jueves, 25 de noviembre de 2010

¿FUE PAPA LEGITIMO JUAN XXIII? (I)


PRIMERA PARTE

Por Tomás Tello Corraliza
Se da el consenso unánime en considerar como pseudopapas o intrusos a los detentadores de la Sede de Pedro, a partir de MONTINI (Pablo VI). La división de opiniones comienza, cuando se trata de RONCALLI. Pero el reconocimiento de la división de opiniones en este punto concreto, no debe ser motivo para nuevas fricciones y divisiones, entre Sedevacantistas, que dañen la unidad de la caridad. Acato plenamente el punto 3, d) del Juramento para preservar la Unidad de la Iglesia Católica, formulado por los Mons. Moisés CARMONA (R.I.P.) y Mons. Mark A. PIVARUNAS, con ocasión de la Consagración de este por Mons. Carmona. No obstante, los hechos son los hechos; y debemos convenir en que se trata de una cuestión disputada y disputable. Esto es lo que me propongo poner de manifiesto en el presente artículo.

Primera postura.- NO SE PUEDE DUDAR DE LA LEGITIMIDAD DE JUAN XXIII.
Base principal y pudiéramos decir que única, en lan que se apoya: La aceptación de la Iglesia universal y el hecho de haber mantenido su autoridad incontestada, durante todo su reinado. Se suele citar el siguiente texto del Cardenal Journet: "Validez y certeza de la elección.- La elección puede ser nula... Pero la aceptación pacífica d la Iglesia universal, uniéndose actualmente a tal elegido como jefe, al que ella se somete, es un acto por el que la Iglesia compromete su destino. Es un acto, "per se", infalible, y que es inmediatamente conocido como tal... La aceptación de la Iglesia se realiza, bien negativamente, cuando la elección no es combatida inmediatamente, o bien positivamente, cuando la elección es aceptada, primeramente, por los presentes y progresivamente por los otros." (1)
Consecuencia: Nadie tiene el derecho de contestar, ni poner en tela de juicio la validez de elección, ni su plena autoridad, de JUAN XXIII!, papa incuestionado durante su corto reinado; y, por tanto, incuestionable. No es de extrañar que el P. BARBARÁ, siguiendo este principio -al parecer inconmovible- repute, o reputara, en cierta ocasión, pecado grave contra la Fe, poner en duda la legitimidad de RONCALLI.
No obstante, habrá que decir: "eppur si muove"; ya que existe una verdadera legión de Sedevecantistas que sustentan la opinión diametralmente opuesta. Por tanto, al no estar la cuestión clara los de la primera opinión- deben abstenerse de anatematizar a los que mantienen la segunda, y viceversa, hasta tanto no se aclare debidamente la cuestión.

Segunda postura.-RONCALLI fue un intruso, el primero de la serie. Existe una tercera postura intermedia, que se debate en la duda. Yo mismo la puse en duda, hace tiempo, y así lo manifiesto en mi trabajo sobre Juan XXIII. (2) Aquí, no se tratará de este última postura. Es el lector el que debe sacar sus conclusiones.
Se ha dicho que afirmar la ilegitimidad de Roncalli es una afirmación gratuita. Quiero demostrar que, por desgracia, no se trata ce una afirmacián gratuita, sino muy seriamente fundada.
En efecto, RONCALLI dio pruebas evidentes de su heterodoxia, tanto de palabras, como con los hechos, actitudes y directrices; elementos todos que, aisladamente, pueden ser índice de la heterodoxia de un cristiano (3) sobra todo, si, como en el caso que nos ocupa, se consideran en su conjunto y en su convergencia.
¿Cuándo se iniciaron las sospechas? ¿Cuándo, dejando a un lado las dudas, se afirmó que Juan XXIII fue un intruso? Esto es lo cue se intenta constatar, en esta trabajo, después de un rastreo, si no exhaustivo, sí, esmerado, a través del ya espeso bosque de la Literatura Tradiciónalista. Los resultados de este sondeo elocuentísimos, como para rechazar definitivamente la acusación de afirmación gratuita me han sorprendido a mí mismo, por pensar, como piensan algunos, que las opiniones sobre la ilegitimidad de Roncalli, habían aparecido tardíamente.
Las sospechas sobre la heterodoxia de Roncalli surgieron tempranamente, ya en vida del mismo, desde sus mismos inicios, pudieramos decir. Veamos.
"La posesión incontestada de la Sede Romana por una larga serie de Pontífices... relegó al olvido la cuestión de un papa hereje. Pero con EL PONTIFICADO DE JUAN XXIII. (subrayado mío), un observador atento puede advertir que ese delicado asunto comienza a interesar de nuevo, poco a poco, a los círculos especialistas (4); Y en nota: al pie de página, enumera los factores que hicieron retoñecer el problema. 1) La convocatoria del Vaticano II. 2) Los síntomas profundos de la crisis de la Iglesia que ya, en aquel momento (o sea durante el mandato de Juan XXIII); constituían motivo de preocupación para muchos espíritus....
El siguiente informe lo ofreció la revista alemana EINSICHT. Dice así:
"UN OBISPO LLORO" (EIN BISCHOF WEINTE). (Se sabe de un obispo que lloró al ser elegido Roncalli, presintiendo el terremoto que este provocaría en las estructuras milenarias de la Iglesia. EINSICHT transcribe con mayúsculas la noticia entera.)
"Cuando el 28 de octubre de 1958, a las 18 horas, fue conocida la noticia de la elección como papa de Roncalli; en un lugar de Francia, un Obispo lloró, por considerar que sería una catástrofe para la Iglesia; pues, a su juicio, habían elegido a un conformista bonachón, que había dado a entender, de sobra, siendo Nuncio en París, lo que daba de sí: advertencias frivolas sobre el vino y romerías."
Y apostilla EINSICHT: "¿Acaso, además de este, lloraron también otros obispos?"
Firma JOACHIM MAY. (cf. EINSICHTT, I (4) Julio 1971, p. 18).
Las sospechas, sobre la heterodoxia de Juan XXIII surgieron, pues durante su mandato, en el campo tradicionalista. El honor de la primera cita, como muestra concreta, se lo merece el último documento llegado a mis manos. "Durante más de 30 años, desde el período del NEFASTÍSIMO JUAN XXIII (subrayado mío), mantuvimos una correspondencia de gran valor y significación religiosa, que espero ordenar y poder publicar en algún momento."' Esto escribe el Dr. C. Disandro en HOSTERÍA VOLANTE (5) ; en una nota necrológica dedicada a D. Anacleto González Flores. Si la susodicha correspondencia se remonta a más de 30 años, tenemos que retroceder, al menos, al año 1961, en pleno reinado de Roncalli. Se cuestiona su ortodoxia y, por tanto, (virtualmente) su legitimidad. Por eso, lógico y consecuente el Dr. Carlos Disandro afirmó más tarde y proclamó paladinamente la ilegitimidad de Roncalli. "Este Wojtyla quiere completar el trabajo de destrucción iniciado por el masón Roncalli." (6) "Son papas ilegítimos, pues, RONCALLI, Montini... (7) "Ese modernismo resulta pues, un verdadero fraude cue conduce al Ecumenismo sociomórfico de JUAN XXIII... Paulo VI, etc." . Lo pone en el mismo plano que a los demás reconocidos universalmente como usurpadores, (8) Al quinquenio 1959-1964 le llama "primer quinquenio de ruina." (8). "La perspectiva del progresismo católico, del Concilio, de Juan XXIII, de Juan Pablo II, o sea, desde 1959 a 1958, son simplemente variables de una invariante, que es el docetismo, el nestorionismo, el ebionismo, el evolucionismo... cubierto por el manto de la solidaridad y de la humanitas..."(8)
Le ruego al Dr. Disandro que, para el esclarecimiento de la Verdad, exaltación y bien de la Iglesia y de la Gloria de Dios, publique, cuanto antes, esa preciosa documentación de la correspondencia con el sr. A. González Flores, que corresponde al período, en que aún vivía Juan XXIII. Estoy convencido de que la base de las rotundas afirmaciones arriba citabas, hunden sus raíces en aquellos análisis con temporáneos.
El Dr. Hugo Kellner consideraba en 1964 que la Declaración de apertura del Vaticano II, hecha por Juan XXIII, fue un a grave error (ein schwere Irrtum war), por su fin básico de buscar la unidad, que fue la puerta abierta para alteraciones fundamentales... (9)
Pero, hay más. Con ocasión de este artículo, recuerda una anécdota, que se remonta a los primeros meses del reinado de Roncalli. Fue a principios del verano de 1963. Tal vez, no se había cumplido el mes del fallecimiento de Juan XXIII. Dábamos un paseo varias amigos. Entre los diversas temas de conversación, el más insistente y prolongado recayó sobre el pontífice recientemente fallecido. Todo eran alabanzas y elogios de la bondad, humildad, sencillez, etc. del Papa Roncalli.
Muchas fueron las anécdotas referidas. Pero, entre todas, se me quedó muy bien grabada la siguiente. Un Padre franciscano (Pedro de Alcántara) , gran admirador del difunto pontífice, nos contó, en un tono más que irónico, burlesco, la reacción de un párroco de pueblo, al poco tiempo de su ascensión al trono de Pedro, a las palabras, libertades, desenvolturas y actitudes sospechosas de Juan XXIII. Doy fe de la sustancia de lo narrado.
El susodicho párroco exhortó e instó a sus feligreses, en un sermón, a orar por el nuevo papa, ya que, tal vez, debido a su mucha edad chocheaba y desbarraba lamentablemente, con peligro de provocar un seísmo en la Iglesia... Esto se celebró cual si fuera un chiste, con risas y sonrisas de conmiseración. Yo también me reí, porque, en aquel entonces, participaba del entusiasmo general, que aquel hombre, inexplicablemente, había suscitado entre los católicos. Lamento, dolido, mi estupidez. Honor a ese humilde párroco-vivo o muerto-, objeto de mofa, en aquella ocasión, por su certero diagnóstico, aunque atribuyéndolo a un desequilibrio mental. Acertó en el diagnóstico, y erró en la etiología. Eso es todo. Pero nadie le podrá negar la penetrante intuición, que da el "sensus Fidei", para captar el papel de Ronncalli, en todo el negocio de destruccion de las estructuras eclesiales desde dentro, según pusieron de relieve algunos de los de la cuerda. Como, por ej. Yves Congar, O.P. "La Iglesia Católica ha entrado en un proceso de reforma interna, como jamás ha conocido a lo largo de la Historia. Nunca ha podido saberse de una manera precisa lo que JUAN XXIII quería dar a entender con la palabra AGGIORNAMENTO, vocablo útilizado universalmente en la actualidad." Y: "Juan XXIII supo crear, EN POCAS SEMANAS (subrayado mío), un clima eclesial nuevo. La apertura más amplia ha venido, pues, DE ARRIBA, (subrayado mío). De un solo golpe, las fuerzas renovadoras, qua apenaos podían manifestarse, pueden ahora desplegar libremente sus actividades." (10)
La situación de la crisis eclesial incipiente, pero galopante, prvia a la celebración del Concilio, la denuncia, apuntando a Juan XXIII como causa de las misma, Georges de Nantes. (11) Pero, ya sabemos que a G. de Nantes no se puede pedir que sea consecuente en este aspecto determinado. Es un hombre que sabe exponer, con conocimiento de causa, la premisa, pero se resiste a tragarse la consecuencía.
No es, pues, de extrañar que, dadas las premisas expuestas más arriba, se emitiera también explícitamente muy pronto el juicio de que la Santa Sede estaba vacante, a partir de la muerte de Pío XII. Oigamos el testimonio más antiguo qué he encontrado. "Extremadamente crítico frente al Concilio, que acababa da terminar, el profesor Reinhard LAUT estaba firmamento convencido y, con él, todos sus discípulos, de que la SEDE DE PEDRO ESTABA VACANTE A PARTIR DE JUAN XXIII." (subrayada mío) (12). Le ruego e insto al profesor LAUTH, lo mismo que hice más arriba con el Dr. Disandro y con la misma finalidad, que publique las bases de su razonamiento por acuellas kalendas, que le llevaron a emitir tan precozmente su categórico juicio.
Y, para terminar, otro testimonio, que se encuadra en la década efe los 60. Georges de Nantes refiere que, en un debate (30-1-70) alguien hizo la siguiente afirmación: "A PARTIR DE LA DE LA MUERTE DEL GRAN PAPA PIO XII, YA NO TENGO PASTOR." (13)
Con estos precedentes -que pudiéramos llamar la Prehistoria de la Cuestión de la Vacancia de la Santa Sede y a sus protagonistas, precursores o pioneros de la misma- doy por terminada esta artículo, queda demostrado que el "Sensus Fidei" detectó, desde los primeros momentos los desvíos de la Fe de RONCALLI ocupando el Solio Pontificio. Se pusieron las premisas, de las que necesariamente brota la ilegitimidad del mismo y, en la misma época da la década de los 60, se manifiesta explícitamente, (Continuará)

REFERENCIAS.
(l). Cf. L'EGLISE DU VERSE INCARNE.- T. 1, p. 624.
(2) Cf. "Die Zwielichtigkeit der Gestalt Johannes XXIII. EINSICHT (en número monofráfioo) XVIII,(3) Sep. 1988. Publicado, asimismo, en su original (pero muy reducido y condensado) en ROMA, N° 119, jul. 1991, pp. 54-34, con el título, "Sombras y Penumbras de RONCALLI (JUAN XXIII)
(3) Cf. I-II, q. 103, a. 4, Sed Contra.
(4) Arnaldo Xavier da Silveira: LA NOUVELLE MESSE DE PAUL VI. QU' EN PENSER. Chire-en-Montreuil, 1375, p. 213 y sgs.
(5) № 35, Abril de 1392, p. 10.
(6) PROCLAMACIONES DOCTRINALES, n° 35, (20-X-1978).
(7) " " " 7, ( 7-IV-1979).
(8) "La Tradición en la perspectiva trinitaria y teándrica". HOSTERIA VOLANTE, 1989 , pp. 7, 12 y 26, respectivamente.
(9) Cf. EINSICHT, XVI (2) Jul. 1986, p. 34 y 36.
(10) VERDADERA Y FALSAS REFORMAS EN LA IGLESIA. 22 Edic. ampliada. Madrid, 1973. Prólogo.
(11) Véasa LETTRES A MES AMIS, núm. 120, del 11 de Octubra de 1962.
(12) Preciosa e inestimable noticia servida por TRENTA GIORNI, n° 5, Mayo de 1987 , p. 63-39. Citada (de donde la tomo) por MYSTERIUM FIDEI, n° 80, Dic. 1987, p. 23.
( 13) C. R. C. n° 29, febrero 1970, p. 10

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