miércoles, 1 de mayo de 2013

CATECISMO PARA TRADICIONALISTAS DESORIENTADOS (7)

Por Mons. José F. Urbina Aznar
EL GENESIS DE LA CRISIS ACTUAL
51.- ¿QUE ERA ENTONCES LO QUE SE ESTABA PLANEANDO?
     La documentación irrebatible, aunque muy sucinta, que apostaré, demuestra que existe un Magisterio oculto que dirige a todos los "doctores" de esa "Nueva Iglesia" creada en las altas sociedades secretas durante el siglo pasado, y que, como dijera el Conde de Virene, citado por Mons. Dillon, es "una conspiración tan profunda y secreta que ha sido tramada, que será muy dificultoso para la monarquía y para la religión no sucumbir a ella".
     Hay que tener presente, que todos los textos siguientes, fueron publicados en el siglo XIX, y que lo que en ese tiempo algunos pensaron que era una balandronada, hoy es una realidad.

EL PAPA.

     "En su forma actual, el Papado desaparecerá. El pontífice de la divina sinarquía, se parecerá tanto al papa de nuestros días, como este último se parece al Papa del Lago Salado... El nuevo orden social se implantará al margen de Roma, sin Roma, a pesar de Roma, contra Roma".
     "El viejo papado, el viejo sacerdocio, abdicarán de buena gana ante el Pontificado y ante los sacerdotes del futuro, que serán los del pasado convertidos y transfigurados con vistas a la organización científica del Planeta a la luz del Evangelio".
     "Y esa nueva Iglesia, aunque tal vez no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la Iglesia antigua, recibirá sin embargo de Roma la Consagración y la Jurisdicción Canónica" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca (1830-1893) Pags. 452 y 466).
     "Mientras no salga de las formas temporales de un pasado que muere y que no puede revivir, el papado de los viejos tiempos no tiene ya nada que decirles a los tiempos modernos, los cuales por otra parte, no tienen oídos para oírle. El viejo papado no tiene ya nada que hacer en el nuevo orden social que ha de implantarse indefectiblemente, al margen de Roma, sin Roma, a pesar de Roma, contra Roma... El viejo papado romperá el silencio cuando se haya completado la obra evangélica de aquella gloriosa palingenesia. Entonces, volviéndose a su sepulcro, Pedro realizará el oráculo de Cristo. "Confirmará a sus hermanos", es decir, a todos los pueblos cristianos, en los nuevos caminos por los cuales su Redentor les ha hecho penetrar. Consagrará la civilización moderna; la proclamará Hija del Evangelio, heredera de las promesas dominicales y del verdadero espíritu de las parábolas".
     "Pronunciando su propia caducidad, el papado romano declarará URBI ET ORBI que, habiendo terminado su misión y su papel de iniciador, se disuelve libremente en su antigua forma, para dejar el campo libre a las operaciones superiores del nuevo Pontificado de la Iglesia y del nuevo sacerdocio que él mismo instituirá canónicamente antes de exhalar el último suspiro".
     "Luego, cayendo agotado sobre su lecho fúneble, se dormirá para siempre en el sueño de la muerte, besado por Cristo, cuyos misericordiosos designios habrá cumplido mucho mejor de lo que se cree".
     "Es necesario que la ley de evolución reemprenda su curso divino en el ciclo abierto por el santo Evangelio bajo los pasos de la nueva Humanidad" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Págs. 457-469).
     "...dada la condición de imperio clerical latino de Roma, resulta radicalmente imposible que el papado sea libre para ejercer, en aquel sentido, el soberano pontificado".
     "Lo único que puede esperarse es que la majestad de la tiara recaiga un día en el gobierno general de la cristiandad, coronando la Iglesia universal y teniendo como columnas todas las iglesias nacionales..." (MISION DE LOS SOBERANOS. Saint-Yves d'Alveydre (1842-1909), Pág. 444). ¿Qué entiende por "iglesias nacionales"?: "yo entiendo por. . . iglesias nacionales, la totalidad de los cuerpos docentes de la nación, sin distinción de cuerpos, de ciencias ni de arte, desde la Universidades laicas, las Academias, los Institutos y las escuelas especiales, hasta las instituciones de todos los cultos reconocidos por la ley nacional, incluida la Masonería en el caso de que exista, sea como un culto, sea como una escuela humanitaria, desde las ciencias naturales, de la geología a la astronomía, y las ciencias humanas, de la antropología a la Teología comparada, hasta las ciencias divinas, de la antología a la cosmogonía. Esa totalidad de los cuerpos docentes de cada nación, es lo que yo llamo la iglesia nacional, y el obispo nacional que la consagrará en su patria, es el Primado católico ortodoxo" (Idem.).
     "Se prepara una inmolación que expiará solemnemente... El papado sucumbirá; morirá bajo el cuchillo sagrado que forjarán los Padres del ultimo Concilio. El César Papal, es una hostia coronada para el sacrificio" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pag. 13).


LITURGIA Y CONCILIO.

     "Yo creo que el culto divino, tal como lo regulan la liturgia, el ceremonial, los ritos y los preceptos de la Iglesia Romana, sufrirán próximamente en un Concilio Ecuménico, una transformación que, al mismo tiempo que le devolverá la venerable sencillez de la edad de oro apostólica, la pondrá en armonía con el estado nuevo de la conciencia y de la civilización moderna" (EL ABATE GABRIEL. Roca).
     "Ceremonial, rito, liturgia, mandamientos humanos, prescripciones eclesiásticas, atuendo, celibato, etc., nada de todo eso forma parte integrante de la religión de Cristo" (CRISTO, EL PAPA Y LA DEMOCRACIA". Roca, Pág. 79).
 

REVOLUCION EN LA IGLESIA.

     "¿Lo que se prepara en la Iglesia Universal?, no es una reforma, es, no me atrevo a decir una revolución, ya que el vocablo sonaría mal, y no sería exacto, sino una evolución" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Roca. Pág. 327).
     "Por bien sellada que esté la losa de esa tumba, por muy vigilada que sea por los Centuriones rojos (es decir cardenales) que montan guardia alrededor de la cripta, la losa funeraria será apartada por el Angel de la Resurrección, es decir, por la fuerza viva de la Evolución o de la Redención que la sangre de Cristo ha depositado en su cuerpo social a fin de impulsarle hacia sus altos y divinos designios" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 452).
     "Afirmo que estamos llegando al derrumbamiento definitivo del antiguo orden religioso, político y económico, y anuncio el comienzo de un ciclo completamente nuevo desde todos los puntos de vista en la Iglesia, en el Estado, en la familia y en todos los círculos de la actividad humana" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 13).
     El Abate Jeannin, escribió el libro IGLESIA Y FIN DE SIGLO, que es un esquema prefigurativo de la evolución de los modernos progresistas que han sustituido ya en su mente la Revelación por los misterios ocultistas de las sectas para entregarse al sincretismo crítico que está en la base de esa religión universal que hoy se trata de imponer. Escribe: "La Iglesia Católica, posee la verdad, la verdad única, absoluta, la verdad que resuelve todos los problemas que la inteligencia humana puede y debe plantearse. Pero la mantiene encerrada en un laberinto inextricable de dogmas, cuyas contradicciones desalientan al más intrépido de los cristianos; la reviste de ropajes que ocultan sus formas para hacerla más aceptable a unos vulgares prejuicios, y ahoga su voz en la inercia del sueño; sólo muestra su imágen desfigurada, materializada y afeada; y le da el nombre de Revelación. Los principales dogmas católicos, no son más que una reminiscencia o una reedición del pasado. Es la antigua Isis vestida a la moderna, de acuerdo con los gustos o los intereses de los que la han adorado o explotado. Es la verdad revestida de velos de diversos matices. Es la religión única, universal, de todas las épocas y de todos los lugares, pero adaptada a una forma especial que ha podido ser conveniente para determinadas épocas y para determinadas razas, pero que no puede ser apta para la nuestra. Ocurre que la mente humana ha evolucionado y exige unas creencias razonables para obedecerlas "retionabile obsequium". Ocurre que la ley del progreso es ineludible. Inquebrantable en su dogma, que es la verdad, debe adaptar su fórmula a las exigencias de la mente humana, liberada de prejuicios. Debe desprender el velo con el cual cubre el alma en su teología y repudiar las viejas fórmulas escolásticas..." (Pág. 148).
     "El deber de cada uno de nosotros en estos momentos, consiste en favorecer la evolución que debe llevar a cabo el papado para ponerse en armonía con el nuevo espíritu del mundo y con las ciencias racionales, sin renegar de los principios fundamentales del Evangelio" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Roca. Pág. 130).
     "A pesar de lo que pueda suceder en el futuro, y a pesar de los esfuerzos que realice el Episcopado para escamotear los resultados de esa tarea providencial, el movimiento socialista no será detenido ni desviado de sus fines como lo fue en 1848. Es demasiado tarde. Ha nacido un nuevo mundo: el viejo mundo, el mundo ultramontano, está muerto; con él serán enterradas todas las iglesias clericales" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Roca. Pág. 346).
     "Habrá una nueva religión, un nuevo dogma, un nuevo rito, un nuevo sacerdocio cuya relación con la Iglesia que cae, será exactamente lo que fue la relación de la Iglesia Católica con la Iglesia Mosaica, su difunta madre" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Roca. Pág. 373).
     "La humanidad, largo tiempo bajo la influencia exclusiva de los partidos religiosos y que, habiendo perdido la confianza en esos partidos, busca una nueva religión al margen de los dogmas, de los postulados y de las infalibilidades, religión adaptada a una perspectiva sana y realista del futuro espiritual de la humanidad" (Revista martinista LA INICIACION. 4o. trimestre de 1964. Pág. 218).
     "El trabajo que nos hemos propuesto, no es obra de un día, ni de un mes, ni de un año. Puede durar muchos años, tal vez un siglo, pero en nuestras filas el soldado muere y la lucha continúa" (INSTRUCCION PERMANENTE DE LA ALTA VENTA. Mons. Dillon. Pág. 106).


SACRAMENTOS.

     "Mientras las ideas cristianas permanecían en estado de incubación sacramental entre nuestras manos y bajo los velos de la Liturgia, no podían ejercer ninguna acción social eficaz y científicamente decisiva sobre la Constitución orgánica y sobre el Gobierno público de las sociedades humanas" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 162).

IGLESIA UNIVERSAL SINCRETICA.

     "Todas las iglesias divisionarias, caminan hacia su ruina; se hunden de lleno para dejar sitio a la Iglesia unitaria, a esa basílica social que englobará a todas las épocas, a todas las capillas del pasado y del presente para constituir el redil único de que habló Jesucristo" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 399).
     "Creo que todas las iglesias que se han formado en la cristiandad a partir del siglo IX por el desmembramiento sucesivo del tronco apostólico, (y que por tal motivo son llamadas sectas o sectores), participan de la gran Iglesia Católica de la cual forman el Cuerpo con unos miembros dispersos ("Multa quidem membra, unum autem Corpus", San Pablo). Creo que entre esas iglesias, incluida la que se conoce por el nombre de ultramontana, existe un lazo de afinidad que las une, o, mejor dicho, un fondo común de cristianismo que facilita el encuentro y en el cual se basará la asociación general" (CRISTO, EL PAPA Y LA DEMOCRACIA. Roca. 1884).
     La unidad de las iglesias, nos llevaría a "la profundidad y la universalidad de un cristianismo con el cual se pondrían en armonia todos los centros religiosos de la tierra" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 122) .
     "Al Cristo-Hombre doliente, sucede en nuestros días el Cristo-Espíritu triunfante. El Cristo que se manifestará también en la ciencia, será reconocido por judíos, brahamanes, hindúes, chinos, tibetanos..." (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 525).


 A MUJER EN EL CULTO DE LA IGLESIA.

     "El acceso de la mujer al altar, su ordenación, su consagración para la ofrenda pública del sacrificio, todo eso se desprende de la Gnosis sagrada, y forma parte esencial del gran depósito de la tradición... el sacerdocio de María, y por consiguiente el de la mujer, han permanecido velados hasta nuestros días... Bajo dos tiaras semejantes y enmedio de una nube de incienso, se verá pontificar conjuntamente a las dos partes del binomio sagrado, a las dos facultades femenina y masculina..." (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Págs. 506-507).

A IGLESIA DEBE SER DESTRUIDA PARA QUE MEZCLADA NAZCA LA IGLESIA SINCRETICA.

     "No temáis convertiros en el alma de la libertad moral, resígnaos, al confundiros con las naciones, a perder momentáneamente vuestro cuerpo de doctrina y de disciplina, esa forma que vosotros llamáis la Iglesia Católica Romana; ella resucitará más gloriosa y más grande, más religiosa y más social" (MISION DE LOS SOBERANOS. Saint-Yves d'Alveydre. Pág. 447).
     "Un cristianismo nuevo, sublime, amplio, profundo, realmente universalista, absolutamente enciclopédico, el cual terminará por nacer descender sobre la tierra, todo el cielo, como ha dicho Victor Hugo, por suprimir las fronteras, los sectarismos, las iglesias locales, étnicas y celosas, los templos divisionarios, los alvéolos que retienen prisioneras de César (es decir el papa), a las moléculas doloridas del gran cuerpo social de Cristo". (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 123).
     "Sucederá algo que dejará estupefacto al mundo y que le hará caer de rodillas ante su Redentor. Y ese algo será la demostración del acuerdo perfecto entre los ideales de la civilización moderna y los ideales de Cristo y de su Evangelio. Ello significará la consagración del nuevo orden social y el solemne bautismo de la civilización moderna" (EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO. Roca. Pág. 282).
     "El Convertido del Vaticano (con esto, Roca se está refiriendo al papa que ellos esperan), no tendrá que revelar a sus hermanos, según Cristo, una enseñanza nueva; no tendrá que impulsar a la cristiandad ni al mundo en pleno hacia otros caminos que no sean los caminos seguidos por los pueblos bajo la inspiración secreta del espíritu, sino sencillamente confirmarles en aquella civilización moderna cuyos principios evangélicos, cuyas ideas y cuyas obras, esencialmente cristianas, se han convertido a pesar nuestro en los principios, las ideas y las obras de las naciones regeneradas antes de que Roma soñara en preconizarlos. El Pontífice se limitará a confirmar y a glorificar la obra del Espíritu de Cristo o del Cristo-Espíritu en el espíritu público y, gracias al privilegio de su infalibilidad personal, declarará canónicamente URBI ET ORBI que la civilización actual es hija legítima del Santo Evangelio de la Redención social" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 111).


CORROMPER CON DOCTRINAS NACIONALISTAS.

     "Ofrecedles (a los jóvenes) al principio pero siempre en secreto, libros inofensivos, poesía resplandeciente con el énfasis nacionalista; luego, poco a poco, llevaréis a vuestros discípulos al grado de conocimiento adecuado... El eclesiástico al que se quiera engañar, debe ser llevado al fervor patriótico. Se le debe hacer creer que ese camino tan placentero para la carne y la sangre, no es solamente el más patriótico, sino el mejor para la religión. "Una Iglesia libre en un Estado libre" fue el grito con el cual los sectarios derribaron altares, exiliaron a los religiosos, se apoderaron de la propiedad de la Iglesia, robaron al Papa y despojaron al Comité de Cardenales. Hubo eclesiásticos tan bien engañados, en un momento dado, como para dejarse llevar por ese grito en Italia; pero también ha habido eclesiásticos que se han dejado engañar, si no por ese mismo grito, por otros tan falsos y fatales, en otras partes del mundo... Mantened al sacerdote fuera de sus labores, fuera del altar, fuera de la virtud. Buscad hábilmente ocupar sus horas y sus pensamientos en otras cosas. Haced al sacerdote perezoso, glotón y patriota. Se volverá ambicioso, intrigante y perverso" (LA CARTA DE PICCOLO TIGRE. Obra citada. Mons. Dillon. Págs. 122 y 123).

CORROMPERLO TODO.

     "El catolicismo no le tiene más miedo a un estilete bien afilado del que le tienen las monarquías; pero estos pilares del orden social, pueden caer por medio de la corrupción. Nunca cesemos, entonces, de corromper. Tertuliano tenía razón al decir que la sangre de los mártires, es semilla del Cristianismo. No hagamos mártires, entonces, sino que popularicemos el vicio entre las multitudes. Hagamos que lo absorban por sus cinco sentidos; que lo beban; que se saturen de él; que la tierra sembrada por Aretino, Siempre está dispuesta a recibir enseñanzas pecaminosas. Haced corazones viciosos, y no tendréis más católicos" (Idem.).

ELLOS CREERAN QUE MARCHAN 
BAJO EL ESTANDARTE DE PEDRO.

     "¿Deseáis la revolución?, buscad al papa del cual os hemos dado el retrato. ¿Deseáis establecer el reino de los elegidos sobre el Trono de la prostituta de Babilonia?, dejad al clero marchar bajo nuestra bandera, pero que mantenga la creencia de que marcha bajo la bandera de San Pedro. ¿Deseáis hacer que los últimos vestigios de tiranía desaparezcan?, echad vuestras redes como Simón Barjoná. Colocadlas en lo profundo de las sacristías, seminarios y conventos, más bien que en las profundidades del mar, y si bien no precipitareis nada, obtendréis una abundante pesca más milagrosa que la de él. El pescador de peces, se convertirá en un pescador de hombres. Os acercaréis como amigos al Sillón Apostólico, y habréis pescado una Revolución con mitra y capa pluvial, marchando con la cruz y el estandarte ...una Revolución que sólo necesita ser espoleada un poco para poner a los cuatro cuartos del mundo en llamas" (Idem.).

TRADICIONALISTAS Y PROGRESISTAS.

     "En este momento (la Iglesia) forma un anillo que se romperá por la mitad, y cada una de esas dos mitades formará otro anillo. La escisión, va a producirse: habrá el anillo de los retrógrados, y el anillo de los progresistas" (GLORIOSO CENTENARIO. Roca. Pág. 102), y dice en EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO, Pág. 251: "No tildéis, pues, de revolucionarios y de gente baja a los que anuncian esa renovación general... ¡Los anarquistas, seréis más bien vosotros, retrógrados!".
     ¡Qué somera y superficialmente hemos hablado del plan que los enemigos de la Iglesia han tramado desde hace mucho tiempo para destruirla!. Nos hemos limitado a copiar sus textos y declaraciones que vemos asombrados cómo coinciden con las prácticas y doctrinas de los que se han adueñado del Vaticano. Pero era necesario un sucinto recorrido, para saber con seguridad que ellos, creadores impíos de tan vasto plan, no podían dejar inadvertida y sin control, la protesta de los católicos que se levantarían para condenar toda la impiedad instalada en el lugar sagrado. Si ellos anunciaron que la Iglesia se dividiría en dos anillos, lo cual es lógico, también se hace muy lógico pensar que se organizaría una poderosa estructura de captación y control de todas aquellas protestas con el objeto de nulificarlas completamente.
     ¿A quién se le podría ocurrir que dejarían este cabo suelto y se enfrentarían a una reacción de dimensión y poder desconocido? ¡Se me hace infantil pensarlo!.

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