miércoles, 29 de abril de 2015

ICONOCLASTAS

     Herejes del siglo VII, que se levantaron contra el culto de las sagradas imágenes; esta palabra viene del griego, icono que quiere decir imagen, y clasta yo despedazo, porque los iconoclastas despedazaban las imágenes en todos los pueblos.
     Después se dio este nombre a todos los que se declararon contra el culto de las sagradas imágenes, a los que se llaman reformados, y a ciertas sectas del Oriente que no las permiten en sus iglesias.
     Los antiguos iconoclastas abrazaron este error, unos por complacer a los mahometanos, que aborrecían las estatuas, y en todas partes las hacían pedazos, y otros por prevenirse de la murmuración de los judíos, quienes acusaban a los cristianos de idolatras por el culto de las imágenes. Sostenidos al principio por los califas sarracenos, y después por algunos emperadores griegos, como León Isáurico y Constantino Coprónimo, inquietaron el Oriente, llenándolo de turbulencia y de carnicería. En el año 726 hizo Coprónimo que se congregase en Constantinopla un Concilio de más de trescientos obispos, en el cual fue absolutamente condenado el culto de las imágenes, alegando contra él las mismas razones que alegaron los protestantes, Este Concilio no fue recibido en Occidente, ni le siguieron los del Oriente, sino por la violencia de que usó el emperador para obligar a que se ejecutase.
     En el reinado del emperador Constantino Porfirogeneto y de su madre Irene, se restableció el culto de las imágenes; esta princesa de acuerdo con el Papa Adriano, hizo que se convocase un Concilio en Nicea, que se verificó en el año 787, y en él fueron condenadas las actas del citado concilio de Constantinopla, igualmente que el error de los iconoclastas; este concilio niceno es el septimo general. Cuando el Papa Adriano envió las actas del concilio de Nicea a los obispos de las Galias y de Alemania, congregados en Francort el año 794, estos obispos las refutaron, creyendo que este concilio mandaba que se adorase a las imágenes como se adora a la Santísima Trinidad; pero esta prevención pronto fue disipada.
     En tiempo de los emperadores griegos Nicéforo, León Armenio, Miguel el balbuciente y Teófilo, que favorecieron a los iconoclastas, volvió este partido a levantar cabeza. y dichos principes cometieron contra los católicos crueldades inauditas. Su descripción se puede ver en la historia que sobre esta herejía escribió M. Maimbourg.
     Entre los nuevos iconoclastas se pueden mencionar los petrobusianos, los albigenses, los valdenses, los wiclefitas, los husitas, los zuinglianos y los calvinistas. Durante las guerras de religión cometiron estos últimos herejes los mismos excesos contra las imágenes que los antiguos iconoclastas. Mas moderados los luteranos, conservaron en lo general en sus templos algunas pinturas históricas, y la imagen del Crucificado.
     No es idolatría, ni tiene nada de vicioso el culto que nosotros damos a las sagradas imágenes; que si alguna vez se miró como peligroso, fue a causa de circunstancias que ya no existen, y en fin los protestantes no tienen razón para fundar en este culto uno de los motivos de su cisma.

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