miércoles, 14 de agosto de 2013

EL GRAN ORIENTE DE LA MASONERIA SIN MASCARA (XII)

XX
LA INTERNACIONAL, LOS NIHILISTAS, LA MANO NEGRA

     ..... Las gentes, "regeneradas y liberadas", debian proveer a la tropa del ejercito y la armada, debian dar sus hijos en el periodo mas util de sus vidas para el "servicio" de la "Italia Unida" masónica. Pero los oficiales en la armada y en el ejercito -forman legiones- son francmasones o hijos de fracmasones. Estos vegetan en la absoluta inutilidad en cuanto se refiere al desarrollo del país, viviendo en comparativo lujo referido a los pobres recursos con que cuenta éste. En los cargos de gobierno se provee sin medida a los empleados (y lo mismo ocurre en el ejército y la armada) con órdenes para obtener distintas cosas gratuitamente; lo que está fuera de toda proporción con lo que el pueblo puede entregar. Estos puestos están ocupados por francmasones. Es un paraíso de francmasones, donde los patriotas piamonteses, que han intrigado con Cavour o luchado bajo Garibaldi gozan del otium cum dignitate a expensas de lo duramente ganado por un pueblo muy pobre en todas las épocas, pero, gracias al actual régimen de "regeneración" hoy mucho más desgraciado y miserable que cualquier campesinado cristiano —ni siquiera exceptuando a los campesinos de Irlanda— sobre la faz de la tierra.
     Las consecuencias de la «liberación" forjada por los francmasones en Italia son las siguientes: Ellos clamaron por instituciones representativas. Todas su revoluciones fueron hechas bajo el pretexto de que éstas no estaban garantizadas, y, todavía, el grueso del pueblo italiano —siete octavos de él— carece de derechos civiles después de un cuarto de siglo de supremacía masónica en el país. Los masones representaban a las cargas soportadas por el pobre como intolerables, bajo los principes naturales. Pero bajo su propio gobierno la condición del pobre, en lugar de haber sido mejorada, ha sido hecha indeciblemente peor. El pobre es positivamente, en estos momento, aplastado, en cada pequeña ciudad de Italia, por insoportables exacciones. Sus cargas anteriores se han incrementado cuatro veces (en muchos casos diez veces). Para extraer dinero para todas las extravagancias de los mandatarios masones; para hacer la fortuna de los hombres en la cima, y lograr lugares confortables para los miembros de la secta, un sistema de impuestos que es el más elaborado severo e inquisitorial que haya sido inventado para aplastar a una nación fue planeado en detalle. Los alquileres, cuando un mason se convierte en propietario y tiene como arrendatario a un campesino, son aumentados por causa de la codicia masónica, como es a menudo el caso cuando se trata de tierras confiscadas a la Iglesia. Los impuestos a la tierra son los causantes de que los alquileres se eleven en en todos lados. Los inquilinos deben soportar la carga. Luego, cada articulo producido por estas pequeñas parcelas pagará nuevos impuestos ni bien se aproxime a las puertas de la ciudad para su venta. En la casa el cerdo paga impuestos, como asi el perro (si es que puede mantener uno), las aves de corral, la casa misma, la estufa, la luz de la ventana, sus flacas ganancias, titulo servizio, todo esto está, para el pobre especialmente sujeto a impuestos. Como consecuencia, pocos campesinos italianos pueden, desde que Italia se convirtió en  "Unida", beber el vino que ellos producen, o comer el trigo que cultivan. La carne, en una época de uso común, es ahora tan rara para el campesino como lo era para los campesinos irlandeses. Casi nunca prueban la leche  o la manteca. Su comida, a menudo tristemente insuficiente, esta reducida a Pizzi, una especie de torta hecha de maíz y vegetales o fruta cuando es la época. Su bebida es simplemente agua. Son felices, cuando le pueden mezclar un poquito de vinaccio, un líquido hecho con lo que resta después de haber exprimido las uvas y extraído el vino, si se le agrega agua. Sus casas son tristes y miserables, sus hijos carecen de educacion, no concurren a la escuela, se los emplea en labores rudas, visten con harapos. El Gran Duque de Toscana tenia por sabias y generosas regulaciones, colocados a cientos, sí, aún millares de estos campesinos, como felices e independientes granjeros en sus propias tierras. La aplastante carga de los impuestos ha causado hoy su desaparición, y sus pequeñas parcelas han sido rematadas para pagar estos mismos impuestos y han pasado, desde luego, finalmente a manos de especuladores, generalmente fracmasones, quienes, cuando se convirtieron en terratenientes han rivalizado con lo peor de su clase, en Irlanda, en cuanto a avaricia. En los Estados de la Iglesia, donde un espíritu cuidadoso, muy cristiano y compasivo y la correcta legislación del Vicario de Cristo prevaleció, el campesino comia su propio pan, bebía su propio vino, vestia en forma decente, si bien pintoresca, cómo los viajeros lo saben, antes de la "liberación" de los masones piamonteses. Ninguna familia carecía de sus pequeños ahorros para la vejez, y para ayudar a los jóvenes a comenzar en la vida.
     Actualmente, flaca miseria, y aún el morirse literalmente de hambre, es la característica de estas poblaciones, después de sólo quince años de dominación masónica. Las vastas entradas de la Iglesia han desaparecido, nadie sabe dónde. La nación no ha mejorado por ello y las masas, en su calamitosa pobreza, no pueden ya ir a la puerta del convento, donde, antes, nunca el pobre pedía pan en vano. Los religiosos, privados de sus posesiones, y severamente reprimidos, ya no tienen alimentos para dar: están despareciendo rápidamente, y la gete ya está sufriendo en carne propia que las promesas de la masoneria, como las promesas de su verdadero autor, no son sino manzanas de perdición, dadas solamente para engañar; como señuelos para destruir...
     La francmasoneria de Francia y de otras naciones continentales que ha hecho tanto para llevar a la práctica los principios de Voltaire y Weishaupt, decididamente desea no ir mas alla del papel jugado por la francmasoneria en Italia. Pero en Francia, como en Italia, un inexorable poder está detrás de ellos, empujándolos y además fanáticamente determinado a sacarlos de la escena cuando llegue el memento adecuado. Los francmasones de Italia saben bien esto; y los hombres que están actualmente en el poder en Francia lo presienten también. Pero si ellos se movieran contra las corrientes que se les aproximan desde las profundidades de la francmasoneria, ¡Ay de ellos! El cuchillo del asesino está listo. La sentencia de muerte está pronta, (lo que se les hace recordar a menudo) la misma que alcanzó en otros momentos a los más prominentes hombres de las sectas que se rehusaron a avanzar tan rapido, por motivos buenos o malos, o por temor, como los ocultos jefes de la Revolución lo deseaban o lo ordenaban. La sentencia "finiquitó" a Nibius en los dias de Mazzini. "Liquidó" a Gambeta ante nuestros ojos. A menudo atentó contra Napoleón III y hubiera logrado su objetivo si lo hubiera querido. Pero su intención era solo aterrorizarlo de mode que el, como carbonario, se viera forzado a hacer su trabajo pronta y efectivamente. La masoneria logró sus fines y Napoleon marchó hacia la guerra con Italia, y hacia su derrota. 
     Es este poder invisible, este Directorio secreto, fanático y alerta lo que causa la muy evidente solidaridad que existe entre la francmasoneria en sus muy diferentes grados y aspectos y los varios partidos de anarquistas que ahora surgen por todas partes en Europa. En el siglo pasado reyes, principes y nobles se adherían a la masonería. Esta, barrio con todos ellos antes de que terminara la centuria. Al principio y años siguientes de nuestro siglo los burgueses se adhirieron a ella aún con mayor brio, y la hicieron suya. Por mucho tiempo ni siquiera pensarian en tolerar cosa tal como un masón pobre. La pobreza era su enemiga. Pero, ¿Qué ha venido a ocurrir ahora? Los burgueses en este momento son los peculiares enemigos de la clase de trabajadores que han invadido la masoneria "Negra" o "Iluminada" y que al fin la han dominado completamente. Los burgueses tienen en este momento que responder al llamado que les hacen los socialistas de cumplir con los verdaderos principios igualitarios de la hermandad a practicar, tanto come a predicar, la "libertad, la igualdad y la fraternidad"; a compartir sus posesiones con los trabajadores; a descender a ese Eliseo de la masoneria; el nivel de la comuna... o morir.
     Es extraño como la masoneria, siendo lo que es, se las ha arreglado siempre para obtener un lider noble o principesco para cada uno de sus movimientos de avanzada contra los príncipes, la propiedad y la sociedad. Lo tuvo a Igualdad para dirigir el movimiento contra el trono de Francia en el siglo pasado. Tuvo al Duque de Brunswick, a Federico II y a Joseph II para ayudar. En este siglo la vemos ornamentada con Luis Felipe, Napoleon III, Victor Emmanuel y otros como figuras prominentes; Nubius y Palmerston, ambos ganados a la nobleza conservadora, eran sus verdaderos jefes.
     Ahora, cuando aparece en la peor forma posible, 
su campeón no es otro personaje que un príncipe ruso de alto linaje, un representante de la más pudiente, exclusiva y tal vez más rica de las aristocracias del mundo. Vemos que en todos los casos parecidos de seducción un poderoso liderazgo ha sida el anzuelo por medio del cual el valioso pez ha sido capturado por la secta. El consejo de Piccolo Tigre sobre cómo seducir a los príncipes nunca ha sido echado en saco roto.
     Estas nuevas sociedades anárquicas no son meras asociaciones hijas del azar. Están muy hábilmente organizadas. Hay, por ejemplo, en la Internacional, tres grados, o mejor tres sociedades distintas, guiadas la una por la otra. Primero se encuentran los Hermanos Internacionales. Estos no reconocen otro país que la Revolución ni otro enemigo que la "reacción". Rehusan éstos toda conciliación o compromiso, y ven a todo movimiento como «reaccionario" desde el momento en que éste cesa de tener como objetivo, directa ó indirectamente, el triunfo de los principios de la Revolución Francesa.
     No pueden ellos apelar a otro tribunal que a un "jury" compuesto por ellos mismos, y deben asistirse entre ellos, legalmente, o de otro modo, hasta los "mismos límites de lo posible". No se admite a nadie que no tenga la firmeza, la fidelidad la inteligencia y la energía consideradas suficientes por los jefes como para llevar a cabo y aceptar el programa de la Revolución. Pueden abandonar la sociedad, pero si lo hacen, son puestos bajo la más estricta vigilancia, y cualquier violación del secreto o indiscreción que sea dañina para la causa, es penada inexorablemente con la muerte. No se les permite pertenecer a ninguna otra sociedad, secreta o no, o aceptar ningún puesto público permiso del comité local; y deben hacer conocer cualquier secreto que obtengan que pueda servir directa o indirectamente a la causa, Internacional. La segunda clase de internacionalistas son los Hermanos Nacionales. Estos son socialistas locales, (y ni siquiera se les permite sospechar la existencia de los Hermanos Internacionales, que se mueven entre ellos y los guían en virtud de su grado supeior) que figuran en las reuniónes de la sociedad, constituyen el gran ejército de la insurrección; son, sin saberlo, completamenie dirigidos por los otros Ambas clases están formadas estrictamente según las lineas trazadas por Weishaupt. La tercera clase comprende toda clase de sociedades de trabajadores. Con esta se mezclan las otras dos y hacen la ganancia de la Revolución. La pena de muerte por indiscreción o traición es común a todos los grados.
     La Mano Negra y los Nihilistas están dirigidos por la misma fuerza secreta hacia la violencia y la intriga. Entre ellos, pero desconocidos para la mayoría, están los hombres de rango más alto, los cuales, en oscuro conciliábulo, guían a los otros como quieren. Administran los juramentos, planean asesinatos, urgen a la acción, aterrorizan a todo el país, dejando que los reclutas, ejecuten estas acciones a su riesgo. Es innecesario que nos detengamos más con estos sectarios, bien conocidos por los ultrajes que perpetran. Estas terribles sociedades están incuestionablemente conectadas con el oscuro directorio y gobernadas por él, que hoy en día, como siempre desde la época de Weishaupr, gobierna las sociedades secretas de todo el mundo. El aislamiento permitía a los asesinos reunidos bajo "el viejo de la montaña", ayudar en la difusión de la fe del Islam aterrorizando a sus enemigos cristianos. Con un propósito igual, cuando lo juzga oportuno, la oscura Alta Vendita emplea a los asesinos al por mayor y al por menor de las sociedades secretas. Cree que puede controlar cuando le plazca a estos enemigos sin compasión de la raza humana. En esto, como lo supo Nubius, están muy equivocados. Pero el aliento de asesinos como la parte de "fuerza de choque" de la Revolución Cosmopolita es desde los días de Weishaupt una política que se tiene siempre en cuenta. Hoy en dia tal grupo es usado contra ciertos poderes como el de los Papas o contra los pequeños príncipes italianos. Las grandes potencias como Inglaterra, en la creencia de que los problemas acabarán en Italia, se regocijan con los resultados obtenidos por medio del asesinato. Si mañana le conviene a la política de la Alta Vendita darle un golpe a la aristocracia en Inglaterra, al despotismo en Rusia y a la monarquía, en España, encontraremos al instante a los Invencibles sacados de entre los más avanzados fenianos; a los nihilistas y a la Mano Negra extraidos de los "ultras" entre los carbonarios, y a la Joven Rusia, listos para utilizar la dinamita, y el cuchillo, y el revólver, indiferentes a las consecuencias y por los fines del directorio secreto con el cual la diplomacia del mundo tiene hoy que contar. Las enseñanzas profesionales con respecto al uso y la manufactura de la dinamita, dadas a los nihilistas de Paris, el número de estos reunidos en esa Capital, el refugio proporcionado alli a los asesinos del Emperador Alejandro, todo esto, provocó escasos comentarios en Inglaterra. Si hubo alguna referencia a ello en la prensa, no tuvo ésta el carácter de vigoroso repudio que tales procedimientos deberian provocar. A menudo, ante el hecho, sólo se ha percibido una risita de satisfacción. Las declaraciones de los miembros "avanzados" del partido masónico intelectual en el Senado Frances excusando a los nihilistas fueron citados con una especie de "debil condenación" equivalente a un elogio.
     No hay dudas de que en Rusia una clase similar de tratamiento tierno se les da a los dinamiteros fenianos empleados por O'Donovan Rossa. En la medida en que las potencias europeas no vean en estos anarquistas, en estos monstruos desesperados a los irreconciliables enemigos de la raza humana, Paris, completamente masónica como es, les proporcionará refugio; cuando los tribunales franceses los multen o los pongan en prisión, será como en Italia, con una blandura que ulteriormente se extenderá a los calabozos. La salvación de Europa depende de un viril repudio de toda clase de sociedades secretas y de sacar de raiz a la secta de los francmasones de la sociedad humana, secta esta cuyos "iluminados" complots han causado los males actuales, y que, si no es severamente: reprimida por la decidida union de las naciones cristianas, ocasionará aún muchos más.
     Deus fectit nationes sanabiles. Las naciones pueden ser salvadas. Pero si es que van a ser salvadas, deben serlo por medio de un retorno al cristianismo y a las castumbres cristianas; por medio de la erradicación del ateismo y sus doctrinas socialistas como crimenes de lesa majestad contra Dios y contra el bienestar de los individuos y las naciones por medio de la prohibicion vigorosa de toda clase de sociedad secreta para cualquier propósito; haciendo cerrar la boca al blasfemo; controlando la voz del burlón y del impuro en la prensa y en cualquier otra forma de expresión pública; insistiendo en la vigorosa educación cristiana de los niños y, si tienen sabiduria de hacerlo, haciendoles abrir los oidos a las advertencias y la palabra del Vicario de Cristo. No es la expresión del descontento irlandes desahogándose con dinamita lo que Inglaterra tiene que temer de los anarquistas. El valor que tienen para la Revolución es el conocimiento que dan a esos millones a quienes la educación inglesa con sus métodos ha privado de la fe en Dios, del uso de una terrible maquinaria contra el orden, la propiedad, y la misma existencia del país como tal.
     La oscura dirección del socialismo es poderosa, sabia y determinada. Se rie de Irlanda y de sus traspies. Odia, y siempre odiará, a los irlandeses por su fidelidad a la fe catolica. Pero captura a aquellos sujetos en America a quienes el descontento irlandes les permite ser convencidos para enseñar a millones, en todas partes, el poder de la dinamita, el cuchillo y el revólver contra los comparativamente pocos que poseen propiedades.
     Este es el verdadero secreto de los atentados dinamiteros en Inglaterra, en Rusia y en todo el mundo; y mucho me temo que no estemos sino en el umbral de una convulsion social que desafiará a cada nación en la cual las tretas de las sociedades secretas han obtenido, a traves del odio de insensatos sectarios cristianos, el poder para que el ateismo domine a las generaciones jóvenes, y para privar a estas de la fe cristiana, del amor y del temor a Dios. Tengo la esperanza de que mis predicciones no se realicen, pero temo que aún antes de que pase otra decada, el socialismo intentará una convulsion del mundo entero igual a la de 1789 en Francia; y de esa convulsión, temo que este país no se escape. Nuestra sola oportunidad yace en el retorno a Dios, del cual, desgraciadamente, hay todavia tan pocos signos entre aquellos que detentan el poder entre nosotros. Quiero decir, por supuesto, un retorno al cristianismo del pueblo como en el pasado. A esta contingencia ha traido la masoneria al mundo y a si conocer a su oculto Directorio. Los hechos puedan tal vez despues revelar quienes son.
     Pocos pueden decir quien está o no en el oscuro conclave de hombres perdidos, aunque hábiles. No puede detenérse la progresión de la marea que arroja a los millones en las redes de la ruina. La única esperanza que tenemos es salvarnos de ser engañados por sus espejismos. Esto, gracias a Dios, podemos hacerlo, y lo haremos. Podemos, por lo menos, siguiendo los consejos de nuestro Sagrado Padre, abrir los ojos de nuestro pueblo, de nuestros jóvenes, especialmente, a la naturaleza y atrocidad del mal que viendo, puedan ellos evitar la trampa armada para ellos por el ateísmo. Para hacer esto con mayor efecto, consideraremos, por
un momento el peligro tal como se cierne sobre nosotros.

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