martes, 7 de septiembre de 2010

DE MUCHOS PUNTOS PROCEDE LA INFILTRACION

Capítulo II
Para un jerarca del "progresismo religioso" en México, el padre Pedro Velázquez (ya fallecido), director que fue del Secretariado Social Mexicano, "El comunismo es el socialismo en su forma más absoluta, más lógica y representa la última palabra de la doctrina. En su esencia, no es ni un programa de transformaciones técnicas y económicas del régimen capitalista, ni una simple teoría social y política del Estado, es principalmente, una doctrina que trata de hacer una nueva humanidad, una sociedad sin clases, libre de injusticias y de dolor, donde reine la igualdad y todos los hombres sean hermanos". ("Comunismo y Catolicismo Social", edición del Secretariado Social Mexicano, 1961, p. 4.)
Con tal criterio no resulta sino absolutamente lógico que en México, el "cambio de estructuras" que está operando con enormes ayudas de diversos puntos del extranjero, se oriente hacia la apertura de corrientes favorables al comunismo o filo-marxistas, por lo menos. A ello se debe que las enormes aportaciones de los Estados Unidos, Alemania, España, Holanda, Bélgica, Italia, Francia, Canadá, etc., se estén utilizando en una transformación de las "estructuras" favorable a la penetración del imperialismo soviético.
Después de un viaje a la Unión Soviética, fray Alberto de Escurdia, profeso de la Orden de los Dominicos afirmó: "Rusia está más cerca del ideal evangélico que los países capitalistas" ("Siempre", agosto 30, 1967, p. 33), pues ahí conoció la vida de "una sociedad que se acerca al Evangelio, en su práctica de justicia social, de fraternidad y comunicación humana" (Ibid, p. 32).
Monseñor Méndez Arceo, el obispo de Cuernavaca que tan distinguido es en materia de cambios religiosos, políticos y socio-económicos, puntualiza textualmente que "el comunismo es la manifestación de cómo se realiza el mandato de la redención de Cristo”. “El Día", abril 5, 1967, p. 12). Por su parte, otro clérigo comprometido, el jesuita Enrique Maza García asienta falsamente, impulsado por la miopía de su "progresismo religioso-marxista", que en Polonia —90 por ciento de católicos— se acepta cada vez menos la línea intransigente del cardenal Wyzhinsky y se busca —con más o menos totalidad, según los grupos— la fusión con el comunismo. El proceso de colaboración, e integración y convivencia —lo reconocen ellos— no se puede ya detener, pretendiendo indicar con ello que el camino del futuro es la fusión de las fuerzas cristianas en un mundo cada vez más comunizado; pero se equivoca de pe a pa el padre Maza, porque el cardenal Wyzhinsky es, posiblemente, el dignatario eclesiástico más admirado en la nación polaca, donde su conducta vertical como defensor de la Iglesia Católica y de los derechos del hombre frente al comunismo, le ha granjeado enormes simpatías.
Otro patriarca del "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica, el canónigo prebendado de la Catedral Metropolitana, don Ramón de Ertze Garamendi, de origen vasco, afirma sin vacilación que "Cristianismo y comunismo son las dos grandes esperanzas de la humanidad" (Conferencia en la Universidad de Querétaro, grabada en cinta magnetofónica, el 13 de marzo de 1967).
El jesuita Felipe Pardinas Illanes, clérigo "progresista" (que después contrajo nupcias), señala con claridad las enormes perspectivas de una acción política desde las filas religiosas, al afirmar: "El cristianismo puede ser una levadura de diálogo y de presencia de los pueblos en las decisiones si: rompe de hecho hasta la más ligera apariencia de alianza con las oligarquías conservadoras empeñadas en frenar los caminos y estimula a los pueblos mismos a participar en las tomas de decisión en políticas cada vez más amplias". Pardinas, con prolongadas estancias en Hong Kong, propugna también cambios con moldes marxistas-leninistas.
El tozudo jesuita Enrique Maza García, activo en tratar de convencer a los católicos de que entre el cristianismo y el comunismo no hay conflicto, afirma ("Excelsior", mayo 23, 1968, p. 6) que "En el Cuerpo místico de Cristo, donde cada miembro tiene su función propia y natural, Marx y Lenin, cristianizados, con su incontable descendencia, sean los avocados por la Providencia Divina para establecer la justicia social."
Pero si nos detuviéramos a transcribir todo lo fundamental —cuando menos— que en materia de literatura marxista-leninista han escrito los paladines del "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia tendríamos que llenar un grueso volumen. Pasemos, a continuación, a realizar una breve exposición sobre los organismos que intervienen en México para la realización de la penetración religioso-política, con el auxilio de los clérigos pro-marxistas-leninistas —mexicanos y no mexicanos— que aquí actúan.
En su proceso de "concientización" (adoctrinamiento entre católicos y no católicos para que acepten la nueva orientación "religioso-marxista") el "progresismo" tiene un enorme campo de acción en los denominados "cuerpos intermedios", cuyas filas integran seglares asesorados por asistentes eclesiásticos que en muchos casos han caído en la línea de la "Internacional Progresista".
Existe en México la denominada "Confederación de Organizaciones Nacionales" que trabaja bajo los lineamientos de la Iglesia que los clérigos comprometidos en la subversión religioso-política denominan "post-conciliar"; es decir, de apertura a todas las corrientes, y cuyos campos de acción, que incluyen el político en forma preponderante, fueron especificados desde el Tercer Congreso Mundial para el Apostolado de los Laicos, efectuado en Roma, del 11 al 18 de octubre de 1967 y que en algunos casos, como ha acontecido en la ciudad de Chicago, de los Estados Unidos, se ha interpretado como el punto de partida para crear un "PODER LAICO" que sirva de "cuerpo intermedio" entre los clérigos comprometidos con la "Internacional Progresista" y la acción que en el terreno cívico-político debe ponerse en marcha contra "la violencia institucionalizada que ejercen muchos gobiernos en Latinoamérica".
Es decir, que el laico se convierte así en el instrumento de los ideólogos de los "cambios de estructuras" a la manera marxista-leninista, valiéndose los clérigos comprometidos de una autoridad moral que supieron ganar ilustres varones que desde su ministerio sacerdotal supieron responder con fidelidad para con Dios y con la Patria y cuya obra, los curas de "la nueva Iglesia" pretenden derrumbar, en un proceso previo al "cambio de estructuras" con moldes marxistas-leninistas.
La Confederación de Organizaciones Nacionales confiesa tener dentro de sus filas 6 millones de católicos, agrupados en 48 organismos, de los cuales destacan en sus labores de "concientización" el Movimiento Familiar Cristiano, los Cursillistas, la Juventud Obrera y Campesina, las agrupaciones estudiantiles de la Universidad Nacional Autónoma manejada a través de la "Parroquia Universitaria", la Universidad Iberoamericana, la escuela de periodismo Carlos Septién García (antaño manejada por la Acción Católica y ahora en poder de Acción Nacional vía Alejandro Avilés), el Movimiento Estudiantil Profesional, etc. Esto, a nivel "nacional" y en lo internacional, destinado a infiltrar Latinoamérica desde México con moldes marxista-leninistas, el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) a cargo del clérigo Iván Illich, apoyado por el obispo Méndez Arceo y con recursos ilimitados provenientes del grupo jesuita norteamericano que controla la Universidad de Fordham.
Misereor" y "Adveniat" organizaciones con sede en Aachen y Essen, Alemania, respectivamente, son dos de los organismos que contribuyen considerablemente para el sostenimiento económico de la penetración religioso-política en el pueblo mexicano. "Misereor", según su jefe de prensa, Friedhlem Merz (ICI, la. de abril, 1969, p. 4), destina anualmente 100 millones de marcos (400 millones de pesos, aproximadamente) para impulsar los trabajos de "concientización" en países llamados subdesarrollados o en vías de desarrollo. "Adveniat" aporta para "catequesis" y "apostolado laico", "pastoral", "reforma social" y "pastoral universitaria", que es como suelen llamarse entre los clérigos "progresistas" los trabajos de "concientización", una suma equivalente a 280 millones de pesos mexicanos, cuyo principal beneficiario ha sido el Consejo Episcopal Latinoamericano.
La Confederación Latinoamericana de Sindicatos Cristianos (CLASC) la Universidad de Fordham, el CICOP de los Estados Unidos, "Economía y Humanismo" de Francia, etc., son otras organizaciones que han contribuido para montar en México uno de los aparatos religioso-político de mayores alcances que hasta ahora se conocen en Latinoamérica.
Ya a mediados de 1968, Manuel Larenas Velasco, en "Foro Político" (julio 22, 1968) denunciaba la penetración de los clérigos comprometidos con el "progresismo", para influir en los medios políticos de México. Destacaba el papel preponderante de sacerdotes jesuitas y señalaba que "al buscar el diálogo con los totalitarios rojos, y de hecho su alianza con ellos en todas las materias económicas, los católicos 'progresistas' forman con el comunismo un frente unido para el ataque general a todo lo que huele a gobierno, orden político y social, etcétera".
"En la Universidad Iberoamericana —denunció Larenas Velasco— los alumnos y no pocos profesores (dirigidos por jesuitas) tienen la afición izquierdizante de acusar a la Iglesia en general de mil y un pecados sociales, a la vez que de insultar y despreciar a los ricos y al capitalismo, pese a que todos los estudiantes son hijos de familias archipudientes, que son las únicas que tienen capacidad monetaria para mandar allí a sus vástagos.
"La mente de los alumnos del plantel —prosigue Larenas Velasco— es corrompida desde el momento de su ingreso con las clases de marxismo rusificado, castrificado y maoísta que en él se imparte so pretexto de que conviene que la juventud conozca todas las corrientes políticas contemporáneas, aunque ¡muy curioso! ¿no? Jamás se ha sabido que en la Universidad Iberoamericana se haya dado, por ejemplo, una sola conferencia de esa disciplina llamada sovietología, que profesan los descastados y profundos conocedores del marxismo original, inconformes con lo que en Rusia ha venido sucediendo desde décadas."
De lo denunciado por Larenas Velasco se desprende que el "progresismo religioso" "dirige espiritualmente" a las esposas de los ricos por medio de organizaciones llamadas de "caridad" de las que se conocen más de treinta, con muy variados nombres como "Damas Vicentinas", "El Mexicanito", "Patronato de la Universidad Vicentina", "La Mano Amiga", diversos "clubes de costura", de "conversación", etc.
De suma abundancia en materia de datos, la denuncia a que hacemos referencia relata que los jesuitas que dirigen a los "cursilleros" se dedican a hacer verdaderos lavados de cerebro, especialmente de ricos, hombres de empresa y personas de brillante porvenir. Su objeto es el de convencerlos de que son culpables de la gran diferencia de las fortunas, lo mismo que el crearles un complejo de culpa por tanto daño que han hecho, para que así colaboren o cuando menos estén conformes con el tan traído y llevado cambio de estructuras.
"Las hijas de los ricos, los empresarios y aún los políticos, tampoco escapan al control 'católico progresista', pues existen organizaciones que las acaparan por medio de conferencias sobre arte y cultura en general, consejos de novias. Para señoritas próximas a contraer matrimonio existe una rama especial del 'Movimiento Familiar Cristiano', organismo que ha creado una 'moral revolucionaria matrimonial'. Alguien argumentará, quizá, que todo eso ha existido siempre. No es cierto, pues aparte de que su amplitud es hoy incomparablemente mayor, nunca había tenido el sentido y proyección políticos que ahora tienen dichos grupos de 'poder' y 'presión'."
Del testimonio de Larenas Velasco se desprende también que "antes, muchas damitas y muchos jóvenes se abstenían de ingresar a tales organismos, porque los consideraban centros de 'beatería'. Hoy los ven como centros elegantes, 'popoff, 'snobs'; lo que está de moda, en una palabra, porque la 'beatería' se acabó y pueden organizar 'pachangas a gogó' y ostentar en las mismas, lujuriosas minifaldas. Antaño, ahí no se podía beber vino y ni siquiera cerveza, mientras que hoy abundan los 'cocktails' en que se habla de la 'revolución' y el sempiterno "cambio de estructuras'. De tal manera que controlan también a las hijas y a los hijos de los políticos, con quienes se pone especial cuidado en demostrarles que no hay ninguna oposición con sus padres, ya que ellos son tan 'izquierdistas' o más que sus progenitores."
De la sólida exposición de "Foro Político" sobresale que de interés particular para el catolicismo 'progresista' son, repetimos, los capitalistas y hombres de empresa en general, para quienes existen numerosas organizaciones específicas como la UDEC (Unión de Empresarios Católicos) y la de los 'Guadalupanos'. Pero la que ha adquirido mayor importancia es la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM), que ya tiene muchas sucursales en las más importantes ciudades de la República y han formado la Confederación USEM, que a su vez está adherida a la UNIAPAC, o sea una confederación de empresarios de toda Iberoamérica, con neta inclinación 'progresista' de tipo católico, socialistoide e izquierdizante.
"Cabe mencionar que la UNIAPAC forma parte de la UCID que comprende también países europeos y tiene su sede en Roma, donde los días 22 y 23 de junio de 1967 se efectuó el 'Congreso Interna¬cional Pro Deo', al que asistieron magnates norteamericanos y de Europa y de Iberoamérica, interesados en impulsar económicamente el 'progresismo religioso' en Latinoamérica, entre ellos George Moore, presidente del First National Bank de Nueva York; Jim Farley, presidente de una negociación refresquera internacional y perteneciente al grupo político marxista del finado presidente Franklin D. Roosevelt. El padre Félix Morlión, de la Orden de los Predicadores y con residencia en 437 West, 47 th St. Nueva York, que asesora al 'Comité Internacional para el Establecimiento de la Democracia bajo Dios' (que creó el extinto cardenal Agustín Bea), del que forman parte Farley y Moore, junto con otros 47 multimillonarios norteamericanos, interesados en el 'cambio de estructuras' tanto en México como en el resto de Latinoamérica."
Al abundar sobre el tema de la penetración político-religiosa en México, Larenas Velasco hace notar que si la Confederación Nacional de Organizaciones Nacionales cuenta con el contingente que dice militar en sus filas, resulta ya "más fuerte que el PRI y la CTM, pues aparte del número, sus socios están unidos por el lazo de una común creencia religiosa y por la obediencia unánime...
"Los dirigentes del CON han tenido especial empeño en que los grupos filiales atraigan a su seno a las esposas y yernos de los políticos del régimen, porque, sostienen, quienes han triunfado en la vida pública sienten acusada inclinación a brillar en los medios llamados sociales, o sea elegantes, y nadie tomo los católicos para ofrecerles tal oportunidad en los grupos de gente 'distinguida' que controlan. Con lo cual tenemos, de nuevo, el uso político que los católicos 'progresistas' dan a la institución de la familia, que les debía merecer más respeto", especifica Larenas Velasco.
La habilidad extrema con que proceden los del "progresismo religioso" les ha permitido sorprender a personas de la experiencia de Alfonso Martínez Domínguez, quien el martes 13 de junio de 1967, en su carácter de jefe del control político del Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados, invitó a una sesión solemne en ese recinto parlamentario de Donceles y Allende, al obispo Méndez Arceo y al clérigo extranjero y canónigo prebendado de la Catedral Metropolitana, don Ramón de Ertze Garamendi.
Que Acción Nacional, "el partido de los católicos" conviva y forme alianza con los clérigos "progresistas", nada tiene de raro porque ha sido costumbre que los dirigentes del PAN mezclen sus actividades políticas con cuestiones de Iglesia; pero bajo ningún punto de vista resulta congruente el que un jefe de control político priísta conviva políticamente con clérigos comprometidos con intereses adversos a México, máxime si se toma en cuenta que el PRI se dice heredero del espíritu juarista, cuya bandera más vivaz fue la de la separación de la Iglesia y el Estado.
Por razones de parentesco y afinidad política, la persona de Lázaro Cárdenas, promotor de todo lo que huele a marxismo, influyó para que se produjera la presencia de los dos clérigos "progresistas" en un recinto oficial y durante un acto oficial, lo cual no tiene precedente en los anales parlamentarios de los Gobiernos de la Revolución Mexicana. Más tarde, ya como presidente del Partido Revolucionario Institucional, Alfonso Martínez Domínguez lanzó el sábado 16 de febrero de 1969, una andanada verbal contra "los que no han dejado de ser oscurantistas" (los miembros del PAN) y "se espantan de las corrientes renovadoras que se manifiestan dentro de las iglesias y temen a la parte del pueblo que se acerca a ellas" y "están, como es natural, contra aquellos miembros del clero que son más sensibles a las aspiraciones del pueblo".
Pero Martínez Domínguez sin duda ignora que "los miembros del clero que son más sensibles a las aspiraciones del pueblo" y los que "no han dejado de ser oscurantistas" (los del PAN) han formado alianza bajo directrices internacionales y que está llamada a causar los mayores estragos al Partido Revolucionario Institucional con graves implicaciones para el país.
Por lo demás, está dicho que la palabra convence pero el ejemplo arrastra y así, el presidente municipal de Torreón, Rodolfo Guerrero González invitó al obispo Méndez Arceo a dar una conferencia en el Teatro Principal de la localidad, con gastos pagados y con porras integradas por elementos del Partido Revolucionario Institucional, para que aplaudieran que el obispo "progresista" y uno de los miembros del clero que "son más sensibles a las aspiraciones del pueblo", se pronunciaran por la existencia de clérigos políticos. El alcalde lagunero presentó al obispo de Cuernavaca como "la voz en línea directa del Concilio Vaticano II". Ni el más ilustre de los "oscurantistas" podrá mejorar el papel de comparsa que en esa ocasión desempeñó el alcalde torreonense.
No puede negarse que con tan efusivas muestras de admiración y reconocimiento por "los miembros del clero que son más sensibles a las aspiraciones del pueblo", la obra de penetración político-religiosa del "progresismo" en México, tiene grandes perspectivas.
Cuánta razón le asiste al ingeniero Jorge Espinosa Ulloa, quien el martes 4 de noviembre de 1969 manifestó al licenciado Luis Echeverría Álvarez —entonces precandidato del PRI a la Primera Magistratura del país— que "hoy no nos encontramos expuestos a invasiones militares, pero bajo formas más sutiles, y para muchos más aceptables, estamos sometidos a incontables métodos de penetración ideológica".
Por otra parte, no se desconoce que posiblemente alguna de las personas que aquí se mencionan —y puede ser el caso de Alfonso Martínez Domínguez— carezca de la información suficiente sobre el problema de la penetración ideológica en México. Sobre este particular, es conveniente apuntar que la misión periodística es dar a conocer hechos que presentados con sentido trascendente, contribuyan a una orientación, sobre todo tratándose de un problema que está afectando tan directamente al país.
Sólo con una información exenta de sectarismos podrá tenerse un panorama preciso de la realidad que nos rodea. Con el conocimiento de los hechos, las personas bien intencionadas podrán obrar con mayor acierto.

Manuel Magaña Contreras
PODER LAICO
1970

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