martes, 2 de diciembre de 2014

CONSIDERACIONES PARA ASISTIR A MISA POR LOS FIELES DIFUNTOS

Preparación para la Misa
     RECIBID, Oh Trinidad Santa, un solo Dios, este Santo Sacrificio del Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que yo, indigno siervo vuestro, deseo ofrecer a tu Divina Majestad por manos de vuestro ministro, juntamente con todos los sacrificios que se han ofrecido siempre, y se ofrecerán a Ti, en unión de aquel santísimo sacrificio, que ofreció el mismo Cristo nuestro Señor en la última Cena, y en el altar de la cruz. Y os lo ofrezco con la mayor devoción que brota del amor puro por vuestra infinita bondad, y conforme en todo con la santísima intención del mismo Cristo nuestro Señor y de nuestra santa Madre Iglesia.
     OH DIOS omnipotente y misericordioso, dadnos por medio de este Santo Sacrificio, gozo y paz, una vida mejor, tiempo para hacer penitencia, gracia y consuelo del Espíritu Santo, y perseverancia en las buenas obras. Amén.

El Sacerdote Va al Altar
     CONSIDERA a Jesucristo caminando para el huerto de Getsemaní con sus Apóstoles, lleno de tristeza.

Al Principio de la Misa
     Considera a Jesucristo orando a su Eterno Padre por la redención del género humano, pero con tanto amor, que lo fuerte de la oración le hizo sudar sangre. ¡Oh amor!

Besa el Sacerdote el Altar
     Considera que Jesucristo fue entregado a sus enemigos por un beso que le dio el traidor Judas. ¡Oh traidor!

Pasa el Sacerdote al lado de la Epístola
     Considera a Jesucristo preso como un ladrón facineroso. ¡Oh crueldad!

En el Introito
     Considera a Jesucristo en la presencia de Anás; éste trata de examinar al Inocente, y un sayón levanta la mano, armada con guante de hierro, y le da tan fuerte bofetada, que le hizo reventar la sangre por mejilla, ojos, nariz, boca y oídos. ¡Qué dolor!

En los Kyries
     Considera a Jesucristo en la presencia de Caifás; en este tribunal lo tratan de blasfemo, le escupen su hermoso rostro, le tiran unos de su venerable barba, y otros de sus cabellos, y todos le tienen por digno de muerte. ¡Oh crueldad!

En el Dominus Vobiscum
     Considera que Jesucristo se vuelve y convierte a Pedro, que lo había negado. ¡Oh piedad!

En la Epístola
     Considera a Jesucristo en la presencia de Pilatos; éste lo tuvo por inocente, y lo remitió a Herodes. ¡Oh paciencia de Jesús!

Pasa el Sacerdote al medio del Altar
     Considera a Jesucristo en la presencia de Herodes; en este tribunal lo tratan y visten de loco, y con burlas y risotadas se lo devuelven a Pilatos. ¡Oh humildad!

En el Evangelio
     Considera a Jesucristo burlado de Herodes y de toda su compañía. ¡Pecador, no entres en ese número!

Descubre el Sacerdote el Cáliz
Considera a Jesucristo otra vez en la presencia de Pilatos, el cual, viendo que Jesucristo es tenido por peor que Barrabás, lo mandó desnudar para que lo azotasen. ¡Oh juez, que por condescender tuerces la justicia!

Al Ofertorio de la Hostia
     Considera a Jesucristo atado a una columna, y como quien descarga el rigor de la furia contra una cosa insensible, así descargaron millares de azotes en el sagrado cuerpo de Jesús, remudándose de dos en dos aquellos facinerosos, hasta que, rompiéndose los cordeles, cayó en el lago de su sangre sin aliento. ¡Oh crueldad del pecador!

Al Cubrir el Cáliz
     Considera la dura y penetrante corona de espinas que pusieron a Jesús en su delicadísima cabeza, por cetro una caña en la mano y doblando una rodilla delante del Señor, le decían por mofa: Dios te salve, Rey de los judíos. Le escupían a la cara y le decían miles de oprobios. ¡Oh hombre, no sabes lo que haces!

En el Lavatorio
     Considera que Pilatos se lavó las manos para dar la sentencia de muerte contra el inocentísimo Jesús. ¡Oh juez malo!

Al Orate Fratres
     Considera a Jesucristo hecho todo una llaga, llevado al balcón por Pilatos, en el cual le presentó al pueblo, diciendo: ¡Ecce homo! ¿Qué respondes, pecador?

En el Prefacio
     Considera que el pueblo ingrato grita a voces que muera, que muera Jesús crucificado, y Pilatos, sin más detención, lo sentencia a muerte de cruz. ¡Ah hombre ingrato! Sentencias al inocente por librar al pecador. ¡Oh jueces!

En el Primer Memento
     Considera que cargan la cruz sobre los lastimados hombros de Jesús; al cuello le ponen una soga muy pesada que le impedía la respiración, y estando su cuerpo hecho pedazos, así camina al monte Calvario, cayendo y levantándose. Sírvele de Cirineo, pecador, y acompaña a su Santísima Madre en el doloroso encuentro.

Pone el Sacerdote las Manos sobre el Cáliz
     Considera que encontró la Verónica a Jesús, y le movió tanto a compasión, que se quitó un lienzo y le limpió su hermoso rostro, y en premio de su piedad quedó impreso en tres partes de él. Llega tú, pecador; imita a la Verónica.

El Sacerdote Hace Cruces sobre la Hostia y el Cáliz
     Considera, que, llegando Jesús al monte Calvario, ponen la cruz en el suelo, y en ella se acuesta el humildísimo Cordero, Jesús, para que le claven pies y manos. Corre tú, pecador, a desclavarle.

Al Alzar la Hostia
     Considera que, ya clavado Jesús, lo levantan en alto para que el carnicero pueblo viera cumplidos sus deseos en el Inocente. Levántate, pecador, y dile a Jesús: ¡Señor, pequé; tened misericordia de mí!

Al Alzar el Cáliz
     Considera la Sangre preciosísima que, por último, derramó al pie de la cruz tu amante Padre, tu querido Hermano y tu fiel amigo Jesús. Corre a alzarla tú, bienaventurado, antes que el pecador la pise.

En el Memento por los Difuntos
     Considera que Jesucristo ruega a su Eterno Padre por el género humano. Pecador, pide tú a Jesús por el alivio de las almas del Purgatorio.

Dase el Sacerdote un Golpe en el Pecho
     Considera que Jesucristo, a pesar de estar en agonía en la cruz, pide a su Eterno Padre perdone a los que lo habían crucificado. Pecador, ahora es tiempo que perdones a tus enemigos, porque no perdona Dios al que a otro no perdona.

Al Alzar la Hostia y el Cáliz
     Considera que dijo Jesucristo: TENGO SED; y para más atormentarle, le dieron a beber hiel y vinagre. ¡Oh pecador, qué amargos son los deleites del mundo!

El Sacerdote dice el Pater Noster
     Considera las siete últimas palabras que dijo Jesucristo, vida nuestra, en la cruz.
    Primera palabra: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
     Segunda palabra: Hoy serás conmigo en el Paraíso.
     Tercera palabra: Ved ahí a tu Hijo; ved ahí a tu Madre.
     Cuarta palabra: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
     Quinta palabra: Sed tengo.
     Sexta palabra: Consumado está.
     Séptima palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

El Sacerdote Parte la Sagrada Hostia
     Considera a Jesús muerto en la cruz. ¡Oh Señor, cuánto te ha costado mi amor!

Echa el Sacerdote una Partícula en el Cáliz
     Considera que Jesús bajó al limbo a sacar las almas de los Santos Padres. Y tú, pecador, no dejes de sacar fruto de estas consideraciones.

El Agnus Dei
     Considera que muchos de los que crucificaron a Jesús se arrepintieron de sus pecados. Si tú, por los tuyos, fueres uno de ellos, te suplico no se pase este momento sin que hagas lo mismo, porque no sabes si será el último de tu vida.

A la Comunión
     Considera que bajaron el santo Cuerpo del Salvador y lo depositaron en los brazos de su dolorosísima Madre, lo embalsamaron y pusieron en un sepulcro nuevo. Pídele tú a este divino Señor te limpie de tus pecados, y depositándole en tu corazón experimentarás lo dulces que son las penas sufridas por Él.

A la Consumación
     Considera que ponen una losa en el santo sepulcro del Señor. Pon tú otra en el sepulcro de tu corazón para que no entre el enemigo, tu contrario.

Después de la Consumación
     Considera que Jesús se aparece glorioso a sus Apóstoles. Aparécete tú en gracia, para que lo vayas a acompañar en la gloria.

A las Postreras Oraciones
     Considera que Jesucristo duró cuarenta días después de la Resurrección, los cuales gastó en conversar con sus Apóstoles. Arrodíllate a los pies de un sacerdote, que es apóstol del Señor, conversa con él, dile tus pecados, y pídele al Señor no vuelvas a caer en la culpa.

Al Ultimo Dominus Vobiscum
     Considera que Jesucristo a los cuarenta días sube al cielo en cuerpo y alma glorioso, ya para nunca más morir. Pídele tú, pecador, mueras en gracia de este Señor, para que vayas a cantar en el cielo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.

A la Bendición
     Considera que al tercero día bajó el Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico. Suplícale al Eterno Padre te mande un rayo de su Espíritu para que guíe tus pensamientos, palabras y obras. Amén.

Ofrecimiento de la Misa
     Dulcísima María, Madre de Dios y Madre nuestra; por gracia que me ha querido conceder tu santísimo Hijo, he venido a este santo templo; en él he logrado asistir al santo sacrificio de la Misa: yo te suplico. Madre mía, ofrezcas por mí a tu Eterno Padre esta santa Misa que acabo de oír, pidiéndole por tu santísimo Hijo remedie las necesidades de la santa Iglesia, dé la paz entre los cristianos, la obediencia a nuestros superiores, y a éstos el acierto en su gobierno. Las indulgencias que hago intención de ganar, sean para alivio de las benditas almas del Purgatorio, principalmente por aquéllas por quienes tengo obligación de pedir. Amén.
EL DEVOTO DEL PURGATORIO

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