Páginas vistas en total

miércoles, 11 de mayo de 2011

YO SOY EL BUEN PASTOR.


Azul el cielo está
y azul el lago
hay nubes pasajeras allá arriba,
y espumas fugitivas allá abajo. . .

El Maestro divino
interrumpe su plática. Extasiado
contempla a un pastorcillo que camina
conduciendo al aprisco su rebaño.
Resplandecen sus ojos verdinegros
cual si brillaran al través del llanto
y dice a los creyentes que le escuchan
entreabriendo los labios:

"Yo soy el buen Pastor:
Yo, por un nombre a mis ovejas llamo
y las llevo a las fuentes de agua clara,
y a las laderas de abundantes pastos.
Si alguno de mis tímidos corderos,
al volver al aprisco se ha extraviado.

Voy en su busca:
Subo a la cumbre de los montes altos,
Desciendo presuroso
hasta el fondo sin luz de las barrancas;
repiten las quebradas de las peñas
la voz de mi reclamo;
retienen los zarzales y las rocas
la sangre de mis pies y de mis brazos;
y no bebo ni como,
ni duermo ni descanso,
hasta que puedo regresar, trayendo
sobre mis hombros al cordero amado...

"Yo soy el Buen Pastor: A sus ovejas
¿quién jamás las amó cual yo las amo?
¿quién tiene sus delicias sólo en ellas?
¿quién su vida entregó por su rebaño. . .?
(Y, exhalando un suspiro.
Sus miradas volvió rumbo al calvario. . .)

"Yo soy el Pastor Bueno.
Mi Padre me ha entregado
al universo mundo como herencia. . .
¡Oh Padre. Padre! ¿Cuándo
habrá un solo Pastor
y habrá un solo rebaño?. . .

Y se quedó con la mirada fija
en las tintas purpúreas del ocaso. . .
Al volver sus pupilas a la tierra
Le rodeaban balando
las ovejas que iban al aprisco.
La muchedumbre se le había acercado
y, apiñada en su torno, parecía
un grupo de corderos espantados.
Las espumosas ondas
del bullicioso lago
llegaban cristalinas a la orilla
como corderos blancos;
y aparecía, en la altura,
el cielo totalmente "aborregado" .

Mons. Vicente M. Camacho
Sta. Edwiges, 4 de abril 1921.

No hay comentarios: