miércoles, 10 de junio de 2015

PANEM NOSTRUM QUOTIDIANUM

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA
     "Vuestros padres -decía Jesús a los judíos-, vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; pero el que come este PAN vivirá eternamente".
     ¿Y este PAN?
     El PAN de la sagrada Eucaristía: el Cuerpo y la Sangre de Cristo Nuestro Señor.
     "Porque -dice el Señor- mi carne es verdaderamente comida y mi sangre es verdaderamente bebida". Son palabras de quien no puede engañarnos.
     ¡Misterio admirable! ¡Misterio adorable!
     ¡El Pan de los ángeles se hace Pan de los hombres!
     ¡Sagrado convite en el que Cristo mismo se nos da por manjar!
     Memorial sagrado de la Pasión de nuestro Redentor.
     Prenda segura de eterna vida. Porque el PAN que Cristo nos da es su Carne, inmolada por la vida del hombre, y Él mismo, verdad eterna, me asegura:
     "El comiere este PAN vivirá eternamente".
     
     ¿Y yo como de este PAN?... ¿Cuántas veces me acerco a la sagrada mesa?... ¿Y por qué no cada día?... Así lo desea el Vicario de Cristo, así lo desea Cristo mismo.
     El hijo prodigo, en medio de su desgracia, sintiéndose consumir por la miseria y por el hambre, pensaba:
     "¡Cuántos mercenarios en la casa de mi padre tienen pan en abundancia, y yo aquí perezco de hambre!"
     ¿No puedo yo decir algo semejante?...
     En la casa de mi Padre está el PAN  que alimenta, el PAN que fortifica, el PAN  que hace crecer, el PAN que alegra la vida del alma, y yo,... muerto de hambre, y de debilidad, y de tristeza...
     ¡Insensato de mi!Y tengo a la mano el remedio:
     El PAN divino que es el cuerpo sacrosanto de Cristo.
     El convite está preparado.
     La mesa está ya puesta.
     En ella se me da el PAN de los fuertes.
     El vino que engendra vírgenes.
     La prenda de mi inmortalidad gloriosa.

     En esa mesa se me da Jesús, mi Amigo, mi Padre, mi Redentor, mi Dios.
     Allí me espera Él.
     ¡Oh Señor, dame siempre ese PAN!
     Ese PAN que es tu Cuerpo sagrado; ese PAN que es vida, que es alegría, que es cifra de todas tus bondades y de todo tu amor.
     Dame siempre ese PAN,
     Para que no perezca de miseria y de hambre.
Alberto Moreno S.I.
ENTRE EL Y YO

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