lunes, 3 de mayo de 2010

Pedro, piedra donde se edificó la Iglesia


En el el pasaje de San Mateo XVI, 18, es tan evidente, que la palabra piedra se refiere a Pedro, que muchos protestantes se han visto forzados a reconocerlo. Por ejemplo, Thomson de Glasgow escribe en su Monatesseron, 194: "Pedro es la roca sobre la cual dijo Cristo que edificaría su Iglesia. Esto dicen claramente el texto y el contexto. Toda otra interpretación me parece forzada".
Mucho mejor que los protestantes lo dijeron los Padres de la primitiva Iglesia. Tertuliano: "Pedro, llamado la piedra sobre la cual se había de fundar la Iglesia y que obtuvo las llaves del reino de los cielos" (De praes 22). San Cipriano: "Pedro, a quien Jesucristo escogió por cabeza y sobre el cual edificó su Iglesia" (Epist. 71 ad Quintum). "No decimos que Pedro es la piedra independientemente de Cristo, sino que es la piedra y el cimiento después de Cristo" (Teofilacto, In Lucam, 22).
Jesucristo es el divino Fundador de la Iglesia y su fundamento primario; Pedro es el fundamento secundario por divino nombramiento. San León (440-461): "Tú eres Pedro, es decir, aunque Yo (Cristo) soy la piedra inviolable, la piedra angular principal...; sin embargo, tú, Pedro, también eres piedra, porque estás consolidado por mi poder, que lo que es mío por derecho, se te puede derivar a ti por participación" (Sermón IV, In. Nat. Ord., cap. 2)
Como dice San Agustín, Cristo es la piedra original sobre la cual descansa Pedro; este es la piedra o cimiento de la Iglesia; la fe es la piedra de la Iglesia, es decir, la fe de Pedro es la que le hace ser el cimiento de la Iglesia. La confesión de Pedro también es la piedra en cuanto Pedro, por haber confesado abiertamente la divinidad de Jesucristo, mereció ser escogido para ser fundamento de la Iglesia.
El Concilio Vaticano definió como artículo de fe que el Papa es sucesor legítimo de San Pedro: "Si alguno dijese que el Sumo Pontífice no es el sucesor de San Pedro en el primado, sea anatema." El Primado de Pedro no fue una prerrogativa personal, como lo fue, por ejemplo, el don de hacer milagros, sino una parte esencial de la Iglesia de Jesucristo, la piedra sobre la cual debía de ser edificada. Pedro había de durar lo que dure la Iglesia; esta no puede durar sin un cimiento solido; Pedro, pues, durará hasta el fin de los siglos, porque las puertas del infierno jamás prevalecerán contra la Iglesia. Ahora bien: San Pedro, el hijo de Juan, el jefe de los Apóstoles, murió. De donde se deduce que Pedro seguirá siendo el cimiento de la Iglesia, el mayordomo de la casa de Dios, el confirmador de los hermanos, el pastor del rebaño de Cristo... en la persona de sus sucesores los obispos de Roma.
El Papa es el Maestro supremo e infalible de la Iglesia, el supremo legislador y su juez supremo. Pedro habló por voz de Pío XII como, en 451, habló por boca de San León en el IV Concilio ecuménico. La piedra de toque para conocer si uno es miembro visible de la Iglesia de Cristo es esta sumisión a la jurisdicción divina del Vicario de Cristo, en la tierra, el Papa. Este, además, tiene por derecho divino jurisdicción inmediata y universal sobre toda la Iglesia, además de la que ejerce por medio de los obispos.

Pedro debe durar lo que dure la Iglesia, porque el es el cimiento solido. La falta de Sumo Pontífice, ha traído la desunión; el que muchos obispos caigan en errores, pues no son infalibles. Al ver el panorama actual, sufrimos por ver la Iglesia dividida, y sus pastores sumidos en una pasividad cobarde. Dios les inflame sus corazones para que cumplan con su deber más sagrado en este momento que es la elección de un Papa, o mejor dicho la elección del Papa.

En esta larga sede Vacante, recemos para que Dios:
Nos mande sacerdotes Santos
Nos dé Obispos Sabios
Nos dé al Papa, al legítimo sucesor de San Pedro

R.P. Manuel Martínez Hernández

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