martes, 28 de abril de 2015

LA “NUEVA IGLESIA”, REINO DE LA MENTIRA Y DEL FRAUDE

Por el Dr. Homero Johas
INTRODUCCIÓN
            Quien quiera hacer una síntesis de la naturaleza de la “nueva iglesia católica” nacida en el Concilio Vaticano II no se equivocaran afirmando que ella se apartó de la verdad absoluta divina y que quiere establecer en la tierra el culto del hombre, sin el único Dios verdadero.
            * Gregorio XVI, notó que los enemigos de la Iglesia querían cambiar la “obra divina” por “una” obra humana.
            * San Pio X afirmó que los hombres de las logia masónicas querían quitar de la tierra el catolicismo y establecer una “iglesia de la humanidad”.
            * Pio IX mostró que los racionalistas querían conformar la Iglesia de Cristo con liberalismo.
            * San Pio X notó que los agnósticos llamados modernistas querían apartar el cristianismo dogmático y cambiarlo por una religión liberal.
            * El Sr. Montini, el 07-12-1960, en el Vaticano, clausurado el Concilio, proclamó un “nuevo Humanismo”, el “culto del hombre”.
            * Es lo que querían los racionalistas absolutos; la razón humana, sin Dios, es el único arbitro de la verdad y de la falsedad, del bien y del mal, es ley para sí; por sus fuerzas naturales, ella basta para cuidar del bien de los hombres y de los pueblos (D.S.2903).
            * Esto corresponde al “non serviam” de Lucifer (Jer. II, 20); el apartamiento de la obediencia humana al único Dios verdadero.
            Esto corresponde a la “abominación de la desolación en el lugar Santo” (San Mateo XXIV); al “hombre de pecado en el templo de Dios”, con la “operación del error” de los que “no aman la verdad” y “consienten la iniquidad” (2 Tes. II, 1-11).
            Se muda la verdad en error; y el error en verdad (Is. V, 20).
            Esto se resume en dos puntos:
            a) Por fraude se niega la existencia de la verdad absoluta, universal, necesaria.
            b) Se pretende que todo poder viene del hombre y no de Dios.
            Esto es hecho a través de mentiras, fraudes, simulaciones; una bestia del Apocalipsis aparentaba tener los cuernos del cordero, pero “loquebatur sicut draco” hablaba como el Dragón (Apoc. XIII, 11). Es el reino de la hipocresía.
            En ese “habla como Dragón” están las “nuevas doctrinas” de la “nueva iglesia”; son las seculares doctrinas de los ateos, agnósticos, paganos, herejes, judíos, enemigos de la Iglesia.
·         La fe divina fue sustituida por la opinión humana
·         Los ministros de Dios fueron sustituidos por ministros de los hombres.
·         El Sacrificio de Cristo fue sustituido por las reuniones del pueblo.
·         El Derecho Divino fue sustituido por el Derecho humano.
·         La verdad divina fue sustituida por el arbitrio humano.
·         El Concilio Vaticano II profesa: “lo que quieren los hombres de nuestra época”.
·         El Templo de Dios fue sustituido por el templo de todos los falsos ídolos.
·         Se niega la Divinidad de Cristo.

1. LA NEGACIÓN DE LA VERDAD ABSOLUTA
            Esta es la base de todo en la “nueva iglesia”. Todo se vuelve opinión individual y libre; meramente humana, incierta, subjetiva, insegura; se aparta de la verdad absoluta, necesaria, divina, cierta, objetiva, independiente del juicio y voluntad de cada sujeto.
            Esto entró fraudulentamente en la Ciencia natural, así mismo en la Ciencia divina.
            Las opiniones pasaron a ser nuevas “verdades”.
            Por lo tanto cada uno tiene su “propia verdad” o su “propio juicio”, su “propia posición”, o su propio Dios, su propia religión; su moral propia, su “propio derecho individual”, su “propio deber”…
            Todo individual y libre, meramente humano.
            Y entre esos “derechos individuales”, está el de: “no cumplir la obligación de seguir la verdad y el adherirse a ella”.
            Sin la verdad necesaria en el conocimiento racional, la “adhesión”  o no “adhesión” a la verdad se haría la norma del obrar psicológico, de la libertad a adherirse o no a lo que es verdadero y bueno.
            Se eliminan las normas divinas de los “deberes” en el creer y el obrar.
            Se eliminan las verdades de fe mandadas por la autoridad del único Dios verdadero y sus mandamientos imperados a ser observados.
            Se elimina la Monarquía divina, se levanta el estandarte de la democracia contra la autoridad del único Dios verdadero.
            El número de las voluntades humanas libres decidirá lo que es verdad o error; lo que es el bien o el mal (D.S. 2903).
            Desaparece la verdad divina, aparece el arbitrio humano.
            Desaparecen la Lógica, la Ontología, la Teología Natural, el Dogma y la Ética revelada; aparece una Ética arbitraria, sin verdad, sin Dios. Desaparecen los principios absolutos de la Ontología: de identidad, de no contradicción, de causalidad, de finalidad.
            El arbitrio humano individual, sin verdad y sin Dios, será la norma suprema de todo.
            Se apartan de este modo de los fundamentos divinos de la fe cristiana, del único Dios verdadero.
            De Cristo que dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
            Del Espíritu Santo: el “Espíritu de verdad”.
            Del Magisterio de la Iglesia: de la “Cátedra de la verdad”.
            Tal es la doctrina llamada del Agnosticismo; Relativismo, Liberalismo, Humanismo; Anti-intelectualismo.
            Podría ser llamado Anticristianismo.
            Es la doctrina de la “nueva iglesia católica” originada de los ateos, agnósticos, herejes, paganos, disfrazados de “católicos”.
            Existirán tantas “verdades” diferentes cuantas cabezas humanas.
            Se apartan de la unicidad de la verdad.

2. ORIGEN HUMANO DEL PODER
            Enseña la Revelación divina: “todo poder viene de Dios”; “No hay poder sino viene de Dios” (Rom. XIII, 1). “Sin Mi nada podéis hacer”.
            En sentido opuesto, junto a los ateos y racionalistas, el “nuevo humanismo” quiere una humanidad sin el Dios verdadero; sin Dios.
            Tal “nuevo humanismo” de la secta de los masones, proclama: “Todo poder viene del hombre y en su nombre será ejercido”.
            Niegan la palabra de Dios, el origen divino de todo poder.
            Esto no es solo en el orden civil; sino también en el orden espiritual, dentro de la “nueva iglesia”: quieren que el poder de jurisdicción y el poder de orden vengan del hombre.
            Para disfrazar, dicen que viene de Dios, pero a través del pueblo, de los fieles, de las iglesias, de las comunidades.
            El padre, el obispo y el papa serán “ministros de la iglesia”; no ministros de Dios. Serán vicarios del pueblo, no de Dios.
            Rebajan a Cristo a simple hombre, no lo reconocen como verdadero y único de Dios.
            Por lo tanto el poder supremo en la iglesia vendrá del “colegio” de representantes de las iglesias; del consenso de los hombres; de la opinión pública; del mayor número de votos.
            Cristo no será Rey de reyes, el Legislador divino, cabeza monárquica. El gobierno de la iglesia será el de la democracia agnóstica, sin Dios.
            El papa será el “siervo de los hombres”, no “siervo de Dios”.
            Será siervo de la “opinión pública”, no siervo de las verdades absolutas de Dios.
            Se apartan de los Mandamientos de Dios, establecidos por Moisés y Cristo, el Decálogo, será mudado por los “derechos individuales del hombre” sin Dios.
            Observar las leyes y verdades de Dios será ilícito, autoritarismo, imperialismo, dictadura; pero las dictaduras, el autoritarismo, y el imperialismo de los ateos es respetado.
            Por lo tanto, tal concepto de “dignidad del hombre” no incluye la verdad absoluta; la autoridad del único Dios verdadero, la subordinación y obediencia a Dios y a los ministros verdaderos de Dios, a la jerarquía instituida en la Iglesia por la autoridad de Cristo.
            En lugar de la obediencia y sumisión se habla de una “adhesión” libre, venida del consenso.
            Por lo tanto, se rechaza toda “coacción exterior” del “ministro de Dios” contra los malos, los criminales contra Dios; contra ellos solo se admite el dialogo, la libre persuasión, el libre consentimiento, la libre adhesión.
            Así cada uno podrá “adherirse” a la verdad o al error; al bien o al mal, a Cristo o a Lucifer, a Cristo o al anti-Cristo.
            Por lo tanto cada uno podrá ser libremente: anti-intelectualista, anti-sacramentalista; anti-conclavista, anti-imperialista, anti-monarquista, sin distinguir si la fuerza usada es contra el bien y la verdad o si es contra el mal y la falsedad.
            Por lo tanto, los hombres libres podrán ir igualmente al culto de Cristo o al culto de Lucifer; al culto del único Dios verdadero, o al culto de Shiwa; podrá ir libremente a un templo de Dios o a una mezquita o culto luterano.
            Será igual y libre ser verdadero o falso; será “derecho” adorar al Dios cristiano o al “dios de los musulmanes”.
            La ordenación social por tanto no será la “ordenación de Dios” (Rom. XIII, 1-3), sino un acuerdo, o pacto, resultado del dialogo y de la opinión pública, del “consenso”.
            Por lo tanto, en la “nueva iglesia católica” la cabeza suprema no recibe “directo e inmediato” de de Nuestro Señor Jesucristo el poder supremo (Vaticano I, D.S. 3055); pero “recibe de la iglesia el poder de ministerio”, como decían los jansenistas (D.S. 2603). La herejía retira a Dios fuente directa e inmediata del poder, lo coloca en el hombre o a través del hombre.
            No se confiesa que los fieles de Cristo poseen la verdad absoluta y que la Iglesia de Cristo es la única verdadera. Ahora la “única verdadera” es la “iglesia del hombre”, la del Ecumenismo, sin la unicidad de la verdadera fe. Ahora los hombres “buscan” la verdad, pero no confiesan la verdad absoluta.
            Cada uno tiene “su propia verdad”, su propio deber moral, sin Dios, fundado en la negación de la verdad absoluta.
            Por esto, la “paz” entre los hombres no será la “paz de Cristo”, fundada en la verdad divina absoluta, universal; será la “paz” agnóstica, fundada en el acuerdo libre, en la opinión pública, en el consenso de las voluntades humanas, en “opiniones” inciertas, dudosas, como la acefalia.
            Son dos “iglesias” diametralmente opuestas.

FRAUDE Y MENTIRA
     Quieran o no quieran los hombres falsos, existe la verdad absoluta y todo poder viene de Dios, y no del libre arbitrio humano.
            Es fácil probar el fraude, la mentira y la falsedad de estas personas. Los errores no se convierten en verdades, ni las verdades en errores. Un pacto social, un acuerdo humano, un consenso entre los hombres, la opinión pública mayoritaria, no cambia las verdades objetivas y las leyes de las Ciencias naturales, de la Física o de la química, de la biología o de la botánica, de la Genética o de la Geometría, de la Lógica o de la Ontología.
            La negación de las verdades en estas Ciencias es tan falsa como el origen humano de todo poder; los hombres nada cambian en el curso del sol o de los planetas; no crean las leyes de la materia y las operaciones naturales de los elementos químicos; las leyes de la genética vegetal y animal; las leyes de la vida natural y la muerte natural.
            Los hombres no ignoran que existen verdades absolutas independientes de su propio arbitrio. Las leyes geométricas abstractas, las leyes de la lógica, los principios de Ontología no vienen del arbitrio de cada uno. Ellos no resucitan los muertos y ni impiden que existan la muertes.
            No mandan a los vientos y a las lluvias, ni andan sobre los mares.
            Ellos abren escuelas por la necesidad de conocer las cosas que no proceden de su libre arbitrio.
            Las plantaciones de alimentos y frutas, y las creaciones del ganado y las gallinas no siguen reglas arbitrarias.
            Los mares y los terremotos, los volcanes y las tempestades no proceden del arbitrio de los agnósticos, de los ateos.
            Ellos no nacen ni mueren por su libre arbitrio.
            Los hombres no aumentan sus saldos bancarios por su libre arbitrio.
Por lo tanto el agnosticismo es mentira y fraude, también decir que todo poder viene del arbitrio de los hombres, es mentira y fraude.
            Y nadie tiene derecho a mentir y de ser fraudulento.
            Por lo tanto las verdades individuales libres de la “nueva iglesia católica”  proceden de la mentira y del fraude.

            Proceden de la “operación del error”, de Satanás, de los que “no aman la verdad, sino que consienten en la iniquidad”, según la profecía de San Pablo (Tes. II, 11).

COETUS FIDELIUM
N° 10 
Marzo del 2014
TRADUCCIÓN:
R.P. Manuel Martinez Henández F.S.V.F.

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