martes, 3 de septiembre de 2013

EL GRAN ORIENTE DE LA MASONERIA SIN MASCARA (XIV Y FINAL)

Por Mons. George F. Dillon
XXII
EL FENIANISMO  
     Desde el establecimiento de la Masonería Iluminada su Consejo Supremo nunca perdió de vista a ninguna población descontenta en ningún lugar de la tierra. Como aspirante al gobierno universal tomó cuidadoso conocimiento de cada, movimiento social o naciónal entre las masas que prometiera un avance para sus objetivos. Fue así como tuvo éxito con la población campesina y obrera de Francia de modo de efectuar la primera y todas las subsiguientes revoluciones en ese país. Las cartas de la Alta Vendita y de Piccolo Tigre en especial han tenido cuidadosamente en cuenta la corrupción de las masas de trabajadores para descristianizarlos efectivamente y adecuarlos y conformarlos como revolucionarios. Ahora bien, entre todos los pueblos de la tierra los que impidieron en mayor medida los designios ateos fueron los católicos de Irlanda. Forzados a dejar su país por millones, llevaron a Escocia, a Inglaterra, a los Estados Unidos, a Canadá, a las indias Occidentales, y a nuestras colonias en desarrollo —todos imperios en germen— de Australia; y como soldados de Inglaterra a la India, a Africa y a China, la fe más fuerte en existencia dentro de esa misma religión que la francmasonería atea tanto desea destruir. Sería imposible imaginar que los oscuros Directorios de los iluminados no tomaran cuidadosa cuenta de ellos. Y así lo han hecho. En las años que precedieron a 1798 tuvieron emisarios, como aquellos que mandarían posteriormente a actuar entre los carbonarios de Nápoles, que desarrollaron su actividad entre las filas de los Irlandeses Unidos. Francia, en esa época completamente bajo el control de los iluminados, envió una ayuda que necesitaba urgentemente en su propio país, bajo la instigación de estos, para fundar una República Irlandesa, por supuesto que según lineamientos ateos, sobre los cuales entonces fueron fundadas todas las repúblicas establecidas con ayuda de sus armas. La expedicion termino en un fracaso pero las organizaciones que seguian a la francmasoneria continuaron durance mucho tiempo perjudicando a Irlanda. Como en Italia, los iluminados le habian enseñado al campesinado de Irlanda cómo conspirar en secreto, como atarse a los juramentos, y como coaligarse contra sus opresores en acción mortal pero siempre sin esperanzas. Estas sociedades nunca efectuaron ni un átomo de bien por Irlanda. Hicieron en cambio mucho daño. Pero, ¿que les importaba a los enemigos de la religion, la verdadera fedicidad de los irlandeses? Su ganancia consistia en crear antagonismo entre los fieles pastores del pueblo y los miembros de sociedades secretas tales coma la de Ribbonmen, Molly Maguirre y otras similares, organizadas por complotadores que por lo general eran canallas traicioneros. En 1848 hubo en Irlanda algo asi como una tendencia a imitar los movimientos revolucionarios secretos establecidos en el continente por Mazzini. Tenemos por ejemplo a la Organización Joven Irlanda. No se inició esta como una sociedad secreta. Ni tampoco lo fue la Sociedad de Irlandeses Unidos al principio. Pero Irlandeses Unidos llevó a que se organizara una sociedad secreta y es fácil que hubiera ocurrido lo mismo con el movirniento Joven Irlanda de 1848, si no se le hubiera puesto fin prematuramente. Sea como fuere Ilevó, sin que sus lideres lo desearan, al contrario, en contra de la voluntad de muchos de ellos, a la organización secreta más profunda, más ingeniosamente planeada, más difundida y maligna en la cual los jovenes irlandeses desaprensivos hubieron jamás sido atrapados. Esta fue la Sociedad Secreta Feniana.
     Podemos hablar de los iniciadores del movimiento como conectada a la peor forma de organización secreta continental atea; ellos, en efecto, alardeaban de haber ido a Francia a "estudiar" los planes de los más corruptos revolucionarios de ese país. Por mi parte creo que estos jóvenes de cabeza ardiente, como loeran en ese momento, jamás tomaron la iniciativapor si mismos, sino que fueron atrapados en este curso de acción por los agentes del Directorio del movimiento ateo, en ese momento presidido por el Misrno Lord Palmerston. Que la Asociación Feniana fue creada y luego sacrificada a Inglaterra no esteria sino de acuerdo con la tradición de la Alta Vendita, en cuyo lugar estaban Palmerston y su acolitos.
     Leemos en la vida del famoso Nubius, el monarca que precedió a Palmerston, que él a menudo sacrificaba a algunas de las logias de los carbonarios al Gobierno Pontificio, con el objeto de acorazarse el mismo y al mismo tiempo, castigar a dichas logias. Si encontraba que alguna logia habia pecado de indiscrecion, o que habia entre sus miembros demasiada religion como para ser suficientemente manejables en cuanto a seguir un movimiento hereje, la traicionaba. Le indicaba al gobierno cómo encontrarla; dónde tenia escondidas las armas; quienes eran sus miembros: cuáles eran sus acciones reprensibles. Por lo tanto, los miembros eran pillados en plena acción, y ejecutados luego de juicio. Nubius logró deshacerse de un organismo por el cual no sentia sino enojo, de esta manera. Su posición ante Roma era lo suficientemente segura como para mordisquear, como el decia, las bases del poder pontificio, que por su parte pensaba que cualquier conexión que tan respetable caballero pudiera tener con asesinos, no podia ser en realidad sino por el bien de la Iglesia y el Gobierno al cual por su posición, educación y aun interes de clase él estaba aliado. Palmerston, tambien, cuando deseaba despistar a sus colegas, tenia la excusa de poder obtener conocitniento de los complots fenianos en Irlanda y America para poder explicar su constante intercambio con los jefes de las revoluciones en el mundo. ¿Que escrúpulos podia él tener, al igual que su predecesor Nubius, en urgir a la acción a unos pocos hombres que por otra parte él despreciaba, y en usar luego medios para estrangular sus esfuerzos, y a ellos misrnos, si fuere necesario? Era buena politica ante algunos, per lo menos, de sus colegas, denunciar a Irlanda como revolucionaria cuando él, Palmerston, tenia en la mano todos los hilos que armaban la revolución. Sabian sus colegas que Palmerston, conocía donde enviar a sus espias y frustrar, en el momento oportuno, todo el movimiento. Podía el causar insurrecciones que se llevaban a cabo de la manera más insana, en cuanto a tiempo y lugar, y' llenar a los conspiradores de ridículo al mismo tiempo que eran vencidos.
     Como quiera que sea, después de que el movimiento feniano fue cultivado en América apareció en Irlanda en una sociedad fundada sobre líneas no muy diferentes de las de los carbonarios de Italia. Era la francmasonería iluminada con —por supuesto— otro nombre, con el objeto de no espantar a los piadosos hombres católicos cuyo fin era seducir y alejar de su fé. Pero siendo lo que era no podía ocultar su innata y determinada hostilidad hacia la Iglesia Católica y así probo ser en Irlanda y dondequiera pudo apoderarse del pueblo, uno de los más formidables enemigos para las almas de los irlandeses, que hubieron aparecido jamás.   
     Cuando digo esto no debe imaginarse que ni por un momento quiero significar que muchos de los que se afiliaron a esta sociedad sostenían o conocían sus puntos de vista. Si todo lo que he dicho hasta aquí prueba algo, es esto: la naturaleza de la infernal conspiración que estamos considerando es esencialmente hipócrita. Viene como viene la masonería con una mentira en la boca. Siempre aparece bajo falsos ropajes. Así se presentó en Italia bajo el nombre de carbonarismo. Apareció no sólo profesando la más pura religión, católica, sino recitando las oraciones, cumpliendo con los sacramentos, haciendo abierta profesión de la fe y declarando la devoción a el Vicario de Cristo una cuestión obligatoria.
     No creo que el fenianismo fuera a Irlanda con tan pías pretensiones. Fue sin embargo bajo el disfraz del patriotismo, que en Irlanda, durante tantos siglos, estuvo tan conectado con la religión que una y otra cosa llegaron a estas unidas en las mentes de los campesinos. El amigo de la una estaba considerado como el amigo del otro; y el del otro. Por lo tanto, en las mentes de los irlandeses, en la época de mi niñez, los franceses que vinieron bajo Hoch eran considerados como católicos. Los Irlandeses sostenian que Francia era entonces, como lo había sido cuando los "gansos salvajes" fueron a luchar por los borbones, una nación católica. La verdad era, por supuesto, la opuesta; pero tanto tiempo habían estado los irlandeses acostumbrados a mirar a los franceses como católicos, que todavía se hacían la ilusión - y- no querían oír ni creer lo contrario. Fue suficiente, entonces, para el fenianismo, aparecer disfrazado de un movimiento nacional cuyo, objetivo era liberar al país de la Inglaterra protestante, para que fuera sin cuestionamientos considerado —por lo menos en primera instancia— como un movimiento esencialmente católico. Sin embargo, después de que sus líderes hubieron ido a París para estudiar los métodos de los carbonarios franceses e italianos, y retornaran, para crear círculos y centros según el modelo de la Vendita de los italianos, mostraron ya en gran medida el espíritu hereje que animaba a los hombres con quienes se habían encontrado en Francia, y tomaron la determinación de difundirlo en Irlanda. Sabían bien que el sacerdocio irlandés se opondría a ellos y los denunciaría, como lo haría cada hombre patriótico y conciente del país. La completa imposibilidad de que cualquier movimiento militar intentado por los despojados campesinos en esa época pudiera tener éxito, no importa su número, era en sí misma razón suficiente para que cualquier hombre de cierta humanidad, sin hablar del clero, tratara de disuadir al pueblo de intentar la loca empresa de los fenianos. Cada buen irlandés con experiencia en estos asuntos, Smith O'Brieis, los editores de Nation y otros, asi lo hirieron; sin embargo, aunque parezca extraño, los líderes del desastroso movimiento, los irlandeses y los organizadores americanos gozaron de libertad por parte del Gobierno Inglés, por lo menos mientras vivió Lord Paimerston, para actuar casi como les plugo en Irlanda. El Gobiernó sabía que, aunque impotentes para dañar a Inglaterra estos agitadores y conspiradores estaban haciendo el trabajo que el odio inglés anticatólico deseaba que se hiciera, con más efectividad que cualquier persecución que la herejía pudiera inventar. Estaban socavando la fe del pueblo.
     Después de solemne juicio de acuerdo con las leyes de la sociedad, de O'Mahony, el "Head Centre" americano por crímenes y ofensas que se alegó eran peores que la imbecilidad mera, seguida del nombramiento en su lugar del coronel William R. Roberts, un comerciante irlandes-norteamericano de alta posición y honrado carácter, cuya fortuna siempre habia ayudado generosamente las causas irlandesas de carácter patriótico, caritativo o religioso. El jefe depuesto, sin embargo, no acató la aplicación de las reglas de la sociedad. Estableció en cambio una asociación rival, empresa en la que fue ayudado por el "Head Centre" irlandes. Y a esto siguieron agrias escenas entre las dos facciones antagonistas, que hicieron esperanzar al Gobierno Ingles —por un momento a creerlo por completo, en que pronto seguiria la desaparición de ambas.
     El Sr. A.M. Cullivan, despues de hablar de la historia del movimiento feniano en America continúa:
     "Este breve episodio en Ridgeway fue para los irlandeses confederados la única luz que alumbró su historia en el año 1866. Esa página de historia, por otra parte, fue oscurecida y borroneada por una serie de informes que provocaron humillantes y desgraciadas exposiciones en conexión con el Head Centre Irlandes. En otoño de ese año este hombre fue a America y, encontrando que se dudaba de su integridad y que su autoridad era repudiada, se resolvió por un curso de acción que seria dificultoso no calificar demasiado severamente. Con el objeto de atraer seguidores y un flujo de dinero, anunció públicamente que en los meses del invierno que se aproximaba, y antes de que el nuevo año comenzara el estaria (y selló su promesa con una horrible invocación al Altisimo) en Irlanda, diriguiendo la tan prometida insurrección. Hubiera sido esta solo una "intención", que podria haber "fallado", lo mismo se trataria de una acción manifiestamente criminal el que anunciara esto al Gobierno Británico. A menos que, verdaderamente, los recursos de que disponia fueran tan enorrnes que hicieran que los preparativos de Inglaterra le resultaran indiferentes. Pero no fue como una intencion que anuncló la insurrección y juró por ella. Y que amenazó con las más serias consecuencias personales a cualquier hombre que se atreviera a expresar alguna duda de que el acontecimiento no fuera a resultar como el decía. Los pocos meses que faltaban para la finalización del año fueron pasando: sus acólitos intimos hicieron correr el rumor de que se habia embarcado hacia la escena de la acción, y en Irlanda las nuevas casi ocasionaron el pánico. Un dia, casi al finalizar diciembre, sin embargo, todo Nueva York supo la nueva de que Stephens nunca habia partido de Holanda, y que en cambio se estaba escondiendo de furiosos partidarios en un lugar de Brooklyn. Las escenas que siguieron fueron tales que más vale que se omitan de estas páginas. En tan amarga hora miles de honestos, irnpulsivos y sacrificados irlandeses soportaron la angustia de descubrir que habian sido engañados como nunca antes nadie lo habia sido; de que un idolo adorado con frenetica devoción era, despues de todo, un idolo de barro."
     Los tejemanejes del "Head Centre", sin embargo, no habian terminado.
     Continua el Sr. Sullivan:
     "En Irlanda, donde Stephens habia despertado más credulidad, las nuevas de este colapso, que llegaron alli en 1867, llenaron de una profunda humillación a los circulos. Los más desapasionados se alegraban de que aquel no hubiera cumplido la promesa, que en si misma era un crimen, pero el reproche que se suponia alcanzaba a todos los afiliados a causa de su defección pública tuvo un peso tan enorme que se convino en que estallara un levantamiento en toda Irlanda el 5 de marzo de 1867.
     De todos los intentos insensatos de revolución de que se tiene memoria en la historia este fue con toda seguridad el más notable. El más extravagante de los viejos cuentos fenianos no podria proveer de nada más absurdo. Los internados de un asilo de alienados no podrian haber producido un plan más imposible. La única caracteristica que rescata a todo el proceso fue la conducta de los insensatos que participaron en él. Primero, su coraje al haber respondido a tal llamado, sin arma y sin ayuda alguna como se encontraban. Segundo, su intenso sentimiento religioso. En los días que precedieron al 5 de marzo, las iglesias católicas estaban atestadas con la juventud del país, preparándose espiritualmente para una lucha en la que ellos creían que muchos iban a morir y pocos a sobrevivir. Y en tercer lugar su noble humanidad hacia los prisioneros que capturaron, su escrupulosa conducta hacia la propiedad privada y su ansiedad en seguir su lucha sin infracción a las reglas y leyes de la guerra honorable."

XXIII  
CONCLUSION 
     En conclusión, es adecuado que yo diga al lector unas palabras acerca de la actitud de la Iglesia en el momento presente, con respecto a las fuerzas del ateísmo organizado en el mundo. Esta organización ha llegado actualmente a la perfección de su oscura sabiduría, y está haciendo rápidos progresos hacia el más completo y universal ejercicio de su poder. Ha tenido éxito. Por causa de ella la Iglesia, ha sido despojada... Las órdenes religiosas están virtualmente suprimidas en cada país de Europa. La Francmasonería ha escalado en los gobiernos de Francia, Portugal, Italia y Suiza, y trabaja activamente en todas las repúblicas de Sudamérica. Gobierna a Alemania, aterroriza a Rusia, desazona a Bélgica y mordisquea secretamente el corazón de Austria. 
     De acuerdo al Reverendo Humphrey J. T. Johnson en Francmasonería, un Resumen Histórico (Catholic Truth Society, julio, 1)10) "En Italia "Mussolini se mostró un implacable oponente de la Orden" mientras que "en Alemania el Fürher, convencido de que no sólo la masonería humanitaria sino también la cristiana estaban embebidas del espíritu del judaismo, suprimieron el último, asi como aquélla, y ni siquiera permitió que sus Grandes Logias continuaran una existencia nominal bajo nombres tales como Orden Nacional Cristiana de Federico el Grande o La Orden de la Amistad".
     El padre Johnson también señala que "con la derrota de los poderes del eje el movimiento antimasónico se derrumbó."
     En España bajo el General Franco y en Portugal bajo el Dr. Salazar la Francmasonería está prohibida a pesar de los esfuerzos de los representantes de la Nato (americanos) para establecer logias allí. 
     Avanza en todas partes con rápidas zancadas al mismo tiempo en sus movimientos secretos contra el catolicismo y contra el cristianismo en general y en su persecusión abierta contra éstos de acuerdo con sus oportunidades y poder. Ninguna esperanza, humanamente hablando, aparece en el horizonte que nos garantice en este momento que pueda haber un cambio positivo. La crisis en los conflictos de la cristiandad es la hora de la victoria. En su bula  inmortal, Humanum Genus, León XIII le he asestado un golpe mortal al progreso de la francmasonería, que hace los mayores esfuerzos para mantenerse oculta. Que tenga poder como para mantenerse oculta es considerado por algunos como una de las más remarcables evidencias de su poder real.
     La exposición es su muerte, muerte al menos de su influencia entre aquellos de entre los católicos que proyectaba engañar.
     Por lo tanto, he aquí que viene una orden para todos nosotros... "Arrancad la máscara a la Francmasonería y hacedles ver a todos lo que realmente es". Consecuentemente se convierte en un deber, en todo tiempo que sea, exponer a la luz a la francmasonería.

FIN

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