano 
echar el cuerpo atrás, lanzar un grito, 
y en la nube más honda abriendo brecha, 
ir directo hacía el sol, como una flecha...

Asi, al grito potente de un anciano, 
brillo de libertad ¡a luz radiante 
y el vencido se alzó contra el tirano...! 
y de águila caudal abrió triunfante 
las anchas alas, y, de hito en hito, 
mirando al sol, lanzóse al infinito...!

Cayeron las cadenas...! Brilló el día 
espléndido y hermoso: ya no el cielo 
escuchará los ayes de agonía 
que exhalaban mis hijos en su duelo: 
la corona que ostento refulgente 
nadie podrá arrancarla de mi frente!

Cayeron las cadenas...! ya no el peso 
del fanatismo aplastará inhumano
al árbol gigantesco del progreso, 
y el espíritu libre y soberano, 
podrá volar, sin que en su ardiente anhelo 
halle barreras... ni en el mismo cielo!

El tirano cayó! Miradme ahora, 
teniendo como ley, la inteligencia; 
como dios. ... la razón libre y señora: 
la escuela como altar, donde la ciencia 
a la razón ofrece su homenaje...: 
Ya soy libre y atea... no soy salvaje!

Risueño el porvenir, en lontananza, 
me brinda hermosos cielos de ventura: 
cielos de amor, de luz y de esperanza, 
en donde dicha perennal me augura...

¡Yo los alcanzaré.. .!

Religión Cristiana: 

sigue... camina... más allá de esa dicha está tu ruina...!

México:

 ¿Quién eres tú, que en mi triunfal camino
alzas la voz, para anunciarme males...? 
¿Qué sabes tú de mi fatal destino...? 
¿Qué, no ves que sus bronces inmortales 
preparados los tiene ya la historia 
para grabar mi inmarcesible gloria...? 
¿Quién eres tú...?

Religión Cristiana:

 La Religión Cristiana!

México:

 La misma que subyuga al pensamiento, 
esclavizando a la razón humana...! 

Religión Cristiana:

 La misma que al humano entendimiento 
da fuerza y luz, para escalar la altura, 
hasta mirar al Sol de la hermosura.

La misma que levanta al barro inmundo 
hasta el excelso pedestal del santo...;
  la que ha llegado a dominar al mundo
porque ha sabido consolar su llanto; 

la que hizo doblegarse ante sus leyes, 
las testas coronadas de mil reyes.

la misma que en la noche obscura y fría 
con que envolviera al mundo el paganismo,
hizo brillar cual esplendente dia 
y surguir de las sombras del abismo
esta, radiante, vencedora Cruz,
 unico foco de perenne luz....! 

La unica que ha avanzado imperdurable 
a través de los siglos, aplastando 
millares de enemigos... inmutable
  ante las sectas que surgían bramando
  queriendo destrozarla..., cual la roca 
donde la ola furibunda, choca...

La misma que en tus horas de agonía 
vino hasta tí para enjugar tu llanto, 
y opuso a la española tiranía 
su poder, al cubrirte con su manto: 
soy la que supo consolar tus penas, 
y hacerte más livianas tus cadenas.

Sin mí no fueras libre, porque el alma 
que no alumbra mi luz, por más que quiera 
no puede sacudir la triste calma 
que envuelve al que está enfermo de ceguera: 
en vano es que la agite el patriotismo, 
con un paso que dé cae al abismo. 
Sin mí...

México:

 ¿Para qué sigues...? si algún día 
necesité de tí, sea en buena hora: 
También el niño necesita un guía 
mientras dura la infancia... Pero ahora, 
ya no soy una niña delicada: 
soy grande, y libre, y reina respetada!

Si es verdad que algún día mi inteligencia 
necesitó de tí, que de tus labios
recibieron mis hijos esa ciencia 
con que llegaron a llamarse sabios, 
si es verdad que tus leyes me rigieron, 
y a ser libre y feliz me condujeron.

 También las tiernas aves necesitan 
quien les lleve los granos hasta el pico, 
y, cuando ansiosos de volar, agitan, 
de sus alas el débil abanico, 
es preciso que tengan quien el vuelo 
les enseñe a tender al alto cielo.

Pero después, ya pueden por sí solas 
batir las alas y surcar el viento; 
y bañarse en la espuma de las olas; 
y remontarse en busca de alimento 
de la alta sierra hasta el picacho blanco, 
o descender al fondo del barranco.

Ya mis alas crecieron, ¿Para qué quieres 
limitar horizontes a mi anhelo... ? 
¡No me estorbes el paso, seas quien fueres,
apártate de allí...!

Religión Cristiana:

 Sigue, camina... 
Pero sabe, que vas hacia tu ruina!

Ya tus alas crecieron ¿Y por eso 
intentas loca, caminar a obscuras 
por la senda escarpada del progreso?...
¿Porque eres libre y reina te figuras 
que no hay impenetrables horizontes, ni hondos abismos, ni encumbrados montes.

Toma un águila, apaga con el fuego 
la luz de sus pupilas, y ya ciega 
déjala libre...: la verás que luego, 
las anchas alas con valor despliega, 
y, temiendo la sombra en que se agita, 
al espacio, veloz, se precipita.

Va en busca de luz; vuelve orgullosa 
al sol los ojos, pero en vano: el cielo
obscuro está cual noche tempestuosa. 
Al fin, cansada ya, detiene el vuelo; 
un abismo sin limites le atrae 
y, voltejeando, en el abismo cae...

Tú has cerrado los ojos,... y así quieres 
hallar la luz...? Tu pretensión es vana;
sombras veras a donde quiera fueres.

sombras no más, porque la ciencia humana,
sin la luz sideral del Cristianismo, 
es un error, y es mentira, y es abismo.

Sumida en el error, pobre ignorante,
te verásdespreciada, y... pronto acaso,
Dios no lo quiera, se alzará triunfante
contra ti otra nación... y en el ocaso,
veras undirse el sol resplandeciente 
que hoy baña en libertad su altiva frente!

México: 

¡Eso nunca, jamás! Soy poderosa
y hare morder el polvo a quien se atreva 
a luchar contra mi; siempre orgullosa
  mi frente llevará, cual ahora lleva, 
la corona de reina... Yo, cautiva...
¡¡Cuando ninguno de mis hijos viva!!

Religión Cristiana: 

¿Que vale tu poder? Cuando el torrente 
corre encauzado, vencerá a su paso 
cualquier barrera que le salga al frente, 
y moverá, como gigante brazo, 
grandes moles de hierro, que ni un ciento 
de hombres puede poner en movimiento.

Pero si altivo, con fiereza loca 
rompe el cauce y veloz se precipita 
como potro sin freno, luego choca 
contra las piedras, y aunque brama y grita 
queriéndolas vencer, queda vencido 
y en gotas diminutas convertido...

Así tú quedarás, si en tu locura, 
mis leyes despreciando, cegar quieres 
de tu instinto el impulso: en la negrura 
del sepulcro caerás... si no tuvieres 
para darte le muerte un enemigo, 
tu propio vicio acabará contigo...

Abre los ojos... Ven cieguecilla, 
abisma tu mirada en esa luz... 
baja la frente, dobla la rodilla, 
y adora humildemente la triunfante Cruz
Es en vano que luches ya lo has visto
nadie es potente ante el poder de Cristo!


 Abrázate a mi Cruz, y Ella de guía 
te servirá en las sendas de la gloria; 
Ella te brindará paz y alegría;
te hará inmortal, porque será tu historia, 
un cielo puro, donde estén tus huellas, 
señaladas por fúlgidas estrellas.

México:

 Me has vencido al fin: aquí me tienes 
postrada ante tu Cruz; que sus raudales 
purísimos de luz bañen mis sienes 
en sus limpios fulgores celestiales. 
Sean tus hijos mis hijos; tus victorias 
sean para siempre mis mejores glorias!

Religión Cristiana:

 Y, si mañana, en tus colinas late 
la voz guerrera del clarín, tus hijos 
irán como leones al combate, 
y teniendo en la Cruz los ojos fijos, 
Pelearán por su Dios y su Bandera...!

 Las dos:

 ¡Que venza a Cristo quien vencerlos quiera...!

jueves, 10 de enero de 2013

¡MEXICANO!

¡Sufrimos mucho, mucho! Es necesario 
Que, en nuestra horrible noche de pesares. 
La rutilante Estrella de los Mares 
Brille, como brilló en el Calvario.

¡Mexicanos! ¡Recemos el Rosario! 
Que, al declinar la tarde, los hogares 
Se convierten en místicos altares, 
Y nuestra Patria, en colosal santuario.

A México dio luz cuando era ciego 
Un Rosario, y trocó la Patria mía
De erial muerto, en vergel, su santo riego, 
Cuando el Tepeyactl lo regó un día: 
¡Aquel quimil de rosas de Juan Dieg
Conque su imagen nos pintó María!

miércoles, 2 de enero de 2013

A LA SANTISIMA VIRGEN



Yo te amo tanto,

   Virgen María,
      que todavía,
             Mi corazón,
                                Siente que es poco 
                                 Lo que te quiere;
                                     Y ya se muere 
                                             De puro amor!!

Yo no ambiciono,
     Madre querida, 
              Nada en la vida,
                          Más que tu amor...
                                   Haz, Virgen pura,
                                              Que yo te quiera 
                                                         Tanto, que muera 
                                                            De puro amor!!

Los querubines
              Doblan las frentes,
              Y reverentes 
                         Besan tus pies. 
                                 ¡Reina del Cielo,
                                                  Que un día tu planta 
                                                    Bese, en la santa
                                                            mansión, también.

Mons. Vicente M. Camacho

martes, 18 de diciembre de 2012

TRISTEZAS.

Abejitas laboriosas 
que labráis la cera blanca, 
que alumbrará el aposento 
donde se halle mi mortaja...
 mano buena, compasiva, 
que al rodar mi última lágrima, 
cerrarás mis tristes ojos 
ya sin fuego y sin miradas, 
y pondrás entre mis manos 
rígidas, entrelazadas, 
el símbolo del martirio, 
la Cruz, faro de esperanza!...
 ojos que al mirarme muerto 
derramaréis una lágrima... 
labios que sobre mi tumba 
rezaréis una plegaria... 
pobre pino solitario 
de que formarán mi caja
o la Cruz que con sus brazos 
sombreará mi oscura lápida... 
rinconcito de la torre 
que cobijaréis mañana 
mi cuerpo pálido y frío, 
sobre tumba solitaria... 
Noche de luna y de estrellas 
noches azules y diáfanas, 
noches negras, tempestuosas, 
de rugidos y borrascas, 
que lloraréis por mi muerte 
con vuestras estrellas blancas, 
y con los quejidos tristes 
que al sauz el viento arranca, 
florecillas de mi tumba, 
margaritas pasionarias 
que abriréis vuestras corolas 
al tibio beso de un alba, 
de una alba risueña y fúlgida, 
que no verán mis miradas 
de una alba que en mi sepulcro 
vendrá a derramar sus lágrimas. 
Aves de mi camposanto 
que en la fúnebre enramada d
e un ciprés, vuestros nidos 
vendréis a formar mañana...
 Ha crecido mucho, mucho 
la tristeza que me mata...
Ya las fuentes de mis ojos 
no conservan muchas lágrimas. 
Ya en mis nostálgicas horas 
de insomnio, en mis horas largas 
oigo al ángel de la muerte 
batir muy cerca sus alas...
 Ya la vida no me quiere; 
no hay sonrisas para mi alma; 
no hay flores, sólo espinas 
ven doquiera, mis miradas... 
En mis horas de tristeza,
 en mis horas tan amargas...!
no me queda más remedio 
que abrazarme a mi esperanza
a soñar con mi sepulcro,
y soñar con mi mortaja, 
y esperar, que llegue pronto 
el viaje para la Patria...! 

Abejitas, más de prisa
 preparad la cera blanca...
 ojos buenos, compasivos, 
id guardando vuestras lágrimas! 
manos buenas, cariñosas, 
preparad ya mi mortaja! 
¡Ay! mis ojos, ya muy pronto 
llorarán su última lágrima. 
Madre tierra, ya mi frente 
melancólica, cansada 
va inclinándose a tu seno... 
busca su tumba... ¡prepárala!
Encended vuestras estrellas 
noches azules y diáfanas, 
ensayad vuestros rugidos 
noches de sombra y borrasca 
Pobres flores de mi tumba 
vuestra aurora ya no tarda... 
Ya siento en mi frente el beso 
de sus brisas congeladas!... 
Aves de mí camposanto 
que me arrullaréis mañana 
ya podéis ir ensayando 
las canciones funerarias!.. .
Ya mis ojos van cerrándose, 
ya se opaca mi mirada... 
ha crecido mucho, mucho, 
la tristeza que me mata!...

Mons. Vicente M. Camacho

lunes, 26 de noviembre de 2012

DEJADLOS QUE BLASFEMEN

¡Dejadlos que blasfemen!
  no saben otro grito
 s que ese que vomitan 
los labios del precito 
que llora eternamente 
en la infernal mansión... 

¡Dejadlos que blasfemen!
También se forma un canto 
con el rugido eterno 
con el eterno llanto... 
que cantan los blasfemos 
al Cristo vengador!!

 ¡Dejadlos que blasfemen! 
sus gritos destemplados 
se pierden en el himno 
que cantan extasiados 
al Dios de las alturas 
la tierra, cielo y mar...

 ¡Dejadlos que blasfemen! 
la voz de un pobre grillo 
jamás quitó su fuego 
al disco fulgurante 
del sol primaveral!!...

¡Dejadlos que blasfemen! 
que se hagan mil pedazos, 
queriendo echar por tierra 
con sus endebles brazos
 la cruz, en que agoniza 
por los mortales, Dios.

¡Dejadlos que blasfemen! 
El mundo siempre ha visto 
partirse en mil pedazos 
al pie de Jesucristo 
las piedras... como el día 
en que Jesús murió!...

¡Dejadlos que blasfemen! 
El polvo que pisamos 
es polvo de blasfemos!... 
El aire que aspiramos 
tiene átomos de lenguas 
que hablaron contra Dios!...

¡Dejadlos que blasfemen! 
Mañana serán tierra!.. 
y su alma miserable
que a Cristo mueve guerra, 
alabará, rugiendo, 
al Cristo vengador!!

 Seguid, pobres blasfemos, 
seguid dando la nota 
más ronca del sublime 
cantar que siempre brota 
de todo el universo, 
al Trono Celestia!!... 

Seguid pobres blasfemos, 
mientras os parta el rayo 
de la Eterna Justicia.
 Seguid en el ensayo 
del himno que en las sombras 
eternas vibrará!...

Mons. Vicente M. Camacho

viernes, 16 de noviembre de 2012

OH GUERRERO...

¡Oh guerrero victorioso! para tí no son las flores 
ni la estrofa engalanada, ni el cantar de los amores;
para tí, silbar de balas y rugidos de cañón; 
para tí, los cantos roncos de los bélicos tambores,
y el vibrar de los clarines saludando al vencedor!

Hace mucho que peleas, tremolando una bandera 
cuyo escudo es una fragua, cuyo escudo es una hoguera, 
cuyo escudo es... Una imagen del Sagrado Corazón! 
Y, peleando como un héroe, has vencido dondequiera: 
cuántas frentes se inclinaron ante el Cristo Redentor!

 Tras el carro de tus triunfos nos ataste prisioneros.... 
Ahora somos el ejército de tus débiles guerreros 
que sabrán morir contigo, si no saben pelear; 
cuando clamen a la lucha los clarines vocingleros 
formaremos tu vanguardia, oh valiente Capitán!

 Y por eso, en éste día, al venir a saludarte, 
nuestra ofrenda no es de flores, ni venimos a cantarte; 
nuestra ofrenda es más sagrada: te venimos a jurar 
que contigo lucharemos y que, al pie de tu estandarte 
o la muerte, o la victoria, tus soldados ganarán!

¡Sí! Que vibren los clarines, y que bramen los cañones, 
y que crujan los aceros, y que piafen los bridones; 
que no calle ni un momento el redoble del tambor; 
y que avance victorioso, doblegando corazones, 
el pendón de nuestro ejército: el Divino Corazón!

Mons. Vicente M. Camacho