viernes, 4 de octubre de 2013

Colirdianos, Colutianos, Condormientes, Congregacionalistas Ortodoxos y Cononitas.

COLIRDIANOS
     Antiguos herejes que daban a la Virgen un culto exagerado y supersticioso. San Epifanio, que hace mención de ellos, dice que las mujeres de la Arabia preocupadas con el colirdianismo se reunían una vez al año para tributar a la Virgen un culto insensato, que consistía principalmente en la ofrenda de una torta que comian despues en su honor. Tomaron el nombre de la palabra griega colyrio, que significa pequeño pan o torta.
     Según la narración de este Padre, Haeres. 9, estas mujeres adoraban a la Santísima Virgen como una divinidad, y la tributaban el mismo culto que a Dios, puesto que concluye sus reflexiones diciendo que se debe adorar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, pero que no se debe adorar a María sino solo honrarla.
     Basnage, Historia de la Iglesia, l. 20,c. 2, 4 y siguientes, se ocupa mucho de esta herejía; deduce de la refutación de San Epifanio, que según este Padre no se debe tributar ningún culto religioso a María; argumenta, según su costumbre, sobre el sentido equívoco de la palabra adorar y adoracion. Hemos dicho ya, y él mismo conviene en ello, que en su origen adorar significó simplemente saludar, hacer reverencia o prosternarse, manifestar respeto con una señal exterior; y por esto los autores sagrados lo emplearon indistintamente respecto de Dios, de los ángeles y de las personas. Respecto de Dios significa el culto supremo e incomunicable; respecto de los ángeles un culto religioso y subordinado; respecto de los hombres un culto puramente civil. Lo mismo sucede con la palabra culto que en su sentido primitivo solo significa respeto, honor, reverencia, veneración. El culto es o religioso o puramente civil, según el bjeto a que se dirige, y según el motivo por el que se tributa.  
     Cuando los PP. de la Iglesia y los escrítores eclesiásticos han entendido por adoracion el culto supremo, han dicho, como San Epifanio, que solo se debe adorar a Dios, y honrar a los santos; también nosotros lo decimos y en el mismo sentido. Pero sostenemos que el honor que damos a los santos, a los ángeles, a las imágenes y a las reliquias, es un culto, puesto que honor y culto son sinónimos; añadimos que es un culto religioso, puesto que se lo damos por motivo de religión, con motivo del respeto que tenemos al mismo Dios. Respetamos y honramos en los santos el amor que Dios les tuvo, las gracias de que los colmó, la felicidad eterna a que los elevó; y el poder de intercesión que se dignó concederles, por esto honramos sus imágenes y sus reliquias. Cuando dicen que los adoramos, si quieren entender por esto que nos inclinamos, que nos hincamos de rodillas, que nos prosternamos para manifestar nuestro respeto, no disputaremos sobre la palabra, puesto que lo mismo hacemos respecto de las personas, aunque con diferente motivo. Si deducen como Basnage y los demás protestantes que les tenemos el mismo respeto que a Dios, y les tributamos el culto supremo que a él solo se debe, responderemos que esta imputación es un rasgo de mala fe y de malignidad.
     De que unas mujeres y estúpidos ignorantes hayan pecado por exceso en esta devoción, de que escritores poco instruidos, y que no pesaban el valor de las palabras se hayan explicado mal sobre este punto, nada se sigue contra la creencia ni contra la doctrina de la Iglesia católica, ni contra las prácticas que esta aprueba; no está obligada a mantener profesores de gramática para deshacer los equívocos, los sofismas y las calumnias continuamente renovadas por los protestantes. Cien veces han sido refutadas, y otras tantas las han reproducido, porque son un pretexto para alucinar a los sencillos y mantener su preocupación.
     Si las mujeres de la Arabia solo hubieran ofrecido tortas a la Virgen para suplicarla que diese gracias a Dios por el alimento que se digna conceder a los hombres, esta costumbre hubiera sido muy inocente: por ella solo hubieran reconocido estas mujeres en María un poder de intercesión. Si se las ofrecían en la persuasión de que siendo la madre de Dios, les concedía este alimento por su propio poder y con intención de pedirla su continuación, entonces era un culto supersticioso con tendencia a la idolatría, procedente del mismo motivo por el que los paganos hacían ofrendas a los dioses.

COLUTIANOS
     Herejes del siglo IV, secuaces de Collutho, sacerdote de Alejandría. Escandalizado este sacerdote de la condescendencia que San Alejandro, patriarca de esta ciudad, tuvo al principio con Arrio, con la esperanza de atraerlo por la dulzura, formó cisma, tuvo asambleas separadas, y aun se atrevió también a ordenar sacerdotes bajo el pretexto de que este poder lo era necesario para oponerse con buen éxito a los progresos del arrianismo. Bien pronto al cisma añadió el error; enseñó que Dios no ha criado a los malvados, y que no es el autor de los males que nos afligen: Osio le hizo condenar en un Concilio que convocó en Alejandría el año 319.

CONDORMIENTES
     Nombre de secta; ha habido dos llamadas así: las primeres infestaron la Alemania en el siglo XIII; tuvieron por jefe un hombre de Toledo. Se reunían en un lugar cerca de Colonia; allí, se dice, adoraban una imagen de Lucifer, y recibían sus oráculos; pero este hecho no está suficientemente probado. Añade la leyenda que habiendo llevado allí un eclesiástico la Eucaristía, se rompió el ídolo en mil pedazos: esto se parece mucho a las fábulas populares. Dormian en una misma habitación sin distinción de sexo bajo pretexto de caridad.
     Los otros, que aparecieron en el siglo XVI, eran una rama de los anabaptistas; caian en la misma indecencia que los precedentes bajo el mismo pretexto. No es la prime vez que esta torpeza se ha visto en el mundo.


CONGREGACIONALISTAS ORTODOXOS 
     Forman una de las sectas religiosas mas poderosas y de mayor número en los Estados Unidos. Cerca de 1,300,000 individuos heredaron las creencias de los antiguos puritanos ingleses, que arrojados de su patria vinieron a fundar la mayor parte de los establecimientos de la Nueva Inglaterra. Exceptuando Rhode Irland, todos los estados del centro, el New hampshire, Massachussets, Connecticut profesaron los errores calvinistas, mas desecharon la disciplina sinodal de Calvino. Estos sectarios republicanos adoptaron el principio de que cada iglesia tiene en sí misma todo lo que necesita para gobernarse; que ninguna de ellas debe depender de cualquier asamblea; por último, que cada una, salvo una unión general de caridad y amor, debe ser estrictamente soberana e independiente. Esta forma disciplinal, o mejor dicho, esta abolicion de toda autoridad eclesiástica, es lo que se llama forma congregacionalista o independiente.

CONONITAS.
     Herejes del siglo VI que seguían las opiniones de un cierto Conón, obispo de Tarso (en la Natolia); sus errores acerca de la santísima Trinidad eran los mismos que los de los tritheistas o tritheitas. Disputó contra Juan Filopón, otro sectario, para saber si en la resurrección de los cuerpos, Dios restableceria también a la vez la materia juntamente con la forma de ellos, o solamente una de las dos cosas; Conón sostenia que el cuerpo no perdía nunca su forma, que solo la materia tenia necesidad de ser restablecida. O este hereje se explicó mal, o enseñó un absurdo.

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