miércoles, 27 de agosto de 2014

LA CARIDAD INFRINGIDA POR LOS SALMOS

CIEN PROBLEMAS SOBRE CUESTIONES DE FE
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LA CARIDAD INFRINGIDA POR LOS SALMOS
     ¿Cómo pudo el Espíritu Santo, que es caridad, haber inspirado versículos como éste: «Alegrarse ha el justo al ver la venganza; y lavará sus manos en la sangre de los pecadores» (Salmo 58, 11) y tantas otras terribles frases imprecatorias? (Para terminar la consulta de E. V.—Módena.)

     Ante todo es preciso tener presente que estamos —con los Salmos— antes de la era del Evangelio, esto es, antes del tiempo en que Jesús inculcaría el amor a los enemigos (Mateo, V, 43).
     Tocante además a ciertas crudas imágenes como la susodicha, hay que tener en cuenta las escenas de guerra y la mentalidad de aquellos tiempos. Además se debe pensar en el factor importantísimo de que esas imprecaciones se dirigen todas en forma de ruego a Dios, al que se deja la ejecución de la venganza deseada.
     Sentado esto, la justificación esencial de esas frases de la Escritura no se puede dar, sin embargo, sino basándose en la distinción explicada en la consulta anterior. Quien recitaba aquellos Salmos podía también no tenerla presente, pero el Espíritu Santo indudablemente no los inspiró como deseo y gozo de la venganza en sí, sino como aspiración a que se reintegre la divina justicia, no como odio al enemigo, sino como condenación del mal y del ultraje a Dios realizado por él, que se reparaba (véase Summa Theol., II-II, 83, 8, ad 2). Y, sobre hechos realizados, aquellas invocaciones adquirían el valor de una predicción profética.
     Es verdad que a menudo el ultraje que suscita esas violentas expresiones no se dirige directamente a Dios sino al pueblo hebreo; pero, siendo entonces el «pueblo elegido», el ultraje inferido a él se consideraba con razón como un ultraje a Dios.
     Quien recita hoy aquellos Salmos, aun conociendo el contenido profético de la Escritura, no tiene sino que ponerse en la realidad, de la que aquel pueblo no era más que figura; esto es, referirse a la Iglesia de Cristo y a la victoria divina contra sus enemigos y contra el pecado, y entender aquellas crudas imágenes en su propio sentido simbólico.

BIBLIOGRAFIA
Bibliografía de la consulta 53. A. Vaccari: Psaumes imprécatoires, DAFC., IV, págs. 493-5.

Pier Carlo Landucci
CIEN PROBLEMAS SOBRE CUESTIONES DE FE

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