domingo, 23 de enero de 2011

Santa Juventud

Es un tiempo hermoso, hijo mío, el de la juventud. Es el tiempo de las siembras y de las flores, el tiempo de las promesas: la primavera de la vida
Guárdate de creer que no tienes en esta edad más que dejarte llevar por la vida y crecer sin esfuerzo en un presente de indiferencia hacia el porvenir.
La vigilia es el tirano del mañana, y los hábitos de la juventud perseveran hasta la tumba. Piensa, pues, que tu presente prepara tu porvenir del tiempo y de la eternidad.
Si aprendes a llevar el yugo de la adolescencia, más tarde estarás menos tentado a sacudirte ese yugo; iniciado en buena hora en la práctica del bien, guardarás sin dificultad la Ley de Dios.
Por no haberse ejercitado durante su juventud en las virtudes viriles, muchos mueren sin haber sido hombres jamás; y del mismo modo, por no ejercitarse en las virtudes cristianas, muchos mueren sin haber sido jamás verdaderos cristianos.
No vaciles, pues, en aceptar esta fuerte disciplina; nada de ligereza de espíritu ni de vana inquietud; ¡guerra a las pasiones que em piecen a aparecer!
Mienten los que te lleguen a decir que una vida santa es más pesada que la muerte, y se equivocan los que te prometen el atractivo de los placeres que el deber reprueba.
Viajero, todos los senderos están abiertos delante de ti; haz el bien desde tus primeros pasos y empieza a obrar el bien en esta vida de prueba; la tierra no debe ser para tus ojos más que el vestíbulo de la verdadera Patria...
Recogerás, en tu edad madura y en tu vejez, el fruto de tus generosos esfuerzos, y terminando bien, te felicitarás mucho en el cielo por haber comenzado bien.
Paul Barbier
LOS DEBERES
El Kempis de la juventud.

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