viernes, 7 de febrero de 2014

Impleta est tota domus

 Se llenó toda la casa

     El buen ejemplo es como un perfume que llena con su olor toda la casa.
     Y yo estoy obligado a dar ese buen ejemplo, a perfumar con mis virtudes la casa en que Dios Nuestro Señor me ha colocado: Christi bonus odor sumus Deo.
     Ejemplo de piedad, de fidelidad en el servicio del Señor, de una vida toda inspirada en los principios sobrenaturales...
     Ejemplo de observancia religiosa: sencilla, pronta, alegre, decidida. Sin respetos humanos. Sin exageraciones. Pero con valentía.
     Ejemplo de una caridad discreta y amable, servicial y constante. Una caridad que endulce y suavice las amarguras y las asperezas. Una caridad que sabe comprender y que sabe ayudar...
     Ejemplo de alegría sana y sincera. ¿No estoy, acaso, al servicio de un buen Señor? ¿No vivo bajo su Providencia amorosa? No es, acaso, mi Madre la Virgen María, la causa de mi alegría?...
     Pero mi ejemplo, para que sea eficaz, tiene que ser como el perfume: su olor se siente en todas partes, pero no hace ruido; se difunde suavemente, dulcemente, y va penetrando en todos los rincones... Un ejemplo que no hace ruido, que parece que no llama la atención, y que, sin embargo, va penetrando suave y discretamente en las almas de los que rodean.
     Impleta est tota domus: toda la casa participa de su perfume.
     ¡Cómo olvido ese apostolado del ejemplo!
     Quizá en muchas ocasiones no me sea dado ejercer otro.
     Pero mientras pueda ejercer éste —¿y cuándo no lo puedo?— no tengo por qué preocuparme si la enfermedad o las ocupaciones oscuras y monótonas en que tengo que emplearme no me permiten más contacto directo con las almas:
     ¿no es, acaso, el ejemplo más poderoso que las palabras?
     Nuestro Señor comenzó primero a obrar.
     Pasó treinta años en el silencio y en la oscuridad de Nazaret.
     Y  ese ejemplo sigue hoy influyendo en las almas que contemplan esa vida de oración y de retiro, de trabajo silencioso y de obediencia, de recogimiento y de austeridad.
     Sólo después de esos años oscuros comenzó a enseñar.
     Y  Él es mi Modelo.
     ¿Por qué quiero yo obrar al contrario de lo que Él me enseña?
     ¡Ejemplo! ¡ Ejemplo!
     Si el buen ejemplo perfuma, el mal ejemplo envenena.
     Si el buen ejemplo mereció la alabanza del divino Maestro: Bonum opus operata est, el mal ejemplo es escándalo, y al que da el escándalo "Más le valiera que le ataran una piedra de molino al cuello y le arrojaran al mar".
Alberto Moreno S.I.
ENTRE EL Y YO

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