lunes, 17 de enero de 2011

CULTOS NO CATÓLICOS

La participación activa en las ceremonias de un culto no católico está siempre absolutamente prohibida. (Can. 1258, párrafo 1).
En consecuencia, un médico católico no puede aceptar el encargo de practicar la circuncisión religiosa para los judíos, ni aun de asistir a ella, para dirigir, vigilar o aconsejar al operador. ¿Puede aceptar estar en una habitación vecina, para intervenir si se produjera un accidente, una hemorragia, por ejemplo? Parece dudoso y es casi un deber evitarlo.
En efecto, la circuncisión para los judíos es una ceremonia absolutamente religiosa: la Biblia es formal a ese respecto y el articulo 12 del decreto del Consistorio central de 1889 recomienda al peritomista "de recordar, al realizar esta operación, que está cumpliendo una misión religiosa". Un católico no podría participar de ninguna manera en ceremonias de una religión que no existe más que por la negativa de reconocer la divinidad de Cristo.
En cambio, la circuncisión es practicada entre ciertos pueblos, sin idea religiosa, como signo de virilidad, de naturalización, de civismo, etc. Así pasa con los musulmanes; el Corán no hace mención alguna de esa práctica, que les viene de tradiciones anteriores al islamismo.
En el caso en que esa circuncisión carezca ciertamente de carácter religioso, el médico católico podría lógicamente ejecutarla, de la misma forma que puede efectuar, aun en judíos, una circuncisión impuesta por una necesidad médica, pero excluyendo, neta y formalmente, todo elemento ritual.
Señalemos como práctica religiosa no católica la hipnotización del médium de los espiritistas. Un médico católico no puede aceptar hipnotizar a un médium para permitir a una reunión espiritista su desarrollo, porque en tales casos se trata de evocación de espíritus absolutamente prohíbidas, tanto en el judaísmo como en en el catolicismo.
Solamente una razón de estudio científico muy seria, y no una simple curiosidad, puede permitir a un católico tomar parte de una reunión espiritista; pero solamente como mero espectador y sin ninguna actividad personal.
Resumiendo, el médico católico, con ningun acto, ningún gesto ni palabra alguna puede dar a entender que reniega un solo término de su Credo o que admite que hay otra verdad que la que enseña la Iglesia Católica, Apostólica, Romana.

Doctor Henri Bon
MEDICINA CATÓLICA

Bibliografía
Tesis de medicina:
JOLLY : Historie de la Circoncision, París, 1895.
Obras varias:
COSTE, DR: MAURICE: De l'assistance a la circoncision, en "Bull. Soc. méd. St-Luc", 1902, pág. 84.

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