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viernes, 10 de febrero de 2012

LAS VIRTUDES DE LA JUVENTUD

     Hay un tesoro que debes tratar de adquirir antes que cualquier otra cosa: es el tesoro de las virtudes que hacen grande la vida humana, fecunda y meritoria ante Dios y ante los hombres.
     No dejes para más tarde esta necesaria conquista: las plantas llamadas "primaveras" no brotan más que en la primavera. Del mismo modo, hay virtudes que no pueden florecer jamás si no embellecen los días de la juventud.
     No digas: —¡No soy impío, no soy malo, no soy impuro, no soy infiel a Dios!
    No se trata de mostrar lo que no eres, sino lo que eres: cristiano, debes afirmarte como tal.
     Muéstrate cristiano en todas partes y siempre y en todo tu ser: en tus modales, en tus palabras, en tus ejemplos, en tus escritos, ante la burla, ante el insulto, ante la bajeza, ante la indiferencia.
     No seas como esos jóvenes que dejan debilitar en ellos poco a poco la conciencia del bien, sacuden como prejuicios las creencias que les estorban, y que ceden, después de romper todos los frenos, a todos los apetitos de la carne; no tienen más deseos y entusiasmo que para el placer.
     Ten siempre delante de tus ojos el ideal del joven generoso y valiente, tal como lo quieren a la vez la razón y el Evangelio.
     Ese joven es honesto y sincero; es sencillo, humilde de corazón, obediente; es modesto, puro y casto: trabaja con entusiasmo, cumple fielmente sus deberes de estado. Es entusiasta, es alegre, es fuerte y resignado en la prueba; su virtud salvaguarda su salud; si no conoce la vanidad ni la ostentación, es siempre decente; su vida regular no deja ni un lugar a su capricho ni al desorden...
     Es en el cultivo de esas virtudes, hijo mío. que te es preciso ensayar tu fuerza; aplicándote con valor, desarrollarás en ti al hombre y al cristiano que tú debes ser un día.
     ¡Oh! ¡Cómo serás amable a Dios y a los ángeles! ¡Cuán estimable a los hombres mismos! ¡Cuán feliz también!
     Imitando el lenguaje de la Escritura, diremos: Tú serás como el árbol plantado al borde de las aguas, y como él, tendrás flores en los días de primavera y frutos en la estación del otoño!

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