sábado, 3 de enero de 2015

DISCITE A ME

APRENDED DE MI
     Él es mi Modelo. Él, es decir, el Hijo de DIOS.
     El Verbo, la segunda Persona de la Trinidad augusta, se hizo hombre y habitó entre nosotros, los hombres, semejante a uno de nosotros.
     ¿Para qué? Desde niño lo aprendí en mi Catecismo:
     "Para redimirnos y darnos ejemplo de vida".
     Y Él mismo me invita amorosamente a imitar ese ejemplo: "Aprended de Mí".
     Para imitar a Cristo es menester conocerlo. Y para conocerlo es neceario estudiarlo.
     Estudio a Cristo en el Santo Evangelio.
     ¿Leo con atención todos los días unas lineas siquiera de ese Evangelio santo escrito para mí...?
     En él aprenderé a imitar a mi Modelo, a copiar en mi vida sus virtudes.
     Él se me muestra allí:
     En Belén le veo recien nacido, humilde y pobre... Y aprenderé a amarle.
     En Nazaret le contemplo sumiso a sus padres... Y aprenderé a obedecer.
     En el templo le miro cómo ora a su Eterno Padre... Y aprenderé a orar.
     Y en los pueblos, en las aldeas, en las ciudades, en las montañas y en los lagos, escucho su palabra, que es palabra de vida... Y aprenderé todo cuanto me es necesario para mi vida de cristiano.
     Bienaventurado el que oye esa palabra y acomoda su vida a esas enseñanzas divinas.
     
     En el Calvario le contemplaré crucificado por mi amor. A los pies de ese divino Crucificado comprenderé el amor infinito que ha tenido por mi..., y aprenderé a aborrecer el pecado lo único que puede apartarme de ese amor.

     Voy a estudiar mi Modelo. A copiar en mi alma sus virtudes. A recordar lo que enseña la fe: que todos los que han de entrar en el cielo en la eterna bienaventuranza han de ser semejantes a Cristo, el Único, el verdadero Modelo.
        ¿Soy semejante a Él en mi obediencia?... ¿en mi humildad?... ¿en mi pureza?... ¿en mi fidelidad al cumplimiento de la divina voluntad?...
     ¡Oh, que lejos me encuentro todavía de este divino Modelo!...
     Y, sin embargo, no entraré en el cielo si no me asemejo a Él.
     ¿Cuándo he de comenzar a imitarle?
     Hoy mismo. Ahora mismo.

Alberto Moreno S.J.
ENTRE EL Y YO

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