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viernes, 24 de febrero de 2012

CUARESMA

QUADRAGESIMA
Ayuno de cuarenta días observado por los cristianos para prepararse a celebrar la festividad de la Pascua.
Según San Jerónimo, San León, San Agustín y la mayor parte de los PP. del IV y V siglo, la cuaresma fue instituida por los apóstoles. Racionan de este modo. Lo que se halla establecido en toda la Iglesia, sin que se vea su institución en algún concilio, debe tenerse por obra de los apóstoles. San Agustín , de Bapt. contra Donat., I. 4, c. 24. Tal es, pues, al ayuno de la cuaresma; el canon 69 de los apóstoles, el concilio de Nicea, celebrado en 325, y el de Laodicea del año 365, los PP. griegos y latinos del II y III siglo hablan de é1 como de un uso observado en toda la Iglesia.
Han pretendido los protestantes que el ayuno de la cuaresma al principio había sido instituido por una especie de superstición y por hombres sencillos que quisieron imitar el ayuno de Jesucristo; que después se estableció insensiblemente esta costumbre y llegó a ser casi general. Chemnitius, Daillé y un inglés llamado Hooper han disertado largamente contra esta institución, y nada han omitido para hacer su origen sospechoso. Pero los ha refutado sabiamente en todos sus puntos Beveridge, obispo de S.Asaph, teólogo inglés, en sus Notas sobre los cánones de los apóstoles, l. 3.
Mosheim se ha visto obligado a convenir en que las pruebas y los razonamientos de este autor son fuertísimos. Después de semejante confesion no es a propósito el pretender, como Daillé, que la duración y la forma del ayuno de la cuaresma no han sido determinadas hasta el siglo IV, puesto que Beveridge ha demostrado que, según el concilio de Nicea, celebrado el año 325, la cuaresma era una práctica conocida ya y observada en toda la cristiandad.
Su argumento mas fuerte es un pasaje de San Ireneo, citado por Eusebio, l. 5, c. 24, que dice que en su tiempo, es decir, a fines del siglo II, unos creían que debían ayunar un día, otros dos, estos muchos dias, aquellos cuarenta, Luego, dicen, no había entonces todavía nada constante y uniforme sobre este punto de disciplina. Mas, como observa Beveridge, San Ireneo no para aquí; añade que esto ha provenido de que algunos antiguos no fueron exactos en retener la forma del ayuno, y han dejado pasar como costumbre lo que era efecto de sencillez y de ignorancia. Ibid.,p. 156 y 157. ¿Y cuál era la forma del ayuno en el siglo II? Orígenes, que vivió cincuenta años, después que San Ireneo, nos dice que era de cuarenta días. Hom. 10 in levit., N° 2. Era pues por sencillez y por ignorancia que algunos no la observasen así. Beveridge deduce que M. Yalois y demás críticos han entendido mal el pasaje de San Ireneo, que es bastante obscuro.
Otros protestantes han dicho que fue el papa Telesforo el que instituyó la Cuaresma, hacia la mitad del siglo II, que este ayuno al principio era voluntario, que no llegó a ser ley hasta mediados del III. Es lástima que los PP. de aquellos tiempos hayan ignorado esta anécdota. Cuando San Telesforo ocupó la silla de Roma, hacia treinta años poco mas que san Juan había muerto; esto nos aproxima bastante al tiempo de los apóstoles. Pero ¿han pensado en ello los protestantes cuando han atribuido a un papa del siglo II el poder de introducir una nueva costumbre en la Iglesia? Víctor, uno de sus sucesores, sesenta años después, lo tenia mucho menos, puesto que una parte del Asia se le resistió con motivo de la celebración de la Pascua.
Aun cuando la institución do la cuaresma no remontase mas que hasta el siglo II, era bastante antigua para que los protestantes la debieran respetar, si hubieran querido perfeccionar las costumbres y no relajarlas.
Antiguamente en la Iglesia latina el ayuno no era mas que de 36 días; en el siglo V, para imitar mas exactamente el ayuno de cuarenta días observado por Nuestro Señor, añadieron algunos cuatro días, y este uso se ha seguido en Occidente, excepto en la iglesia de Milán.
Los griegos empiezan la cuaresma una semana antes que nosotros; pero no ayunan los sábados, exceptuando el sábado santo.
Los antiguos monjes latinos hacían tres cuaresmas; la principal antes de Pascua, otra antes de Natividad (la llamaban la cuaresma de San Martín) y la tercera, de San Juan Bautista, después de Pentecostés; las tres de cuarenta días.
Además de la de Pascua observaban los griegos otras cuatro, que llamaban de los apóstoles, de la Asunción, de Natividad y de la Transfiguración; pero las reducían a siete días cada una. Los jacobitas guardan la quinta, que llaman de la penitencia de Nínive, y los maronitas la sexta, que es la de la Exaltacíon de la santa Cruz. Siempre han sido grandes ayunadores los orientales
El VIII concilio de Toledo del año 653 que aquellos que sin necesidad hubieran comido de carne en la cuaresma no comiesen de ella en todo el año y no comulgasen en la Pascua. A los que la vejez ó enfermedad obligasen a comer, no lo harán sino con permiso del obispo. Can. 8.
Insensiblemente se relajó la disciplina de la Iglesia en cuanto al rigor de la cuaresma. En los primeros tiempos el ayuno, aun en Occidente, consistía en abstenerse de la carne, de los huevos, leche, vino, y en no hacer mas que una comida después de vísperas ó hacia la tarde; esta costumbre ha durado hasta el año 1200. Pero antes del año 800 ya se permitía el uso del vino, de los huevos y de la leche. Algunos glotones pretendieron que las aves no eran un manjar prohibido y quisieron comerlas; se reprimió este abuso.
En la Iglesia de Oriente ha sido siempre muy riguroso el ayuno; durante la cuaresma la mayor parte de los cristianos vivían de pan y agua, de frutas secas y legumbres. Los griegos comían al mediodía y hacían colación de yerbas y frutos verdes por la noche, desde el siglo VI. Los latinos empezaron en el Xlll a tomar algunas conservas para sostener el estómago, y después a hacer colación por la noche. Este nombre ha sido tomado de los religiosos, los que después de comer oían la lectura de las conferencias de los santos PP., llamadas en latín collationes; después que se les permitió beber agua y un poco de vino los días de ayuno, a este pequeño refrigerio se le llamó también colación.
Sin embargo, no se verificó de repente la comida al mediodía en los días de ayuno. El primer grado de este cambio fue anticiparla comida a la hora de nona, es decir, tres horas después del mediodía. Entonces se rezaba la nona, luego la misa y las vísperas después que se iba a comer. Hacia el año 1500 se adelantaron las vísperas al mediodía, y se creyó observar la abstinencia prescrita no usando de carne durante los cuarenta días, y reduciéndose a dos comidas, una mas abundante y otra mas escasa por la noche.
Han observado nuestros historiadores que durante la invasión que hicieron en Francia los ingleses el año 1300, su ejército y las tropas francesas observaban la abstinencia y el ayuno de la cuaresma. Froissart, l. 2, c. 210.
En el principio se unía al ayuno de la cuaresma la continencia, la abstinencia de los juegos, de la diversiones y de los pleitos.
No está permitido casarce en la cuaresma sin una dispensa del obispo. Tomasino, Trat. hist. y pol. del ayuno.
Los epicúreos modernos han disertado con su celo ordinario contra la abstinencia y el ayuno de la cuaresma, han querido aparentar un motivo de bien público. Dicen que en París el pescado es caro, malo y de poca sustancia, y que el pueblo precisado a trabajar no está en estado de guardar abstinencia y ayunar.
Mas en los siglos pasados ¿el pescado era mas barato ó mejor que en el día, o el pueblo estaba menos sujeto al trabajo? Los políticos de aquellos tiempos no creyeron que era necesario abolir la cuaresma. Ellos mismos la guardaban y les parecía bien que no se dispensase de ello. Los que en el día quebrantan la ley, querrían que todos siguiesen su ejemplo, a fin de que se note menos su fealdad.
Los precios de los víveres en París no es la regla del universo entero. En las provincias comen los pobres raras veces la carne, el pueblo vive con leche y con legumbres, y por eso no está peor. No es él que se queja de la cuaresma, son los ricos cansados de la suntuosidad de su mesa. Si a la práctica del ayuno añadiesen la de la limosna como manda la Iglesia, los pobres vivirían mejor y mas cómodamente en la cuaresma, que en el resto del año; bendecirían a Dios por esta institucion saludable.
La Iglesia anglicana ha conservado la cuaresma, no por un motivo de política ni por un interés de comercio, como han pensado algunos especuladores, sino por que es una institución de los apóstoles tan antigua como el cristianismo.

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