viernes, 12 de noviembre de 2010

EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO (5 y última parte)

INMINENTE CRISIS EN LA TIERRA.
Una noticia difundida por las agencias noticiosas FRANCE PRESSE y por NOTIMEX el día 26 de enero de 2005, dice que "el planeta Tierra vive una crisis de una intensidad similar a la extinción de los dinosaurios, pero lo más terrible es que ha sido provocada por la mano del hombre". Esto dijeron en París, responsables de la Unesco en la apertura de la conferencia BIODIVERSIDAD, CIENCIA Y GOBERNABILIDAD.
Ese mismo día, la agencia A. P., publicó otra nota en la que se dice que "el calentamiento global, que podría alcanzar su punto de no retorno en tan sólo 10 años, provocará sequías, pérdidas de cosechas, y altas mareas". Así advirtió un grupo de científicos que estudian el cambio climático. Estas dos notas están tituladas por un periódico como: "INMINENTE CRISIS EN LA TIERRA", y "EL CAMBIO CLIMÁTICO, BOMBA DE TIEMPO".
¿Cuándo comenzó todo este trastorno?, una nota del periódico El Universal de la ciudad de México, del 14 de febrero de 1999 dice que fue en la década de los 60. Desde esa fecha, los desastres naturales se han triplicado. Philipte Doulle, que es el director del Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales dijo que esto ha traído severas pérdidas económicas y es provocado por la urbanización, por la tecnología moderna y por los cambios en las condiciones ambientales. Luego leímos notas sobre la desertificación del planeta que afecta a millones de personas, incluso en las naciones más ricas de Europa; que los terremotos, las lluvias, los ciclones y otras catástrofes, no parecen tener final en América; que altas temperaturas en febrero de 1998 han roto el récord en el planeta; que el cambio climático provocará más hambre y pobreza. Esto, "exacerbará el hambre y la pobreza en todo el mundo" dice la nota; que el cambio climático podría tener efectos devastadores.
¿Por qué vemos que esto comienza a sentirse y a preocupar y a ocupar las planas de los periódicos en la década de los 60, que coincide exactamente con la década del Concilio Vaticano II, de la eliminación y destierro del Sacrificio y de los Sacramentos y el rompimiento de la alianza con Dios?, es la misma década en la que nace el "rock", el Satanismo, la liberación femenina, y todos los movimientos que lanzaron a la juventud a la degradación, al libertinaje y a la rebeldía. ¿Por qué motivo no se han de cumplir las amenazas del Profeta Isaías, si el hombre ha roto la alianza eterna con Dios?.
San Gregorio I Magno, papa del año 590 al 604, dice algo al respecto en su obra LOS MORALES (Lib. XXI, Cap. XXII, 35): "...cuando la tempestad nace, primero se despiertan blandas las ondas y después se vuelven mayores y a la postre se suben a las alturas y trastornan con su fortaleza a cualquier navegante. Así, se acerca ciertamente aquella tempestad postrera... y cuanto más cercanos nos hacemos cada día al fin, tanto más graves vueltas de tribulación vemos venir. Pero a la postre, conmovidos todos los elementos, y viniendo el Juez supremo, traerá el fin de todas las cosas porque entonces la tempestad levantará sus olas hasta el cielo. Los santos varones miran esta tempestad con vigilancia y cada día se espantan de las ondas levantadas...".
Pues es esto lo que estamos viendo acontecer. La santísima Virgen María dijo en La Salette: "Las estaciones cambiarán". Al principio, el año de la eliminación del Sacrificio y de la alianza, sólo se
despertaron blandas las ondas y después se vuelven mayores y a la postre se suben a las alturas. ¿Y por qué es así?, porque es un acontecimiento inmerso en el devenir de la historia humana. No es metahistoria. Dios poderoso se retiró de los mandos de esa gran nave que es la Tierra en la que viajan todos los hombres, ¿por qué?, pues porque los hombres, los pasajeros lo expulsaron de la cabina de mando y rechazaron su pericia, porque lo despreciaron y creyeron que ellos con éxito podrían gobernar la nave en medio de un mar de tormentas y de poderes superiores al mismo hombre. Entonces, lo que estamos viendo comenzar, como digo, es sólo el principio.
Dios no se reserva la omniciencia ni el discernimiento moral, pero la facultad de decir qué es bueno y qué es malo, le corresponde como supremo y único Legislador. No le corresponde al hombre por su condición de creatura. Tarde van a comprender esto los hombres.
Hay que reflexionar con mucho detenimiento y profundidad las palabras de Cristo dirigidas obviamente a los hombres del fin de los tiempos. En el Evangelio de San Lucas (XXI, 34) dice: "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez 0 POR LAS PREOCUPACIONES DE LA VIDA y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan la faz de la Tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está por venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre".
Escribe San Pablo en su primera carta a los fieles de Tesalónica (Cap. V, 2): "Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche. Cuando digan "Paz y Seguridad", entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta; y no escaparán". La Biblia explicada de Torres Amat dice: "Cuando estarán hablando de paz y seguridad". Nácar-Colunga escribe: "Cuando se dicen "Paz y seguridad".
"Cuando estén diciendo "paz y seguridad". Es decir un tiempo determinado se estará promoviendo la paz, se estará predicando la paz, el mundo alabará y premiará a los apóstoles de la paz. No la paz de Cristo en el reino de Cristo. No. La paz entre las naciones, entre las religiones, entre todos los hombres. Y a la verdad en este tiempo se predica esa paz mundana y uno de sus primeros promotores es Juan Pablo II (enfermo, ya, tal vez de muerte mientras esto escribo). Y de pronto los dolores del parto. ¿Cómo son estos dolores de parto?, pues comienzan a ser fuertes en un determinado tiempo en el que se acerca el alumbramiento, pero no son el alumbramiento. Se van intensificando y cada vez son más frecuentes hasta que llega el parto. Entonces, esto es lo mismo que decía San Gregorio. Las ondas suaves de la tormenta que se acerca se van intensificando hasta que las olas se levantan hasta el cielo. Entonces viene el terror y la hecatombe. La presencia del Señor y el Juicio. Pero los hombres con el corazón pesado por las preocupaciones de la vida, por el libertinaje o por la corrupción del mundo, comprarán, ambicionarán las glorias del mundo, se casarán, construirán y sembrarán sus campos sin darse cuenta del tiempo en el que están viviendo. ¡El mundo debe seguir adelante, lo que está pasando, siempre ha pasado!. Así dirán...
No cabe duda, estamos en una situación terminal. Estamos al filo de los acontecimientos más graves que han de traer el desenlace. El tiempo en el que se resuelve el misterio de la historia. A pesar de la traición horrible de los hombres, de la destrucción de Su Iglesia, del destierro del Sacrificio, del rompimiento de la alianza eterna, Dios bondadosísimo y misericordiosísimo, aun así, todavía le dio a los hombres una última oportunidad, les abrió una pequeña puerta, una salida, un remedio que hudiese podido con Su ayuda, resolver a favor de Su Iglesia esta situación anticrística. Dios no quiere que nadie se condene. El pidió perdón por quienes lo estaban crucificando en la cumbre del altar del Gólgota. Pero esta oportunidad el hombre también la ha desaprovechado.

UNA OPORTUNIDAD DESAPROVECHADA.
A pesar de que la Sede de San Pedro, mediante una sutil infiltración fue poco a poco controlada; a pesar de que la santa Iglesia se quedó sin colegio cardenalicio; a pesar de que el Sacrificio fue desterrado cuando falsearon la Misa y los Sacramentos; a pesar de que el hombre malvado rompió la alianza eterna proclamada por Cristo en el Cenáculo; a pesar de que Su Doctrina fue prostituida, Dios todopoderoso propició todas las condiciones para que el resto fiel que había huído de la gran Prostituta, pudiera tener entresacada de sus mismas filas, una nueva jerarquía no contaminada con aquella herejía que las reune a todas, según definió el Papa santo Pío X. Pero desgraciadamente esto no fue posible por culpa del mismo hombre. De las cuatro NOTAS que distinguen a la verdadera Iglesia, separaron la UNIDAD y formó cada quien una Iglesia a su gusto, a su entender y a su capricho, y jamás fue posible por casi infinitos motivos lograr la reunión de todos. Esta es una situación que va a obligar a Dios, a actuar en contra de los hombres. Muchos de estos hombres llegaron al episcopado y al sacerdocio, no por amor a la Iglesia y para seguir fielmente sus preceptos y consejos, sino como quien quiere realizar muy particulares fines, a veces hasta inconfesables. Se olvidaron que quien abraza el sacerdocio y sobre todo el episcopado, queda terrible y gravemente obligado en este momento de la historia a restaurar el Orden Episcopal, el Colegio Apostólico y el orden jurídico despedazado de arriba a abajo. Se olvidaron de que el rey Osías entra en el Santuario pretendiendo ofrecer incienso sobre el altar de los perfumes, pero que, mientras estaba con el incensario en la mano, disponiéndose a quemar el incienso, le brotó lepra en la frente, por lo cual fue expulsado del templo y de la comunidad y así se pasó el resto de su vida hasta que murió. O que Oza, se atrevió a tocar el Arca de la Alianza, para impedir que cayera al suelo. Parecía este un acto piadoso, pero, sin embargo. Dios en ese mismo instante lo hirió de muerte.
Todos estos que se han atrevido a introducirse a las órdenes sagradas y a tocar lo que imprime ciertas obligaciones ineludibles, aunque sus motivos parezcan buenos y santos, han de dar a Dios estrechísimas y severísimas cuentas de su mal proceder. Han mantenido al resto fiel en la más horrible e inexplicable división. Los fieles tienen derecho a estar dentro de la Iglesia, y ellos como los fariseos, han impedido que a ella entren. Entonces, son responsables de cada una de las almas que han tenido que permanecer en el cisma por la tozuda voluntad o conveniencia de esos infieles pastores. El pueblo tiene derecho al gobierno infalible de Pedro, pero ellos se han negado a su elección.
El pueblo tiene derecho a recibir la Doctrina de Cristo tal como fue predicada por El y por los Apóstoles, pero estos obispos, constituyéndose cabeza de sus pequeñas comunidades, como si fueran ellos mismos un infalible papa, del cual ya se atreven a afirmar algunos que no se necesita, o que no se necesita tan pronto, están provocando la pérdida de la Fe entre ese pueblo, pues sólo Pedro es infalible asistido por el Espíritu Santo, y no ellos, y de esta actitud cismática han de nacer graves herejías y otros muchos males, como decía San Jerónimo citado por Santo Tomás de Aquino, aunque a la verdad, la oposición misma a restaurar la unidad y a elegir al papa ya es una herejía y una apostasía. San Pío X, decía que en sede vacante, no hay nada en la Iglesia más urgente que elegir al papa, porque la misma estabilidad de la Iglesia depende de la presencia y gobierno de Pedro. La Iglesia de Cristo posee cuatro NOTAS que son inseparables para ser reconocida como verdadera Iglesia de Cristo. Y una de esas notas es la UNIDAD. La unidad como enseña todo el Magisterio con León XIII y Pío XII tiene dos características: unidad de Doctrina y unidad de gobierno. Y la oposición a esto entre los llamados "tradicionalistas" es radical, es furiosa. Y llegan a llamar delirantes a quienes las pretenden. Pero estos son una extrema minoría. Entonces, estos introducidos a las órdenes sacerdotales y episcopales se están enfrentando a los designios de Dios y tirando a la basura esa oportunidad que Dios, aun a la vista de la apostasía general, dio a Sus fieles del pequeño remanente, para superar, aunque no sin esfuerzo y sacrificio, esta horrible situación. Y se han negado a entrar por aquella puerta abierta que Dios les señaló. Por eso he dicho en otra parte, que aunque los modernistas o progresistas mataron el Cuerpo místico de la Iglesia, los "tradicionalistas" son sus enterradores. El pueblo tiene derecho a recibir los Sacramentos, pero el cisma de los obispos y los sacerdotes "tradicionalistas " les arranca de las manos, aunque no el poder de las llaves, sí el de jurisdicción, por lo cual invalidan el Sacramento de la Confesión. ¡Qué ciegos son, y qué traidores!.
¿No la unidad de los obispos con sus comunidades esparcidas por el mundo restauraría la cabeza de gobierno de la Iglesia?, sí, pero ellos se han negado a la unidad. ¿No la restauración del Colegio Apostólico debía traer como consecuencia la elección de Pedro para que se tenga la unidad jurídica vitalmente necesaria?, sí, pero también se han negado. Estos traidores se han levantado y se han enfrentado a Dios mismo y le han impedido actuar, porque Dios no va a intervenir allá donde haya cisma y no esté Su vicario. Cristo dijo con claridad meridiana cuando estuvo en la Tierra entre los hombres que El construiría Su Iglesia sobre la roca de Pedro. N0 EN OTRA PARTE. Así es que fuera de la roca de Pedro, el hombre estúpido y soberbio podrá construir lo que quiera construir, pero no la Iglesia. Esto es incuestionable. Entonces, estos hipócritas "defensores de la Fe", ¡y esto lo saben muy bien!, están poniendo en peligro la restauración de la Iglesia provocando una situación que ya llega al punto de no retorno, y la salvación de las almas. En resumidas cuentas, ellos trabajan para el Anticristo y para su padre Satanás.
Pero no se piense que toda la culpa es de los sacerdotes y obispos "tradicionalistas" que no quieren renunciar a su independencia y autonomía aun al precio de perder sus almas. Desafortunadamente, los fieles le han dado la espalda a sus obispos ortodoxos, aquellos que pugnaron por la unidad, y fueron abandonados en la soledad, en la incomprensión y a la más dramática falta de recursos para cualquier clase de lucha, y si la situación de la Iglesia ameritaba toda clase de renuncias y sacrificios, desde luego infinitamente inferiores al Sacrificio de Cristo que los salvó del Infierno, y al de los santos de toda la historia que se levantaron por el honor de Dios entregándolo todo, incluso sus propias vidas y no solamente fortunas, y no solamente los santos, sino una cantidad incontable que hombres y mujeres que en su momento histórico respondieron con generosidad y preocupación ante el peligro, estos de ahora, dignos moradores de una Tierra prostituida, siguieron trabajando con dolorosos sacrificios por sus intereses particulares y se olvidaron de todo lo demás. Cuando Cristo se les apareció y se puso ante ellos, ellos, entonces, le arrojaron a los pies una limosna. ¡Vamos a ver qué sucede el día que Cristo se presente ante ellos para juzgarlos!.

LA IGLESIA DE DIOS YA NO ESTA EN ESTE MUNDO.
No es posible tratar exhaustivamente la increíble situación actual. Pero es evidente que la Iglesia de Cristo ya no existe en el mundo. Ha sido expulsada poco a poco, con mucha cuatela. Todo ha sido cambiado, todo desvirtuado, todo vaciado de su contenido. Y el pueblo ha aceptado todo, por la propia corrupción, porque es lo que les parece según su propio pensar debe de ser. Si se quiere penetrar las profundidades tenebrosas de este misterio de iniquidad, muchas veces hay que atenerse a las "señales" o a doctrinas no siempre a disposición de todos.
E incluso se pueden ver las señales, y no se acierta a comprender el significado oculto que ellas llevan detrás.
Todo mundo a visto que el clero mundial ha abandonado el color negro en las sotanas sacerdotales y episcopales para adoptarse el color blanco, y esto no significa mas que un compromiso con una nueva Iglesia fundada desde el Concilio Vaticano II. ¿Desde cuándo y por qué el clero católico adoptó el color negro?, es importante conocer esto. Mons. Francisco de Asís Aguilar, en su COMPENDIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA GENERAL, año 1888, Madrid, Pág. 238 del primer tomo, escribe: "Nada había prescrito en cuanto al color de los vestidos. El color negro fue adoptado por los clérigos en Constantinopia en el siglo IV para distinguirse de los novacianos, que lo usaban blanco". Entonces, el color negro del vestido de los clérigos católicos, tiene siglos de antigüedad. El cambio al color blanco es debido a que se quiere dar la idea de una nueva Iglesia. Otra imagen, otro espíritu, otra doctrina, otro fin. Se adopta un color que es usado por otras sectas cristianas y por otras religiones paganas y se abandona el color que distinguía incuestionablemente al sacerdote católico. Es el espíritu de unir en una blasfema alianza a todas las religiones del mundo con la Religión de Dios. Algunos tontos dijeron en lugares de clima caliente que eso lo había permitido el Vaticano por el calor. ¡De eso se dieron cuenta después de 17 siglos!. Pero esto es mundial y no solamente en climas cálidos. Los progresistas tienen para todo una explicación exotérica y otra esotérica. ¡Son muy ladinos y deshonestos y el pueblo muy tonto o muy creído!. Pero es interesante apuntar una de las doctrinas heréticas de los novacianos: Ellos negaban que la Iglesia tuviera poder para perdonar los pecados cometidos por los hombres después del Bautismo. Y esta doctrina es predicada y defendida por las sectas protestantes. Ellos dicen que se confiesan a Dios directamente y no a un hombre pecador. ¿No hay en el simple cambio de color en los vestidos clericales una infección que viene del famoso ecumenismo predicado por el Concilio Vaticano II?, y esto creo que no se puede dudar, conociendo las intenciones y la deshonestidad de los reformadores.
Igualmente, el Abbe Georges de Nantes, en su libro ya mencionado antes le dice a Paulo VI: "Vos proyectasteis dar a todos los obispos del mundo -¡gasto costosísimo!- OTRO ANILLO de oro que sería el anillo del Concilio. El anillo debía cambiar al mismo tiempo con la alianza. (Se refiere a la alianza con la antigua Iglesia). Era tiempo de vender ésta, de pasar vuestro anillo al dedo del Dr. Ramsey. Estos anillos de antaño que simbolizaban vuestra alianza con Roma y para Vuestros obispos su alianza con sus iglesias diocesanas, fueron sustituidos por el nuevo anillo, que sera el símbolo de su adhesión a la nueva Iglesia, el anillo de su pacto reformista y de su solidaridad con Vos. ¡No; Vos no hacéis nada sin pensarlo!, ¡sois un escrupuloso calculador!".
Efectivamente, todos los obispos del mundo regresaron a sus diócesis con un nuevo anillo, con un nuevo compromiso después del Concilio con la nueva Iglesia. Desaparecieron los anillos principescos de amatista o de alejandrita. El nuevo anillo era solamente un feísimo aro de oro, ¡pero de qué significados estaba cargado!. Y es cierto lo que dice De Nantes: frente a la multitud, Paulo VI le puso su propio anillo al protestante Dr. Ramsey y lo invitó a bendecirla. El anillo del Gran Pescador, el anillo de Pedro, en manos de un anglicano que bendice a los fieles de la verdadera Iglesia. ¡Qué insulto para Cristo que sus fieles son bendecidos por un enemigo de Su Iglesia!; ¡qué insulto para el Papa León XIII que declaró nulas las ordenaciones anglicanas y para todos sus sucesores que apoyaron esto!; ¡qué insulto para todos los sacerdotes católicos puestos en igualdad de circunstancias con un pastor anglicano que no tiene ningún poder para bendecir en nombre de Cristo!; ¡qué insulto para el pueblo fiel y sencillo bendecido por un lobo a quien ese supuesto papa Paulo VI lo viste, el mismo con el disfraz de oveja!.
Y la verdad es que, si no se sabe quién es el autor de tantas barbaridades: Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I o Juan Pablo II, se puede pensar que fue uno u otro indistintamente. Porque ciertamente esos cuatro invasores forman una sola entidad moral, férreamente unida, con un mismo sentir y con una sola meta y misión. La verdad es que leyendo las palabras, sobre todo de Juan XXIII, de Paulo VI y de Juan Pablo II -porque a Juan Pablo I lo asesinaron a los 33 días de usurpar el Trono de Pedro y dijo poco, mucho de lo cual fueron estupideces- se tiene la impresión de que habla la misma persona. Es que todos van a lo mismo. Pareciera que hay una ideología detrás de todos ellos dirigiéndolo todo, una ideología, una doctrina que no es católica, que los iguala en todo, menos en la voz y en el aspecto. Una fuente sucia a donde van a abrevar esas doctrinas en las que si acaso se insinúan las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, se sugieren, pero en medio de sombras producto de la conspiración preparada con una inteligencia angélica no conocida, que no permiten con facilidad en la inmensa mayoría de casos, descubrir la herejía que asoma cautamente porque se oculta en la ambigüedad que permite crear la figura que el pragmatismo dicta en cualquier necesidad que se presente. Estas nuevas doctrinas, no tienen intención objetiva, sino dialéctica, y siempre se pueden escoger las palabras para llevar adelante el pensamiento de los fieles en dirección a las negaciones revolucionarias que se quieren imponer. ¡Su mimetismo es asombroso!.
El plan indudablemente es satánico. La estructura de esta herejía infiltrada en la Iglesia que San Pío X definía como la peor con toda razón, tenía que tomar el poder, pero aparentando ortodoxia. Tenía que aplicar las reformas dando razones -¡a veces tan tontas!- que el pueblo aceptase y también los sacerdotes. Y que las siguiese. Esas nuevas doctrinas se pusieron en circulación conociendo perfectamente el grado de prostitución que el pueblo ya tenía llevado desde otros innumerables frentes de corrupción que actuaron eficientemente. Por eso dicen que la Iglesia se adaptó al mundo, y es lógico, el pueblo corrupto no condenó nada. La Iglesia nueva infiltrada, sólo adaptó muchas cosas al pensamiento de un pueblo descristianizado y así tuvo éxito. Confirmó a los fieles en la corrupción del mundo. No advirtió, no iluminó, no enseñó, sino que se aprovechó de la situación creada por los aliados exteriores y así, sólo les dio lo que querían oir y esperaban que les avalaran y autorizaran. Por esto el aplauso general, la aceptación de tantos horrores como inspirados por el Espíritu Santo. Por eso la apostasía general que corrompe todo, que lo penetra todo, porque es una apostasía rociada con agua bendita.
¿Qué es, entonces, lo que debemos esperar de una situación tan dramática?, ¿qué es lo que ha de venir cuando las cosas de Dios y Dios mismo es tomado tan a la ligera, en forma tan poco importante?, ¿cuando el Dios del Cielo se ha visto grosera y displicentemente despreciado, sin que esto cause ni el menor remordimiento y cuando el primer precepto del Decálogo: amar a Dios sobre todas las cosas, ha ido a ocupar el último lugar?.
Se ha ensuciado la Doctrina, se ha eliminado el Sacrificio, se han invalidado los Sacramentos, se ha roto la alianza eterna proclama por Cristo y ahora los hombres quieren rechazar los Mandamientos. En un artículo publicado por la prensa (24/XI/1997) Lucrecia Roper, dice que ahora se pretende eliminar, cambiar los 10 Mandamientos por la Carta de la Tierra diseñada por las Naciones Unidas. Dice: "Necesitamos un nuevo paradigma que cambie todo el sistema de ideas y de moral. El mecanismo que usaremos será el reemplazo de los Diez Mandamientos por los principios contenidos en la Carta" de la Tierra. Hay una indiscutible alianza entre las potencias anticristianas interiores y exteriores. San Pío X le escribió una carta a un sacerdote modernista de avanzada, y le dijo estas palabras: "Cuando vosotros hayáis hecho esto, amigo mío, los que están dentro se irán, saldrán afuera, pero los que están fuera, no por eso entrarán" .
La esperanza eran los llamados "tradicionalistas", pero están divididos, autónomos, independientes y volando como pájaros sin control ni dirección. ¿Ellos podrán hacer algo?. No, mientras estén divididos, y lo que parece es que la situación más dramática y triste que se tiene ante la vista, no los mueve a la unidad. Y si no hay unidad, no hay Iglesia, ni hay lucha, ni hay ayuda de Dios, ni hay triunfo.
De la carta del Santo Oficio (durante el Papa Pío IX), a los obispos de Inglaterra del 16 de septiembre de 1864 tomamos la siguiente doctrina: "La verdadera Iglesia de Jesucristo se constituye y reconoce por autoridad divina con la cuádruple nota que en el símbolo afirmamos debe creerse; y cada una de esas notas, de tal modo está unida con las otras que no puede ser separada de ellas; de ahí, que la que verdaderamente ES y se llama católica debe juntamente brillar por la prerrogativa de la unidad, la santidad y la sucesión apostólica...No hay otra Iglesia Católica, sino la que, edificada sobre el único Pedro, se levanta por la unidad de la Fe y de la caridad en un solo cuerpo conexo y compacto" . El Padre Joaquín Sáenz y Arriaga escribió en su libro EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LA NUEVA MISA lo siguiente: "...Pedro, el Vicario de Cristo sobre la Tierra, vínculo insustituible, que constituye la unión de los obispos en el Colegio Apostólico. ES IMPOSIBLE SEPARAR A LA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO DE LA ROCA, del fundamento sobre el cual quiso el divino Fundador edificarla. La firmeza de la Fe y del mismo edificio de la Iglesia, VIENE DE PEDRO Y NO DEL CONSENTIMIENTO DE LOS DEMÁS OBISPOS 0 DE LOS FIELES".
¿Esta imagen presentan los "tradicionalistas"?, ¡para nada!, absolutamente. ¿Dónde está la Iglesia Católica?. La humanidad ha apostatado de Dios, y ha rechazado de arriba a abajo a la Iglesia que es el medio por el que Dios hace llegar la salvación a todos los hombres. Y si esta Sociedad fundada por Cristo ha sido expulsada del mundo, a empellones, así como fue expulsado Cristo de Jerusalén para ser crucificado como un delincuente, dime, ¿qué debemos esperar?, ¿qué debe esperar muy pronto este mundo apóstata y corrompido?.
Los diarios del mundo están llenos de noticias sobre el avance incontenible de las sectas, sobre la invasión del anticristianismo, sobre una general pérdida de fe que entroniza irremediablemente la superstición al seno familiar. Sobre la proliferación del satanismo, de la magia, de la brujería, de la adivinación del futuro. Las gentes corren a protegerse de ese futuro aterrador del que hablaba Pío XII con el poder del cosmos, de las piedras, de los hechizos, de las pirámides o de la simple disposición y ubicación de las cosas en una casa o en una oficina. La humanidad corre vertiginosamente al paganismo más furioso y a la animalizacion. Vivimos en un mundo hostil, agresivo. Y creo que estamos en el filo del no retorno. El hombre privado del entendimiento y de la voluntad, se estrella como entre las olas de una furiosa vorágine contra las rocas o cae entre las garras de sus corruptores. Y si Dios no interviene pronto los hombres formarán una manada de animales asustados, temerosos y furiosos contrincantes entre ellos mismos.
Entonces, Dios va a intervenir. Y muy pronto. El Dios del Cielo advirtió que el final vendría si los hombres se desviaban de sus leyes y de la moral predicada por la Institución que El mismo fundó. Y así han ido a integrarse al cuerpo del Anticristo, como sus células vivas que lo agigantan y lo hacen incontenible. Pero no hay nada contra el poder del supremo Legislador y Creador de todo lo que existe, los hombres se tendrán, entonces, que enfrentar con la cólera de Quien creó el mundo, de quien se burlaron soezmente. ¿Hay otra manera, otra solución para proteger a ese pequeño resto fiel que se esfuerza por mantenerse fiel y que se aterra al ver los acontecimientos que constantemente los amenaza con hacerlos células del cuerpo anticrístico?.
Terminando este pequeño opúsculo, hoy 14 de febrero de 2005, la prensa mundial transmitió la noticia de la muerte de Lucía Marto, Sor Lucía, que fuera una de las tres videntes en las apariciones de la santísima Virgen María en Fátima, en 1917. Murió en un día 13 que curiosamente fue el día del mes en el que las apariciones tenían lugar.
Se debe recordar que las apariciones de Fátima, recordaron a los hombres que el Infierno existe. Y los tres pastorcitos VIERON EL INFIERNO. Tan espantosa visión, los llevó a una intensa y constante oración y rigurosísima penitencia en favor de los pecadores, a tal grado que Dios mismo les ordenó que la mitigaran.
Sor Lucía, entonces una niña de diez años, recibió el famoso secreto para que se revelara en 1960. jPero ya estaba Juan XXIII en el Solio Pontificio!. Faltaban tres años para la entronización de Satanás en el mismo Vaticano. ¡El Cielo sabía y advertía!. Pero no sirvió de nada. El secreto de Fátima, NUNCA FUE REVELADO. Lo que el Vaticano de Juan Pablo II dio a conocer es una burla y un fraude. ¿Cómo se podía revelar un mensaje del Cielo que evidentemente, creo, denunciaba lo que estaba pasando, si lo que estaba pasando estaba dirigido por la misma jerarquía corrupta de la Iglesia?, ¿en el mismo corazón en el que se entronizó a Satanás?.
Lucía de Fátima muere a punto de completarse los cuarenta años desde que la apostasía tuvo figura jurídica al ser firmados los documentos heréticos del Concilio Vaticano II, un 7 de diciembre de 1965. Algo más de dos años de la entronización de Satanás. Esos documentos heréticos fueron presentados al pueblo como doctrina católica.
Lo que es inquietante de la muerte de Sor Lucía, es que acontece poco antes de que se cumpla el plazo de 40 años. ¿Por qué?. Explico lo que temo. El Apocalipsis dice que durante el reinado de la Bestia, la Iglesia, es decir la mujer, fue llevada al desierto para ser alimentada por Dios. Es decir, protegida por Dios. Demasiado se sabe que el desierto está demasiado ligado al número 40. Este año termina el plazo de gracia en el cual Dios ha de proteger a la Iglesia. Dio a Su Iglesia verdadera, el resto fiel, 40 años para salir del asombro que produjo el Concilio y sus consecuencias y el reinado de los falsos papas. Para reorganizarse, para unirse y para elegir a un verdadero papa y seguidamente comenzar la lucha contra los invasores. PERO NO SE HA HECHO NADA Y ESTE TIEMPO HA SIDO DESAPROVECHADO. Los llamados "tradicionalistas" no han querido unir a la Iglesia, restaurar el Colegio Episcopal y elegir al papa por el cual Jesucristo habla. Han traicionado su misión.
Mons. José F. Urbina Aznar
EL ROMPIMIENTO VOLUNTARIO DE LA ALIANZA ETERNA
Y LA INMINENCIA DEL FIN DEL MUNDO.

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