jueves, 4 de noviembre de 2010

¡ABAJO LAS ESTRUCTURAS!

Se asentó líneas atrás que el proceso de "concientización" no es resultado de mentalidades que se realicen anárquicamente, sino producto de todo un plan debidamente estructurado más allá de nuestras fronteras, como ya ha quedádo demostrado. Lanzar en pequeñas dosis y desde diferentes ángulos las premisas del "civismo de nuevo tipo" para luego reunirlas en un todo, es algo en que se está trabajando diariamente.
El "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica, con el ánimo de destruir tanto a esa milenaria institución como a las estructuras civiles no se conforma con dirigir desde puestos estratégicos pero ocultos, la subversión en pro del marxismo-leninismo. Por eso, el lunes 10 de marzo de 1969, el Centro Nacional de Comunicación Social, en manos del ingeniero Alvarez Icaza y del panista Alejandro Avilés, dio a la publicidad un documento (Boletín de Prensa 2,866) en el que por primera vez un grupo de sacerdotes de la diócesis de Cuernavaca, que está en manos del filo-marxista obispo don Sergio Méndez Arceo, reclama el derecho de participar en las cuestiones políticas del país.
Los antecedentes que se conocen sobre la elaboración del documento que reclama reconocimiento al "derecho" de los sacerdotes a participar en política, son en el sentido de que los curas Cirilo Ríos Hernández, Alberto Palma, Baltasar López, Javier Barrera, Máximo Aguilar, Alberto Alamilla, Rubén Pérez Aguilar, Carlos Valentino, Julio Torres, Elias Pérez Aguilar, Enrique Morfín y Pedro Camacho, se reunieron en la calle de Madero número 711 de Cuernavaca, Morelos, para estudiar la cuestión.
Un hecho significativo sobre el origen internacional que alienta los propósitos de los sacerdotes mencionados, consiste en que las reuniones fueron dirigidas por el cura sudamericano Segundo Galilea, una de las células más activas de la "Internacional progresista", quien trabaja coordinadamente con el obispo Méndez Arceo, para la implantación del comunismo en el "Tercer Mundo", desde el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC), destinado a enviar activistas de filiación "religioso-progresista" a Latinoamérica.
En concreto, los curas que exigen el reconocimiento al "derecho" de que participen en política especifican los siguientes puntos:
1. Reconocemos que la actual marginación política del sacerdote es efecto de un cúmulo de errores y de falta de diálogo entre el Estado y la Iglesia. Pero juzgamos que ya es tiempo de revisar esta situación.
2. Son evidentes los éxitos de la revolución; pero han sido sacrificados muchos valores humanos. Nos han venido a la memoria progresos semejantes obtenidos en otras circunstancias históricas.
3. Los ideales socialistas de la revolución: un partido que empezó con un ideal socialista, ha caído en la peor de las aristocracias. Ya no es aristocracia de sangre sino la aristocracia del dinero. Muerte de la conciencia cívica y política: cuando de antemano se sabe quien es 'el bueno', ¿para qué votar?; cuando se sabe que se burlarán del voto en las urnas o en las cámaras, ¿para qué se vota?; cuando se sabe que un gobernante bueno o malo, continuará en el poder, ¿para qué manifestar descontento?; cuando se sabe que los sindicatos son instrumentos de presión, ¿para qué lanzarse a la huelga?
4. Sacrificio de la seriedad política: el hacer chunga de la política y de su juego, ha enriquecido el folklore de nuestro lenguaje: 'el tapado', 'el sobre lacrado', 'el dedazo', si tales son los procedimientos electorales, la consecuencia es que nadie se siente representante de su pueblo. Recuérdese el último conflicto estudiantil: ninguno del partido trató de representar de manera seria y constructiva a los estudiantes en las cámaras.
5. Triunfo de la corrupción: los compadrazgos, las influencias, la mordida, la cacería de huesos, etc., y su consecuencia que hasta el pueblo viole la constitución.
6. El culto a la persona: los acarreos, las grandes manifestaciones de apoyo, las despedidas y recibimientos monstruo, y ser acusado de antipatriota el que piense de manera distinta.
7. El progreso de México durante los cuarenta años del PRI es innegable, pero al mismo tiempo ha creado una falsa imagen del país. La revolución ha favorecido solamente a unos cuantos; buscan primero el progreso propio y en segundo término el de la nación. Esto ha profundizado la distancia entre ricos y pobres.
8. Cuernavaca es un ejemplo notable: al lado de lujosas residencias de políticos revolucionarios, están barrios paupérrimos como 'El Ensueño', 'Las Cuevas de San Antón', los indígenas que venden sus artesanías para subsistir. Y en el Estado donde nació la revolución agraria, el capitalismo y la nueva burguesía han obtenido situación privilegiada, de modo que al lado de la miseria de los actores de la revolución, tiran el dinero los que la han aprovechado.

Después de estos apuntes, los curas políticos proponen soluciones inmediatas, "porque la historia nos enseña que de una situación de violencia no se puede salir sino por la violencia'' y afirman que la renovación del país debe hacerse "pensando en una verdadera socialización" si es que quiere responderse a las necesidades del pueblo.
Al respecto cabe puntualizar que el miércoles 7 de mayo de 1969, el Episcopado Mexicano, por conducto de su secretario general, presbítero Jesús Barba, reiteró una vez más que "la Iglesia Católica no se propone, no quiere, ni actuará, por ningún motivo en política nacional ', porque "la Iglesia está por encima de la concepción política temporal y sobre la política de partidos, y que "hay conciencia por parte de la Iglesia Jerárquica, de las circunstancia históricas y de los conceptos constitucionales que privan en México".
Pero es un hecho la existencia de un "progresismo" político actuante, con ideas importadas para desmexicanizar la acción cívica en el terreno de la oposición y que se realiza a través de los "cuerpos intermedios" y el "partido de los católicos", con enormes recursos económicos, influencias y otros medios de penetración.
Quede bien establecido que el "progresismo" político no se origina en la posición oficial de la Iglesia respecto a las cuestiones temporales, sino en la infiltración de la "Internacional Progresista". En tales condiciones y después de deslindar los campos quien esto corresponden a cada quien, surge la necesidad inaplazable de afrontar el PODER LAICO, que a manera de nuevo ejército de Josué sobresale hoy en el panorama político de México y que iluminado por el sol de "la nueva Iglesia", se apresta a derribar las murallas de Jericó (en este caso, del catolicismo y del Estado), según lo vaticinó en 1958 el exconsejero de la embajada soviética y fundador del "partido de los católicos", licenciado Manuel Gómez Morín, una vez que (1957) el PAN ya tenía establecidos estrechos nexos con la "Democracia Cristiana", vía democristianos actuantes en Venezuela.
Ya quedó confirmado —porque el PAN se quitó la careta durante su convención de enero de 1969— que "aunque su lenguaje es nuevo", corresponde a la "inspiración social cristiana" ("Democracia Cristiana") que "ha sido suya desde su fundación", como lo dijo el brazo ejecutor del PODER LAICO por boca de uno de sus miembros más valiosos, el infiltrado Alejandro Avilés; ya quedó confirmado que los cuadros directivos panistas contemplan un "humanismo marxista", como lo aseguró el mismo Avilés, "humanismo" que no existe en el marxismo-leninismo, pues como expresó Su Santidad Pío XI, "el comunismo es intrínsecamente perverso".
Ya quedó confirmado que Acción Nacional, brazo actuante del PODER LAICO, quiere una nueva Constitución, pues la de 1917 ya resulta "obsoleta". Tal pronunciamiento lo hizo el PAN, aliado del "progresismo religioso" en el "cambio de estructuras" a la luz del "humanismo marxista", por boca de su distinguido ideólogo, el licenciado Carlos Alvear Acevedo. Ya sabemos, porque así lo manifestó públicamente el licenciado Alvear Acevedo (muy enemigo de la Constitución de 1917, al grado de que le desea la muerte, pero que amparado en ella difunde sus libros de texto en los planteles escolares), que al grupo pensante del PODER LAICO le urge que la Constitución de 1917 se derogue.
Ya sabemos, por los puntos expresados, que lo que ellos desearían sería un nuevo texto constitucional con luces provenientes de la "democracia cristiana", cuyo lenguaje, aunque "es nuevo", corresponde a la "inspiración social cristiana" que ha sido suya desde su fundación (la del PAN) y que no es otra cosa que apertura hacia el marxismo-leninismo; ya sabemos que en las filas panistas o del PODER LAICO se desea un cambio radical de todo lo establecido (entre ello la Constitución de 1917), con ideología del "progresismo religioso" que es capitulación ante el "humanismo" marxista.
Si la historia es maestra de la vida, si el acontecer humano es lección para normar criterios y actuar con mayor acierto, si la pasión partidista y el resentimiento político o la obcecación ideológica aún no nubla del todo el pensamiento y aún no hace errar la conducta en lo individual y lo social, si el supremo interés nacional aún mantiene indemne la honradez en el terreno de las convicciones, conveniente es que, no perdamos de vista el papel decisivo que para la comunización de Cuba tuvo en la época precastrista la corrupción política de los partidos de oposición "Ortodoxo", fundado por Eduardo "Eddy" Chibás, y "Auténticos" de Carlos Prío Socarras, que cegados por el revanchismo olvidaron los legítimos intereses de la nación cubana y que al tener como meta el desquite, hicieron el juego al marxismo-leninismo, olvidando el papel de conductores cívicos, con beneplácito del "Partido Comunista de Cuba" y sus dirigentes Blas Roca, Joaquín Ordoqui, Bernardo Hernández, Lázaro Peña y Carlos Rafael Rodríguez.
Cierto que Fidel Castro pudo alcanzar el triunfo para la causa de la Revolución Mundial y consumar el primer escalón del asalto soviético a Latinoamérica por la ayuda que recibió del extranjero, entre ello la valiosísima que en México le otorgó Lázaro Cárdenas —el muy querido pariente de monseñor Méndez Arceo—; cierto que había descontento en Cuba contra el régimen del general Fulgencio Batista; cierto que muchos cubanos fueron engañados como bobos y no se enteraron del pasado marxista-leninista de Castro; cierto que el rooselvetiano Departamento de Estado de los Estados Unidos —según testimonio de los embajadores norteamericanos Arthur Gardner y Earl T. Smith— maniobró para favorecer a los rebeldes y hundir al régimen cubano de aquel entonces. Sin embargo, el factor interno que más contribuyó a la "debacle" de la Perla de las Antillas fue la corrupción política que hizo olvidar a los partidos su misión de orientar a los ciudadanos en pos de una causa nacional.
Nathaniel Weyl, exmiembro prominente del Partido Comunista de los Estados Unidos, desilusionado desde hace años, estuvo en México en los días de la expropiación de las empresas petroleras para asesorar, en nombre de la mencionada organización, al llamado Partido Comunista "Mexicano" y tuvo contactos personales con el Presidente Lázaro Cárdenas, con finalidades que se desconocen. En su interesante libro "Estrella Roja sobre Cuba" (págs. 21 y 219 de la edición argentina) atestigua que ". . .en su impacto moral, el marxismo-leninismo dio a la envidia y el odio aspectos de virtudes. Justificó la irresponsabilidad de las clases cultas y su apartamiento de toda labor constructiva. Socavó el patriotismo y la religión, creando así un clima moral en el que las barreras internas contra el soborno, el robo y el homicidio quedaron en su mayor parte disuelta. Corrompió la generación revolucionaria vieja y disolvió sus miras sociales constructivas. Entonces, reaccionando a esto, la siguiente generación, continuando todavía los fuegos fatuos del marxismo, se precipitó en una aventura revolucionaria que estaba llamada a purgar a la nación, pero que en realidad la esclavizó".
Afirma Weyl que "la fuerza revolucionaria cubana estuvo compuesta por los intelectuales y la juventud educada: no por los campesinos, que eran apáticos, y con toda seguridad no por los sindicalistas, que estaban conformes con el statu quo. La principal fuerza que hizo revolucionarios a los intelectuales y a la juventud estudiantil fue el envenenamiento del clima intelectual de Cuba, provocado durante una generación por el marxismo. . . Enseñó a los intelectuales a substituir con odio al trabajo, el dinamismo y la ambición constructiva, la confianza en sí mismos y la irresponsabilidad hacia sus semejantes. Además, cometió el supremo crimen de canalizar el idealismo de los intelectuales por los caminos destructivos y estériles de la guerra de clases, en cuyo curso las instituciones democráticas fueron eliminadas".
En suma, que el marxismo-leninismo "concientizó" —como ahora lo hace el "progresismo religioso"— a las élites que intervinieron en la realización de la entrega de Cuba en poder de la Unión Soviética.
Bien sabe el "progresismo religioso" que, rotas las defensas cívicas y morales que conforman la conciencia de la nacionalidad, hay que seguir adelante con la ruptura de las defensas materiales. Por eso, el jesuíta "progresista" Salvador Freixedo (expulsado de Cuba durante el régimen de Batista por su filiación castro-comunista) manifiesta que "el espíritu castrense, verdadera verruga de todas las sociedades, parasitario y despilfarrador de todas las economías, representa hoy en muchos países (latinoamericanos ) la quintaesencia del espíritu antievangélico al ser frecuentemente el defensor violento de privilegios y sistemas injustos". ("Mi Iglesia Duerme", p. 260.)
¿Por qué tanto odio del "progresismo" a los ejércitos de los países latinoamericanos. Por qué la "Internacional Progresista" está contra los institutos militares de este hemisferio?
Porque sabe perfectamente que los ejércitos son fuerza de seguridad de las naciones, el obstáculo que a la postre habrá que aniquilar si es que el marxismo-leninismo quiere implantarse definitivamente en una nación.
En Guatemala, el régimen comunista de Jacobo Arbenz no tuvo tiempo de aniquilar al ejército y por ello no pudo establecerse permanentemente. Lo mismo ocurrió en Bolivia. En la Dominicana, pese a la ayuda del desembarco de "marines", ni Bosch ni Caamaño pudieron hacer de esa nación un nuevo satélite de Rusia por la presencia del ejército. En Venezuela, el ejército salvó a ese país del terrorismo, incluyendo el "estudiantil", y en Brasil, las fuerzas armadas acabaron con los sueños procomunistas de Joao Goulart, etc.
Si en Cuba, Fidel Castro consolidó su labor de entrega de esa nación al poderío soviético, fue, en definitiva, porque no hubo un ejército que —una vez corrompidos los partidos políticos que olvidaron su misión trascendente de orientar a los ciudadanos sobre el peligro y se entregaron a sumar fuerzas en pro de la subversión— lo hubiese neutralizado. La fortaleza de "La Cabaña" al mando del "Ché" Guevara, el multiasesino continental, fue la tumba de la organización castrense cubana, cuyos principales jefes cayeron abatidos por las balas en el "paredón".
Si Freixedo llama al espíritu castrense, "quintaesencia del espíritu antievangélico", el nuncio Zaachi define a quien liquidó al espíritu castrense en Cuba, "cristiano", en "el sentido ético de la palabra". Son estas opiniones las que revelan hacia donde se encamina el "cambio de estructuras" que proponen los curas de "la nueva Iglesia". (Freixedo fue suspendido, agosto 5 de 1969, por el arzobispo de San Juan, Puerto Rico, monseñor Luis Aponte, debido a lo heterodoxo de sus tesis, expuestas en "Mi Iglesia Duerme", lo cual demuestra que la Iglesia Católica no participa de las opiniones de los "progresistas".)
En México, el ejército sacó a flote al país del terrorismo que se preparó desde principios de 1968 y que tuvo sus primeras manifestaciones el mes de julio con motivo de un aniversario más (26 de julio de 1953) del asalto al Cuartel Moneada, de Cuba, ocasión en la que Castro y sus secuaces penetraron a ese recinto militar y mataron a varios soldados y oficiales.
Hasta antes de la intervención del ejército en México, la capital del país y la nación misma, vivieron horas de inquietud por el terrorismo desatado. De la Plaza de la Ciudadela (23 de julio de 1968), donde hubo la primera escaramuza entre estudiantes, se pasó al mitin del 26 de julio, en el que ya se definió que todo iba encaminado a subvertir el orden, "para llegar al poder mediante el pueblo".
Del mitin comunista de la Alameda (día 26) en que hubo batalla campal entre los terroristas y las fuerzas del orden, se pasó al mitin de protesta en el "Zócalo" (día 29), cuya disolución obligada por la provocación, motivó la primera intervención del ejército, culminando la violencia hasta la madrugada del 30. El acopio de armas en manos de los subvertidores del orden motivó la detención de muchos cabecillas.
El proceso de subversión continuó en línea ascendente y tuvo otro episodio de violencia y provocación a las autoridades legítimamente constituidas el 27 de agosto, fecha en que después de un mitin en la Plaza de la Constitución, los jóvenes revoltosos engañados por los dirigentes emboscados, ocuparon esa gran explanada y acamparon, no sin antes colocar insultos al Jefe del Ejecutivo en la fachada de Palacio Nacional.
Tuvo esta reunión la características de que varios jovenzuelos penetraron a la Catedral Metropolitana, y una vez que depositaron la efigie del "Ché" Guevara en el parcialmente incendiado Altar del Perdón, encendieron las luces y ascendieron a las torres para repicar las campanas. Una voz "progresista", la del clérigo Orozco y Lomelín, dijo que en esto no hubo profanación y condenó las voces católicas que por esa maniobra protestaron.
El informe del Jefe del Ejecutivo (primero de septiembre) fue claro en cuanto a la posición del gobierno respecto a la violencia desatada con moldes y dirigentes marxistas-leninistas. La "manifestación del silencio" (13 de septiembre) al "Zócalo" fue la siguiente etapa de la lucha contra "las estructuras caducas" y la "violencia institucionalizada".
La voz del PODER LAICO a través del diputado de partido Rafael Preciado Hernández (del PAN), condenó el 19 de septiembre, desde la tribuna de la Cámara de Diputados, la defensa que el ejército hizo de las instituciones nacionales, al ocupar la Universidad Nacional Autónoma, donde se habían refugiado los cabecillas de la revuelta.
La intervención del diputado Preciado Hernández se colocó en la línea del director del Secretariado Social Mexicano, padre Pedro Velázquez, quien acababa de llegar en esos días de la II Asamblea del CELAM, celebrada en Medellín, Colombia, en donde recibió instrucciones para aplicarlas en México.
¿Que el PODER LAICO integrado por panistas y "cuerpos intermedios" es instrumento de la "jerarquía progresista"? Esto es un hecho. Por algo el padre Velázquez afirmó: "No hay práctica revolucionaria si no hay teoría revolucionaria y nosotros tenemos la teoría. Nosotros, los del clero, estamos instrumentalizando a los laicos y cuando ellos actúan, su trabajo sólo es una prolongación de nosotros." Preciado Hernández, diputado de partido, del "partido de los católicos", demostró ser un miembro instrumentalizado de la instrumentalización de que habla el padre Velázquez.("La Prensa", enero 11 de 1968, p. 5).
El año 1968 fue de jauja económica y de acción para la "Internacional Progresista" que en México sirve intereses extranjeros. El terrorismo juvenil sirvió para que los curas "progresistas" manifestaran su fuerza basada en los recursos ideológicos y monetarios que reciben de sus financiadores de Europa Central.
Nuevamente, la señorita Hildegard Lüning, esta vez por medio de su carta de fecha 10 de septiembre de 1969, nos da cuenta de la enorme ayuda económica que se envió a los servidores del "comunismo católico", quienes sumaron fuerzas con los del terrorismo que azotó la capital de la República de julio a octubre de 1968.
Textualmente, la señorita Lüning nos hace saber:
"Muy estimado señor Magaña:
"Conforme a sus deseos, expresados en su carta del 19 de agosto, le notificamos que de la colecta de 1968 México (sic) recibió DM 5.154.451 para 108 solicitudes diferentes. Esto, añadido a nuestro informe del 12 de septiembre 1968, supone para México en total: DM 20.763.751 para 399 solicitudes.
"Le comunico también dos direcciones en México, en las cuales UD. puede informarse sobre la ayuda de la acción ADVENIAT a la iglesia en América Latina:

"P. Raoul Desobry O. P.
Parroquia Universitaria
Paseo de las Facultades
Avenida Copilco 319
México 20, D. F.

"Centro Nacional de
Comunicación Social A. C .
Presidente J. Alvarez Icaza
Medellín 33
México 7, D. F.

"Esperamos que estas informaciones le satisfagan.

"Le saluda atentamente
"Hildegard Lüning (rúbrica)"

Al cambio que operaba entonces de 3.14229 pesos por marco, da por resultado que los subvertidores infiltrados en la Iglesia recibieron la nada despreciable suma de 16 millones de pesos con .... 196,779.83 más. Los 20. 763,751 de marcos que en total han recibido hasta 1968, convertidos a moneda mexicana son 65 millones de pesos con 245,727.13 más.
Por tan elevadas sumas se entiende que quienes tienen su precio en dólares o en marcos, hayan catalogado de algo normal el que la turba de motineros penetrara a la Catedral Metropolitana para encender luces, repicar campanas y colocar en el interior del sagrado recinto la efigie del criminal Ernesto "Ché" Guevara.
Por las 30 monedas de la traición que los "progresistas" están recibiendo en forma de millones de marcos ya sea de ADVENIAT, o MISEREOR —entre otras fuentes de abastecimiento—, se está realizando en México la corrupción de la conciencia cívica, como aconteció en la Cuba anterior a la acción internacional del dictador Fidel Castro.
Con los 16 millones de pesos y fracción que la señorita Lüning atestigua fueron enviados y de los cuales disfrutan la "Parroquia Universitaria" y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS), había fondos suficientes para aplicarlos a la "concientización" de una juventud que en vez de encontrar en los curas "progresistas" la orientación constructiva que reclaman las nuevas generaciones, era víctima de los programas internacionales de corrupción política que se empleó en Cuba y ahora se está aplicando en nuestro país.
La voz "autorizada" de Preciado Hernández, al hablar en la Cámara de Diputados en pro de los motineros, refleja el grado de corrupción política a que se ha llegado en el campo de la oposición en nuestro país. Jóvenes con menos experiencia que el catedrático en cuestión, tenían que ser fácil presa de las prédicas de los que el Presidente Díaz Ordaz calificó acertadamente de "profetas de la destrucción".
Es altamente revelador lo que da a conocer la señorita Lüning en su carta de fecha 10 de septiembre de 1969, referente a las ligas directas de ADVENIAT con la "Parroquia Universitaria" y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) que está bajo el control de Acción Nacional, vía Alejandro Aviles.
La Parroquia Universitaria manejada por el dominico Desobry y el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) fueron, en la revuelta de 1968, los voceros principales del grupo de clérigos y seglares "progresistas" al servicio de la subversión internacional que amenazó con derrumbar "la violencia institucionalizada".
Los millones de marcos que reciben del extranjero son empleados por los profetas de "La Nueva Iglesia" en lo que describe Nathanyel Weyl y que transcribimos líneas atrás.
Es decir, el "comunismo católico" está dando en México aspectos de virtudes a la envidia y al odio, socaba el patriotismo y la religión, corrompe a las generaciones idealistas, disuelve sus miras sociales constructivas y precipita a las juventudes a una aventura revolucionaria que, a título de acabar con "la violencia institucionalizada" y de la obtención del "cambio de estructuras", en realidad busca amoldamientos con el marxismo-leninismo, que es esclavización.
El "progresismo religioso" y el PODER LAI CO son los responsables morales de la subversión de 1968, en cuanto que apoyaron a los revoltosos, Ambos sectores de "la nueva Iglesia", instrumentalizadores e instrumentalizados, llevados del odio a "la violencia institucionalizada", olvidaron el interés de México y se sumaron a la subversión, apoyándola y alentándola en múltiples ocasiones y al igual que en la Cuba precastrista, pudo más la venganza política en unos y la complicidad e identificación con intereses extranjeros en otros, y al pueblo no se le dio a conocer la verdad.
Fue el ejército la institución nacional que desenmascaró la maniobra de los subvertidores que, seguidos de una legión de jovenzuelos engañados, intentaban derribar "la violencia institucionalizada" para llegar al "cambio de estructuras".
Ahí donde el "partido de los católicos", principal brazo ejecutor del PODER LAICO desertó de sus deberes, el ejército fue el valladar donde se estrelló la maniobra contra México.
El PODER LAICO, instrumento de los instrumentalizadores "progresistas" infiltrados en la Iglesia Católica, no estuvo sólo en su lucha contra "la Violencia institucionalizada" y en favor del "cambio de estructuras", fue apuntalada su obra por los subversivos de la "Internacional Progresista". Los curas Enrique Maza García, Ramón de Ertze Gara-mendi, Antonio Brambila, Pedro Velázquez, Orozco y Lomelí, Manuel Velázquez, Humberto Salinas, Esteban Medina, etc. hicieron constantes llamados al pueblo para apoyar la violencia desatada.
Monseñor Sergio Méndez Arceo (domingo 22 de septiembre, 1968), en la misa dominical de las once horas, convirtió la Catedral de Cuernavaca en cenáculo de conspiración política, y en la homilía lanzó su oratoria contra el gobierno y a favor de los estudiantes. En la Iglesia de la Coronación, mientras el Jefe del Ejecutivo rendía su cuarto informe de Gobierno al país, los jesuítas encargados de ese recinto sagrado convirtieron el lugar en centro de propaganda en pro de la subversión. Lo mismo ocurrió días después en la parroquia de la Inmaculada Concepción de la Sagrada Familia y en la Parroquia Universitaria que tiene bajo su responsabilidad el cura extranjero Allaz.
La Diócesis de Cuernavaca, centro de conspiración nacional y laboratorio de curas "progresistas" destinados a lograr el "cambio de estructuras" en Latinoamérica, lanzó a sus sacerdotes a dar apoyo a los conjurados de la violencia estudiantil. El 27 de septiembre, en documento preparado exprofeso, condenaron "el derroche de las fuerzas militares" y elogiaron a la "juventud insatisfecha con la marcha general de las estructuras e instituciones puestas al servicio del pueblo, pues determinadas leyes o procedimientos obsoletos exigen una revisión para engranarse al ritmo del desarrollo general del país".
La lista de curas de Cuernavaca apoyadores del terrorismo que se enseñoreó de julio a octubre de 1968, encabezados por el obispo Méndez Arceo, incluye a Felipe Cejudo, Domingo Sedaño, Baltazar López, José Espín, Vicente Guerrero, José Mendoza, Teófilo Galindo, Victorino Aranda, Francisco Flores, Rafael Figueroa, Anastasio Serafín, Jesús Mariaca, Pablo Maldonado, Segundo Galilea, Reúl Ocampo, Elias Pérez, José María Ruiz, Justino Juárez, Antonio Gallegos, Federico Contreras, David Salgado, José María Farbán, Jesús Guerrero, Alberto Alamilla, Rodolfo Garduño, Enrique Morfín, Diego Sánchez, Humberto Limón, Máximo Aguilar, Miguel Ruiz, Carlos Valentino, Gregorio Ruiz, etc.
El Centro Nacional de Comunicación Social se convirtió en el vocero de los "cuerpos intermedios" y el ingeniero José Alvarez Icaza, junto con Alejandro Avilés (7 de septiembre), condenaron las medidas gubernamentales para contener la agitación en la capital del país y dieron a conocer una nueva lista de clérigos "progresistas" que se identificaron con la violencia marxista-leninista presentada como movimiento estudiantil. Entre los curas que se mencionaron figuran: Mario Padilla y Rodolfo Escamilla, de la Arquidiócesis de Morelia; Jaime Rocha, Germán Rojas y Hugo Corona, de la Arquidiócesis de Puebla; Francisco Morales, de la Diócesis de Ciudad Altamirano; José Montoya, Anastasio López y Baltazar López, de la Diócesis de Cuernavaca; Teófilo Domínguez Jordán, de la Diócesis de Huajuapan; Jesús M. Rodríguez y Leopoldo Garduño, de la Diócesis de Papantla; Esteban Medina y Felipe de J. Inda, de la Diócesis de Tepic; José Guadalupe Arias, de la Diócesis de Tlalnepantla; René Reyes y Luciano Villanueva, de la Diócesis de Toluca, y José Alvarez, José G. Cuara, J. Jesús García y Antonio Méndez, de la Diócesis de Zamora.
Los sucesos del 2 de octubre fueron determinantes para que, con la intervención del ejército que repelió la agresión armada de terroristas emboscados en Tlatelolco, saliera a flote toda la maniobra que contra México se urdió de julio a octubre de 1968. Capturados los cabecillas y puesta al descubierto la trama marxista-leninista subversiva, los sucesos pudieron ser conocidos por el pueblo en su verdadera dimensión. El PODER LAICO, instrumento de la "jerarquía progresista", y los clérigos que públicamente apoyaron el terrorismo, quedaron como lo que son: enemigos de México.
En cuanto que la lucha desatada de julio a octubre de 1968 contra las instituciones del país está dentro de la línea de "cambio de estructuras" con moldes marxistas-leninistas, el "progresismo religioso" tenía que apoyarla públicamente. Con optimismo desmedido, vio en la guerrilla urbana que incendió camiones, alteró el orden en la vía pública, enfrentó a estudiantes armados contra la policía y el ejército, etc., una oportunidad de llegar a la liquidación de la "violencia institucionalizada"; pero se le olvidó que el ejército es el medio de defensa de los países nacionalistas y vio caer estrepitosamente sus esperanzas.
Sin embargo, lo que sucedió de julio a octubre de 1968 no es sino una manifestación de la corrupción política que el "progresismo religioso", a través de los "cuerpos intermedios" y el PODER LAICO, está realizando entre los grupos pensantes del país. Es el "civismo de nuevo tipo" de que hablan los documentos de Medellín y que necesariamente son de índole internacional. Es el "pluralismo" que en el lenguaje "religioso-marxista" quiere decir deserción de principios de nacionalidad; es el "diálogo" que en la estrategia de la "Internacional Progresista" es capitulación de ideales ante principios exóticos; es la "concientización" que en la jerga de los "curas progresistas" no es otra cosa que infiltración de principios de disolución de las estructuras.
La lucha, en consecuencia, no ha quedado ganada en definitiva para la causa de México, que es el caso de otros países latinoamericanos donde actúa el "progresismo religioso". Nuevos episodios habrán de presenciarse, en los cuales estén mezclados los curas de "la nueva Iglesia", porque su meta es la desaparición de los actuales sistemas gubernamentales, socio-económicos, religiosos, de legítima defensa, etc.
El Poder Laico integrado en México por el "progresismo religioso", como entidad instrumentalizadora y los "cuerpos intermedios" como organismos instrumentalizados, es hoy una fuerza actuante que tiene como radio de acción el ámbito universitario, las clases denominadas cultas, las intelectuales, las juventudes politécnicas, el magisterio, los medios políticos, tal como lo especifican los documentos de Medellín, Colombia, dentro de los cuales sobresale la "pastoral de Elites".
Al abatir el ejército de Bolivia (9 de octubre de 1967) al "Ché" Guevara, en el cañón "El Yuro", 48 kilómetros al norte de la población de Vallegrande, la guerra de guerrillas se desplomó estrepitosamente en Latinoamérica como el medio más eficaz para alcanzar, mediante la fuerza, la comunización de más naciones de este hemisferio. El servicio inmediato que el presidente de ese país sudamericano, general René Barrientos Ortuño, prestó al Continente con la muerte del multiasesino Ernesto Guevara, aún no se ha valorado del todo, porque demostró el gobernante boliviano que las fuerzas armadas son una garantía contra el marxismo-leninismo, que es por sistema, violador de la soberanía de los pueblos.
Reducida la guerra de guerrillas a segundo término como medio para que el marxismo-leninismo incorpore más naciones a su dominio, queda a la Revolución Mundial la táctica de la penetración mental que tiene en la corrupción política una de sus expresiones más destructivas. Bien lo sabe el "progresismo religioso" infiltrado en la Iglesia Católica y por eso, su radio de "concientización" se concentra en los ámbitos intelectuales, en el mundo de la enseñanza superior, en los medios políticos. Más destructivos que los grupos que participan en las guerras de guerrillas, son los guerrilleros mentales salidos del "Centro Intercultural de Documentación" que auspicia y protege el obispo Méndez Arceo y dirige el clérigo extranjero Iván Illich, porque los curas de "los nuevos tiempos" que ahí se forman, están destinados a resquebrajar las defensas mentales de Latinoamérica.
La batalla habrán de ganarla los pueblos de Latinoamérica al "progresismo religioso" y a su instrumento, el PODER LAICO, cuando el intelectual, el obrero, el campesino, el hombre de la clase media, el político, el empresario, en fin, el creyente, una vez analizados los hechos, adquieran la convicción de que el marxismo-leninismo que hoy suele vestir sotana, no es el portador de las soluciones que hacen grande a un país, sino de las fórmulas de destrucción que en el universo de la mente reclama la Revolución mundial.
AL IGUAL QUE Augusto Bebel, muchos calumnian a la Iglesia y pretenden arrastrarla al terreno político marxista. Lo cierto es que de Pío IX hasta nuestros días, todos los Papas han condenado al comunismo. Ellos son la voz oficial del Catolicismo y no los "progresistas".

Manuel Magaña Contreras
PODER LAICO
1970

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