miércoles, 28 de agosto de 2013

LA INCOMPRENSIBLE REBELION DE LOS ANGELES

CIEN PROBLEMAS SOBRE CUESTIONES DE FE 
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LA INCOMPRENSIBLE REBELION DE LOS ANGELES

     ¿No le parece que la rebelión de los ángeles, capitaneada por Lucifer, presenta elementos contradictorios? Realmente, como espíritus puros, al no tener como nosotros el conocimiento ligado a los sentidos, debían ver bien que su acto los llevaría a la ruina. ¿Por qué, pues, lo hicieron? (F. G.—Belluno.)

     La tragedia del pecado, en toda creatura libre, sean ángeles u hombres, no nace del desconocimiento de la ruina a que lleva, sino de la libre voluntad que se deja arrastrar por la pasión. Si hubiese sido una pura cuestión de ignorancia, se habría tratado de error, no de pecado; habría sido una cuestión de inteligencia, no de voluntad.
     La diferencia entre los dos conceptos subráyanla las respectivas raíces etimológicas, la primera de las cuales —«ers»:— expresa la idea de vagar, o sea de alejarse (de la verdad) (así, se dice: «errar» en el sentido de «ir dando vueltas»), mientras la segunda —«pes»— recuerda la idea de tropezar y de caer, ya que por el pecado cae moralmente la persona. La confusión entre los dos conceptos tendenciosamente la propagan las ideologías materialistas, despreciadoras del orden moral, las cuales por método hablan de errores cuando deberían hablar de culpas y delitos. Así, los comunistas cuando confiesan sus «errores».
     Quien peca en su juicio conoce el mal que hace, y además libremente —y, por tanto, culpablemente— lo realiza. Donde existe la libertad, puede existir su abuso y, por tanto, el pecado.
     ¿Fueron creados libres los ángeles? Ciertamente, porque fueron creados inteligentes; y donde hay inteligencia, hay posibilidad de juicio y, por tanto, de elección y de libertad. Los animales no son libres porque no son inteligentes. Es más, mientras más elevada es la inteligencia, más elevada es esa capacidad de juzgar y más completa la libertad. El ángel con su aguda inteligencia, no laboriosamente discursiva y velada por los sentidos como en nosotros, sino instantánea e intuitiva, era sumamente libre y capaz, por tanto, como toda creatura libre, de pecado —durante, se entiende, el estado de prueba—, y de pecado tanto más grave cuanto más penetrante era la inteligencia y completa la libertad.
     La diferencia con los hombres es sólo ésta: mientras la libre voluntad humana puede ser arrastrada por las pasiones de los sentidos, la de los ángeles, como espíritus puros, pudo ser arrastrada sólo por la pasión del orgullo.
     Dice bien el autor que su pasión es el orgullo, raíz de todos los pecados, porque cabe concebir que otras pasiones de tipo espiritual pudieran albergarse en los ángeles, por ejemplo, el ansia de saber, la curiosidad intelectual, que les hubiera podido llevar a pecar si Dios hubiese puesto un límite a ese ansia, pecado que podría explicarse por el orgullo que les hubiese llevado a querer ser muy sabios. (Nota del traductor.)
     Y el pecado, precisamente porque se cometió en el plano más elevado del espíritu y a sabiendas de tal elevada inteligencia y en el ejercicio de esa plena libertad, fue tanto más grave.

BIBLIOGRAFIA
Santo Tomás: Summa Theol., I, 50-64 (allí se tratan todos los problemas angélicos. El especial del pecado está en la cuestión 63); 
E. Carretti: Gli Angelí, Bolonia, 1925; 
A. Arrighini: Gli angelí buoni e cattiví Turín, 1837; 
P. C. Landucci: II mistero dell'anima umana, Asís, 1952, págs. 255 y sigs.; 
varios autores: Angelo, EC., I, págs. 1.243 y siguientes.

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