martes, 30 de abril de 2013

La piedad generosa

     Hijo mío, muéstrate generoso en el servicio de Dios; jamás seas tan vulgar de contar con El por temor de que un día El no cuente contigo.
     No distingas en el número de tus deberes los que son más Importantes de los que lo son menos, para eximirte de las prácticas que te molestan o te humillan.
     No desprecies las obligaciones de segundo orden: "E1 que desdeña las cosas pequeñas, caerá poco a poco". Basta que la piedra esté sobre la pendiente para rodar hasta el abismo.
     No seas tibio, Dios ha maldecido a los tibios; ha dicho: "¡los vomitaré de mi boca!"
     Piensa que los justos mismos no le dan todo lo que le deben; cuando lo han hecho todo por su gloria, todavía deben decir: "somos servidores inútiles".
     ¡Entrégate, pues, sin medida a Aquél que te ama sin medida!

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