domingo, 11 de julio de 2010

LAS CUATRO BESTIAS DEL PROFETA DANIEL Y LAS DOS BESTIAS DEL APOCALIPSIS

En el capitulo 7 del libro de Daniel, el profeta nos describe la visión de cuatro bestias o cuatro fieras que salen, las cuatro, del mar. Dice que eran "enormes". Destacaré las características de cada una, útiles para nuestro análisis. Las cuatro son diferentes. LA PRIMERA, es semejante a un león. LA SEGUNDA era semejante a un oso. Tenía entre los dientes tres costillas y se le decía: "devora muchas carnes". Luego vio Daniel a una TERCERA BESTIA que era como un leopardo con cuatro alas de ave. A diferencia de las dos primeras que tenían una sola cabeza, esta tenía CUATRO CABEZAS, "terrible, espantosa, extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía trituraba, y lo sobrante lo pisoteaba con sus patas". Esta bestia, era diferente a las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Más adelante dice Daniel: "Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu por estas cosas y las visiones me dejaron asustado. Me acerqué a uno de los que estaban allí y le pedí que me dijeran la verdad acerca de todo esto. El me respondió y me indicó la interpretación de estas cosas: estas cuatro bestias grandes son como cuatro reyes que surgiran en la tierra... (Está fuera de toda discusión que serán reinos espirituales y no temporales). Después quise saber la verdad sobre la cuarta bestia, tan diferente a otras, extraordinariamente terrible, con dientes de hierro y uñas de bronce que comía, trituraba y pisoteaba con sus patas lo sobrante; y de los diez cuernos que había en su cabeza, Y DEL CUERNO QUE HABÍA DESPUNTADO ANTE EL CUAL CAYERON LOS TRES PRIMEROS; y de ese cuerno con ojos y boca que decía grandes cosas y cuyo aspecto era mayor que el de los otros. Y lo que había visto, que ese cuerno hacía la guerra a los santos y los iba subyugando...".
¿Qué es subyugar según el Diccionario de la lengua?: "Avasallar, sojuzgar, dominar violentamente". ¿Qué es avasallar?: "Sujetarse, someter por impotencia o debilidad al que tiene poder". ¿Qué es sojuzgar?: "Sujetar, dominar, mandar con violencia". Es la obra del Anticristo.
Traslademonos ahora, al Apocalipsis de San Juan. En el Cap. XIII, describe La visión de dos bestias o fieras. La primera surge del mar como las cuatro bestias de Daniel. Esta bestia tiene SIETE CABEZAS como el total de las cuatro bestias de Daniel, pues la tercera tenía cuatro cabezas y las otras tres, una solamente. Con estas dos características ya sería suficiente para pensar que San Juan está reuniendo en la anatomía de su primera bestia a las cuatro de Daniel. Pero va más allá. Para formar el cuerpo de la primera bestia, toma características de las Bestias de Daniel, en un estricto orden inverso. Comienza por decir que tiene diez cuernos, como la cuarta de Daniel. Es importante anotar que esta bestia de San Juan tiene en sus cabezas TÍTULOS BLASFEMOS. Su cuerpo parece un leopardo. El leopardo es un animal cruel y veloz, pero además, tiene cuatro alas de ave. ¡Es decir, que es velocísimo! El leopardo es la tercera bestia de Daniel. Sus patas son de osos como la segunda bestia de Daniel y su boca es de León, como la primera de Daniel. Entonces, no cabe duda. Los atributos generales y particulares de las bestias del Profeta, San Juan los reune en una sola bestia. ¿Puede quedar alguna duda de que San Juan en su primera bestia apocalíptica está reuniendo A CUATRO INDIVIDUOS DIFERENTES EN UNA SOLA ENTIDAD MORAL, CON UNA MISMA MISIÓN, CON UNA SOLA INTENCIÓN, CON UN MISMO ESPÍRITU Y CON UN SOLO FIN?. Tan sólo aquí, en principio, -porque falta la segunda bestia apocalíptica- ya tenemos al mismo Anticristo formado por cuatro individuos diferentes, no contemporáneos, sino cada uno sucesor del anterior. Dice San Juan que Satanás le dio el poder ¡y su trono!, es decir, el trono que ocupan. Luego, estarán sentados en un trono entregado por Satanás a cada uno de ellos. Estos son los reinos espirituales.

Quiere San Juan, sin embargo, identificar a una de estas fieras a fin de prevenir y proteger al pueblo de Dios víctima de la seducción y del engaño enormes del Anticristo. El da una señal para que identificada una, las demás sean conocidas. Es una señal del Espíritu Santo para la Iglesia del fin. Es un signo inequívoco, para que todos los fieles con buen espíritu que puedan ver, vean con claridad. "Una de sus cabezas fue herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada" (Apocalipsis XIII, 3). Es tan importante esta señal para no ser engañado o seducido en el tiempo anticrísitico, que EN EL MISMO CAPITULO LA REPITE DOS VECES MAS. En el V. 12 repite: "Haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia cuya herida mortal había sido curada". En el v. 14, nuevamente repite: "que hagan una imagen en honor de la bestia, que teniendo la herida de espada, vivió". En ese tiempo no había pistolas.
De la cuarta bestia de Daniel que entra a formar parte de la anatomía de la primera bestia del Apocalipsis, se nos dice que es extraordinariamente fuerte. ¿De dónde parte esa fuerza? ¿Qué acontecimiento inaugura el seguimiento de todos los hombres?, lo dice con toda claridad el mismo apocalipsis: "Una de esas cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se curó; ENTONCES LA TIERRA ENTERA SIGUIÓ MARAVILLADA A LA BESTIA. Y se postraron ante la Serpiente porque había dado el poderío a la bestia y se postraron ante la bestia diciendo: ¿Quién como la bestia, quién puede luchar contra ella?. (Yo diría más bien: ¿Quién como Juan Pablo II?, ¿quién puede luchar contra Juan Pablo II?). Le fue dada una boca para proferir palabras de orgullo (solo recordar que este pobre hombre en una visita a la Ciudad de México le dijo a la multitud: "yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo" es una muestra de las soberbias estupideces que se atrevió a decir)... y se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; y se le concedió poderío SOBRE TODA RAZA, PUEBLO, LENGUA Y NACIÓN. Y la adoraron, (a esta bestia), todos los habitantes de la Tierra cuyo nombre no está escrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. El que tenga oídos, que oiga. El que a la cárcel , a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada morirá. Aquí se requiere la paciencia en el sufrimiento y la fe de los santos". El reinado de la bestia -reinado, ya que se habla de un trono-, será verdaderamente espectacular. El apocalipsis lo describe brillante, ruidoso, famoso, poderoso. No igualado. Arrastrando tras de sí a toda raza, lengua, pueblo y nación. Evidentemente, traspasó los límites de lo que Dios le había dado, pero con el poder de Satanás, que así como a Cristo le ofreció los reinos de la Tierra, así a ella, a esta bestia, se los ofreció, pero todo enmascarado tras el ecumenismo y la paz entre los hombres. Que desde luego, no es la paz de Cristo, pues la paz de Cristo es en el reino de Cristo.
Un texto de San Jerónimo que Ramón de Alba incluye en su libro BIBLIOTECA DE VISIONARIOS HETERODOXOS Y MARGINADOS, dice: "De la mesma manera el postrer Antecristo, siendo el fin de toda superstición i abominación, i de sus predecesores, en todo a él semejantes; será el infiel de los infieles, i inicuo de los inicuos; i finalmente, fuente i cabeza de toda execreción, abominación, impiedad. I, tanto será mas perniciosa i abominable su infidelidad, que estando escondido debajo de la capa i apariencia de Cristo, será adorado como si fuera un dios, SIN QUE JAMAS SU HIPOCRESIA I SIMULACIÓN SEA DESCUBIERTA" (sic).
¿Puede uno explicarse, en parte, el motivo por el cual San Juan eligió y acomodó las características de las bestias de Daniel ubicándolas en cierto lugar en su primera bestia apocalíptica?, creo que sí. Dejó el cuerpo de leopardo, porque como dije antes, este animal es muy feroz y muy veloz. Tiene además alas de ave. La destrucción de la Iglesia, entonces, se haría en poco tiempo. En muy pocos años. ¿Por qué le puso las patas del oso?, pues para significar la fuerza brutal con la que todo lo pisotearía. ¿Qué dice el Diccionario que es pisotear?: "Pisar repetidamente maltratando o ajando una cosa. Humillar, maltratar de palabra, abatir". ¿No fue Juan Pablo II, entre muchísimas cosas el que arrodilló a la Iglesia ante sus enemigos para pedirles perdón por cosas que esos enemigos le acusaban falsamente?. ¿Por qué le puso la boca del león?, por la blasfemia. Porque San Pedro (IEp. V, 8) dice: "Vuestro adversario el Diablo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar". Lo mismo que el libro de los Salmos, XXII, 14: "ávidos abren contra mí sus fauces, leones que desgarran y rugen". La bestia de San Juan, habla como el león, ruje la blasfemia y la herejía, ruje cosas grandiosas. Lo que escucha el pueblo son rugidos aunque parezca la Doctrina o más bien aunque les parezca a ellos la Doctrina, porque como dijo San Gregorio, es un pueblo enfermo y prostituido. Este pueblo podrido cuando vio a la Iglesia pidiendo perdón al mundo de errores que no había cometido, interpretó que aquello era un signo de humildad. ¡Por Dios Santo!. Cristo es el más humilde de los hombres que haya pisado la tierra. ¿Se puede imaginar a Cristo, dando una prueba de Su humildad arrodillado ante Satanás que en el desierto le pedía que se postrara y lo adorara?. ¡Para decir esto hay que ser un imbécil!. Quienes vieron en ese gesto de "humildad" de Juan Pablo II algo encomiable, perdieron completamente la idea de lo que es la Iglesia. Por ese motivo, viendo lo que está a mi derredor, tengo la seguridad de que el Anticristo está reinando con su padre el Diablo en este momento. Viendo al pueblo desprevenido, indiferente y descompuesto, sé que la Parusía no tarda. Un amigo mío entrañable me dijo un día: "Lo bueno de todo esto, es lo malo que se está poniendo, porque se está poniendo, porque se está poniendo tan malo, que ya no puede durar mucho".

Daniel habla de la cuarta bestia de su visión como horrorosa, indescriptible, extremadamente fuerte. Pero no la describe. Pero San Juan en el Apocalipsis sí lo hace. En el capítulo XII, v. 3, leemos: "Apareció otra señal en el cielo: una gran serpiente roja con siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas, siete diademas". No cabe duda, la bestia o fiera con siete cabezas y diez cuernos, es una entidad diabólica. Es la superioridad de la mente angélica de Satanás engañando y seduciendo al pueblo porque por sus pecados y por sus prostituciones se han enfrentado desarmados, sin Sacramentos, sin Sacrificio y abandonados por Dios como un castigo de su apostasía al Anticristo y a todas sus artes. Tiempo de extrema oscuridad de gran algarabía, de derechos humanos, de diversiones, de viajes, de técnicas asombrosas, pero también de espectación, de angustia y de vacío.
Luego de describir San Juan a su primera bestia, dice que ve otra bestia que tenía dos cuernos como de cordero pero hablaba como una serpiente. Ejerce todo el poder de la primera bestia. ¡Claro!, viene con la fama de Juan Pablo II y por eso ejerce ese poder heredado que utiliza al servicio de este, pues hace que la tierra y sus habitantes lo adoren. El Apocalipsis dice: "Ejerce todo el poder de la primera bestia en servicio de esta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal había sido curada. Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la Tierra". San Gregorio Magno dice que este fuego pueden ser las llamas de los deseos del corazón, o el viento que quema encendido en el corazón de los malos para los vicios o para los cuidados de las cosas del mundo. Dice también que es el fuego de la avaricia que arde dentro, o es el fuego de la ira en el corazón de los malos cuando los buenos en el tiempo del Anticristo menosprecien sus milagros, o puede ser también el fuego encendido en el corazón de los buenos por el celo de la gloria de Dios que en los últimos tiempos es despreciada. ¿Qué clase de fuego hará bajar esa bestia?. Con seguridad no habrán fuegos pirotécnicos en la atmósfera. La generación perversa del Anticristo no merece señales. "Y seduce a los habitantes de la Tierra, continúa el Apocalipsis, con las señales que le han sido concedido obrar al servicio de la bestia". Indudablemente, muchos serán los milagros en el tiempo del Anticristo, como antes dije. "Y seduce -esta segunda bestia-, a los habitantes de la Tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la bestia, diciendo a los habitantes de la Tierra que hagan una imagen en honor de la bestia que teniendo la herida de espada, vivió". Es evidente que se trata de una canonización. La bestia que fue herida de muerte y que sin embargo vivió, será canonizada por la segunda bestia del Apocalipsis de San Juan. No necesitamos ser profetas para saber que esto ya está en curso. Termina San Juan la descripción de la segunda bestia hablando de la persecución al verdadero pueblo de Dios. No sé si se va a incrementar y estará peor de lo que ya está. No sé si la Iglesia arrinconada, apretada y atribulada se verá en grandes angustias por la sola desolución y el agotamiento y la defección de sus miembros. Esto no lo sé. Es el tiempo, eso sí, que si se alargara más, "NADIE SE SALVARÍA". Lo dijo nuestro Señor Jesucristo. ¿Habrá una persecución cruenta?, ¿y quién lo puede saber?.
LO que sí sabemos es que ha llegado ya el tiempo de la suprema tribulación. En el lugar santo se ha instalado la abominación desoladora, la prostitución social avanza galopante y ya se cumplen las palabras de San Marcos: se oirá hablar de guerras y rumores de guerras, habrá terremotos y hambre por diversos lugares. . Y las de San Lucas: las gentes estarán angustiadas y perplejas, -inciertas, confusas-, por el estruendo del mar y de las olas. Pero en las regiones libradas de estos cataclismos, el pecado seguirá arraigado y las gentes seguirán aferradas al mundo, a los placeres, a las bachatas, a los viajes, o dirán que el ambiente general les impide practicar la virtud y apartarse del pecado, por lo cual, justificándose a sí mismos continuarán sin remordimientos sus vidas de depravación. Se me hace ver a un burro echado que no puede ser levantado ni con batacanazos en la cabeza. La imposibilidad de recatar el mundo para Dios, no libra a los llamados "tradicionalistas" de una serie de traiciones y particularismo que los mantuvo por casi cuarenta años en la división más incomprensible enredados en situaciones que pensarlas aun superficialmente causa una gran repugnancia. No podemos saber qué hubiese pasado si la Iglesia hubiese sido rescatada, pero las profecías se escribieron no para que sucedieran, sino porque sucederían se escribieron. Ahora, la hora de la resurrección, tal vez solamente a Cristo corresponde. Porque ciertamente, esta es la hora de la muerte mística de la Iglesia, sin cabeza, sin Sacrificio y sin Sacramentos. Igualmente que Cristo estuvo muerto en el sepulcro y en ese tiempo "no fue hombre", como dice Santo Tomás en la Suma Teológica.

Mons. José F. Urbina Aznar
2005

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