jueves, 8 de agosto de 2013

LA PERVERSIÓN DE LA NUEVA MISA


Dr. Homero Johas

Introducción 
     Cuando el Sr. G. Montini, llamado Paulo VI, suscribió su "Constitución Apostólica" "Missale Romanum", mudando integralmente el Santo Sacrificio de la Misa, según el credo de la Iglesia Católica, en ese momento, no era papa católico, no poseía ningún poder de jurisdicción dentro de la Iglesia Católica. Esto porque ya antes suscribió las doctrinas de los masones y protestantes sobre libertad e igualdad religiosa, derecho de seguir el error, nuevo pueblo de Dios, nueva iglesia católica, con poder supremo humano, colegiado. Su "evolución de la doctrina", ha cambiado la verdad universal, hace de él un agnóstico, fuera de la Iglesia, según a Bula de Paulo IV la doctrina modernista condenada por San Pio X en la encíclica "Pascendi". 
     Cuando ese "Missale Romanum" vio la luz, dentro de una "nueva iglesia", apostata y herética, con otra fe opuesta a la de la Iglesia Católica. Ella es la coronación del acervo de las herejías de la nueva secta. Desapareció el Santo Sacrificio de la Misa – la renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz- según el Dogma perene del Concilio de Trento. Y apareció un disimulado acervo de herejías, originarias de Lutero, masones y ateos. Tal era el fin de esa mudanza: "la evolución del dogma", cosa condenada por el Vaticano I (D.S. 3020:3043). Es conocida a fotografía del Sr. Montini con los ministros protestantes que colaboraron en la obra de la "nueva iglesia" apóstata. Construyeron "fórmulas enteramente nuevas", dice el Sr. Montini. La Iglesia Católica condena las "doctrinas nuevas" (D.S.3070); venidas del "consenso" de los hombres (D.S.3074) mudando el inmutable Derecho divino (D.S.3114), de modo opuesto a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia ya proferido (D.S.3116). 
     Este Magisterio enseñó en el II Concilio de Nicea, la observancia de las tradiciones eclesiásticas que trae la fe milenaria de la Iglesia en las oraciones y en los ritos. Esto bajo anatema (D.S. 607). Y la "nueva iglesia" con folletos litúrgicos locales y libres destruyó la fuente de la Revelación divina. 
     El Concilio Vaticano I dicta anatema a quien muda los dogmas de fe, se aparta del sentido que siempre entendió y entiende la Iglesia, y le da "otro sentido", bajo pretexto de "mejor entendimiento" (D.S.3043). La "nueva iglesia" comete tal delito contra la fe, bajo pretexto de "progreso" continúo del conocimiento, de la claridad, del entendimiento. La doctrina de la fe divina, enseña la Iglesia, no una filo­sofía mejorable por opiniones humanas. Es un depósito de verdades divinas "perpetuamente conservadas", no mutables con pretexto de "mejor entendimiento". La "nueva iglesia" contradice, totalmente, esta enseñanza católica. Su "evolución doctrinaria" es totalmente opuesta a los dogmas de fe divina. 
     El cambio de la esencia y naturaleza de la Misa, según la doctrina católica, por el sentido de las herejías de Lutero; por el "libre examen" luterano de la Biblia; el cambio del Magisterio del poder divino de la Sede de Pedro por la obra arbitraria humana, es la esencia del delito predicado y actuado por el Sr. Montini. 
     La Constitución montiniana no oculta su evolucionismo dogmático. Lo exhibe con audacia como si fuera cosa legítima. Cambia el credo, con desenvoltura como se fuese cosa humana, arbitraria, venida del juicio propio de cada uno. Coloca novedades libres, inter­pretando la Biblia según la voluntad de los ateos, y herejes, falsamente denominados como "católicos". Y repeliendo la "coacción exterior" contra los malos: por su arbitrariedad quiere la misma "coacción ex­terior" contra los miembros fieles de la Iglesia Católica. Se invierte ahí la verdad y los errores; la luz y las tinieblas; la Iglesia de Cristo y la de Lucifer. 

1. Lecturas útiles 
     Refiere el Sr. Montini la "admirable utilidad" del Misal Romano de la Iglesia católica, en cuyas "lecturas bíblicas y oraciones" muchos santos "alimentaron su piedad". No habla de la verdadera fe universal cosa diversa del medio útil del obrar para un fin: "alimentar" la propia piedad. En vez del Santo Sacrificio de la Misa católica, las "lecturas bíblicas", con libre-examen, de las sectas lute­ranas. Se retira la norma del creer y se coloca la del hacer, fundada en el Agnosticismo de la Razón Práctica de Kant. La Lógica racional ahí cede el lugar al Pragmatismo agnóstico. 
     El dogma perene cede lugar a las opiniones de cada uno interpretando las "lecturas bíblicas". 
     La fe católica no procede de un progreso crítico en los últi­mos cuatro siglos, evolucionando la "verdad" según las opiniones de Lutero, Lamennais y Loisy. La Biblia no es objeto del libre entendimiento de cada uno. 
            Daniel profetizó la supresión del "sacrificio perene", en el tiempo de la abominación en el lugar santo. (Dan. XII,11).  

2. El cambio de la fe según los tiempos 
     Por el estudio de la Liturgia en los tiempos antes del Vaticano II, dice el Sr. Montini que quedo claro que "las fórmulas del Misal Romano debían ser revisadas y aumentadas". Tal estudio se­ria manifestación de la voluntad de Dios y del Espíritu Santo. Pio XII había dado el primer paso: "para acomodar el Misal a los nuevos sentimientos del espíritu de este tiempo". 
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     El estudio de la fe divina, universal, perpetua, no muestra el "deber" humano de cambiar el credo, de "aumentar el credo”. La obra divina estudiada permanece como obra divina y no se somete a los juicios y voluntades humanas para cambiar. Se niega el origen divino de los dogmas de fe católica.

     Se atribuye a Pio XII el delito de acomodar la fe divina inmutable "a los sentimientos nuevos del espíritu del nuevo tiempo". He ahí la herejía del "progresismo", del Agnosticismo, del "evolucionismo de la verdad" conforme los tiempos. La "nueva iglesia" se aparta de la "obra divina" y quiere obras humanas libres. Quiere "movimientos religiosos", con "doctrinas nuevas" libres (D.S.3070), con el Relativismo dogmático, condenado por Pio XII (D.S. 3883). El "movimiento ecuménico" quiere la "falsa religión", del Ecumenismo predicado por el Vaticano II (Pio XI). 

3. La apostasía del Vaticano II

     Dice el Sr. Montini que el Vaticano II, ordenó "renovación general" del Misal, para tornarlo "mas claro", "mas fácil", "mas abierto", con "nuevo rito de concelebración", con mayor abundancia de la Biblia.

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     Todo lo que hace el Vaticano II es nulo, enseña Paulo IV. Los herejes no tienen poder sobre los fieles. Quien quiere el "derecho de no seguir la verdad", no tienen derecho al poder dentro de la Iglesia del Dios de la verdad. Tal conciliábulo no tiene poder de ordenar nada en la Iglesia Católica.

     Los fines comparativos de superioridad son falsos: disimulan y ocultan las herejías; como si fuesen "verdades" mas ele­vadas que las de la Iglesia Católica. No se "renueva" la verdad universal, cambiándola por opiniones individuales opuestas y libres.

     La "participación activa de los fieles" en la Misa ahí tienen el sentido luterano de "concelebración" popular, de "sacerdocio" in­dividual y libre de todos, sin el Sacramento del Orden; van contra la esencia divina del Santo Sacrificio de la Misa. Los "textos bíblicos" de la Misa, con el "libre examen" de Lutero, no son la esencia divina de la Misa católica: "renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz", ope­rada "ab ipso solo sacerdote, non prout christi fidelium personam gerit" (Pio XII Mediator Dei. D.S.3852). La apostasía es ahí clara.


4. Voluntades humanas

     Dice él: La revisión del Misal viene del progreso de la Ciencia litúrgica durante los últimos cuatro siglos; del estudio de códices antiguos; del descubrimiento de fuentes antiquísimas; del estudio de fórmulas orientales. Viene del deseo de muchos de que esto ilustrase las mentes y los ánimos de los fieles, dice el "Missale Romanum”.

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     La fe católica no viene de progreso de estudios humanos, mudando la verdad en error y los errores en verdades. La fe católica no viene de "cuatro siglos". El credo católico es el mismo en Occidente y en Oriente. La fe católica no viene del "deseo de muchos"; no viene "de las mentes y ánimos de los fieles". Todo eso es herejía (3074; 3070; 3043).


5. Las Doctrinas humanas

     El nuevo rito viene de la "nueva composición" del Misal, con "nue­vas normas", sobre la función de los participantes, objetos y lugares, dice el Sr. Montini.

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     Está clara ahí la obra humana colocada en el lugar de la divina; la doctrina nueva, contra la doctrina de la fe universal, perene; las "nuevas normas", de la libertad e igualdad religiosa; la colocación de los "par­ticipantes" humanos como "concelebrantes" de un acto humano, popular, de personas entre si. Eso es herejía (D.S. 3070; 3020); no es la Santa Misa católica.



     Dice: El Canon de Acción, inmutable, da lugar a Oraciones eucarísticas "ahora compuesta por la primera vez", para "mayor claridad" y por "razones pastorales". La acción sacrificial se torna en "narración" del acto pasado. La forma divina del Sacrificio fueron agregadas las órdenes para "recibir y comer", o "beber". Y fueron quitadas las palabras "misterio de la fe", colocadas fuera de las palabras divinas, y per­sonas humanas las colocaron como introducción de aclamaciones humanas.

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     Desapareció ahí la esencia de la Misa; la "acción" sacrificial divina por medio del sacerdote, y se colocó una mera "narrativa" humana del acto pasado. Se destruye la obra divina, la esencia de la Misa. El senti­do es totalmente diverso. La "mayor claridad" es pretexto fraudulento; "razones pastorales" no mudan el credo. La forma divina del Sacrificio fue mudada por agregados y substraídos. Se acrecentó lo que pertenecía a la forma y se retiró lo que pertenecía a la forma. La doctrina del Concilio de Florencia enseña que con las mudanzas de sentido: "no se realiza el Sacramento" (D.S.1313).

     La "nueva misa" es nula.


7. Mudanza total de la Fe

     Dice: "El Ordinario de la Misa "fue simplificado". Se retiraron las "cosas menos útiles" no "rito de la oblación", en la fracción del pan y en la comunión".

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     He aquí la naturaleza pervertida de esa "simplificación" de la fe, de la obra divina, mudándose el sentido del dogma, como si fuera cosa de mera "utilidad" en el obrar y no verdades en el creer. Lutero quiso alejar el sentido de "oblación" de la Misa y el Vaticano II lo sigue. De ahí se sigue la total mudanza de la fe mudando el Sacrificio en "Cena"; el altar en mesa; la presencia real en lectura; la transubstanciación en cosa no realizable. Fue destruida totalmente la fe definida en Trento.


8. Mudanza de la fe por herejía

     Dice: "Fueron agregadas "nuevas normas", "normas pri­mitivas desaparecidas con el tiempo": homilía, oración de los fieles; rito de reconciliación con Dios y con los hermanos".

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     Nadie puede agregar "nuevas normas" a la sustancia de la fe divina; ellas nunca desaparecerán en la Iglesia: la Misa no es mera instrucción, homilía, "mesa de la palabra", igual a la "mesa" de la narración presidencial. La misa no se realiza por las "oraciones de los fieles" como si fueran concelebrantes, activos en la realización de aquello que es el Santo Sacrificio. El Sacramento de la Penitencia no es "reconciliación" por mero acto humano, no sacramental; ni es "reconciliación con los her­manos", como si fuera lo mismo, con cualquier fe, una opuesta a la otra.


9. Perpetua evolución del credo

     Dice: El Vaticano II ordenó leer la Biblia en la misa para instruir el pueblo; relevando el proceso continuo del ministerio de la salvación, por las palabras más significativas de la Biblia, de la revelación de Dios, para estimular el hambre de la palabra de Dios; para perfección de la unidad de la Iglesia; para nueva ordenación de la Misa. La Biblia es fuente perene de la vida espiritual; tiene valor incomparable en la doctrina y formación teológica, fue escrito.

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     La santa Misa no es lectura de la Biblia. La Biblia no es la úni­ca fuente de la Revelación. Su interpretación no es individual y libre. Su doctrina no es humana y evolutiva. El credo católico no tiene "proceso continuo" de evolución. La unidad de la Iglesia en la fe no es ecuménica, como cualquier fe. El pueblo fiel no es el infiel. El Espíritu Santo no predica "doctrina nueva". La Revelación divina no viene de la mente de los hombres. Las herejías no tienen "valor incomparable" en la Iglesia. La Tradición y el Magisterio de la Sede de Pedro son inmutables y tienen autoridad divina.

     He ahí el acervo de las herejías de Lutero ahí insinuadas.


10. Nuevas doctrinas arbitrarias

     Dice: Fueron hechas otras mudanzas considerables "para cor­responder con las cosas nuevas y las nuevas necesidades de los tiempos." Son antiguos textos de la fe, para "entendimiento mas fácil" en razón de la oportunidad.

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     Ahí está claro el Agnosticismo, el Relativismo, el Evolucionismo de la verdad según los tiempos. Las "nuevas doctrinas" son las perversiones de la fe por los textos de antiguos herejes. Se Aleja la fe universal, común a todos, clérigos y legos, inmutable, no libre, divina y no humana.


11. Coacción exterior contra los fieles

     El Sr. Montini quiere "nunc cogere et efficere" con las nuevas doctrinas de los ateos y herejes. Rechaza la "coacción exterior" contra los malos, herejía (D.S. 2605), y quiere la coacción exterior contra los fieles. Quiere compararse a Sao Pio V que mantuvo la unidad de fe, para imponer la "evolución de la verdad" con "variaciones y adaptaciones", según el arbitrio de los herejes. La herejía quiere ocupar el lugar de la fe; Lucifer el lugar de Cristo.


Conclusión

     La Constitución Apostólica "Missale Romanum" es una per­vertida obra herética de los enemigos de la Iglesia Católica. Su perversión en la Liturgia se suma a la perversión en las doctrinas del Vaticano II. La disimulación y audacia es más grande. Las doctrinas de Lutero ahí están claras. La libertad religiosa de los ateos, de los masones, mató 600,000 católicos en la Revolución Francesa y ahora es ahí imperada en medio de los católicos. La certeza de la "gran apostasía" ahí está. La "abominación de la desolación en el lugar Santo" ahí está. La supresión del "Sacrificio perene" ahí está (Dan. XII, 11).

     Ante tan gran perversión es espantoso que "eclesiásticos" que se dicen "católicos" y hasta "tradicionalistas" quieran validar el poder nulo de jurisdicción de los "papas" del Vaticano II. Algunos aparentan rechazar la "misa nueva", totalmente nula y herética, mientras validan al "papa" herético totalmente nulo. Tales "tradicionalistas" "no aceptan" el credo católico, sino en los puntos arbitrariamente escogidos por ellos. Tienen "unión" con los herejes. "Simulan piedad, renegando la virtud de la piedad”, dice Inocencio III con Sao Paulo (2 Tim. II,5).
Traducción:
R.P. Manuel Martínez Hernández.

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