lunes, 6 de mayo de 2013

Tunc loquetur

Entonces hablará...
     Ahora calla.
     Entonces hablará.
     Hay un silencio que desconcierta a muchas almas tímidas, que aun las hace vacilar en su fe: el silencio de DIOS.
     El mal se desborda como un torrente sin barreras...
     El crimen parece entonar himnos de triunfo...
     El pecado reina como señor...
     Y Dios calla.
     Por un asesino que encuentra su castigo al querer descargar su golpe sobre la víctima inocente:
     ¡cuántos que pasean por las calles con las manos todavía chorreando sangre, gozando del botín de su pecado!... Y Dios calla.
     Por un impuro que halla en el fondo de la copa de sus placeres el virus ponzoñoso que le castiga:
     ¡cuántos que exhiben su desvergüenza como desafiando todas las leyes de la moral!... Y Dios calla.
     Por un blasfemo en cuyos labios de demonio quedan sin acabar de pronunciar sus maldiciones:
     ¡cuántos que siguen despreciando a Dios y burlándose de su justicia!... Y Dios calla.
     Calla, sí; ahora calla.
     Pero llegará un día en que hablará.
     Ahora calla, porque tiene toda una eternidad para hablar.
     Habló el Señor en el monte Sinaí para promulgar la ley. Y los israelitas temblaron de espanto al oír su voz.
     Habló el mansísimo Jesús en el huerto de los Olivos y no dijo más que una sola palabra: «YO SOY.» Y sus enemigos cayeron en tierra, temblando de pavor.
     En aquel día hablará. Y no será para promulgar la ley ni para defender a sus discípulos.
     Hablará para castigar al pecador, al asesino, al impuro, al blasfemo: a todos los pecadores.
     Y hablará «en su ira». Tunc loquetur ad eos in ira sua.
     Y la ira de Dios es terrible.
     Y será horrible caer en las manos de un Dios airado. ¡Oh, que esa voz no hable para castigarme a mí!

Alberto Moreno S. I.
ENTRE EL Y YO

1 comentario:

Juan Diego Ortega dijo...

Maravillosa entrada! M he emocionado al leerla porque siempre he tenido esa pregunta, ¿ por qué callas Señor, por qué permites ? Ahora me quedo más tranquilo y consolado...gracias y adelante con este apostolado cibernético que tantas almas conquista para la Santa Iglesia.