lunes, 27 de septiembre de 2010

PUNTILLAZO DEL PAN AL SINARQUISMO

El desplazamiento de Avilés al Centro Nacional de Comunicación Social, pero conservando el puesto clave de consejero de la jerarquía panista, fue, sin lugar a dudas, una hábil maniobra, pues al ocupar la jefatura de prensa del CENCOS, la dirección de la escuela Carlos Septién García, ligada desde sus orígenes con la Acción Católica Mexicana, calmaba las inquietudes de algunos católicos respecto a las ligas de "su partido" con la "Democracia Cristiana ". Con un hombre colocado en puestos tan visibles y en línea directa con la Jerarquía Eclesiástica, Acción Nacional ya podría continuar ostentando a los cuatro vientos su carácter de "partido de los católicos". Además, para reforzar tal carácter, el consejero panista asumía también la dirección de "Mundo Mejor", periódico fundado por la Orden de los Carmelitas Descalzos y que el padre Joaquín Nuñez entrego al panista y demo-cristiano Avilés.
Políticamente fue un golpe magistral, porque desde sus nuevos puestos, Avilés demostraba a la vista le lodos los miembros del "partido de los católicos" que era "un hombre de iglesia". Por otra parte, ser dirigente del PAN, personaje importante del CENCOS, director de un plantel fundado por la Acción Católica y de un semanario que nació de una organización religiosa, permitía servir habilidosa y eficazmente al Partido Acción Nacional y a "la Iglesia", dentro de los nuevos programas del "progresismo religioso" o "Internacional Progresista" para dinamitar intramuros a la Iglesia Católica y desde ella, al Estado mexicano.
La obra de penetración democristiana lanzada desde las filas de Acción Nacional, tuvo sus más rápidos y mejores resultados en la Universidad Iberoamericana. Miguel Manzur Kuri fue el comodín que se movió en una y otra dirección para lograr el adoctrinamiento; su carácter de maestro de la Septién García, catedrático de la Ibero y activista del "partido de los católicos", permitió establecer los enlaces previstos.
Por otra parte, la presencia en la Universidad Iberoamericana de clérigos "progresistas" como el jesuíta Felipe Pardinas Illanes, David Mayagoitia, etc., y de catedráticos como David Orozco Romo, exjefe nacional de una facción de la Unión Nacional Sinarquista, facilitaron enormemente la labor de Manzur Kuri.
Los grupos "agresivos y compactos" que funcionaron dentro del "Movimiento Estudiantil Profesional" y que proliferaron bajo la gestión de Manzur, permitieron (desde 1957, cuando Avilés llegó de Venezuela con instrucciones) aglutinar elementos de la Ibero, la Septién y del Sinarquismo. Una paciente labor de adoctrinamiento realizó Manzur Kuri entre el estudiantado. Por lo general, invitaba a los estudiantes al café "Tupinamba" o al "Do Brasil" de las calles de Bolívar, se hablaba desde las nueve de la noche de todos los problemas mundiales y paulatinamente dejaba escapar ingredientes demo-cristianos. La charla proseguía hasta las primeras horas del día siguiente y generalmente concluían con una visita a la Villa de Guadalupe (para no despertar sospechas) y así, una y otra vez.
Para el grupo "agresivo y compacto", Teilhard de Chardin era el nuevo profeta. Jacques Maritain, Marcusse, León Bloy, Lebret (maestro de Helder Cámara y del padre Pedro Velázquez), Congar, etc., eran objeto de constantes citas. El "pluralismo" de la sociedad del futuro, la "nueva iglesia", los "curas del mañana", las "sociedades comunitarias", la propiedad privada supeditada "al interés social", la "universalidad de las ideas", posibilidades de estructurar una "sociedad no capitalista", la conveniencia de las prácticas anticonceptivas, etc., pero sobre todo, la "estupidez" de los Niños Héroes de Chapultepec, que murieron por una causa "racionalmente injustificada", según lo reiteraba una y otra vez Miguel Manzur Kuri, fascinaban al grupo "agresivo y compacto", que pasó a formar parte del "Movimiento Estudiantil Profesional".
Y esto que aquí narramos nadie nos lo contó, lo escuchamos en múltiples ocasiones; pero nuestra filiación de católico "pre-conciliar", de creyente no partidario de la existencia de un clero político, ni adicto a la idea de que "la Iglesia Católica estuvo equivocada durante 20 siglos", y contrariado por la forma en que Manzur, el apóstol de la "Democracia Cristiana" en México denigra a unas de las figuras más conmovedoramente limpias y patriotas de nuestro país, los Niños Héroes, tuvimos que "resignarnos" a no formar parte del "grupo agresivo y compacto"; pero es indudable que ello sirvió para conocer a los demócratas cristianos en toda su perversidad.
Ocho años de continuada labor de adoctrinamiento dieron por resultado que durante el primer trimestre de 1965 la penetración democristiana contara con elementos suficientes para acometer la iniciativa de crear en México el "Partido Demócrata Cristiano", naturalmente que con directrices internacionales. Elementos panistas y de la Universidad Iberoamericana firmaron el correspondiente manifiesto.
El ingeniero Carlos Alonso de Florida, el doctor Carlos de la Cuesta, el licenciado Alfredo García López y el arquitecto Federico Muggenburg R. firmaron como presidente, vicepresidente, secretario general y "j.d.c.", respectivamente, de la naciente institución política alimentada desde el extranjero y primer resultado palpable de la desmexicanización de la política de México en el campo de la oposición.
Entre los consejeros que dieron la cara figuran:
Ingeniero Ricardo Iglesias H., licenciado Manuel González Gallardo, profesor Luis Pérez Flores, licenciado Ezequiel Teyssier, licenciado Roberto Acosta, doctor Luis Humberto S., Arturo Cabrera, Rafael López Espinosa, profesor Héctor Narváez Gama, profesor Antonio González Orozco, José Hernández R., Francisco Orozco Mancilla, José Viloría, ingeniero Alfredo Fuentes Elizalde, licenciado Javier Aguilera, C. P. T., Antonio Sánchez, Armando Anguiano y Raúl Elizondo.
Para el mes de marzo de 1965, otros planes de infiltración realizados por elementos egresados del PAN y tendientes a infiltrar la Unión Nacional Sinarquista, rindieron sus primeros resultados. El PAN asestaba así un doble golpe al sinarquismo, su temible competidor en las filas de la oposición. Al sobrevenir la división en las filas de la UNS el mes de noviembre de 1944, Acción Nacional pudo afianzarse como "el organismo más representativo de los católicos" en el campo de la política y al desviar de su ruta original (mediante la infiltración democristiana) a los cuadros directivos de la facción política sinarca que el año 44 quedó bajo el control de Juan Ignacio Padilla (la otra, dirigida por el licenciado Carlos Athié Carrasco, pereció por "inanición", pues "la base" —cuadro de mando— así lo determinó), esa organización quedaba aniquilada como competidora en el campo opositor y formaba un aliado en los programas de penetración político-religiosa del "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica.
Cierto que en múltiples ocasiones el PAN y la UNS han formado alianza para presentar frente unido contra el Partido Revolucionario Institucional, como aconteció en la campaña presidencial de 1952, ocasión en que Acción Nacional lanzó en pos de la Primera Magistratura del país al "hombre de Dios", licenciado don Efraín González Luna, pero a los sinarquistas les ha tocado desempeñar el papel de "peón de la política", es decir, han aportado el contingente para sumar votos panistas sin que se les haya dado algo a cambio, salvo "la oportunidad de votar por los mejores hombres de México".
De nueva cuenta, el brazo ejecutor de la penetración democristiana (esta vez en perjuicio de la UNS) se integró con elementos panistas como Alejandro Avilés, que gusta de escribir bajo el alias de Carlos Newman, y Miguel Manzur Kuri, auxiliados por Manuel Rodríguez Lapuente. Ignacio González Gollaz, exjefe nacional sinarquista, abrió las puertas de la sinarquía nacional (cuadro de mando de la UNS) a la infiltración, y su sucesor, David Orozco Romo —catedrático de la Iberoamericana— la fortaleció. David Lomelí Contreras fue el último dirigente de la facción sinarquista que controló Juan Ignacio Padilla, en mantener los lineamientos tradicionales. Después, todo fue entreguismo en provecho de la penetración extranjera y que en el caso de la UNS es negación de principios originalmente enarbolados.
Con la caída del sinarquismo en manos del "progresismo religioso", se desplomó el último baluarte que en los años postreros de la década de los 30 y los primeros de los años 40, fue formidable escudo contra la sovietización proyectada para México.

NOVIEMBRE DE 1944: El Comité Nacional de la UNS, jefaturado por Manuel Torres Bueno, rompe con "La Base" (organismo secreto de mando) y se cayó en el tobogán, después se produjo el desafortunado encapuchamiento de Juárez en la Alameda. Más tarde, la "sinarquia nacional", nuevo cuadro de mando, entregó el sinarquismo a la "Democracia Cristiana".

Manuel Magaña Contreras
PODER LAICO
1970

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