miércoles, 22 de mayo de 2013

Astacianos, Audeanos

Astacianos
     Herejes del siglo IX, secuaces de un tal Sergio, el cual habia renovado los errores de los maniqueos. Su nombre, derivado del griego, significa sin consistencia, variables, inconstantes, porque cambiaban de lenguaje y creencia a su capricho. Se creian fuertes con el apoyo del emperador Nicéforo, que los favorecía; pero su sucesor Miguel Europalato los reprimió por medio de unos edictos muy severos. Se cree que estos son los que Teólanes y Cedreno llaman antiganianos. El P. Goar, en sus notas sobre Teófanes en el año 803, pretende que las turbas de vagos, conocidos en Francia por el nombre de bohemios y egipcios eran restos de los astacianos; mas esta conjetura no se conforma con la idea que Constantino Porfirogeneto y Cedreno nos dan de esta secta: nacida en Frigia, dominó allí, y se extendió poco en lo restante del imperio. Los astacianos unian el uso del bautismo a todas las ceremonias de la ley de Moysés, y formaban una mezcla absurda de judaismo y de cristianismo. 

 Audeanos, Audianos o Vadianos
     Herejes del siglo IV, llamados así del nombre de Audio, su jefe, que vivia en Siria o en Mesopotamia hacia el año 342, y que habiendo declamado contra las costumbres de los eclesiásticos, acabó por dogmatizar y formar un cisma.
     Entre otros errores celebraba la Pascua del mismo modo que los judíos, y enseñaba que Dios tenia una figura humana, a semejanza de la cual habia sido el hombre criado. Según Teodoreto creia que las tinieblas, el fuego y el agua no habían tenido principio. Sus secuaces daban la absolución sin imponer ninguna satisfacción canónica, contentándose con ejercitar a los penitentes en la lectura de los libros sagrados y apócrifos. Observaban una vida muy retirada , y no asistían a las asambleas eclesiásticas, porque decian que los impúdicos y los adúlteros eran también recibidos en ellas. Sin embargo, Teodoreto asegura que se cometían muchos crímenes entre ellos. San Agustín los llama vadíanos, y dice que los que vivían en Egipto comunicaban con los católicos. Aunque hubiesen creado algunos obispos, su secta fue poco numerosa; su herejía no subsistía ya, y apenas se conocía su nombre en tiempo de Facundo, que vivía en el siglo V.
     El P. Petavio pretende que San Agustín y Teodoreto comprendieron mal la opinión de los audianos, y lo que de ellos habla San Epifanio, que no les atribuye, dice, otras opiniones que el creer que la semejanza del hombre con Dios consistia en el cuerpo. En efecto, el texto de San Epifanio no contiene mas que esto, y este Padre dice expresamente que los audianos en nada habian cambiado la doctrina de la Iglesia; lo que no sería cierto si hubiesen atribuido a Dios una forma corporal.

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