jueves, 3 de octubre de 2013

A QUIEN CORRESPONDA


Por Mons. Juan José Squetino

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     ¡Que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos. Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no los dejáis entrar!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     ¡Que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     ¡Ciegos, guías de ciegos, que decís: “Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado.”! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que santifica al oro? Y también: “Si uno jura por el altar, eso no es nada; más si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.” ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     Que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la Justicia, la Misericordia y la Fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías de ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     Que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     ¡Sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! ¡Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

     Porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: “¡Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!” Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!

¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehena?
                          (Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo 
según San Mateo a los fariseos hipócritas)

     No voy a nombrar a nadie en particular porque, en realidad, a quien corresponde son Legión. 
     A aquellos que se sienten con derecho de meterse en mi conciencia y juzgan mis actos según sus propios criterios, y piensan que no tengo temor de Dios y que no sé que después de mi vida voy a ser juzgado por Jesucristo Justo Juez que va a pesar cada uno de mis actos tal como fueron en sí mismos y en todas sus circunstancias.
     A aquellos que con ironía “piden a Dios por la salvación de mi alma” a causa de los “errores graves”  que cometo en el ejercicio de mi ministerio episcopal.
     A aquellos que se indignan porque estoy convocando a un Cónclave para la elección del Vicario de Cristo y buscan argumentos falsos para condenar la única solución católica ante la crisis terrible de la Iglesia.
     A los que no pueden contestar doctrina con doctrina para justificar su postura acéfala, modernista, de falsa tradición, porque el mismo Magisterio de la Iglesia los condena por donde le busquen, y frustrados, recurren a calumnias y difamaciones a falta de argumentos creyendo que así voy a callar mi voz  y dejar de llamar a la unidad con la elección del Papa.
     A los que viven de “opiniones” y  de “tesis”, y se olvidan que los dogmas de fe no son ni opiniones ni tesis, y que el que los niega en la teoría o en la práctica con pertinacia es hereje.
     A los que niegan el “deber gravísimo”, gravísimo, de los Obispos de elegir al Sucesor de San Pedro, a los que perpetúan la vacancia de la Sede de Pedro perennemente o esperan soluciones místicas sin la cooperación humana, “que suene la hora de Dios”, como dicen.
     A los chismosos criminales, cobardes, anónimos virtuales, infiltrados, groseros, vulgares, maleducados y demás que no son capaces de dar sus nombres y apellidos y escribir con dignidad y educación para no mencionar “caridad cristiana”, de la que carecen.
     A los Obispos “Papas” que no les importa la elección del Papa porque ellos ya cumplen esa función en sus sectas, a los Sacerdotes “gurú” que eligen a los Obispos según sus conveniencias y que los cambian cuando ya no se acomodan a sus intereses, subversivos pues alteran el orden y la constitución divina de la Iglesia, “atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero Uds. ni con el dedo quieren tocarlas”, ”falsos pastores”, “lobos con piel de oveja”. ¡Qué paradójico, los que están más cerca de la Verdad son los que no la quieren ver! Así pasó en el Vaticano II.
     A los  laicos “epíscopos”, “expertos en opiniones teológicas”, con su magisterio laico separado de toda jerarquía, natural, humano y democrático que no proponen soluciones para su anarquía pues ya les gusta vivir así, “maestros de sí mismos, discípulos de un necio” como dice San Agustín.

     Quiero que sepan que no comulgo con ninguno de los que arriba menciono, ni quiero comulgar con ninguno que no intente eficazmente acabar con la vacancia de la Sede de Pedro. No me interesa pertenecer a la “iglesia ilusoria sin Pedro” condenada por Pio XII, “inconcebible en la mente de Jesucristo” (León XIII) de los acéfalos, ni a la “iglesia universal sincretista” del Vaticano.

     ¡SEPARAMINI! SÍ, SEPARADO DE ELLOS QUIERO ESTAR, PUES EN NINGUNO DE ELLOS IDENTIFICO A LA SANTA IGLESIA UNA, CATÓLICA, APOSTÓLICA y ROMANA.

     Ni se preocupen, ni se escandalicen, hipócritas, por lo que hago pues los sacramentos que administro no son para Uds. sino para los católicos, para aquellos que con voluntad eficaz tratan de acabar con la vacancia de la Santa Sede, aquellos en los que “se ve manifiestamente un ánimo común de unidad en todos” “…quia animum unitatis communem ómnibus aperte patefaciebat” (Salaverri S.J.).

     Y para los que creen que estoy solo y me creo el único poseedor de la verdad, el único católico en el mundo, se equivocan y mucho; nunca lo pensé, al contrario, estoy convencido de que habemos más católicos y además ahora sé que habemos más católicos de lo que muchos creen; no soy el único que está tratando de buscar la unidad en el Papa, que estemos dispersos por el mundo es lo de menos, al contrario;  y con ellos comulgo plenamente.        
           
     Ni se preocupen por mí, que de mí, me ocupo yo.  Mejor acuérdense que no solo yo voy a pasar por el Juicio Divino, que también ustedes van a tener que dar cuenta de todas sus acciones y que son responsables de sus actos hasta sus consecuencias ínfimas; por todos sus escritos, difamaciones, calumnias, intrigas, escándalos y “vidas privadas” también van a dar cuentas, ¡bendito sea Dios!. No crean que la justicia divina solo me va a alcanzar a mí y Uds. van a quedar exentos.

     Déjense de ver la paja que llevo en mi ojo y miren las vigas que llevan en los suyos, fariseos. Hasta que empecé a publicar la necesidad de extinguir la vacancia por medio de un cónclave nadie se preocupaba por mí; de ahí para acá parece que metí el dedo en varias llagas y estoy presente en la vida de muchos. Me atacan porque se dan cuenta que la doctrina que predico los condena, pero la doctrina que predico no es mía, es lo que siempre predicó la Santa Iglesia y expresó en su Magisterio dogmático y universal. ¡También bendito sea Dios!
 
Para recordar:         
     “Debe existir en la Verdadera Iglesia perfecta unidad de régimen, o sea: debe haber al frente de esa sociedad religiosa una autoridad suprema y visible, de institución divina, a la cual obedezcan todos los miembros que la forman.
     No basta una especie de política de amistad o buena vecindad entre un montón de jefaturas eclesiásticas desconectadas jurídicamente, es decir: independientes entre sí, SIN OTRA CABEZA SUPREMA QUE UN CRISTO INVISIBLE Y CELESTIAL CUYAS PALABRAS Y MANDATOS  INTERPRETA CADA UNO A SU GUSTO.”  
                 (R.P. Fernando Lipúzcoa. Breviario Apologético. 1954)
      Por lo cual lamentamos y reprobamos el funesto error de los que se antojan una Iglesia ilusoria a manera de una sociedad alimentada y formada por la caridad a la que –no sin desdén- oponen otra que llaman jurídica. Pero se engañan al introducir semejante distinción: pues no entienden que el divino Redentor por este mismo motivo quiso que la comunidad por El fundada fuera una sociedad perfecta en su género y dotada de todos los elementos jurídicos y sociales para perpetuar en este mundo la obra divina de la redención… Y además es absolutamente necesario que esté visible a los ojos de todos la Cabeza suprema que guíe eficazmente, para obtener el fin que se pretende, la mutua cooperación de todos: Nos referimos al vicario de Jesucristo en la tierra.”(Pio XII)
"Por lo cual se apartan de la verdad divina aquellos que se forjan la Iglesia de tal manera, que no pueda ni tocarse ni verse, siendo solamente un ser neumático, como dicen, en el que muchas comunidades de cristianos, aunque separadas mutuamente en la fe, se junten, sin embargo, por un lazo invisible.”(Pio XII)
      “Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia formada de muchas comunidades que se asemejan por ciertos caracteres generales, pero distintas unas de otras y no unidas entre sí por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia la individualidad y la unidad de que hacemos profesión en el símbolo de la fe: «Creo en la Iglesia una»...” (León XIII).

      Los obispos sedevacantistas, sólo tienen el poder de orden y ejercen la jurisdicción extraordinaria sólo de una manera provisional, hasta que la Sede de San Pedro sea ocupada por un Papa verdadero. Y DE NINGUNA MANERA LES ES LÍCITO PERPETUARSE INDEFINIDAMENTE AL AMPARO DE LA NECESIDAD, A TRAVÉS DE LA VIRTUD DE LA EPIQUEYA, SIN PONER LOS MEDIOS ADECUADOS PARA ACABAR CON LA VACANCIA.

“Los perros ladran, la caravana pasa”, dice un refrán popular. En nuestro caso, “los perros seguirán ladrando…”

P.S. Me llegó un correo con la última afirmación de Jorge Bergoglio, va dedicada a los que adhieren a la tesis del “Papa materialiter”, a ver como acomodan la doctrina para seguir viendo en este hijo de la “Gran Ramera” modernista “resabios de autoridad” como dijo uno de ellos:
“YO CREO EN DIOS, PERO NO EN UN DIOS CATÓLICO. NO EXISTE UN DIOS CATÓLICO. EXISTE DIOS, MI PADRE”, “EL PROSELITISMO ES UNA GRAN ESTUPIDEZ. NO TIENE SENTIDO, LO QUE HAY QUE HACER ES CONOCERSE Y ESCUCHARSE” (J.B. ¿¿¿“Papa Materialiter”???? entrevista concedida al escritor y periodista italiano no creyente, Eugenio Scalffari , oct.1, 2013)

 Ave Maria!                                       

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo, Monseñor, no afloje!!!
Simón Del Temple.

Sr.Raul de Mexico dijo...

Felicidades Mons. Squetino por este escrito tan importante en estos momentos de combate ante los laicos que se creen doctores de la Iglesia, y que en vez de unir a la Iglesia crean discordia. Pobres de ellos que interpretando la doctrina a su manera y se alejan de la Iglesia. La soberbia los traiciona y los hacen caer en el fariseísmo y se hacen acéfalos por sus errores.
Vendrán mas luchas en contra de los enemigos de la iglesia, que no quieren Papa y quieren seguir en la comodidad de la vacancia o que esperan que la solución venga del cielo. Pobres de ellos que están en tan terrible error. Dios tenga misericordia de ellos en el juicio.
Animo Mons. Que esta lucha ya esta ganada.

Anónimo dijo...

No se preocupe obispo juan jose, si esos prójimos siguen ladrando, pues ya les vendrá su huesito, jente que no tiene educacion,pues lo que dicen en esos círculos electrónicos se manifiestan lo que por dentro son.Que la Virgen Madre ayude a esas almas GROSERAS y a mi que no me desampare. un católico. Jose Ontiveros H.

Anónimo dijo...

Roguemos al cielo por la conversión de los acéfalos,que el Señor quite el velamen de sus ojos para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
El varón cordobés.

Maribel Arenas Villarreal dijo...

En el nombre del Padre del hijo y del Espíritu Santo, Amen

Monseñor, Saludos.
Que Jesucristo hijo de Dios y la Santísima Virgen María le den fuerza para continuar con esta gran tarea, Y llegar a la santificación de nuestras Almas.