jueves, 22 de julio de 2010

MENSAJE A BERTHA PETIT

Estos mensajes son de tono particular. Están comunicados en una revelación personal. No son como los mensajes de La Salette, de Fátima o de Heede, hechos en una aparición con vistas a un culto público. Estos mensajes fueron revelados el año 1943 a la religiosa belga Bertha Petit. Son cierto punto, el comentario del mensaje de Fátima. Anuncian el Gran Huracán y sobre todo el Gran Reinado del Corazón Inmaculado de María. Han tenido la aprobación de algunos obispos belgas y han sido remitidos a Roma para su estudio y al mundo para su proyecto.

MENSAJES DEL CORAZÓN DE JESÚS A BERTHA PETIT
"El Corazón de mi Madre tiene derecho al Título de Dolorido, y quiero que se anteponga al Inmaculado, porque lo tiene bien merecido. La Iglesia reconoció en mi Madre, lo que Yo mismo le dí. Ahora es necesario y YO lo quiero, que se reconozca y se comprenda también el derecho que mi Madre tiene a un título de Justicia, que merece por la identificación a todos mis dolores, por sus sufrimientos y sacrificios y su inmolación en el Calvario, aceptada en plena correspondencia a mi gracia y soportada por la salvación de la humanidad.
Es sobre todo, en esta correspondencia donde mi Madre fue grande y por eso pido que la invocación "Corazón Doloroso e Inmaculado de María, Rogad por nosotros", tal como yo lo he dictado, sea aprobada y difundida en toda la Iglesia, como dirigida a mi Corazón, y sea recitada por cada uno de mis sacerdotes después del sacrificio de la Misa. Ya he conseguido gracia y todavía obtendrá más aun. Esto que quiero, es consecuencia de lo que hice en el Calvario dando a mi Madre a Juan como Hijo ¿no le confié la maternidad dolorosa del mundo entero?
Las peores calamidades que había anunciado, se han desencadenado, por eso ha llegado el tiempo y YO quiero:
Que los pueblos se vuelvan al Corazón Dolorido de mi Madre. Que en un mismo grito se levante de todos los corazones: "CORAZÓN DOLORIDO E INMACULADO DE MARÍA, ROGAD POR NOSOTROS".
Que esta plegaria, indicada por mi amor como último refugio, sea aprobada e indulgenciada, no solo parcialmente y para una pequeña parte de mi grey, sino para todo el mundo, a fin de que se difunda como un soplo reparador y purificador que aplacará mi enojo.
Esta devoción al Corazón Dolorido e Inmaculado, reanimará la fe y la esperanza en los corazones destrozados, y en las familias destruidas ayudará a reparar las ruinas, endulzará los dolores, será nueva fuerza para mi Iglesia, llevando a las almas no solo la confianza en mi Corazón, sino también en el Corazón Dolorido de Mi Madre.
LA HUMANIDAD MARCHA HACIA UNA TORMENTA ESPANTOSA, QUE DIVIDIRÁ MÁS AUN LAS NACIONES. REDUCIRÁ A NADA LAS CONVINACIONES HUMANAS Y DEMOSTRARÁ QUE NADA SUBSISTE SIN MI Y QUE YO SIGO SIENDO EL DIRECTOR DEL DESTINO DE LOS PUEBLOS.
Es el Corazón Inmaculado de Mi Madre el que YO quiero hacer triunfar, porque después de haber cooperado a la salvación de las almas, este Corazón tiene derecho a una misma cooperación en la manifestación de mi justicia y de mi amor.
Grande es mi Madre, pero especialmente su Corazón Martirizado y traspasado por la misma herida que el mío.
Por eso, queriendo para este Corazón un triunfo clamoroso, he esperado a la hora universal de la miseria, para que ésta encuentre en el Corazón Dolorido de María un eco sin límites, como lo encuentra en el mío.
Adoptar esta devoción y difundirla, es cumplir mi voluntad y responder a la espera de mi Corazón. Porque merced a la plegaria y a la consagración a este Corazón, se obtendrán Gracias de Luz, que conducirán lentamente las almas al pleno conocimiento de Nuestros Corazones unidos, traspasados por la misma herida, fuente inexhausta de todo bien para los hombres, y cuya gloria formará la felicidad de los elegidos.
La salvación de tu patria, la paz interna, el resurgir moral del pueblo, la confianza en mi Iglesia, renacerán a través de la devoción activa y de la consagración que Yo quiero. Para que sea amado y glorificado el Corazón Dolorido e Inmaculado de mi Madre. La salvación, será así, obra de nuestros corazones, el triunfo de nuestro amor hacia el pueblo, que esta consagración tomará confiado en mi promesa.
Haz amar al Corazón de Mi Madre traspasado por los dolores, que despadazan el mío. Es preciso pensar en su corazón, como piensas en el mío... Vivir en ese Corazón, como quieres vivir en el mío, darte a ese Corazón, como te das al mío.
He manifestado los deseos de mi corazón respecto al de mi Madre.
Hazlo amar. Este amor, será para ti y para el mundo una fuente de gracias y atraerá grandes bendiciones. Abandonate a mi Amor.
Un espantoso huracán se está preparando. Se verán desencadenar con furor todas las fuerzas preparadas. Es este el momento de abandonaros al Corazón Dolorido e Inmaculado de María. La devoción a su corazón unido al mío, dará la verdadera paz, tan suspirada pero hasta ahora tan poco merecida.

Este doble mensaje del Corazón de Jesús y de la Virgen María, tiene la misma traza de hechos que los dobles mensajes en Heede, Alemania. Parece que el cielo está agotando todas las presencias. La de Cristo y las de su Madre. Casi podíamos decir, que Jesús y María, están más en la tierra que en el Cielo... Merodean demasiado la tierra, para no pensar que está cerca, muy cerca su Reinado.
El mensaje de la Virgen dice así:
"Aproxímanse los acontecimientos como nube que se agiganta y se extiende sin que en ello se repare, aunque lleva centellas que anegarán las naciones en el fuego y en la sangre. Terrible perspectiva. Mi Corazón de Madre se despedazaría si yo no percibiese hasta que punto, la Divina Justicia, se impone para la salvación de las almas y a la purificación de los pueblos.
Mira la herida de Mi Corazón semejante a la del Corazón de mi Hijo y los torrentes de gracias prontos a brotar. No te dejes abatir por pena ninguna, por ningún engaño, por ningún sufrimiento.
Tu has compredido los dolores que soportó mi corazón, los sufrimientos que afrontó todo mi ser por la salvación del mundo. Yo misma me he llamado Inmaculada Concepción. A ti me revelo como la Madre del Corazón Dolorido". Esta devoción, que desea Mi Hijo, me gusta más que otro alguna, y por ella se concederán en todas partes, gracias de misericordia y de salvación.
Con voluntad resuelta, quiere Mi Hijo ver a las almas recurrir a mi Corazón Dolorido. Yo espero este movimiento de las almas, con el Corazón lleno de ternura, no pidiendo otra cosa sino poder trasmitir al Corazón de mi Hijo, todo cuanto se confíe al Mío para obtener para todos gracias de salvación.
Pbro. Ricardo Rasines U.
1960... y el mundo.
1959.


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