jueves, 13 de mayo de 2010

PROFECÍAS SOBRE MÉJICO

Méjico, ha tenido ante Dios, cierta singularidad. La historia de Méjico religiosa y política, nos lo demuestran. Cuando un hombre o una Nación, han de ser grandes, hay un secreto en la afinidad del alma y en los gestos individuantes, que lo anuncian. Los individuos tienen rumores extraños y gravitaciones profundas, que los impulsan desde adentro a esa vocación misteriosa, a su predestinación.
Las naciones están dominadas por esa ley secreta a la predestinación, a la gloria o a la esclavitud. La fisonomía espiritual de Méjico, tiene todas las características de un pueblo grande en lo religioso. No mido el poderío de Méjico, por las estadísticas gloriosas de las batallas, ni por los puestos en la producción de los metales, ni por la grandeza numérica de sus divisiones, ni siquiera por la pompa efímera de su producción artística. Nada tan periférico, como mirar así a Méjico, tierra de volcanes y de insurgentes, llena de divisiones de generales, y de mariachis nocturnos bajo las rejas prometidas. Méjico, hay que mirarlo desde la otra ribera, casi desde la divinidad. Y desde ahí, contemplamos esos destinos gloriosos, de tanto mártir mejicano y de tantos inditos llenos de sencillez, con el rostro prieto y aceitunado de los aborígenes autóctonos, llenos de tilmas que amparan el sufrimiento y la plegaria resignada. Pueblo hecho para la esclavitud del Evangelio y para el servicio de los grandes. Sufrimiento y audacia quemada, en la aventura indiferente de jugarse la vida por el Señor de los cielos o de la tierra. Pueblo de alma elemental, emparentado con los pardos sayales franciscanos, llenos de alegría y de servicio, perfumados de Avesmarías y de abandono. Casta de ascetas sin ventura, buenos para levantar pirámides cristianizadas, florecidas de cúpulas coloniales bajo la gloria de los arquitectos de Castilla. La exportación folclórica del mejicano para el turismo y para la caricatura, nos ha dado un tipo de macho de tribu, jugador y pundonoroso en el honor a las mujeres, sobre todo el de su madre. Es el pueblo de las menciones honoríficas, que son el diploma del deshonor de una mujer. Y el macho que burla a las mujeres y a la fidelidad, decadencia del Don Juan Español, cuida, como nada en el mundo, la gloria de su madre. Este pueblo con categorías y esencias maternales, está gravitando en su religión hacia la Madre de los cielos, tal vez como ningún otro pueblo. Y el que entra en la Iglesia y en los cielos por el corazón de la Madre, es un pueblo predestinado. La Madre, en los cielos, resume la teología de la salvación, y la gran diplomacia de la gracia, si es que en la gracia hay recovecos ponderables para la política del reino. Un pueblo, que por la intuición de su alma, resume tratados de teología, y caminos y métodos de salvación, ese pueblo, es un hijo que tiene sangre del reino celeste. Como tal, Méjico, tiene la singularidad de un aristócrata. Por encima de estas cosas, tenemos el testimonio de los siglos, la aparición de la Señora de Guadalupe, sobre Méjico. Cuando un pueblo tiene esa gesta, está predestinado por la tierra, a ser elegido y por los cielos a que dé testimonio. Méjico, es elegido por la tierra porque aun más allá de las noches evangélicas, la sangre azteca, con su poderío de grandes reinos tributarios, de grandes culturas llenas de pomposas manifestaciones arquitectónicas, de briosos guerreros llegados de la noche, de emplumados salvajes tintos con la sangre bebida en los sacrificios de las vírgenes sacrificadas en los teocalis; de esa legión agorera de brujos y sacerdotes amparados en los celotes sagrados o en las fuentes conjuradas bajo las sombras de los dioses que auspiciaban el comal y la guerra; esa sangre pues, era una cimente religiosa de cristianismo militante. Pueblo de grandes, amamantado con la sangre doctrinal de los mejores soldados y de los mejores evangelizadores. Si algún pueblo tuvo una suerte mejor en el descubrimiento y de la depuración moral de sus encomendadores y de sus clérigos fue Méjico. Méjico se llevó lo mejor de la conquista, la flor y nata de los soldados, y el cogollo y la solera de la Teología y del Evangelio. A Méjico, se encaminaba San Juan de la Cruz, para fundar, y la mano de Castilla nos lo arrebató. A Méjico, se venía aquella alma de apóstol de Andalucía, el Beato Juan de Avila, y los obispos, envidiosos, lo apartaron del camino de las Indias. Pero Fray Martín de Valencia, y la realeza gloriosa de Pedro de Gante, con sus compañeros apostólicos, padres de la fe, eran de la misma casta. Por eso entendemos el estilo de la Providencia, en la gran tradición común en los aztecas y en los indios americanos, de la llegada de un pueblo poderoso que acabaría con todos los reinos aborígenes, para implantar una nueva Religión y una nueva política ¿De dónde les vino a estos pueblos precolombinos, la tradición pavorosa y terrible, que habían de ser sojuzgados por un pueblo blanco, adorador de un Dios desconocido? Es impresionante contemplar el alma de Moctezuma, corriendo y recorriendo los reinos, consultando a los adivinos, sobre la llegada de los españoles. El último a quien consultó, después de un penoso vía-crucis de oráculos y de pitonisas, fue un adivino de casta regia. Cuando le anunció lo que tantos le habían predicho, no pudo con el oráculo ni con el adivino. Le aplacó con métodos aztecas, como diría Don José Vasconcelos. Le hundió su propio palacio sobre su pellejo. Moctezuma se llenó de sombras trágicas, imperiales en decadencia; con él lloraba toda una raza, se acababa un culto, nacía una aurora de siglos gloriosamente enmascarada. Dios tuvo un impresionante juicio nacional sobre Méjico. Por medio de una princesa le dio un testimonio. Un muerto real fue el argumento de Dios para Méjico, y cuando los muertos regios vienen a anunciar los caminos del Rey, ese pueblo tiene un destino de reyes. La historia no es peregrina, Betancourt, Torquemada y Bourini y otros varios, cuenta la gran historia y el gran mensaje. La historia llegó a Europa, y la tradición azteca la conserva, como suceso imperial en las pinturas de la época del último imperio. Papatzin, era una princesa, hermana de Moctezuma, que casó con el gobernador de Tlaltelolco. Murió el año 1509, y fue enterrada en una cueva subterránea, dentro del mismo jardín imperial, junto al estanque donde la princesa solía todos los días bañarse. A los pocos días de muerta, su hijita que desconocía el suceso, salió al jardín y contempló sentada en el borde del estanque, a su madre. Esta le dijo que avisara a la mujer del mayordomo. - "Hija mía, le dijo la mujer del mayordomo; Papantzin ya murió y la enterramos ayer. La mujer del mayordomo por dar gusto a la hijita real, accedió y partió con ella de la mano, hasta el estanque. Al avistar a la princesa se horrorizó y cayó desvanecida. Volvió en sí. Papatzin le dijo: - Id a Texcoco y suplicad de mi parte al Rey Netzahualpilli, mi deudo, que venga a verme
Llegó el mayordomo a Tlatelolco. - ¿Eres tú mi hermana, o quién eres? - Soy, Señor, vuestra hermana Papatzin a quienes antes de ayer enterraste. Estoy viva, porque así os importa. Se sentó el Rey y otros reyes tributarios y toda la nobleza azteca, que conmovida por el suceso, acudió con el espanto y el miedo religioso del momento. Papatzin con una grandilocuencia tranquila, comentó las luces y las sombras de la otra orilla. Los oráculos de la princesa muerta, caían como lluvias de plata, sobre una armadura repujada, que había que cincelar con las uronografías de una cábala sagrada, para hacer un guerrero inmortal... "Después que morí, o si no podéis asentir a que he muerto, después que un letargo me privó del movimiento y de los sentidos. Me hallé improvisadamente en una dilatada llanura, cuyos términos no alcanzaba a ver por ninguna parte. En medio de esta llanura, observé un camino que después se dividía en varías sendas, y en una parte de él corría un caudaloso río, cuyos raudales hacía un rumor espantoso. Y pensando echarme al agua para pasar a nado a la otra orilla, se me puso delante un hermoso joven de buena vestidura, vestido de hábito largo, blanco como la nieve, y resplandeciente como el sol, con esta señal en la frente, (y poniendo el dedo pulgar sobre el índice, formó la señal de la Cruz) y con alas formadas de vistosas plumas y tomándome la mano, me dijo: "Detente, que aún no es tiempo de pasar ese río. Dios te ama mucho aunque tú no lo conoces; y con esto me fue llevando por la orilla del río donde vi muchos cráneos y huesos de muertos, y oí unos gemidos tan lastimeros que movían a compasión. Volviendo después, los ojos a la corriente, vi río arriba, a unos grandes barcos y en ellos unos hombres de color y traje muy diferente al nuestro. Eran blancos, traían estandartes en las manos y capacetes en las cabezas. "Dios -me dijo entonces el joven- quiere que vivas para que seas testigo de las revoluciones de este reino". Los gemidos que escuchas de entre aquellos huesos, son de las almas de tus antepasados, que penan y penarán para siempre por sus delitos. Aquellos que ves venir en los barcos, son los que a fuerza de armas, se han de apoderar de este reino, y con ellos vendrá la noticia y conocimiento del verdadero Dios creador del cielo y de la tierra. Tú, luego que pase la guerra y se promulgue el lavatorio con que se borran los pecados, sé la primera en recibirlo, y guía con tu ejemplo a los de tu Nación. Dicho esto, desapareció el joven y yo me hallé restituída a la vida, me levanté del lugar en que yacía, removí la lápida que cerraba el sepulcro y salí al jardín en donde me hallaron los domésticos". ("Historia antigua de Méjico" Francisco Clavigero. Cap XI. Tomo II). Atónitos, quedaron los nobles y los reyes. La noticia de un nuevo reino y de una nueva religión, consternó y puso triste a los más valientes soldados de la decadencia. Era la tarde del imperio y los muertos imperiales como Papatzin, atestiguaban cosas maravillosas. Dios empezaba a distinguir a Méjico. Más tarde en 1524, Papatzin se bautizó en Tlatelolco, llamándose María Papatzin; vivió en gran abstinencia y recogimiento, como una mujer cargada de muchas virtudes. Era la primer alma de Méjico, entroncada manifiestamente con la divinidad. Señales misteriosas comenzaron a aparecer desde entonces. Un cometa brillante y raudo, apareció por el cielo de Méjico. Entonces fue cuando la gente se sintió consternada al sentir el movimiento de aguas de la laguna, que derribó bastantes casa de la ciudad, sin haber terremoto ni viento ni otra "causa natural". En 1510, en un noche apacible y clara, sin saber por qué, se quemaron violentamente las torres del Teocali mayor de Méjico. Empezaba el crepúsculo de los dioses aztecas. Y lo más terrible y profético, que pudiera ser hasta una profecía sobre el Méjico actual y futuro, es que el año 1515: "SE VIERON EN EL AIRE HOMBRES ARMADOS QUE COMBATÍAN ENTRE SI Y SE MATABAN". ¿Qué significa esta visión que concuerda con ciertas profecías sobre nuestra época, una guerra aérea, una invasión por el cielo, un bombardeo aéreo? Podría ser hasta un vislumbre genial sin elementos humanos, es decir, un testimonio celeste de las luchas y castigos aéreos sobre Méjico, manifestado por el cielo sin que intervengan los mismos videntes o profetas. Esto cuentan las historias antiguas de Méjico. Predilección y aviso de parte del cielo. Los pueblos predestinados, tienen señales y testimonios singulares.

Sustancialmente Méjico, es un pueblo religioso. La etimología de su nombre nos lo está indicando. Méjico, significa: "ALTAR EN LA ROCA". Parece que el mismo nombre tiene una gran alusión ala Virgen, en la montaña del Tepeyac. La leyenda del pueblo azteca, nos trae una lejana y entrañable afinidad con Israel, el pueblo escogido. Méjico, fue una tierra prometida por la profecía de Huitziloposchtli, al sacerdote de la misma divinidad Tenoch: "CUANDO VEÁIS SOBRE UN TUNAL UN ÁGUILA DEVORANDO UNA SERPIENTE, ESA SERÁ LA TIERRA PROMETIDA DE LOS DIOSES". Los aztecas, tienen pues, una profecía, una tierra de promisión y un errabundaje por mandato de los dioses. Y los aztecas caminantes en el destierro por el Valle, encontraron un día el águila parda y majestuosa de la profecía. Desde entonces, el símbolo y el escudo de Méjico, adquieren misteriosas resonancias bíblicas. La profecía de Huitziloposchtli, tiene misteriosas afinidades con la Virgen de Guadalupe. El Altar en la Roca del pueblo, entroniza la religión antes que la Patria, el pago o la tribu. Cuando la Virgen de Guadalupe habla a Juan Diego, le recomienda su voluntad para que el Sr. Obispo y el pueblo, la llamen: "La siempre Virgen María de Guadalupe". La Virgen María se Dirigió a Juan Diego en Nahuatl. Al expresar la voluntad de llamarse, Guadalupe, lo hizo con este sentido profundo de la unión del significado de Méjico con la Inmaculada. Según afirman los grandes eruditos y los grandes filólogos mejicanos, la Virgen empleó el sustantivo nahuatl "COATLALLOPE", una palabra compuesta de "COATL" que significa serpiente, A, forma contacto de una preposición, y "LLOPE" que quiere decir aplastar, luego viene a resultar que la palabra Guadalupe, en nahuatl, significa, "LA QUE APLASTÓ LA SERPIENTE". Y he aquí unidas, en providenciales nupcias, la profecía de los dioses aztecas, con el bautizo solemne de la Virgen de Guadalupe. La Serpiente de la leyenda azteca, y la serpiente del nombre de la Virgen, se unen en un mismo lugar: EN EL ALTAR DE UNA ROCA: MÉJICO. El escudo y la leyenda de Méjico, se ha interpretado vergonzosamente. El águila, significa el lobo rapaz y la serpiente, la traición y la falsedad. Los méjicanos, no son dioses de bronce con alma de geniecillos forestales y nórdicos, poéticos susurradores de los hados y los tiempos prósperos. Tienen como todos los pueblos, sus luces y sus sombras. Pero el sentido de este maridaje espiritual de la tierra y el cielo, de la profecía azteca y la teología Mariana de Guadalupe, ha sintetizado la unión y el símbolo de este pueblo. Por la leyenda azteca, este pueblo águila sobre los cielos y sobre un islote, está verticalmente dirigido hacia la Virgen. El águila que simbólicamente destruye a la serpiente, son esos tipos aristócratas con la sangre de los predestinados. Méjico, como María, dará la batalla al diablo sobre la tierra. La leyenda, pues, azteca, tuvo un barrunto genial en su lengua de dioses y de sacerdotes, de la Virgen María. ¿Quién como Ella ha dado la batalla al demonio? Por María este Méjico, islote sagrado de altares y de rocas, se librará de todas las influencias formidablemente dañinas y deletéreas. Podrán caer los buenos como semillas al surco sin victoria, pero la victoria de los méjicanos, como la de los auténticos cristianos, es caer silenciosamente, no haciendo retóricas de la muerte. Méjico ha caído como los buenos. Por eso, ser mejicano, autenticamente mejicano, es ser casi predestinado. Y nada mejor como nacer bajo esa águila de María en esta tierra que está predestinada a la tentación y a las insidias del diablo, pero por la lucha y la protección de María, también esta predestinada a la Gloria. El mensaje de la Virgen de Guadalupe, tiene una gran filosofía. En ninguna de las apariciones de la historia, la Virgen ha dado un testimonio tan humano y tan poético, de su venida. Manda por delante como embajadora de sus sueños y de su protección a las rosas maravillosas de un diciembre primaveral. Cuando la Virgen manda rosas a un pueblo y a toda una generación de hijos, ese pueblo está predestinado al amor de la Madre. Porque eso son las rosas: la melodía enamorada de todos los jardines y la poesía de todas las fragancias hecha encanto. Cuando las cosas se dicen con flores, están muy lejos los castigos y muy cerca la intimidad. La admiración se ha hecho amor y la protección, se ha dulcificado a su máxima cualidad, la maternidad. No hay reyes por medio, sino el indio Juan Diego. Ningún contestador, ningún evangelizador, fue señalado para la gran misión y el gran mensaje. Y el amor no necesita filósofos, sino poetas y cantores. Por eso, este pueblo se ha hecho junto al regazo de la Guadalupana, niño como ningún niño, y poeta y cantor, como los trovadores medievales al pie de los castillos o bajo la sombra de los pórticos, en las vísperas de las grandes romerías. La Virgen manda también su retrato y dedicatoria en lenguaje mestizo de Indita Glorificada y Humilde. Para Europa, venían bien, las Madonnas bizantinas, hieráticas y reinas en su trono, con su cetro. O las madonnas cortesanas, llenas de glorias inaccesibles bajo los cielos y las miradas trinitarias del Empíreo. En Méjico, el cielo y la revelación, se han hecho democráticas y raciales, con el color de los soles aztecas de bronce, y con las lumbres doradas como plumas de guacamayas y aves del paraíso de los andes. El mensaje de Guadalupe, es un mensaje de amor; no hay castigos ni tremendas ruinas que anunciar al pueblo, o a los gobernantes. Su silencio tiene una profundidad de Cruz. Méjico, ha tenido una historia penumbrosa a la luz de este mensaje. La Guadalupana, nos trae una protección y una sombra como aquella que guiaba a los Israelitas por el desierto. Las palabras de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, tienen sabor para todos los mejicanos: -"Oye y ten entendido hijo mío, el más pequeño... ¿No estoy Yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy Yo tu salud? ¿No estás por ventura, en mi regazo? ¿Qué más has menester?"... Y sin embargo, viendo la historia religiosa de este pueblo, diríase que esta predilección de la Virgen, no se ha cumplido. Se podrán vanagloriar las fuerzas negras, ocultas, la masonería, que ellos llevan la educación de las Normales y dela Universidades. Que la Iglesia no tiene libertad, sino una falsa apariencia de consentimiento. Se podría hablar de días de insurrección y martirio de los buenos, se podrá decir que el triunfo de los Cristeros fue una broma sangrienta; podrán decirnos que han conquistado el ideal de todas las juventudes. Ese ideal para la indiferencia y esa calma chicha por todo lo que significa restauración moral y política. Todo se nos podrá decir. Pero yo os digo que hay dos maneras de triunfar. O en el Tabor, o en el Calvario. Y Méjico ha tenido la gloria de triunfar en la Cruz. Los triunfos y las buenas rachas políticas y los grandes frutos nacionales, algunos los obtienen en la gloria y la victoria. Méjico como legado de María, tiene la Cruz y desde aquí se triunfa. Y donde está la Cruz, ahí está Ella, dolorosamente triste, atormentada místicamente. Por eso, hasta que no llegue el día glorioso de la restauración en Cristo, Méjico, seguirá en la Cruz, qué es donde mejor se está, aún cuando nos duela. Y ahí está su eficacia. El que siembra desde la Cruz, recoge desde el Paraíso...

En Méjico, no podía faltar esa voz profética para el aliento y para los designios realizables. Por encima de los hechos de hoy, se llega el mañana designado y bordado por Dios, desde el ayer de su Eternidad. La profecía que presentamos, tiene el sabor de ser, de una vidente india, de unos 23 años, llena de piedad y de singulares virtudes. Fue hecha en 1860 y pasó al conocimiento del Señor Arzobispo de Méjico, por conducto de su confesor. Fue publicada en 1904. Los sucesos referidos tienen gran categoría de anuncio profético. Se cumplieron grandemente. Al señalar la vidente, al Papa Benedicto XV, que aun no existía, así como la paz en ese pontificado, le da un gran valor: "En octubre de 1860, en cierto pueblo del Estado de Méjico, por los días 14 y 15, esta persona oyó, en su humilde choza, como a las cuatro de la mañana, unos ruidos extraordinarios y fuertes, y en los días 16 y 17 del mismo mes, volvió a escuchar igual cosa a las mismas horas. Entonces, se llenó la casita de una luz extraordinaria, demasiado resplandeciente y muy bella. Luego oyó una voz que serenó el sobresalto, que le había causado los ruidos y la luz. Dos veces, la llamó por su nombre y le dijo: "No temas, soy Yo, la Madre de Dios". Inmediatamente, se vio en medio de la luz, a una joven de regular estatura, muy hermosa, que tenía aun niño en sus brazos, igualmente bello y un Rosario, a la que dicha persona tenía singular devoción, desde su mas tierna infancia, en la Iglesia de su pueblo. La Admirable Joven, con el niño en los brazos y el rosario en la mano, que permanecía en medio de la luz, añadió: "Te he elegido para que manifiestes a tu confesor y éste al Arzobispo, lo que voy a comunicarte: "Sábete, que grandes acontecimientos, a más de los que ha habido, se verán por la falta de fe. La desmoralización y la impiedad que tanto ha crecido, en los hijos de Méjico, son los motivo que tienen ofendido a mi Hijo. Por tanto, los enemigos de esta Iglesia, vencerán a los que aparentan defenderla, pues muchos de ellos o casi todos, abrigan en sus corazones, fines perversos y torcidos. Tan luego como triunfen, la Iglesia será tan perseguida, que los religiosos y las religiosas serán arrojados de sus conventos; al salir, tanto los de uno, como los del otro sexo, se verán prevaricaciones, aunque han de volver a sus monasterios por poco tiempo, entraran contra su voluntad. Además la Iglesia, en mayor conflicto, estará sin el ejercicio de sus Sagradas funciones a tal grado, que sus ministros no podrán ejercerlas con libertad. Muchos templos serán cerrados y profanados con la mayor audacia e impiedad, muy particularmente, tales desacatos y abominaciones, las sufrirá el Santuario de Guadalupe. Todo esto, ocasionará una persecución bastante sangrienta en los ministros de la Iglesia y de gran parte de los fieles. Este furor subirá a tal grado, que hará muchos mártires en esta nación; mas semejantes acontecimientos no tendrán lugar sino después de la muerte del actual arzobispo, y como la desmoralización tiene su raíz y origen en el Santuario, que el señor arzobispo y sus sufragáneos, impulsen a todo su clero a la penitencia y eleven fervientes oraciones, lo mismo todos los fieles, encargados a su pastoral cuidado, encomendándolos mucho a la práctica del Santísimo Rosario. Esto aplacará a la Justicia Divina, pues los acontecimientos referidos, siempre tendrán lugar. Ultimamente, el Sumo Pontífice, que tiene en la actualidad muchos enemigos, lo perseguirán, fuerte y constantemente hasta triunfar de él". Su Santidad llamará en auxilio a las Naciones Católicas, que no la oirán. Estas se verán agitadas por guerras, en medio de esto vendrá un formidable enemigo del Norte de Europa, que a todos perseguirá. La Iglesia Romana, adquirirá su paz y tranquilidad y de esto participará Méjico. esto se verá realizado cuando la Silla Apostólica, este ocupada por Benedicto XV. Te recomiendo, un gran secreto para que no seas conocida. Esta profecía parece cumplida en su totalidad. Pero hay ciertas expresiones, que relacionadas con la masa general de los acontecimientos mundiales, indican otro período de purgación. "AUNQUE HAN DE VOLVER A SUS MONASTERIOS POR POCO TIEMPO, ENTRARAN CONTRA SU VOLUNTAD". La relación de tiempo, después de la vuelta a los conventos, parece que tiene dos perfiles. O aquellos que vuelven contra su voluntad, entran y no saben aguantarse, o mas bien, ese poco de tiempo después de la entrada, es un lapso de paz tras del cual viene otro gran acontecimiento que las obligará a salir de nuevo. Mi interpretación mas de conformidad con lo que se espera, parece denotar otro período de luchas, según el contexto de la profecía. "MUY PARTICULARMENTE TALES DESACATOS Y ABOMINACIONES LAS SUFRIRÁ EL SANTUARIO DE GUADALUPE". Aquí tenemos, otro texto que los hechos pasados parece que no lo explica demasiado. ¿Se puede contar por desacatos y abominaciones muy particulares, las que se originaron con la explosión de un cirio lleno de dinamita en el altar de la Virgen de Guadalupe, con el fin de destruir la Santa Imagen? Yo creo que aunque el intento horrendo de volar la imagen por medio de un cirio de pólvora, no ha sido un desacato del todo muy particular. Ya que tal abominación fue mas bien, una gloria y un testimonio del poder de María, que un verdadero vandalismo. "ULTIMAMENTE EL SUMO PONTÍFICE QUE EN LA ACTUALIDAD TIENE MUCHOS ENEMIGOS, LO PERSEGUIRÁ FUERTE Y CONSTANTEMENTE, HASTA TRIUNFAR DE EL". La celosía del futuro entrevista por medio de estas luces proféticas, nos trae una dolorosa confirmación de hechos vaticinados por grandes Santos. Según esta profecía, un Papa ha de ser perseguido. San Pío X, lo vió salir de Roma por medio de los cadáveres de sus sacerdotes. San Juan Bosco, vaticina saliendo, al Papa de Roma, a causa de las maquinaciones de sus hijos. La mística Jacinta, vió aquel Papa apedreado por la multitud. La indita mejicana, nos dice algo más: Este Papa perseguido será muerto por los enemigos de la Iglesia, "HASTA TRIUNFAR DE ÉL". "SU SANTIDAD LLAMARÁ EN SU AUXILIO A LAS NACIONES CATÓLICAS QUE NO LE OIRÁN; ESTAS SE VERÁN AGITADAS POR GUERRAS, EN MEDIO DE ESTO VENDRÁ UN FORMIDABLE ENEMIGO DEL NORTE DE EUROPA QUE A TODOS PERSEGUIRÁ". El tiempo de la persecución está definido. La muerte de este Papa, ocurrirá en la época de este Coloso de Europa. La profecía de la indita tiene grandes raíces de conexión con los mensajes de Fátima. En Fátima la Virgen se presentó con la advocación de la Virgen del Rosario. Allá y acá la Virgen recomienda a todos el rezo del Santo Rosario. La profecía de la indita, habla con términos bastante precisos de Rusia. En Fátima la Virgen afirma la dominación moral del mundo de Rusia. La profecía de la indita dice que ese formidable enemigo de Rusia perseguirá a todos. Todas las profecías un poco generales, hablan del Coloso del Norte y del Terrible Gigante en la Batalla de los Pirineos. La paz parcial de la Iglesia de Méjico, parece que coincidió con la subida al Solio Pontificio de Benedicto XV, quien murió en el año de 1922. Pero en el fondo se habla también aquí de la paz universal de la Iglesia, de la cual gozará Méjico, como participación y aquietación universal. "LA IGLESIA ROMANA ADQUIRIRÁ SU PAZ Y TRANQUILIDAD Y DE ESTO PARTICIPARÁ MÉJICO". Luego, según esta profecía, una paz universal alboreará de nuevo en el mundo. Ese Méjico tiene también su alborada de palomas blancas volando sobre todos los cimborrios y todas las espadañas coloniales de los pueblos arremansados, como la cara de los santos.

Relato la última profecía sobre Méjico. Tuvo lugar, en el éxtasis luminoso de una religiosa probada en virtud. Con una sencillez maravillosa, la religiosa mejicana de vida contemplativa, me lo contaba bajo el mandato de su Superior Religioso. La obediencia le hacía hablar para trasmitir los mensajes. El día uno de noviembre de 1958, estando esta Madre con un grupo de religiosas, tuvo que abandonarlas. Su alma y su mente empezaban a trasvolar, barruntando la llamada de Dios. La urgían dolorosamente para el coloquio y el mensaje. Eran las diez de la mañana. Salió a la habitación contigua. No pudo más y cayó transida de sollozos sobre el pupitre de la mesa de estudio. Su alma tuvo una bilocación tripartita, la monja llegó a tres lugares diferentes del cielo, en tres vuelos sucesivos. El cuerpo de la religiosa, estaba sobre el pupitre abandonado a los sollozos, al dolor y al horror del mundo, que ella contemplaba pasar. Más bien, ella asistía con su alma bilocada a los cuadros dantescos, del mundo incendiado y destruido. Contemplo, entonces, un mundo cósmico, lleno de horror y de fuego. Cruzaban el espacio gigantescas centellas y un potente fuego misterioso. Ese fuego universal, invadía la tierra, bajado desde el cielo. En el lenguaje de imágenes y de locuciones secretas, la dijeron: "HE AHÍ, EL CASTIGO DEL MUNDO SE EXTENDERÁ SOBRE AMÉRICA Y SOBRE MÉJICO". Un Cristo grande, se interponía sobre el mundo en llamas. El Cristo dijo a la Madre vidente: "¡HA LLEGADO LA HORA DEL IMPERIO DE LA CRUZ! ¡HA LLEGADO EL IMPERIO DE LA CRUZ!" La monja dialogaba con Cristo: - ¿Señor, qué es el imperio de la Cruz? Se quejaba amorosamente Cristo: - "Comprended la Cruz, para que estos castigos, no os sorprendan descreídos ni desesperados. Hay que salvar el mayor número de almas. Hay que avisar a todos. Pero serán muchos los incrédulos y los escépticos. "HA LLEGADO YA EL CASTIGO. SE ESTA LLEGANDO". La vidente mejicana, cuyo nombre tengo que guardar, vio entonces sobre Méjico en llamas, a la Virgen de Guadalupe. Se interponía en el castigo. Le decía, maravillosamente triste, a la monja: -"DI A MIS MEJICANOS QUE ESTOY CON ELLOS. YO ESTOY CON ELLOS EN MEDIO DE LA PRUEBA". Luego, llegará la prueba, que para nosotros tendrá tal vez menos rigor, gracias a la intervención de la Virgen de Guadalupe. Llega la Cruz para redimirnos, bajo la forma de gigantesca purga, a base del fuego y de cataclismos insospechados. Es la hora de amar la Cruz, de disponernos al sacrificio, a renunciar a muchas cosas lícitas e ilícitas, de amar lo que hemos olvidado. Llega la hora DEL IMPERIO DE LAS CATÁSTROFES Y DE LOS SISMOS ATÓMICOS. Sólo por la Cruz, se llega a la Luz de la Inmensa Amanecida, y a la Nueva Primavera de Méjico. Esta profecía, concuerda con la de Teresa Neumann sobre Méjico. Varios años, después de la primera Guerra Mundial, estando en Roma, fue invitado, el canónigo de Queretaro, don Pedro Vera y Zuria, para sumarse a la Comisión Pontificia, que partía a una aldea de Alemania. Se trataba de fallar científicamente sobre la estigmatizada famosa. La Comisión fue seleccionada en el Vaticano, y llevaba eminentes personalidades de varias naciones. Llegaron a presencia de Teresa Neumann un viernes. Aquel viernes había caído en éxtasis. El canónigo queretano, con las grandes eminencias, contemplaba, aquella carne congelada y fresca, pre presenciaba lejanos vaticinios y visiones maravillosas. Teresa Neumann, en éxtasis lloraba lágrimas de sangre. La Comisión Pontificia, bajo la presión de la obediencia, obligaba a Teresa a que dijera, en el éxtasis, lo que veía de las naciones. Le preguntaban en francés. Ella respondía con un exquisito acento parisino. -Francia será abatida de nuevo... Los alemanes se interesaban, también por sus designios. Les contestaba en alemán, hablándoles de Dunquerque y de la Derrota... Alemania perderá la guerra... Después volverá a Dios... El futuro arzobispo de Puebla, sintió la llama de su Patria. Su vocecilla de mejicano castizo, le preguntaba en el éxtasis: -Teresita... no has dicho nada de mi Patria. ¿Qué será de Méjico? La vidente estigmatizada, cambió en risueñas complacencias, su rostro dramático, al oír el nombre de Méjico. Aquel castellano de la vidente de Kennersreuth, le supo a cielo, al futuro obispo de Puebla: -"MÉJICO, SERÁ UNA DE LAS NACIONES MENOS CASTIGADAS, PORQUE ESTA DEBAJO DEL MANTO DE LA VIRGEN".


Profecías sobre Méjico (4)

[Image]Relato la última profecía sobre Méjico.
Tuvo lugar, en el éxtasis luminoso de una religiosa probada en virtud. Con una sencillez maravillosa, la religiosa mejicana de vida contemplativa, me lo contaba bajo el mandato de su Superior Religioso. La obediencia le hacía hablar para trasmitir los mensajes.
El día uno de noviembre de 1958, estando esta Madre con un grupo de religiosas, tuvo que abandonarlas. Su alma y su mente empezaban a trasvolar, barruntando la llamada de Dios. La urgían dolorosamente para el coloquio y el mensaje. Eran las diez de la mañana.
Salió a la habitación contigua. No pudo más y cayó transida de sollozos sobre el pupitre de la mesa de estudio. Su alma tuvo una bilocación tripartita, la monja llegó a tres lugares diferentes del cielo, en tres vuelos sucesivos. El cuerpo de la religiosa, estaba sobre el pupitre abandonado a los sollozos, al dolor y al horror del mundo, que ella contemplaba pasar. Más bien, ella asistía con su alma bilocada a los cuadros dantescos, del mundo incendiado y destruido.
Contemplo, entonces, un mundo cósmico, lleno de horror y de fuego. Cruzaban el espacio gigantescas centellas y un potente fuego misterioso. Ese fuego universal, invadía la tierra, bajado desde el cielo.
En el lenguaje de imágenes y de locuciones secretas, la dijeron:
"HE AHÍ, EL CASTIGO DEL MUNDO SE EXTENDERÁ SOBRE AMÉRICA Y SOBRE MÉJICO".
Un Cristo grande, se interponía sobre el mundo en llamas. El Cristo dijo a la Madre vidente:
"¡HA LLEGADO LA HORA DEL IMPERIO DE LA CRUZ! ¡HA LLEGADO EL IMPERIO DE LA CRUZ!"
La monja dialogaba con Cristo:
- ¿Señor, qué es el imperio de la Cruz?
Se quejaba amorosamente Cristo:
- "Comprended la Cruz, para que estos castigos, no os sorprendan descreídos ni desesperados. Hay que salvar el mayor número de almas. Hay que avisar a todos.
Pero serán muchos los incrédulos y los escépticos. "HA LLEGADO YA EL CASTIGO. SE ESTA LLEGANDO".
La vidente mejicana, cuyo nombre tengo que guardar, vio entonces sobre Méjico en llamas, a la Virgen de Guadalupe. Se interponía en el castigo. Le decía, maravillosamente triste, a la monja:
-"DI A MIS MEJICANOS QUE ESTOY CON ELLOS. YO ESTOY CON ELLOS EN MEDIO DE LA PRUEBA".
Luego, llegará la prueba, que para nosotros tendrá tal vez menos rigor, gracias a la intervención de la Virgen de Guadalupe.
Llega la Cruz para redimirnos, bajo la forma de gigantesca purga, a base del fuego y de cataclismos insospechados.
Es la hora de amar la Cruz, de disponernos al sacrificio, a renunciar a muchas cosas lícitas e ilícitas, de amar lo que hemos olvidado.
Llega la hora DEL IMPERIO DE LAS CATÁSTROFES Y DE LOS SISMOS ATÓMICOS.
Sólo por la Cruz, se llega a la Luz de la Inmensa Amanecida, y a la Nueva Primavera de Méjico.

Esta profecía, concuerda con la de Teresa Neumann sobre Méjico.
Varios años, después de la primera Guerra Mundial, estando en Roma, fue invitado, el canónigo de Queretaro, don Pedro Vera y Zuria, para sumarse a la Comisión Pontificia, que partía a una aldea de Alemania.
Se trataba de fallar científicamente sobre la estigmatizada famosa. La Comisión fue seleccionada en el Vaticano, y llevaba eminentes personalidades de varias naciones.
Llegaron a presencia de Teresa Neumann un viernes. Aquel viernes había caído en éxtasis. El canónigo queretano, con las grandes eminencias, contemplaba, aquella carne congelada y fresca, pre presenciaba lejanos vaticinios y visiones maravillosas. Teresa Neumann, en éxtasis lloraba lágrimas de sangre. La Comisión Pontificia, bajo la presión de la obediencia, obligaba a Teresa a que dijera, en el éxtasis, lo que veía de las naciones.
Le preguntaban en francés. Ella respondía con un exquisito acento parisino.
-Francia será abatida de nuevo...
Los alemanes se interesaban, también por sus designios. Les contestaba en alemán, hablándoles de Dunquerque y de la Derrota...
Alemania perderá la guerra... Después volverá a Dios...
El futuro arzobispo de Puebla, sintió la llama de su Patria. Su vocecilla de mejicano castizo, le preguntaba en el éxtasis:
-Teresita... no has dicho nada de mi Patria. ¿Qué será de Méjico?
La vidente estigmatizada, cambió en risueñas complacencias, su rostro dramático, al oír el nombre de Méjico.
Aquel castellano de la vidente de Kennersreuth, le supo a cielo, al futuro obispo de Puebla:
-"MÉJICO, SERÁ UNA DE LAS NACIONES MENOS CASTIGADAS, PORQUE ESTA DEBAJO DEL MANTO DE LA VIRGEN".
Ricardo Rasines Uriarte
1960... y el fin del mundo.

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