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viernes, 28 de octubre de 2011

¡MADRE¡


¡Madre! que llegue a Tí nuestro gemido,
Por la amargura que inundó tu pecho
Cuando en Belem no conseguiste lecho
Para abrigar a tu Recién-Nacido.. .

Madre! ten compasión de nuestra pena.
Por los suspiros que exhalabas triste,
Cuando en Egipto desterrada fuiste,
Al recordar tu tierra nazarena.. .

Madre! que llegue a Tí nuestra plegaria.
Por el frío de aquel Sábado Santo
En que tu alma se deshizo en llanto
Al sentirte en el mundo solitaria. . .

Madre! ten compasión de nuestra suerte.
Por el imán que te arrastraba al Cielo,
Cuando ya no tenías más consuelo
Que soñar en tu Patria y en tu muerte. . .

Madre! escucha nuestro ardiente ruego.
Por aquella ternura misteriosa
Con que dijiste: "¿Quieres otra Cosa?
Estás en mi regazo!"
a tu Juan Diego. . .

Madre! que vuelva, con sus Sacerdotes
Y con su libertad, Cristo a mi tierra,
Y con las mieles que tu pecho encierra
Gocemos, junto a Ti, tus jocoyotes

Nosotros, desterrados y proscritos;
Nuestros hermanos, en la esclavitud. . .
Luego, ya no eres Tú "Vida y Salud"...
¿Luego, no somos ya tus pequeñitos.. .?

Nadie puede romper tan dulces lazos!
Cuando llegue la hora venturosa,
Si nos preguntas: '¿Quieres otra cosa? '
"
Sí —diremos— Morirnos en tus brazos...!

Mons. Vicente M. Camacho
San Diego Cal. Dic. de 1928.

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