sábado, 17 de marzo de 2012

De algunos, a quien San Vicente Ferrer sanó de gota

Juan Bermer, del obispado de Nantes, enfermó de gota en muchas partes de su cuerpo por espacio de cuatro años, y se ofreció a San Vicente y poco después cobró salud.
Juan Limón, del obispado de Vannes, padeció en la pierna izquierda un grandísimo dolor de gota por espacio de un año y cuatro meses, no aprovechándole muchas medicinas bien costosas que buscó para ello. En fin se encomendó a San Armagillo y a San Vicente muy de veras. Visitó primero las dos capillas de San Armagillo; yendo a visitar el sepulcro del Santo comenzó a sentir alguna mejoría en el camino. Después visitó el sepulcro, y ofreció allí una imagen e hizo decir una misa y se fue a su casa, a la cual llegó sano del todo.
Una mujer estuvo tres meses sin poderse mover, ni aun casi dormir, por el dolor de una gota que le dio en la pierna izquierda. Bien procuró ella muchas medicinas y se encomendó a muchos santos; pero no quiso Dios darle salud por entonces. A la postre, acordándose de un otro gran milagro que San Vicente había hecho en ella, se encomendó al mesmo Santo, prometiéndole una pierna de cera y diez sueldos cada año, y dentro de dos días no quedó en ella rastro de la gota; en el año 1453.
Juan Guiquerón, en el mesmo año, estuvo un mes tan atado con la gota que no se podía mover ni alzar los brazos para comer. Pasado aquel tiempo, hizo un voto a San Vicente y en el mesmo punto levantó los brazos sobre la cabeza y se le quitó la gota.
Otros milagros de esta materia pudiera traer del proceso; pero no será menester alargarnos más.
Fray Justino Antist
VIDA DE SAN VICENTE FERRER

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